¿Quién fue San Juan Damasceno? El teólogo que defendió los íconos

La vida de San Juan Damasceno tal como la recuerda la Iglesia, una mirada honesta a lo que las fuentes pueden verificar y sus principales escritos en sus propias palabras: la defensa de los íconos, la Exposición exacta de la fe ortodoxa y su debatido capítulo sobre el islam.

Todo ícono en una iglesia ortodoxa afirma que el Dios invisible se hizo visible en Jesucristo y que lo que ha sido visto puede pintarse. El hombre que expuso por primera vez ese argumento con amplitud fue un cristiano de Damasco, que escribía en una Siria gobernada por los árabes contra un emperador cristiano en Constantinopla. En unos veinticinco años, un concilio imperial lo había maldecido por su nombre de familia, y una generación después otro concilio lo alabó como heraldo de la verdad.

La Iglesia ortodoxa honra a San Juan Damasceno como maestro, himnógrafo y defensor de los íconos; los católicos lo cuentan entre los Doctores de la Iglesia; los historiadores del islam lo conocen como el probable autor de una de las primeras descripciones cristianas del islam. Este artículo cuenta su vida tal como la recuerda la Iglesia, luego pregunta qué pueden verificar realmente las fuentes y deja que sus principales escritos hablen por sí mismos.

En resumen

San Juan, llamado Mansur, procedía de una familia cristiana que servía a los califas omeyas en Damasco. Su abuelo Mansur era funcionario en Damasco y su padre Sergio ocupaba un cargo financiero bajo el califa; probablemente San Juan también lo hizo antes de hacerse monje cerca de Jerusalén, tradicionalmente en el monasterio de Mar Saba. Hacia el año 730 escribió tres tratados en defensa de la veneración de los íconos contra la política del emperador León III. Más tarde compiló la Fuente del conocimiento, que su traductor Frederic Chase llamó «la primera gran Suma de teología que apareció en Oriente o en Occidente» (traducción nuestra). Su parte final es la Exposición exacta de la fe ortodoxa; su parte central, Sobre las herejías, termina con un capítulo sobre la «herejía de los ismaelitas», una polémica contra el islam cuya autoría se ha puesto en duda, pero que sus editores modernos y los especialistas le atribuyen en todo o en parte. El concilio iconoclasta de 754 lo anatematizó, al parecer después de su muerte; el Segundo Concilio de Nicea, en 787, revocó el veredicto y proclamó eterna su memoria. Poco de su biografía está documentado con seguridad; la famosa historia de su mano cortada procede de una Vida escrita unos tres siglos después. La Iglesia ortodoxa celebra su fiesta el 4 de diciembre.

Tesis: El esquema de la vida de San Juan es escaso pero real, anclado en sus propios escritos y en dos concilios del siglo VIII, mientras que la mayor parte del detalle vívido procede de una hagiografía tardía; su importancia duradera reside en sus escritos, sobre todo en su argumento de que la Encarnación hace posible la imagen sagrada.

La vida tal como la recuerda la Iglesia

El relato conocido, que da la vida del 4 de diciembre de la Iglesia Ortodoxa en América, es el siguiente. San Juan nació en una familia cristiana de Damasco. Su padre, Sergio Mansur, era tesorero en la corte del califa y acogió en su casa a un huérfano llamado Cosme. Rescató a un monje cautivo y erudito, también llamado Cosme, para que enseñara a los dos muchachos. Tras la muerte de su padre, San Juan ocupó un alto cargo en la corte.1

Cuando el emperador León III comenzó a actuar contra los íconos, San Juan escribió tres tratados en su defensa. León, incapaz de alcanzar a un súbdito del califa, falsificó una carta con la letra de San Juan en la que este se ofrecía a traicionar Damasco. El califa mandó cortar la mano derecha de San Juan. Esa noche San Juan oró ante un ícono de la Madre de Dios, se durmió y despertó con la mano restituida. En agradecimiento colocó una mano de plata en el ícono, que pasó a conocerse como el ícono «de las Tres Manos».2

Negándose a volver al cargo, San Juan repartió sus riquezas y entró en la Lavra de San Sabas, cerca de Jerusalén, con su hermano de crianza San Cosme. Su anciano le prohibió hacer nada por su propia voluntad. Cuando San Juan compuso versos fúnebres para un monje afligido, el anciano le hizo limpiar las letrinas del monasterio con sus propias manos, hasta que la Theotokos (Madre de Dios) le dijo al anciano en una visión que dejara escribir a San Juan. Los himnos fúnebres que se le atribuyen, que comienzan «¿Qué deleite terrenal», se siguen cantando en los funerales ortodoxos.3 La vida de la OCA añade que fue ordenado sacerdote, que asistió al concilio iconoclasta de 754 para denunciarlo, que fue encarcelado y torturado, y que murió «hacia el año 780, con más de 100 años».4

Otros relatos difieren. El papa Benedicto XVI dijo que San Juan entró en Mar Saba «alrededor del año 700» y que permaneció allí «sin alejarse nunca del monasterio».5 Los dos relatos no pueden ser correctos a la vez, lo cual muestra con qué laxitud se sostienen los detalles.

La evidencia histórica primaria

Lo que nos dicen los siglos VIII y IX

La evidencia más temprana es la propia obra de San Juan. La Fuente del conocimiento está dedicada a su amigo San Cosme como obispo de Maiuma, lo que la sitúa en 743 o después, la fecha que suele darse para la consagración de San Cosme.6 Los tratados sobre las imágenes se refieren a acontecimientos de Constantinopla hasta cerca de 730.7

El concilio iconoclasta de Constantino V, celebrado en Hieria y clausurado el 8 de agosto de 754, terminó su definición con aclamaciones contra tres defensores de los íconos:8

¡Anatema a Mansur, que tiene mal nombre y opiniones sarracenas! ¡Al traidor de Cristo y enemigo del Imperio, al maestro de impiedad, al pervertidor de la Escritura, Mansur, anatema!9

El concilio parece tratarlo como ya muerto, razón por la cual su muerte suele fecharse antes de 754.10 Treinta y tres años después, el Segundo Concilio de Nicea hizo leer este texto en voz alta y le respondió. Su respuesta elogió a «Juan, a quien ellos han llamado con desprecio Mansur», como a uno que, igual que San Mateo el publicano, «lo dejó todo y siguió a Cristo, estimando el oprobio de Cristo como mayor riqueza que los tesoros de Arabia». En su séptima sesión el concilio clamó: «¡Eterna sea la memoria de Juan y de Jorge!».11

La Crónica de Teófanes, escrita a comienzos del siglo IX, aporta la familia: el padre de San Juan, Sergio, era hijo de Mansur y sirvió al califa Abd al-Malik (685 a 705). Teófanes llama a San Juan «Crisorroas», «de flujo dorado», nombre que también llevaba el río que regaba Damasco.12

Las Vidas tardías

La biografía completa procede de una Vida griega atribuida a un patriarca Juan de Jerusalén, basada en una Vida árabe escrita probablemente por Miguel, un monje del siglo XI cerca de Antioquía. Frederic Chase, al introducir su traducción de 1958 de las obras de San Juan, la juzgó «bastante poco fiable» y dijo que «Gran parte de la Vida debe rechazarse, en particular la historia de la mano cortada».13 Su cronología también parece errónea: hace que San Juan escriba contra León cuando todavía era funcionario de la corte, aunque los tratados parecen datar de después de su ordenación.

¿Qué podemos verificar realmente?

(a) Evidencia documental contemporánea o casi contemporánea

Podemos estar seguros de que San Juan escribió en defensa de los íconos hacia el año 730 y seguía escribiendo después de 743. {{very-strong: San Juan fue condenado por su nombre en el concilio iconoclasta de 754 y rehabilitado en el Segundo Concilio de Nicea en 787.}} Teófanes, que escribía a unos sesenta años de su muerte, da el nombre y el cargo de su padre.

Se desconoce su fecha de nacimiento. Las estimaciones van de 650 a cerca de 680: Peter Schadler dice simplemente que «nació entre 650 y 675».14 Chase llamó al 4 de diciembre de 749 «la fecha generalmente aceptada» de su muerte, aunque la evidencia del año es indirecta.15 El «hacia 780» de la OCA no encaja con los concilios, que lo tratan como muerto ya en 754.

(b) Tradición hagiográfica posterior

El tutor Cosme, la carta falsificada, las penitencias, el hermano de crianza y el alto rango de San Juan en la corte proceden todos de las Vidas del siglo XI. Chase no encontró «ninguna evidencia» de que San Cosme fuera hermano adoptivo de San Juan, solo de que eran amigos.16 Incluso Mar Saba es menos seguro de lo que parece. Chase citó una Vida de Esteban el Sabaíta de comienzos del siglo IX, que dice que Esteban fue llevado al monasterio en 735 por su tío Juan. Schadler, siguiendo al erudito Vassa Conticello, sostiene que «realmente no hay ninguna evidencia positiva del traslado de Juan a San Sabas» procedente de su vida o de poco después, y que en cambio pudo haber trabajado en Jerusalén como consejero del patriarca.17 {{debated: San Juan vivió como monje en Mar Saba.}}

(c) Milagros referidos

El gran milagro de su vida, la restitución de su mano por la Madre de Dios, se registra por primera vez unos tres siglos después de su muerte. La Iglesia no exige a nadie que lo acepte como historia. Expresa, en la memoria de la Iglesia, que la mano que escribió para honra de Cristo y de su Madre fue devuelta para esa obra. El ícono de las Tres Manos sigue siendo honrado en sus propias fiestas.18

Sus escritos

Tres tratados sobre las imágenes divinas

El argumento de San Juan a favor de los íconos comienza con el mandamiento que parecía prohibirlos: «No te harás imagen» (Éxodo 20:4). Estaba de acuerdo en que Dios, invisible e incircunscrito, no puede ser representado. Pero la Encarnación cambió lo que podía verse. En la traducción de Mary Allies de 1898:

En otro tiempo, a Dios, el incorpóreo e incircunscrito, nunca se lo representó. Ahora, en cambio, cuando se ve a Dios revestido de carne y conversando con los hombres, hago una imagen del Dios a quien veo. No adoro la materia, adoro al Dios de la materia, que se hizo materia por mí y se dignó habitar en la materia, que obró mi salvación por medio de la materia.19

La Cruz, el sepulcro, el libro del Evangelio y el Cuerpo y la Sangre del Señor son todos materia, continúa: «No desprecies la materia, porque no es despreciable».20 Allies usa «worship» para dos palabras griegas que San Juan distingue con cuidado: latreia, la adoración debida solo a Dios, y el honor o veneración que se da a los santos, a los lugares santos y a las imágenes. «Una cosa es el culto de latreia», escribe, «y otra el culto que se da al mérito».21 También dijo que las imágenes enseñan: «Lo que es un libro para los letrados, eso es una imagen para los iletrados».22 (Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909, salvo que se indique otra versión; los corchetes son de esa edición.)

Los tratados rechazan además el derecho del emperador a decidir la doctrina. «Cristo no dio a los reyes el poder de atar y desatar», escribió, «sino a los apóstoles, y a sus sucesores y pastores y maestros». Y en el segundo tratado: «Si un ángel o un emperador te enseña algo contrario a lo que has recibido, tápate los oídos».23

La Fuente del conocimiento y la Exposición exacta

En el prefacio dirigido a San Cosme, San Juan describió su método con modestia: «No añadiré nada propio, sino que reuniré en uno lo que ha sido elaborado por los más eminentes de los maestros».24 La obra tiene tres partes: definiciones filosóficas, un catálogo de herejías y la Exposición exacta de la fe ortodoxa en cien capítulos. Chase pensaba que la conocida división occidental en cuatro libros se hizo «probablemente» para igualar las Sentencias de Pedro Lombardo.25

La Exposición se abre con la incomprensibilidad de Dios: «La Deidad, por tanto, es inefable e incomprensible». Sobre el Espíritu Santo escribe que «no hablamos del Espíritu como proveniente del Hijo: pero aun así lo llamamos el Espíritu del Hijo», y en otro lugar que el Espíritu procede «del Padre por medio del Hijo».26 Sobre el destino humano dice que el hombre «se deifica con solo inclinarse hacia Dios; deificándose a la manera de participar en la gloria divina y no a la de una transformación en el ser divino».27 Esa es una formulación precisa de la theosis: unión con Dios por gracia, nunca por naturaleza. La Exposición también reformula el argumento en favor de las imágenes en un solo capítulo, citando a San Basilio: «el honor dado a la imagen pasa al prototipo».28

El capítulo sobre la «herejía de los ismaelitas»

Sobre las herejías comienza con cuatro «progenitores y arquetipos» de todo error, entre ellos el helenismo y el judaísmo, de modo que la «herejía» de San Juan abarca mucho más que las desviaciones cristianas.29 Su último capítulo, numerado 101 en las ediciones antiguas y 100 en la edición crítica de Bonifatius Kotter, comienza:

Existe también la superstición de los ismaelitas, que hasta hoy prevalece y mantiene a la gente en el error, siendo precursora del Anticristo.30

El capítulo conoce la enseñanza del Corán sobre Cristo: que es «la Palabra de Dios y su Espíritu, pero una criatura y un siervo», nacido de María sin simiente y no crucificado. Su argumento más serio responde a la acusación de que los cristianos «asocian» un copartícipe a Dios: si la Palabra está en Dios, la Palabra es Dios; si no, «Dios está sin palabra y sin espíritu». Luego viene la pulla: «les replicamos llamándolos Mutiladores de Dios».31 Otras partes son burlonas y poco fiables. Llama a la Piedra Negra de la Kaaba una cabeza de Afrodita y ridiculiza un relato sobre «el camello de Dios». Para ser justos, la camella de Dios enviada a Salih, y su parte del agua, están en el Corán (7:73, 26:155, 91:13); el relato de su cría llevada hasta Dios, no.32 Para la evidencia más temprana sobre el propio Mahoma, véase ¿Quién fue Mahoma?

¿Es el capítulo suyo? En 1963 Armand Abel sostuvo que era un extracto tardío del Tesoro de la ortodoxia de Nicetas Coniates, un escritor del siglo XIII. La edición de Raymond Le Coz de 1992 respondió que Kotter había encontrado manuscritos del siglo IX que atribuyen el texto a San Juan, y que una forma más breve aparece en un manuscrito de la Doctrina Patrum, un florilegio, que Le Coz data en el siglo VIII (Schadler: siglo VIII o IX). Le Coz concluyó que el capítulo puede atribuirse a San Juan «sinon avec certitude... du moins avec une très grande probabilité» (si no con certeza, al menos con una probabilidad muy grande), admitiendo al mismo tiempo interpolaciones posteriores.33 Schadler, escribiendo en 2018, sostiene que San Juan como mínimo «tomó el texto y lo completó, y como máximo escribió él mismo el texto íntegro».34 {{moderate: San Juan escribió, o configuró en lo sustancial, el capítulo sobre el islam en Sobre las herejías.}}

La postura ortodoxa

Lo que aquí es dogma es la enseñanza que San Juan defendió, no su biografía. El Segundo Concilio de Nicea definió que las santas imágenes reciben «el saludo debido y la reverencia honrosa», «no ciertamente aquella verdadera adoración de fe (latreia) que pertenece solo a la naturaleza divina», porque «el honor que se tributa a la imagen pasa a lo que la imagen representa».35 Ese decreto, recibido como el séptimo de los Concilios Ecuménicos, sigue de cerca la distinción de San Juan.

Como tradición común, la Iglesia lo venera como santo, canta himnos que se le atribuyen y celebra su fiesta el 4 de diciembre.36 El tropario de la OCA lo llama «Defensor de la ortodoxia, maestro de pureza y de verdadero culto». La tradición le atribuye el Octoeco, el libro de los ocho tonos; Chase juzgó que escribió gran parte de él, aunque «probablemente no» todo.37

Como opinión piadosa, los cristianos ortodoxos pueden sostener la historia tradicional de la mano y los detalles de la Vida, pero nada de esto es materia de fe. Un creyente que acepta la enseñanza de los concilios sobre los íconos y duda de la Vida del siglo XI no está en desacuerdo con la Iglesia.

Las objeciones más fuertes

«Las imágenes quebrantan el segundo mandamiento»

Juan Calvino sostuvo que la majestad de Dios «es mancillada por una ficción absurda e indecorosa, cuando el que es incorpóreo es asimilado a materia corpórea», y respondió directamente a la antigua afirmación de que las imágenes son los libros de los ignorantes.38 Muchos protestantes comparten esta preocupación, y nuestra guía sobre si los íconos son ídolos (en inglés) la toma en serio. San Juan está de acuerdo en que el Dios invisible no puede ser representado en imagen. Su pregunta es si puede representarse al Verbo hecho carne: una pintura del rostro humano de Cristo no es una pintura de la esencia divina. La misma Ley que prohibía las imágenes mandó querubines tallados sobre el arca, lo cual San Juan cita; y encuentra la distinción entre adoración y honor en la propia Escritura, donde Abraham, Jacob y Josué se postran ante hombres y ángeles sin adorarlos. Si los primeros cristianos usaron imágenes es una cuestión histórica distinta, tratada en Los íconos y la Iglesia primitiva.

«Es un Doctor católico, y enseñó el Filioque en todo menos en el nombre»

Los católicos honran a San Juan como Doctor de la Iglesia, título concedido bajo el papa León XIII.39 Algunos teólogos católicos leen su «por medio del Hijo» como compatible con el «y del Hijo» occidental; el Concilio de Florencia, en 1439, dijo que quienes usaban las dos fórmulas «apuntaban al mismo sentido con palabras distintas».40 Esa lectura merece respeto, pues San Juan sí dice que el Espíritu es «comunicado por medio del Hijo». La respuesta ortodoxa es que también dice con claridad: «no hablamos del Espíritu como proveniente del Hijo», manteniendo al Padre como la única fuente del Espíritu. Las Iglesias ortodoxas no recibieron el Concilio de Florencia.

«Su capítulo sobre el islam es hostil e injusto»

Un lector musulmán tiene razón en que partes de él son burlonas y algunas de sus afirmaciones inexactas. Aun así, Le Coz juzgó el texto moderado en comparación con la polémica bizantina posterior y sugirió que San Juan conocía el islam mejor que sus sucesores.41 Su punto teológico, que la Palabra de Dios no puede estar fuera de Dios, sigue siendo un argumento serio, y puede plantearse con cortesía.

«Su valentía es una leyenda; estaba a salvo bajo el califa»

Chase registró esta objeción y respondió que San Juan también vivía entre musulmanes que se oponían a las imágenes y escribió contra el islam con la misma dureza, en una época en que un califa mandó arrancar la lengua a Pedro, metropolitano de Damasco, por predicar contra los musulmanes y los maniqueos.42 En verdad no sabemos a qué riesgos se enfrentó San Juan. El argumento de su santidad descansa en su obra y en el juicio de la Iglesia, no en una biografía dramática.

Lo que podemos afirmar con confianza

  • San Juan, llamado Mansur, procedía de una familia cristiana de Damasco que servía a los califas omeyas en cargos financieros.
  • Escribió tres tratados en defensa de los íconos hacia el año 730 y estaba vivo y escribiendo después de 743.
  • El concilio iconoclasta de 754 lo anatematizó por su nombre; el Segundo Concilio de Nicea revocó esto en 787 y proclamó eterna su memoria.
  • Su Exposición exacta de la fe ortodoxa reúne la enseñanza patrística griega anterior, incluida una exposición clara de la deificación por gracia.
  • La Iglesia ortodoxa celebra su fiesta el 4 de diciembre.

Lo que sigue en debate

  • Sus fechas de nacimiento y de muerte, y si ocupó él mismo un cargo o solo lo hizo su padre.
  • Si vivió en Mar Saba o trabajó principalmente en Jerusalén.
  • Cuánto del capítulo sobre el islam escribió él mismo.
  • Cuáles de los himnos que se le atribuyen son suyos.
  • Si «por medio del Hijo» puede reconciliarse con el Filioque occidental.

Conclusión

San Juan Damasceno pidió que se lo leyera por la tradición que transmitió, no por su propia originalidad. Su biografía es escasa, y las historias que la completaron llegaron siglos después. Lo que sobrevive de su época es un cuerpo de escritos y dos concilios que discutieron sobre él: uno lo maldijo, y el otro, recibido por la Iglesia, lo honró.

Su argumento sigue en el centro del culto ortodoxo. Porque el Verbo se hizo carne, la materia puede portar gracia, un rostro puede pintarse y el honor dado a una imagen pasa a Aquel a quien muestra. Estar ante un ícono es confesar que Dios se ha acercado de verdad. Para situarlo entre los demás maestros de la Iglesia, véanse nuestro explorador de los Padres de la Iglesia (en inglés) y las Vidas de los santos (en inglés).

Notas

  1. Iglesia Ortodoxa en América, «Venerable John of Damascus», Lives of the Saints, conmemorado el 4 de diciembre, oca.org. ↩
  2. OCA, «Venerable John of Damascus». La OCA señala que el ícono de las Tres Manos se conmemora el 28 de junio y el 12 de julio. ↩
  3. OCA, «Venerable John of Damascus». Sobre los idiomela fúnebres que aún se cantan en los funerales de rito bizantino, véase Frederic H. Chase Jr., trad., Saint John of Damascus: Writings, Fathers of the Church 37 (Washington, DC: Catholic University of America Press, 1958), viii n. 5. ↩
  4. OCA, «Venerable John of Damascus». ↩
  5. Benedicto XVI, Audiencia general, 6 de mayo de 2009, «San Juan Damasceno», vatican.va (texto en español). ↩
  6. Chase, introducción, xvi-xvii y xxv. Chase da 743 para el nombramiento de Cosme como obispo de Maiuma. ↩
  7. Peter Schadler, John of Damascus and Islam: Christian Heresiology and the Intellectual Background to Earliest Christian-Muslim Relations, History of Christian-Muslim Relations 34 (Leiden: Brill, 2018), 4, citando a B. Kotter, Die Schriften des Johannes von Damaskos, vol. 3, 103. Chase (xviii) fecha el primer tratado antes de 729 y el segundo y el tercero en 729-730 según evidencia interna. ↩
  8. Prosopography of the Byzantine Empire (King's College London), entrada «Konstantinos 4»: el nuevo patriarca fue anunciado «en Blanquernas el 8 de agosto de 754, el último día del Concilio de Hieria». ↩
  9. Definición del concilio iconoclasta de 754, tal como se leyó en la sesión sexta de Nicea II, trad. Henry Percival, Nicene and Post-Nicene Fathers, 2.ª serie, vol. 14 (Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1900), newadvent.org/fathers/3819.htm. ↩
  10. Schadler, John of Damascus and Islam, 4-5; Chase, introducción, xiv y xvii (argumentando a partir del tiempo pasado del anatema). ↩
  11. The Seventh General Council, the Second of Nicaea, Held A.D. 787, trad. John Mendham (Londres: W. E. Painter, 1850), sesión 6, 428, y sesión 7, 442. ↩
  12. Chase, introducción, ix-x y xiv-xv, citando a Teófanes, Cronografía (PG 108). Schadler (3 n. 10) señala que el término que Teófanes usa para el cargo de Sergio es «algo poco claro». ↩
  13. Chase, introducción, v-ix. ↩
  14. Schadler, John of Damascus and Islam, 3. La OCA da «alrededor del año 680»; la Catholic Encyclopedia de 1910 da «alrededor de 676». ↩
  15. Chase, introducción, xvii; Schadler, 4-5 («alrededor del año 750»). ↩
  16. Chase, introducción, xvii. ↩
  17. Chase, introducción, xvii, citando la Vida de Esteban el Taumaturgo de Leoncio; Schadler, John of Damascus and Islam, 4 y n. 12, citando a V. S. Conticello, «Jean Damascène», en R. Goulet, ed., Dictionnaire des philosophes antiques (París: CNRS, 2000), 989-1012. ↩
  18. OCA, «Venerable John of Damascus». ↩
  19. Juan Damasceno, Contra los que denigran las santas imágenes 1 (cap. 16 en la edición de Kotter), en St John Damascene on Holy Images, trad. Mary H. Allies (Londres: Thomas Baker, 1898), libro electrónico 49917 del Proyecto Gutenberg. El número de capítulo sigue la cita de Kotter por Benedicto XVI (nota 5). ↩
  20. Trad. de Allies, tratado 1. ↩
  21. Trad. de Allies, tratado 1. ↩
  22. Trad. de Allies, tratado 1. ↩
  23. Trad. de Allies, tratado 1 (reyes) y tratado 2 (ángel o emperador). ↩
  24. Juan Damasceno, Fuente del conocimiento, prefacio, en Chase, Writings, 6. ↩
  25. Chase, introducción, xxxii. ↩
  26. Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa 1.1 y 1.8, trad. S. D. F. Salmond, Nicene and Post-Nicene Fathers, 2.ª serie, vol. 9 (Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1899), según la revisión de newadvent.org (New Advent atribuye la traducción a E. W. Watson y L. Pullan; la edición del volumen en CCEL la atribuye a Salmond). ↩
  27. Exposición exacta 2.12, trad. de Salmond. ↩
  28. Exposición exacta 4.16, trad. de Salmond. ↩
  29. Juan Damasceno, Sobre las herejías, inicio, en Chase, Writings, 111; sobre las primeras ochenta herejías tomadas del Panarion de Epifanio, Chase, introducción, xxix. ↩
  30. Sobre las herejías 101, en Chase, Writings, 153. La edición de Kotter lo numera 100: B. Kotter, ed., Die Schriften des Johannes von Damaskos, vol. 4, Patristische Texte und Studien 22 (Berlín: De Gruyter, 1981), 60-67. ↩
  31. Sobre las herejías 101, trad. de Chase, 153-156. ↩
  32. Sobre las herejías 101, trad. de Chase, 156-158; Corán 7:73, 26:155 y 91:13, traducción de Saheeh International, quran.com. La nota de Chase «No está en el Corán» (n. 112) se refiere al título: no existe ninguna sura llamada «El camello de Dios». Sobre la ausencia en el Corán del relato de la cría, Le Coz, Écrits sur l'Islam, 190. ↩
  33. Raymond Le Coz, ed. y trad., Jean Damascène: Écrits sur l'Islam, Sources chrétiennes 383 (París: Cerf, 1992), 183-195 (datación del manuscrito en 191); Schadler, John of Damascus and Islam, 10 n. 41; que discute a A. Abel, «Le chapitre CI du Livre des Hérésies de Jean Damascène: son inauthenticité», Studia Islamica 19 (1963): 5-25. Cita en 194; traducción nuestra. ↩
  34. Schadler, John of Damascus and Islam, págs. 10-11. ↩
  35. Segundo Concilio de Nicea, Decreto, trad. Percival, NPNF2 14. ↩
  36. OCA, «Venerable John of Damascus: Troparion and Kontakion» (Tropario, tono 8), oca.org. ↩
  37. Chase, introducción, xxiv. ↩
  38. Juan Calvino, Institutes of the Christian Religion 1.11.2 y 1.11.5, trad. Henry Beveridge (1845), ccel.org. ↩
  39. J. B. O'Connor, «St. John Damascene», The Catholic Encyclopedia, vol. 8 (Nueva York: Robert Appleton Company, 1910), newadvent.org; Benedicto XVI, Audiencia general, 6 de mayo de 2009 (1890). ↩
  40. Concilio de Florencia, sesión 6 (6 de julio de 1439), Laetentur caeli, en N. P. Tanner, ed., Decrees of the Ecumenical Councils (1990), tal como se reproduce en papalencyclicals.net; Exposición exacta 1.8, trad. de Salmond. ↩
  41. Le Coz, Écrits sur l'Islam, pág. 193. ↩
  42. Chase, introducción, xiv. ↩

Bibliografía

Fuentes primarias

  • Juan Damasceno. St John Damascene on Holy Images, Followed by Three Sermons on the Assumption. Traducido por Mary H. Allies. Londres: Thomas Baker, 1898. Libro electrónico 49917 del Proyecto Gutenberg.
  • Juan Damasceno. Saint John of Damascus: Writings (The Fount of Knowledge: Philosophical Chapters, On Heresies, The Orthodox Faith). Traducido por Frederic H. Chase Jr. The Fathers of the Church 37. Washington, DC: Catholic University of America Press, 1958.
  • Juan Damasceno. An Exact Exposition of the Orthodox Faith. Traducido por S. D. F. Salmond. Nicene and Post-Nicene Fathers, 2.ª serie, vol. 9. Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1899.
  • Kotter, Bonifatius, ed. Die Schriften des Johannes von Damaskos. Vol. 4, Liber de haeresibus. Opera polemica. Patristische Texte und Studien 22. Berlín: De Gruyter, 1981.
  • The Seventh General Council, the Second of Nicaea, Held A.D. 787. Traducido por John Mendham. Londres: W. E. Painter, 1850.
  • Percival, Henry R., ed. The Seven Ecumenical Councils. Nicene and Post-Nicene Fathers, 2.ª serie, vol. 14. Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1900.
  • Concilio de Florencia. Sesión 6, Laetentur caeli (1439). En Decrees of the Ecumenical Councils, editado por Norman P. Tanner. Londres: Sheed & Ward; Washington, DC: Georgetown University Press, 1990.
  • The Holy Bible, New King James Version. Nashville: Thomas Nelson, 1982 (versión citada en el original inglés; esta edición en español cita la Reina-Valera de 1909).

Fuentes ortodoxas y patrísticas

  • Iglesia Ortodoxa en América. «Venerable John of Damascus» (4 de diciembre), con Tropario y Kontakion. Lives of the Saints, oca.org.

Otros estudios (incluidos eruditos que discrepan)

  • Abel, Armand. «Le chapitre CI du Livre des Hérésies de Jean Damascène: son inauthenticité». Studia Islamica 19 (1963): 5-25.
  • Benedicto XVI. Audiencia general, 6 de mayo de 2009: «San Juan Damasceno». vatican.va.
  • Le Coz, Raymond, ed. y trad. Jean Damascène: Écrits sur l'Islam. Sources chrétiennes 383. París: Cerf, 1992.
  • O'Connor, J. B. «St. John Damascene». The Catholic Encyclopedia, vol. 8. Nueva York: Robert Appleton Company, 1910.
  • Prosopography of the Byzantine Empire. «Konstantinos 4». King's College London, pbe.kcl.ac.uk.
  • Sahas, Daniel J. John of Damascus on Islam: The «Heresy of the Ishmaelites». Leiden: Brill, 1972.
  • Schadler, Peter. John of Damascus and Islam: Christian Heresiology and the Intellectual Background to Earliest Christian-Muslim Relations. History of Christian-Muslim Relations 34. Leiden: Brill, 2018.

Fuentes de las tradiciones tratadas (protestante e islámica)

  • Calvino, Juan. Institutes of the Christian Religion. Traducido por Henry Beveridge (1845). ccel.org.
  • The Qur'an. Traducción de Saheeh International. quran.com.

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