BES Bible in Simple Spanish (2026) 1 Cuando se acercaba su muerte, David dio estas instrucciones a su hijo Salomón: 1 Y LLEGÁRONSE los días de David para morir, y mandó á Salomón su hijo, diciendo:
2 «Voy a morir, como mueren todos. Sé fuerte y actúa con valor. 2 Yo voy el camino de toda la tierra: esfuérzate, y sé varón.
3 Cumple lo que el Señor tu Dios te manda. Sigue sus caminos y obedece sus leyes, mandatos, normas y palabras, tal como están escritos en la ley de Moisés. Así te irá bien en todo lo que hagas y dondequiera que vayas. 3 Guarda la ordenanza de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, y sus derechos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que seas dichoso en todo lo que hicieres, y en todo aquello á que te tornares;
4 De ese modo el Señor cumplirá lo que me prometió: “Si tus hijos cuidan su conducta y viven fielmente ante mí con todo el corazón y con toda el alma, siempre habrá un descendiente tuyo en el trono de Israel”. 4 Para que confirme Jehová la palabra que me habló, diciendo: Si tus hijos guardaren su camino, andando delante de mí con verdad, de todo su corazón, y de toda su alma, jamás, dice, faltará á ti varón del trono de Israel.
5 Tú sabes lo que Joab, hijo de Sarvia, me hizo al matar a Abner hijo de Ner y a Amasa hijo de Jeter, los dos jefes del ejército de Israel. Los mató en tiempos de paz como si estuviera en guerra, y manchó con la sangre de hombres inocentes el cinturón que llevaba y las sandalias de sus pies. 5 Y ya sabes tú lo que me ha hecho Joab hijo de Sarvia, lo que hizo á dos generales del ejército de Israel, á Abner hijo de Ner, y á Amasa hijo de Jether, los cuales él mató, derramando en paz la sangre de guerra, y poniendo la sangre de guerra en su talabarte que tenía sobre sus lomos, y en sus zapatos que tenía en sus pies.
6 Actúa con sabiduría y no permitas que muera tranquilamente de viejo. 6 Tú pues harás conforme á tu sabiduría; no dejarás descender sus canas á la huesa en paz.
7 Pero trata bien a los hijos de Barzilai de Galaad. Permite que coman a tu mesa, pues me ayudaron cuando huía de tu hermano Absalón. 7 Mas á los hijos de Barzillai Galaadita harás misericordia, que sean de los convidados á tu mesa; porque ellos vinieron así á mí, cuando iba huyendo de Absalom tu hermano.
8 También está contigo Simei, hijo de Gera, de Bahurim, de la tribu de Benjamín. Él me lanzó una terrible maldición cuando iba a Mahanaim, pero después bajó al Jordán a recibirme. Entonces le juré por el Señor que no lo mataría a espada. 8 También tienes contigo á Semei hijo de Gera, hijo de Benjamín, de Bahurim, el cual me maldijo con una maldición fuerte el día que yo iba á Mahanaim. Mas él mismo descendió á recibirme al Jordán, y yo le juré por Jehová, diciendo: Yo no te mataré á cuchillo.
9 No dejes que quede sin castigo. Eres sabio y sabrás qué hacer con él. Haz que muera violentamente, aunque ya tenga el cabello blanco». 9 Empero ahora no lo absolverás: que hombre sabio eres, y sabes cómo te has de haber con él: y harás descender sus canas con sangre á la sepultura.
10 David murió y fue sepultado en la Ciudad de David. 10 Y David durmió con sus padres, y fué sepultado en la ciudad de David.
11 Reinó sobre Israel cuarenta años: siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén. 11 Los días que reinó David sobre Israel fueron cuarenta años: siete años reinó en Hebrón, y treinta y tres años reinó en Jerusalem.
12 Salomón ocupó el trono de su padre David, y su reino quedó firmemente establecido. 12 Y se sentó Salomón en el trono de David su padre, y fué su reino firme en gran manera.
13 Adonías, hijo de Haguit, fue a ver a Betsabé, madre de Salomón. Ella le preguntó: «¿Vienes en paz?». Él respondió: «Sí, en paz». 13 Entonces Adonía hijo de Haggith vino á Bath-sheba madre de Salomón; y ella dijo: ¿Es tu venida de paz? Y él respondió: [Sí], de paz.
14 Adonías añadió: «Tengo algo que decirte». Ella le dijo: «Habla». 14 En seguida dijo: [Una] palabra tengo que decirte. Y ella dijo: Di.
15 Él respondió: «Sabes que el reino iba a ser mío y que todo Israel esperaba que yo fuera rey. Pero las cosas cambiaron y el reino pasó a mi hermano, porque el Señor se lo dio. 15 Y él dijo: Tú sabes que el reino era mío, y que todo Israel había puesto en mí su rostro, para que yo reinara: mas el reino fué traspasado, y vino á mi hermano; porque por Jehová era suyo.
16 Ahora quiero pedirte un favor. No me lo niegues». Ella dijo: «Habla». 16 Y ahora yo te hago una petición: no me hagas volver mi rostro. Y ella le dijo: Habla.
17 Adonías le pidió: «Habla con el rey Salomón, pues a ti no te dirá que no. Pídele que me dé por esposa a Abisag, la joven de Sunem». 17 El entonces dijo: Yo te ruego que hables al rey Salomón, (porque él no te hará volver tu rostro,) para que me dé á Abisag Sunamita por mujer.
18 Betsabé respondió: «Está bien. Hablaré con el rey por ti». 18 Y Bath-sheba dijo: Bien; yo hablaré por ti al rey.
19 Betsabé fue a hablar con el rey Salomón en favor de Adonías. El rey se levantó para recibirla y se inclinó ante ella. Luego se sentó en su trono y mandó poner un asiento para su madre a su derecha. 19 Y vino Bath-sheba al rey Salomón para hablarle por Adonía. Y el rey se levantó á recibirla, é inclinóse á ella, y volvió á sentarse en su trono, é hizo poner una silla á la madre del rey, la cual se sentó á su diestra.
20 Betsabé le dijo: «Quiero pedirte un pequeño favor. No me lo niegues». El rey respondió: «Pídelo, madre. No te diré que no». 20 Y ella dijo: Una pequeña petición pretendo de ti; no me hagas volver mi rostro. Y el rey le dijo: Pide, madre mía, que yo no te haré volver el rostro.
21 Ella dijo: «Dale por esposa a tu hermano Adonías a Abisag, la joven de Sunem». 21 Y ella dijo: Dése Abisag Sunamita por mujer á tu hermano Adonía.
22 El rey Salomón respondió a su madre: «¿Por qué pides a Abisag para Adonías? ¡Pide también el reino para él! Es mi hermano mayor, y el sacerdote Abiatar y Joab hijo de Sarvia están de su lado». 22 Y el rey Salomón respondió, y dijo á su madre: ¿Por qué pides á Abisag Sunamita para Adonía? Demanda también para él el reino, porque él es mi hermano mayor; y tiene también á Abiathar sacerdote, y á Joab hijo de Sarvia.
23 Entonces el rey Salomón juró por el Señor: «¡Que Dios me castigue si Adonías no paga con su vida por esta petición! 23 Y el rey Salomón juró por Jehová, diciendo: Así me haga Dios y así me añada, que contra su vida ha hablado Adonía esta palabra.
24 Tan cierto como que vive el Señor, que me ha puesto en el trono de mi padre David y me ha dado una familia de reyes, tal como prometió, Adonías morirá hoy mismo». 24 Ahora pues, vive Jehová, que me ha confirmado y me ha puesto sobre el trono de David mi padre, y que me ha hecho casa, como me había dicho, que Adonía morirá hoy.
25 Salomón envió a Benaía, hijo de Joiada, quien atacó a Adonías y lo mató. 25 Entonces el rey Salomón envió por mano de Benaía hijo de Joiada, el cual dió sobre él, y murió.
26 Al sacerdote Abiatar le dijo el rey: «Vete a tus tierras en Anatot. Mereces morir, pero no te mataré hoy, porque llevaste el arca del Señor Dios delante de mi padre David y compartiste todas sus dificultades». 26 Y á Abiathar sacerdote dijo el rey: Vete á Anathoth á tus heredades, que tú eres digno de muerte; mas no te mataré hoy, por cuanto has llevado el arca del Señor Jehová delante de David mi padre, y además has sido trabajado en todas las cosas en que fué trabajado mi padre.
27 Salomón destituyó a Abiatar del sacerdocio. Así se cumplió lo que el Señor había dicho en Silo contra la familia de Elí. 27 Así echó Salomón á Abiathar del sacerdocio de Jehová, para que se cumpliese la palabra de Jehová que había dicho sobre la casa de Eli en Silo.
28 Joab se enteró de lo sucedido. Él había apoyado a Adonías, aunque no había apoyado a Absalón. Entonces huyó a la Tienda del Señor y se aferró a los cuernos del altar. 28 Y vino la noticia hasta Joab: porque también Joab se había adherido á Adonía, si bien no se había adherido á Absalom. Y huyó Joab al tabernáculo de Jehová, y asióse á los cornijales del altar.
29 Avisaron al rey Salomón que Joab había huido a la Tienda del Señor y estaba junto al altar. Salomón envió a Benaía, hijo de Joiada, con la orden de matarlo. 29 Y fué hecho saber á Salomón que Joab había huído al tabernáculo de Jehová, y que estaba junto al altar. Entonces envió Salomón á Benaía hijo de Joiada, diciendo: Ve, y da sobre él.
30 Benaía fue a la Tienda del Señor y le dijo a Joab: «El rey ordena que salgas». Joab respondió: «No. Si he de morir, moriré aquí». Benaía volvió al rey y le contó lo que Joab había dicho. 30 Y entró Benaía al tabernáculo de Jehová, y díjole: El rey ha dicho que salgas. Y él dijo: No, sino aquí moriré. Y Benaía volvió con esta respuesta al rey, diciendo: Así habló Joab, y así me respondió.
31 El rey respondió: «Haz lo que pide. Mátalo allí y entiérralo. Así quitarás de mí y de mi familia la culpa por la sangre inocente que Joab derramó. 31 Y el rey le dijo: Haz como él ha dicho; mátale y entiérralo, y quita de mí y de la casa de mi padre la sangre que Joab ha derramado injustamente.
32 El Señor hará recaer sobre él la sangre de dos hombres más justos y mejores que él, a quienes mató a espada sin que mi padre David lo supiera: Abner hijo de Ner, jefe del ejército de Israel, y Amasa hijo de Jeter, jefe del ejército de Judá. 32 Y Jehová hará tornar su sangre sobre su cabeza: que él ha muerto dos varones más justos y mejores que él, á los cuales mató á cuchillo sin que mi padre David supiese nada: á Abner hijo de Ner, general del ejército de Israel, y á Amasa hijo de Jether, general de ejército de Judá.
33 Que la culpa por esas muertes recaiga para siempre sobre Joab y sus descendientes. Pero que el Señor conceda paz para siempre a David, a sus descendientes, a su familia y a su trono». 33 La sangre pues de ellos recaerá sobre la cabeza de Joab, y sobre la cabeza de su simiente para siempre: mas sobre David y sobre su simiente, y sobre su casa y sobre su trono, habrá perpetuamente paz de parte de Jehová.
34 Benaía, hijo de Joiada, subió y mató a Joab. Lo enterraron en su propiedad, en una zona desierta. 34 Entonces Benaía hijo de Joiada subió, y dió sobre él, y matólo; y fué sepultado en su casa en el desierto.
35 El rey nombró a Benaía, hijo de Joiada, jefe del ejército en lugar de Joab, y puso al sacerdote Sadoc en lugar de Abiatar. 35 Y el rey puso en su lugar á Benaía hijo de Joiada sobre el ejército: y á Sadoc puso el rey por sacerdote en lugar de Abiathar.
36 Después mandó llamar a Simei y le dijo: «Construye una casa en Jerusalén y quédate allí. No salgas a ningún otro lugar. 36 Después envió el rey, é hizo venir á Semei, y díjole: Edifícate una casa en Jerusalem, y mora ahí, y no salgas de allá á una parte ni á otra;
37 El día que salgas y cruces el arroyo Cedrón, morirás sin falta. Tú mismo serás responsable de tu muerte». 37 Porque sabe de cierto que el día que salieres, y pasares el torrente de Cedrón, sin duda morirás, y tu sangre será sobre tu cabeza.
38 Simei respondió al rey: «Está bien. Tu servidor hará lo que mi señor el rey ha dicho». Y Simei vivió mucho tiempo en Jerusalén. 38 Y Semei dijo al rey: La palabra es buena; como el rey mi señor ha dicho, así lo hará tu siervo. Y habitó Semei en Jerusalem muchos días.
39 Pero tres años después, dos servidores de Simei huyeron a Gat, donde reinaba Aquis, hijo de Maaca. Simei supo que estaban allí. 39 Pero pasados tres años, aconteció que se le huyeron á Semei dos siervos á Achîs, hijo de Maachâ, rey de Gath. Y dieron aviso á Semei, diciendo: He aquí que tus siervos están en Gath.
40 Preparó su asno, fue a Gat en busca de ellos y los trajo de regreso. 40 Levantóse entonces Semei, y enalbardó su asno, y fué á Gath, á Achîs, á procurar sus siervos. Fué pues Semei, y volvió sus siervos de Gath.
41 Cuando Salomón se enteró de que Simei había ido de Jerusalén a Gat y había vuelto, 41 Díjose luego á Salomón como Semei había ido de Jerusalem hasta Gath, y que había vuelto.
42 mandó llamarlo y le dijo: «¿No te hice jurar por el Señor y te advertí que, si salías de Jerusalén e ibas a cualquier otro lugar, morirías? Tú respondiste: “Está bien”. 42 Entonces el rey envió, é hizo venir á Semei, y díjole: ¿No te conjuré yo por Jehová, y te protesté, diciendo: El día que salieres, y fueres acá ó acullá, sabe de cierto que has de morir? Y tú me dijiste: La palabra es buena, yo la obedezco.
43 ¿Por qué no cumpliste el juramento que hiciste por el Señor ni obedeciste mi orden?». 43 ¿Por qué pues no guardaste el juramento de Jehová, y el mandamiento que yo te impuse?
44 El rey añadió: «Tú sabes todo el mal que le hiciste a mi padre David. Ahora el Señor hará recaer tu maldad sobre ti. 44 Dijo además el rey á Semei: Tú sabes todo el mal, el cual tu corazón bien sabe, que cometiste contra mi padre David; Jehová pues, ha tornado el mal sobre tu cabeza.
45 Pero el rey Salomón será bendecido, y el trono de David permanecerá firme ante el Señor para siempre». 45 Y el rey Salomón será bendito, y el trono de David será firme perpetuamente delante de Jehová.
46 El rey ordenó a Benaía, hijo de Joiada, que matara a Simei. Benaía salió y lo mató. Así quedó completamente afirmado el reino de Salomón. 46 Entonces el rey mandó á Benaía hijo de Joiada, el cual salió é hirióle; y murió. Y el reino fué confirmado en la mano de Salomón.