Ninguna explicación de la cruz es tan amada y tan ferozmente atacada como la sustitución penal. Ambas reacciones son más fáciles de juzgar una vez que la doctrina se expone con las palabras de sus propios defensores.
En breve
La sustitución penal es la enseñanza de que Cristo, en su muerte, cargó en lugar de los pecadores con la pena que su pecado merecía según la justicia de Dios, de modo que quienes están unidos a él son perdonados y reconciliados con Dios. Para muchos protestantes, en especial en las tradiciones reformada y evangélica, es el corazón del Evangelio. La Iglesia ortodoxa, cuya enseñanza sigue este sitio, confiesa con los Padres que Cristo murió por nosotros y en nuestro lugar, pero no enseña la sustitución penal en esta forma desarrollada; muchos autores ortodoxos, y algunos católicos y protestantes, la consideran una distorsión o, como mucho, una imagen que se ha dejado desplazar a otras. Este artículo expone la doctrina como la expusieron sus defensores clásicos, presenta los textos bíblicos en que se apoyan, traza su historia desde los Padres, pasando por Anselmo y Tomás de Aquino, hasta la Reforma, y sopesa las principales objeciones junto con las respuestas. Forma parte de una serie: Cómo entendió la Iglesia primitiva la cruz trata con más profundidad las imágenes patrísticas, y ¿Por qué Dios se hizo hombre? explica por qué el Salvador tenía que ser Dios hecho hombre.
En esta página
- Lo que afirma la doctrina
- Los textos bíblicos
- Antes de la Reforma
- La formulación de la Reforma
- Las principales objeciones y las respuestas
- Dónde se sitúan las tradiciones
- Lo que podemos afirmar con confianza
- Lo que sigue en disputa
- Notas
Lo que afirma la doctrina
La Institución de la religión cristiana de Juan Calvino ofrece una de las exposiciones más influyentes de la doctrina. Al describir lo que un pecador necesita entender acerca de su rescate, Calvino dice «que entonces Cristo se interpuso, tomó sobre sí el castigo y soportó lo que, por el justo juicio de Dios, pendía sobre los pecadores» (traducción nuestra).1 Unas páginas más adelante expresa la idea en términos jurídicos:
«Nuestra absolución consiste en esto: que la culpa que nos hacía merecedores del castigo fue transferida a la cabeza del Hijo de Dios»
La Confesión de Westminster de 1646, norma de las iglesias presbiterianas, resume el resultado: «El Señor Jesús, por su perfecta obediencia y el sacrificio de sí mismo, que él, mediante el Espíritu eterno, ofreció una vez a Dios, ha satisfecho plenamente la justicia de su Padre».3
Expuesta con cuidado, la doctrina tiene cuatro partes. El pecado conlleva una pena real, porque Dios es justo. Cristo, que no tenía pecado, cargó con esa pena en lugar de otros. Dios mismo proveyó este sustituto, por amor. Y quienes están unidos a Cristo por la fe son perdonados porque la pena ha sido soportada. Calvino insiste en el tercer punto, que tanto los críticos como los defensores suelen pasar por alto. No imagina a un Hijo amoroso persuadiendo a un Padre airado:
«Por tanto, Dios Padre, por su amor, previene y anticipa nuestra reconciliación en Cristo. Más aún, es porque él nos ama primero que después nos reconcilia consigo.»
(Previene tiene aquí su sentido antiguo de ir delante.) Para Calvino, la cruz no produce el amor de Dios; el amor de Dios produce la cruz.
Los textos bíblicos
Los defensores de la sustitución penal recurren primero a los cantos del siervo de Isaías. Se dice del siervo: «Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados». Luego: «Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros».5 El capítulo continúa llamando a su vida «expiación por el pecado» y dice que «él llevará las iniquidades de ellos».6 El Nuevo Testamento aplica el capítulo a Cristo, «el cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero». (Las lecturas judías y cristianas sobre la identidad del siervo se comparan en Isaías 53: ¿Israel, el Siervo o el Mesías?)7
San Pablo aporta los otros textos principales. Cristo «nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición».8 San Pablo escribe que Dios hizo pecado a Cristo: «Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él».9 Al enviar a su Hijo, Dios «condenó al pecado en la carne».10 En Romanos 3, Dios envió a Cristo «en propiciación por la fe en su sangre, para manifestación de su justicia», «para que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús».11 La primera carta de San Pedro añade que Cristo «padeció una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos á Dios».12 Detrás de todo esto está el Día de la Expiación, cuando el sumo sacerdote confesaba los pecados de Israel sobre el macho cabrío vivo y «aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos á tierra inhabitada».13
Los críticos no niegan que estos textos existan. Discuten lo que significan. El hebreo de Isaías 53:5 se ha traducido como castigo y como corrección. La palabra griega que está detrás de sacrificio expiatorio en Romanos 3:25, hilastērion, se traduce también como propiciación o expiación, y se usa en el Antiguo Testamento griego para la tapa del arca, el propiciatorio. Algunos intérpretes leen lo hizo pecado en 2 Corintios 5:21 como lo hizo ofrenda por el pecado. Otros sostienen que el sacrificio en Levítico trata de purificación y de vida, no de castigar a la víctima. Los defensores responden que lo que importa es la combinación: Isaías 53 une la ofrenda y el cargar con la iniquidad en una sola figura, y San Pablo une maldición, condena y sustitución en varias cartas. Aquí se ve que la discusión es sobre exégesis, no sobre si la Biblia habla de Cristo muriendo por los pecados.
Antes de la Reforma
Una afirmación común es que la sustitución penal se inventó en el siglo XVI. Eso es demasiado simple, y lo es también la afirmación opuesta de que la enseñaron los Padres. Los primeros escritores usaron un lenguaje de sustitución e incluso penal. La Carta a Diogneto habla de Dios entregando a su Hijo, «al Santo por los transgresores, al Irreprochable por los malvados, al Justo por los injustos».14 San Atanasio dice que el Verbo entregó su cuerpo «a la muerte en lugar de todos, y lo ofreció al Padre».15 San Juan Crisóstomo dice que Dios «permitió que quien no había cometido injusticia fuera castigado por los que sí la habían cometido»,16 y Agustín que «Cristo, aunque sin culpa, tomó nuestro castigo, para cancelar nuestra culpa y eliminar nuestro castigo».17 Lo que estos escritores no produjeron fue un sistema en el que la cruz se explique principalmente como la satisfacción de la justicia retributiva. Pusieron la sustitución junto a la victoria, la sanación y la restauración, como muestra el artículo complementario.
Anselmo de Canterbury, que escribía en la década de 1090, dio a Occidente su primera exposición sistemática, y no es la sustitución penal. Para Anselmo, el pecado priva a Dios del honor que se le debe, y la justicia exige o bien reparación o bien pena: «a todo pecado debe seguir necesariamente la satisfacción o el castigo».18 La muerte de Cristo es la satisfacción, la reparación ofrecida libremente que hace innecesario el castigo. Es el don del Dios-hombre, no su pena.
Tomás de Aquino, en el siglo XIII, desarrolló la idea de Anselmo suavizando su carácter necesario. La satisfacción, para Tomás, es cuestión de amor: «al sufrir por amor y por obediencia, Cristo dio a Dios más de lo que se requería para compensar la ofensa de todo el género humano».19 Negó que Dios estuviera obligado a exigirla: Dios podría haber liberado a la humanidad «sin ninguna satisfacción» y «no habría obrado contra la justicia».20 Sin embargo, Tomás también usa lenguaje penal cuando explica por qué el Padre entregó al Hijo. La severidad de Dios se muestra «pues no quería perdonar el pecado sin pena», aunque el Padre no entregó a una víctima contra su voluntad, sino que «le inspiró la voluntad de sufrir por nosotros».21 El Concilio de Trento, en 1547, usó el lenguaje de la satisfacción cuando enseñó que Cristo «hizo satisfacción por nosotros a Dios Padre» (sobre la enseñanza de Trento en términos más amplios, véase Fe, obras y justificación).22
La formulación de la Reforma
Los reformadores tomaron el marco de la satisfacción y lo reinterpretaron en términos penales. Eso no es solo un resumen de los críticos. J. I. Packer, uno de los más destacados defensores modernos de la sustitución penal, abrió su conferencia de 1973 sobre el tema con dos puntos históricos: que «Lutero, Calvino, Zuinglio, Melanchthon y sus contemporáneos reformadores fueron los pioneros en formularla», y que los argumentos presentados contra ella «en 1578 por el pelagiano unitario Fausto Socino, en su brillante polémica De Jesu Christo Servatore» han «sido centrales en la discusión desde entonces». Añade: «Lo que hicieron los reformadores fue redefinir la satisfactio (satisfacción), la principal categoría medieval para pensar la cruz».23
Las afirmaciones de Calvino citadas arriba son la forma clásica de esa redefinición, y la Confesión de Westminster le dio carácter confesional para las iglesias presbiterianas. La doctrina pasó a ser central en gran parte de la predicación y la teología protestantes, y lo sigue siendo hoy en muchas iglesias evangélicas.
Las principales objeciones y las respuestas
Es injusto castigar al inocente
Esta es la objeción más antigua y más fuerte. Un juez humano que castigara a un voluntario inocente en lugar de a un culpable cometería una injusticia, no haría justicia. ¿Por qué habría de ser distinto con Dios?
Los defensores dan tres respuestas. Primero, el sustituto no es un tercero traído desde fuera. Es Dios el Hijo hecho hombre, de modo que, según este punto de vista, Dios mismo carga con el costo de su propia justicia. Segundo, el sustituto es voluntario. Jesús dice de su vida: «Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo».24 Tomás de Aquino, que usa el mismo ejemplo de un hombre inocente, responde así: «Es ciertamente un acto malvado y cruel entregar a un hombre inocente al tormento y a la muerte contra su voluntad. Pero Dios Padre no entregó así a Cristo, sino que le inspiró la voluntad de sufrir por nosotros».25 Tercero, Cristo no es un extraño para aquellos por quienes muere, sino su cabeza. Tomás de nuevo: «La cabeza y los miembros son como una sola persona mística; y por tanto la satisfacción de Cristo pertenece a todos los fieles como miembros suyos».26 Los críticos responden que estas respuestas funcionan mejor para la satisfacción o el sacrificio que para el castigo, pues la culpa no puede transferirse como se transfiere una deuda. El desacuerdo gira en torno a si la unión con Cristo hace verdaderamente nuestro el que él cargue con la pena.
Pone al Padre contra el Hijo
En la predicación popular, la doctrina se presenta a veces como un Padre airado que castiga a un Hijo amoroso. Los críticos han atacado con dureza esa imagen. En 2003, el pastor británico Steve Chalke, en un libro escrito con Alan Mann, rechazó una versión de la doctrina en la que un Padre vengativo castiga a su Hijo inocente, y el libro provocó un debate público entre los evangélicos británicos.27 La inquietud no es nueva. San Gregorio Nacianceno, en el siglo IV, insistió en que el Padre «lo acepta, pero ni lo pidió ni lo exigió».28
Los defensores cuidadosos coinciden en que la imagen del Padre airado es una caricatura, y señalan sus propias fuentes. Calvino dice que el amor del Padre «previene y anticipa» la reconciliación. El Nuevo Testamento dice que el envío del Hijo es en sí mismo el amor de Dios: «nos amó á nosotros, y ha enviado á su Hijo [en] propiciación por nuestros pecados».29 San Pablo dice que «Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros».30 Si la doctrina puede predicarse sin deslizarse hacia la caricatura es una pregunta legítima, pero es distinta de la pregunta de si la doctrina lo exige.
Si la pena se paga, el perdón no es gratuito
Si Dios recibe el pago completo, dice la objeción, está cobrando una deuda, no perdonándola. Los defensores responden que la gracia consiste en que Dios mismo provee el pago, de sus propios recursos, para personas que no podían pagar. San Pablo mantiene ambas cosas juntas cuando dice que los creyentes son «justificados gratuitamente por su gracia, por la redención que es en Cristo Jesús».31 Los críticos responden que esto cambia el significado del perdón, que ordinariamente significa liberar de una reclamación y no que esta sea satisfecha.
Reduce la salvación a una transacción legal
Esta es la preocupación característica de los ortodoxos, compartida por muchos otros. La Iglesia primitiva, y la teología ortodoxa desde entonces, han descrito la salvación sobre todo como la sanación de la naturaleza humana, la derrota de la muerte y la participación en la vida de Dios. Colocar un veredicto legal en el centro puede hacer que la Encarnación, la resurrección y la transformación del creyente parezcan secundarias. Aun así, los Padres pueden usar lenguaje sacrificial, sustitutivo y judicial junto con el de la victoria y la sanación, y ese lenguaje no equivale por sí solo a la teoría reformada desarrollada. La infografía ortodoxa de este sitio ¿Por qué tuvo que morir Jesús? (en inglés) afirma que Cristo se pone libremente en nuestro lugar, y rechaza tanto la imagen de un Padre que castiga a un Hijo reacio como toda explicación que haga de la dimensión legal el sentido entero de la cruz. Los defensores de la sustitución penal responden a menudo que no niegan las otras dimensiones de la salvación, y que la dimensión legal es real en la Escritura aunque no sea la totalidad.
Es un invento de la Reforma
Como muestra la historia anterior, esta objeción acierta a medias. El lenguaje de sustitución y de pena es antiguo, y aparece tanto en escritores griegos como latinos. La doctrina desarrollada que explica la cruz principalmente como Cristo cargando con la pena retributiva del pecado fue, según el relato de sus propios defensores, formulada por primera vez por los reformadores.
Dónde se sitúan las tradiciones
Las confesiones reformadas, representadas aquí por Westminster, afirman que Cristo satisfizo la justicia del Padre, y muchos protestantes evangélicos consideran la sustitución penal esencial. La enseñanza católica habla de la muerte de Cristo como un sacrificio que hizo satisfacción, como lo hace Trento (véase también ¿Es la Misa un sacrificio? (en inglés)), y su teología de la satisfacción debe más a Anselmo y a Tomás de Aquino que a los reformadores. La Iglesia ortodoxa, cuya enseñanza sigue este sitio, confiesa con los Padres que Cristo murió verdaderamente por nosotros y en nuestro lugar: dio su vida en rescate por muchos, se ofreció a sí mismo como el único sacrificio y con su muerte pisoteó la muerte. No enseña la sustitución penal tal como la desarrolló la teología reformada, en la que el Padre derrama sobre el Hijo una ira punitiva para satisfacer la justicia retributiva. La teología ortodoxa subraya característicamente la derrota de la muerte y la sanación de la naturaleza humana, sin excluir por ello el lenguaje sustitutivo y judicial que usan los mismos Padres. Muchos teólogos de las tres tradiciones tratan la sustitución como una imagen bíblica entre varias, que debe sostenerse junto con la victoria, el sacrificio y la sanación en lugar de oponerse a ellas. El artículo fundamental expone lo que definieron los primeros concilios y lo que dejaron abierto.
Los autores ortodoxos modernos
Los teólogos ortodoxos modernos coinciden en lo sustancial de esta postura, pero la expresan con tonos distintos. El rechazo más tajante vino del metropolita Antonio (Jrapovitski), que más tarde encabezó la Iglesia ortodoxa rusa en el extranjero. En El dogma de la redención, escrito en Valaam y publicado en 1917, sostuvo que la enseñanza de los manuales escolares, según la cual Dios, ofendido por Adán, debe ser satisfecho con el sufrimiento punitivo de alguien, procedía del derecho romano y del código de honor de los caballeros feudales, no de la Escritura ni de los Padres. En su lugar, situó la redención en el amor compasivo de Cristo por cada persona caída, sobre todo en la noche de Getsemaní.32 Otros obispos ortodoxos pensaron que esto iba demasiado lejos. San Serafín (Sóbolev), arzobispo glorificado como santo en 2016, le respondió en un sermón para el Sábado Santo: en nuestra redención, dijo, «se manifestó no solo la justicia divina, sino también el amor divino», y «la noción misma de redención contiene un elemento jurídico, pues significa rescate o propiciación».33
El padre Georges Florovsky afirmó la sustitución y rechazó la teoría penal en un mismo pasaje. La muerte de Cristo, escribió, no ha de explicarse «por la idea de una satisfacción sustitutiva, la satisfactio vicaria de los escolásticos. No porque la sustitución no sea posible. Cristo tomó en verdad sobre sí el pecado del mundo. Sino porque Dios no busca los sufrimientos de nadie; se aflige por ellos». Para Florovsky, la muerte en la cruz fue «la victoria sobre la muerte y la mortalidad», y las categorías legales, tomadas por sí solas, no podían ser más que un «antropomorfismo descolorido».34 Vladímir Lossky criticó a Anselmo por aislar el pecado, la justicia divina y el honor de Dios como explicación del precio de la reconciliación, a costa de su marco trinitario, y situó la redención dentro de la obra más amplia de la deificación. Aceptaba que las imágenes legales son de San Pablo, pero no dejaba que gobernaran el conjunto.35 El padre John Romanides remontó la diferencia hasta la caída: su tesis doctoral El pecado ancestral (1957) comparó la enseñanza de la Iglesia primitiva con las posturas occidentales desde Agustín hasta Anselmo y Tomás de Aquino, y rechazó la idea de que los descendientes de Adán heredan su culpa.36
El padre Thomas Hopko, antiguo decano del Seminario Teológico Ortodoxo de San Vladimir, expuso la misma postura con sencillez ante una parroquia en 2009. Reconoció en la muerte de Cristo «cierto carácter sustitutivo», pues Cristo actúa «por nosotros en el sentido de en nuestro lugar», pero dijo que en ninguna parte de la Biblia ni de la liturgia ortodoxa se aplica la palabra castigo a la muerte de Jesús; Cristo cumple la ley porque solo él amó a Dios totalmente.37 No todos los autores ortodoxos ven en Anselmo el origen del problema. David Bentley Hart, en un ensayo de 1998 que se presenta como una apreciación ortodoxa oriental del Cur Deus Homo, sostuvo que la satisfacción de Anselmo «no pertenece a una economía de crédito e intercambio, sino al movimiento trinitario del amor», y así leyó a Anselmo con mucha más simpatía que muchos críticos ortodoxos.38
La postura ortodoxa no es, por tanto, ni un simple rechazo de la doctrina reformada ni una aceptación de ella. Cristo murió por nosotros y en nuestro lugar, como rescate, sacrificio y victoria sobre la muerte. El Padre no derramó sobre el Hijo una ira punitiva para satisfacer la justicia retributiva. Los autores ortodoxos han criticado con fuerza los modelos jurídicos y de satisfacción, mientras que algunas voces ortodoxas conservan palabras jurídicas como rescate y propiciación en el sentido limitado en que las usaron los Padres.
Lo que podemos afirmar con confianza
La Escritura habla de Cristo cargando con los pecados, haciéndose maldición por nosotros, padeciendo «el justo por los injustos» y siendo hecho pecado por nosotros. Los Padres usaron un lenguaje de sustitución e incluso penal sobre la cruz, pero no como un sistema único. La teoría de la satisfacción de Anselmo es distinta de la sustitución penal y presenta la satisfacción como la alternativa al castigo. Tomás de Aquino hizo de la satisfacción una cuestión de amor y negó que Dios estuviera obligado a exigirla. Los reformadores reformularon la satisfacción en términos penales, como reconoce un destacado defensor moderno de la doctrina, y la Confesión de Westminster le dio carácter confesional a esa visión. La exposición reformada clásica insiste en que el amor del Padre precede a la cruz y la causa. La Iglesia ortodoxa afirma que Cristo murió por nosotros y en nuestro lugar, como rescate, sacrificio y victoria sobre la muerte, y no enseña la doctrina reformada de la sustitución penal.
Lo que sigue en disputa
El significado de los textos clave. Cómo traducir e interpretar Isaías 53:5, Romanos 3:25 y 2 Corintios 5:21 sigue siendo un debate exegético vivo.
Si otro puede cargar con la culpa. Los defensores apelan a la unión con Cristo; los críticos sostienen que el castigo, a diferencia de una deuda, no puede transferirse sin injusticia.
Su lugar en el conjunto. Si la sustitución penal es el centro de la expiación, un aspecto esencial de ella o una distorsión es el punto en que los cristianos reformados, católicos y ortodoxos más claramente difieren.
Cómo leer el lenguaje patrístico. Si el lenguaje de los Padres sobre el sacrificio, la sustitución y la pena, leído en su contexto, es una forma temprana de la sustitución penal o algo distinto sigue siendo objeto de debate. Ese lenguaje no establece por sí solo la exposición reformada completa. Los autores ortodoxos modernos también difieren aquí: el metropolita Antonio (Jrapovitski) rechazó casi por completo el lenguaje jurídico, mientras que San Serafín (Sóbolev) conservó un elemento jurídico en el sentido de rescate y propiciación (véase Dónde se sitúan las tradiciones).
Notas
- Juan Calvino, Institutes of the Christian Religion II.16.2, trad. Henry Beveridge, vol. 2 (Edinburgh: Calvin Translation Society, 1845), p. 49; consultado en la copia escaneada de archive.org. ↩
- Calvino, Institutes II.16.5, Beveridge, vol. 2, p. 54. ↩
- Confesión de Westminster VIII.5, texto publicado por la Orthodox Presbyterian Church. ↩
- Calvino, Institutes II.16.3, Beveridge, vol. 2, p. 50. ↩
- Isaías 53:5–6. El original inglés cita la Escritura según la World English Bible (de dominio público), que vierte el nombre divino como Yahweh; esta versión en español cita la Reina-Valera 1909, que lo vierte como Jehová. ↩
- Isaías 53:10–11. ↩
- 1 Pedro 2:24. ↩
- Gálatas 3:13. ↩
- 2 Corintios 5:21. ↩
- Romanos 8:3. ↩
- Romanos 3:25–26. ↩
- 1 Pedro 3:18. ↩
- Levítico 16:22. ↩
- Carta a Diogneto 9, trad. Alexander Roberts y James Donaldson, ANF 1 (1885), newadvent.org/fathers/0101.htm. ↩
- San Atanasio, Sobre la encarnación 8.4, trad. Archibald Robertson, NPNF 2.ª serie 4 (1892), newadvent.org/fathers/2802.htm. ↩
- San Juan Crisóstomo, Homilía 11 sobre la Segunda a los Corintios, §5, trad. Talbot W. Chambers, NPNF 1.ª serie 12 (1889), newadvent.org/fathers/220211.htm. ↩
- Agustín, Réplica a Fausto el maniqueo XIV.4, trad. Richard Stothert, NPNF 1.ª serie 4 (1887), newadvent.org/fathers/140614.htm. ↩
- Anselmo, Cur Deus Homo I.15, trad. Sidney Norton Deane (Chicago: Open Court, 1903), Internet Medieval Sourcebook. ↩
- Tomás de Aquino, Suma teológica III, q. 48, a. 2, trad. de los Padres de la Provincia Dominicana Inglesa (2.ª ed. rev., 1920), newadvent.org/summa/4048.htm. ↩
- Tomás de Aquino, Suma teológica III, q. 46, a. 2, respuesta a la objeción 3, newadvent.org/summa/4046.htm. ↩
- Tomás de Aquino, Suma teológica III, q. 47, a. 3, respuesta a la objeción 1, newadvent.org/summa/4047.htm. ↩
- Concilio de Trento, sesión VI (13 de enero de 1547), Decreto sobre la justificación, cap. VII, trad. J. Waterworth (London: Dolman, 1848), Hanover Historical Texts Project. ↩
- J. I. Packer, What Did the Cross Achieve? The Logic of Penal Substitution, Tyndale Biblical Theology Lecture (1973), sección I; consultado en la reimpresión de the-highway.com. ↩
- Juan 10:18. ↩
- Tomás de Aquino, Suma teológica III, q. 47, a. 3, respuesta a la objeción 1. ↩
- Tomás de Aquino, Suma teológica III, q. 48, a. 2, respuesta a la objeción 1. ↩
- Steve Chalke y Alan Mann, The Lost Message of Jesus (Grand Rapids: Zondervan, 2003). Aquí no se citan las palabras del libro porque no se cotejaron con el libro mismo; la descripción sigue relatos publicados de la controversia, y los trabajos del debate resultante se reunieron como The Atonement Debate (Zondervan, 2008). ↩
- San Gregorio Nacianceno, Oración 45.22, trad. C. G. Browne y J. E. Swallow, NPNF 2.ª serie 7 (1894), newadvent.org/fathers/310245.htm. ↩
- 1 Juan 4:10. ↩
- Romanos 5:8. ↩
- Romanos 3:24. ↩
- Metropolita Antonio (Jrapovitski), «Dogmat iskupléniia» [El dogma de la redención], Bogoslovski véstnik, 1917, t. 2, n.º 8–9, pp. 155–167, y n.º 10–12, pp. 285–315 (en ruso), escrito en Valaam; consultado en el texto de azbyka.ru. Aquí se resume su argumento; no se cita. ↩
- Arzobispo Serafín (Sóbolev), «Sermon on Great Saturday Concerning the Joint Operation of Divine Justice and Divine Love in the Work of Our Redemption», traducción inglesa en el archivo de Orthodox America (vol. XIV, n.º 132); las frases citadas, traducción nuestra. Su glorificación en Sofía el 26 de febrero de 2016 la informa la Agencia Telegráfica Búlgara. ↩
- Georges Florovsky, «Redemption», cap. V de Creation and Redemption, Collected Works of Georges Florovsky 3 (Belmont, MA: Nordland, 1976), pp. 101–104; consultado en la transcripción de jbburnett.com, que indica la paginación de Nordland. Traducción nuestra. ↩
- Ivana Noble, «The Gift of Redemption: Vladimir Lossky and Raymund Schwager on Anselm of Canterbury», Communio Viatorum 52, n.º 1 (2010), pp. 48–67 (resumen consultado en el catálogo de la Universidad Carolina); Vladímir Lossky, «Redemption and Deification», en In the Image and Likeness of God (Crestwood, NY: St Vladimir's Seminary Press, 1974); Daniel B. Clendenin, «Partakers of Divinity: The Orthodox Doctrine of Theosis», JETS 37, n.º 3 (1994), pp. 368–369, PDF, sobre Lossky y otros teólogos ortodoxos que reconocen que San Pablo usa categorías legales. No se consultó directamente el ensayo de Lossky. ↩
- John S. Romanides, The Ancestral Sin, trad. George S. Gabriel (Ridgewood, NJ: Zephyr, 2002), traducción de su tesis doctoral griega de 1957. Lo que aquí se dice sobre la culpa heredada sigue relatos secundarios (Wikipedia, «John Romanides»), no una lectura del libro. ↩
- Thomas Hopko, «Understanding the Cross of Christ», charla en la iglesia ortodoxa de la Santa Ascensión, Charleston (Carolina del Sur), marzo de 2009; grabación y transcripción en Ancient Faith. Citado de la transcripción; traducción nuestra. ↩
- David Bentley Hart, «A Gift Exceeding Every Debt: An Eastern Orthodox Appreciation of Anselm's Cur Deus Homo», Pro Ecclesia 7, n.º 3 (1998); las palabras citadas son de la p. 348, según las cita Rachel Erdman, «Sacrifice as Satisfaction, Not Substitution: Atonement in the Summa Theologiae», Anglican Theological Review 96, n.º 3 (2014), p. 465 (PDF), que sigue a Daniel M. Bell, Modern Theology 18, n.º 3 (2002), p. 346. No se consultó el ensayo mismo de Hart. Traducción nuestra. ↩
Bibliografía
Escritura
- Reina-Valera 1909. Dominio público.
- World English Bible, citada en el original inglés. Dominio público.
Escritores antiguos y medievales
- Anselmo de Canterbury. Cur Deus Homo. Traducción de Sidney Norton Deane. Chicago: Open Court, 1903.
- San Atanasio. Sobre la encarnación del Verbo. Traducción de Archibald Robertson. NPNF, 2.ª serie, vol. 4. 1892.
- Agustín. Réplica a Fausto el maniqueo. Traducción de Richard Stothert. NPNF, 1.ª serie, vol. 4. 1887.
- Carta a Diogneto. ANF, vol. 1. 1885.
- San Gregorio Nacianceno. Oración 45. NPNF, 2.ª serie, vol. 7. 1894.
- San Juan Crisóstomo. Homilías sobre la Segunda a los Corintios. NPNF, 1.ª serie, vol. 12. 1889.
- Tomás de Aquino. Suma teológica, tercera parte. Traducción de los Padres de la Provincia Dominicana Inglesa. 2.ª ed. rev. 1920.
La Reforma y después
- Calvino, Juan. Institutes of the Christian Religion. Traducción de Henry Beveridge. 3 vols. Edinburgh: Calvin Translation Society, 1845.
- Concilio de Trento. Sesión VI, Decreto sobre la justificación (1547). Traducción de J. Waterworth. London: Dolman, 1848.
- Confesión de Westminster (1646).
- Packer, J. I. What Did the Cross Achieve? The Logic of Penal Substitution. Tyndale Biblical Theology Lecture, 1973.
- Chalke, Steve, y Alan Mann. The Lost Message of Jesus. Grand Rapids: Zondervan, 2003.
Autores ortodoxos modernos y estudios sobre ellos
- Antonio (Jrapovitski), metropolita. «Dogmat iskupléniia» [El dogma de la redención]. Bogoslovski véstnik, 1917. En ruso.
- Florovsky, Georges. «Redemption». En Creation and Redemption. Collected Works of Georges Florovsky 3. Belmont, MA: Nordland, 1976.
- Hart, David Bentley. «A Gift Exceeding Every Debt: An Eastern Orthodox Appreciation of Anselm's Cur Deus Homo». Pro Ecclesia 7, n.º 3 (1998).
- Hopko, Thomas. «Understanding the Cross of Christ». Charla en la iglesia ortodoxa de la Santa Ascensión, Charleston (Carolina del Sur), marzo de 2009. Ancient Faith.
- Lossky, Vladímir. «Redemption and Deification». En In the Image and Likeness of God. Crestwood, NY: St Vladimir's Seminary Press, 1974.
- Romanides, John S. The Ancestral Sin. Traducción de George S. Gabriel. Ridgewood, NJ: Zephyr, 2002.
- Serafín (Sóbolev), San, arzobispo. «Sermon on Great Saturday Concerning the Joint Operation of Divine Justice and Divine Love in the Work of Our Redemption». Orthodox America, vol. XIV, n.º 132.
- Bell, Daniel M. «Sacrifice and Suffering: Beyond Justice, Human Rights, and Capitalism». Modern Theology 18, n.º 3 (2002).
- Clendenin, Daniel B. «Partakers of Divinity: The Orthodox Doctrine of Theosis». Journal of the Evangelical Theological Society 37, n.º 3 (1994): 365–379.
- Erdman, Rachel. «Sacrifice as Satisfaction, Not Substitution: Atonement in the Summa Theologiae». Anglican Theological Review 96, n.º 3 (2014).
- Noble, Ivana. «The Gift of Redemption: Vladimir Lossky and Raymund Schwager on Anselm of Canterbury». Communio Viatorum 52, n.º 1 (2010): 48–67.
Registro editorial de verificación
| Afirmación | Fuente consultada | Confianza |
|---|---|---|
| Todas las citas de la Escritura, de los Padres, de Anselmo, de Tomás de Aquino, de Trento y de Westminster | Páginas indicadas en las notas; banco de citas verificadas | Muy alta (literal) |
| Citas de Calvino | Traducción de Beveridge de 1845, texto OCR de archive.org, cotejado con el texto de biblestudytools.com | Muy alta (guiones de división del OCR reunidos) |
| Citas de Packer y su relato de la historia de la doctrina | Reimpresión de la conferencia de 1973 en the-highway.com; no se consultó la edición del Tyndale Bulletin | Alta (literal, de la reimpresión) |
| De Jesu Christo Servatore de Socino, fechado en 1578 | Conferencia de Packer; artículo de Wikipedia sobre Fausto Sozzini (tratado terminado el 12 de julio de 1578) | Alta |
| El libro de Chalke y Mann de 2003 rechazó la imagen de un Padre vengativo que castiga a un Hijo inocente, lo que provocó un debate entre los evangélicos británicos | Secundaria: Wikipedia, «Penal substitution» (que cita el libro, p. 182, y The Atonement Debate, 2008) | Moderada-alta; no se consultó el libro mismo, por lo que no se citan sus palabras |
| hilastērion se usa en el Antiguo Testamento griego para el propiciatorio; las traducciones varían | Información léxica estándar | Alta |
| El lenguaje sustitutivo patrístico debe distinguirse de la teoría reformada completa | Los pasajes primarios citados en el artículo, leídos en su contexto | Distinción interpretativa |
| La Iglesia ortodoxa afirma que Cristo murió por nosotros y en nuestro lugar, pero no enseña la teoría penal reformada | Los Padres citados en el artículo; los autores ortodoxos modernos de las notas 32–38 | Alta (la postura ortodoxa del sitio, expuesta con sus fuentes) |
| El dogma de la redención de Jrapovitski (1917): la teoría de la satisfacción procede del derecho romano y feudal; la redención está en el amor compasivo de Cristo en Getsemaní | Texto ruso en azbyka.ru con su referencia al Bogoslovski véstnik; Wikipedia sobre su redacción en Valaam en 1917 | Alta (resumido, no citado) |
| Citas de Sóbolev; su glorificación en 2016 | Traducción inglesa en roca.org; noticia de la Agencia Telegráfica Búlgara del 26 de febrero de 2016 | Alta (traducción nuestra de la versión inglesa) |
| Citas de Florovsky | «Redemption», Creation and Redemption (1976), pp. 101–104, en la transcripción de jbburnett.com | Alta (traducción nuestra del texto literal) |
| Lossky sobre Anselmo y sobre las imágenes legales | Resumen de Noble (2010); Clendenin (1994), pp. 368–369; no se leyó el ensayo mismo de Lossky | Moderada-alta (secundaria; parafraseada) |
| Romanides rechazó la culpa heredada en El pecado ancestral (1957; en inglés, 2002) | Wikipedia, «John Romanides»; lista de sus obras en el Mystagogy Resource Center (subtítulo completo); no se leyó el libro | Moderada (secundaria; parafraseada) |
| Citas de Hopko | Transcripción de Ancient Faith de la charla de marzo de 2009 | Alta (traducción nuestra de la transcripción) |
| Cita y subtítulo de Hart | Citado en Erdman (2014), p. 465, según Bell (2002); subtítulo según la bibliografía de Hart en Wikipedia y Holmes, SJT 54 (2001); no se consultó el ensayo mismo | Moderada-alta (cita de segunda mano) |
| La teología católica de la satisfacción debe más a Anselmo y a Tomás de Aquino que a los reformadores | Trento VI.7 y Tomás de Aquino, según las citas | Alta (caracterización general) |