BES Bible in Simple Spanish (2026) 1 Salomón se casó con la hija del faraón, rey de Egipto, y así quedó unido a su familia. La llevó a vivir a la Ciudad de David mientras terminaba de construir su palacio, el templo del Señor y la muralla de Jerusalén. 1 Y SALOMÓN hizo parentesco con Faraón rey de Egipto, porque tomó la hija de Faraón, y trájola á la ciudad de David, entre tanto que acababa de edificar su casa, y la casa de Jehová, y los muros de Jerusalem alrededor.
2 En aquel tiempo el pueblo ofrecía sacrificios en los lugares altos, porque todavía no se había construido un templo dedicado al Señor. 2 Hasta entonces el pueblo sacrificaba en los altos; porque no había casa edificada al nombre de Jehová hasta aquellos tiempos.
3 Salomón amaba al Señor y obedecía las instrucciones de su padre David, aunque ofrecía sacrificios y quemaba ofrendas en los lugares altos. 3 Mas Salomón amó á Jehová, andando en los estatutos de su padre David: solamente sacrificaba y quemaba perfumes en los altos.
4 El rey fue a Gabaón para ofrecer sacrificios, pues allí estaba el principal lugar alto. Allí Salomón ofreció mil holocaustos. 4 E iba el rey á Gabaón, porque aquél era el alto principal, y sacrificaba allí: mil holocaustos sacrificaba Salomón sobre aquel altar.
5 Una noche en Gabaón, el Señor se apareció a Salomón en un sueño. Dios le dijo: «Pídeme lo que quieras que te dé». 5 Y aparecióse Jehová á Salomón en Gabaón una noche en sueños, y díjo[le] Dios: Pide lo que [quisieres que] yo te dé.
6 Salomón respondió: «Mostraste gran amor fiel a mi padre David, porque vivió ante ti con fidelidad y justicia, y te fue leal de corazón. Has seguido mostrándole ese amor al darle un hijo que ocupe hoy su trono. 6 Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia á tu siervo David mi padre, según que él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo: y tú le has guardado esta tu grande misericordia, que le diste hijo que se sentase en su trono, como [sucede] en este día.
7 Ahora, Señor mi Dios, has hecho rey a tu servidor en lugar de mi padre David, aunque soy joven y no sé cómo gobernar. 7 Ahora pues, Jehová Dios mío, tú has puesto á mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre: y yo soy mozo pequeño, que no sé cómo entrar ni salir.
8 Estoy entre el pueblo que elegiste, un pueblo tan numeroso que no se puede contar. 8 Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud.
9 Dame sabiduría para gobernarlo y para distinguir entre el bien y el mal. ¿Quién podría gobernar por sí solo a un pueblo tan grande?». 9 Da pues á tu siervo corazón dócil para juzgar á tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo: porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?
10 Al Señor le agradó lo que Salomón había pedido. 10 Y agradó delante de Adonai que Salomón pidiese esto.
11 Dios le dijo: «Me has pedido sabiduría para juzgar con justicia, en vez de pedir una larga vida, riquezas o la muerte de tus enemigos. 11 Y díjole Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, mas demandaste para ti inteligencia para oir juicio;
12 Por eso haré lo que me pides. Te daré un corazón sabio y entendido. Nunca ha habido nadie como tú ni lo habrá después. 12 He aquí lo he hecho conforme á tus palabras: he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no haya habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú.
13 También te daré lo que no pediste: riquezas y honor. Así, mientras vivas, ningún rey será como tú. 13 Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria: tal, que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días.
14 Y si sigues mis caminos y obedeces mis leyes y mandatos como lo hizo tu padre David, te daré una larga vida». 14 Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días.
15 Salomón despertó y comprendió que había sido un sueño. Regresó a Jerusalén, se presentó ante el arca del pacto del Señor y ofreció holocaustos y ofrendas de paz. Después hizo un banquete para todos sus servidores. 15 Y como Salomón despertó, vió que era sueño: y vino á Jerusalem, y presentóse delante del arca del pacto de Jehová, y sacrificó holocaustos, é hizo pacíficos; hizo también banquete á todos sus siervos.
16 Cierto día se presentaron ante el rey dos mujeres que ejercían la prostitución. 16 En aquella sazón vinieron dos mujeres rameras al rey, y presentáronse delante de él.
17 Una de ellas dijo: «Mi señor, esta mujer y yo vivimos en la misma casa. Yo di a luz mientras ella estaba allí. 17 Y dijo la una mujer: ¡Ah, señor mío! yo y esta mujer morábamos en una misma casa, y yo parí [estando] con ella en la casa.
18 Tres días después, ella también dio a luz. Estábamos solas; nadie más vivía con nosotras. 18 Y aconteció al tercer día después que yo parí, que ésta parió también, y morábamos nosotras juntas; ninguno de fuera estaba en casa, sino nosotras dos en la casa.
19 Una noche, su hijo murió porque ella se acostó encima de él. 19 Y una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él.
20 Entonces, mientras yo dormía, se levantó a medianoche, tomó a mi hijo de mi lado y lo puso junto a ella. Después puso a su hijo muerto junto a mí. 20 Y levantóse á media noche, y tomó á mi hijo de junto á mí, estando yo tu sierva durmiendo, y púsolo á su lado, y púsome á mi lado su hijo muerto.
21 Cuando me levanté para amamantar a mi hijo, vi que estaba muerto. Pero al amanecer lo miré con cuidado y me di cuenta de que no era mi hijo». 21 Y como yo me levanté por la mañana para dar el pecho á mi hijo, he aquí que estaba muerto: mas observéle por la mañana, y vi que no era mi hijo, que yo había parido.
22 La otra mujer dijo: «¡No! El niño vivo es mío; el muerto es tuyo». La primera respondió: «¡No! El muerto es tuyo y el vivo es mío». Así discutían ante el rey. 22 Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvió á decir: No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Así hablaban delante del rey.
23 El rey dijo: «Una afirma que el niño vivo es suyo y el muerto de la otra. La otra afirma lo contrario». 23 El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto: y la otra dice, No, mas el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive.
24 Entonces ordenó: «Tráiganme una espada». Le llevaron una espada. 24 Y dijo el rey: Traedme un cuchillo. Y trajeron al rey un cuchillo.
25 Y el rey dijo: «Corten al niño vivo en dos y denle una mitad a cada mujer». 25 En seguida el rey dijo: Partid por medio el niño vivo, y dad la mitad á la una, y la otra mitad á la otra.
26 La verdadera madre, conmovida por su hijo, le suplicó: «¡Mi señor, denle el niño vivo a ella! ¡No lo maten!». Pero la otra dijo: «Que no sea ni tuyo ni mío. Córtenlo en dos». 26 Entonces la mujer cuyo era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡Ah, señor mío! dad á ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni á mí ni á ti; partidlo.
27 Entonces el rey ordenó: «Denle el niño vivo a la primera mujer. No lo maten. Ella es su madre». 27 Entonces el rey respondió, y dijo: Dad á aquélla el hijo vivo, y no lo matéis: ella es su madre.
28 Todo Israel se enteró de la decisión del rey y sintió respeto por él, porque vio que Dios le había dado sabiduría para hacer justicia. 28 Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey: y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar.