BES Bible in Simple Spanish (2026) 1 Una vez a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta. 1 Y CUANDO escapamos, entonces supimos que la isla se llamaba Melita.
2 Los habitantes del lugar nos trataron con gran bondad. Encendieron una fogata y nos recibieron a todos, porque llovía y hacía frío. 2 Y los bárbaros nos mostraron no poca humanidad; porque, encendido un fuego, nos recibieron á todos, á causa de la lluvia que venía, y del frío.
3 Pablo juntó unas ramas secas y las puso en el fuego. Entonces, por el calor, salió una víbora y se le prendió en la mano. 3 Entonces habiendo Pablo recogido algunos sarmientos, y puéstolos en el fuego, una víbora, huyendo del calor, le acometió á la mano.
4 Cuando los habitantes vieron la víbora colgando de su mano, se decían unos a otros: Sin duda este hombre es asesino. Aunque se salvó del mar, la justicia no lo deja vivir. 4 Y como los bárbaros vieron la víbora colgando de su mano, decían los unos á los otros: Ciertamente este hombre es homicida, á quien, escapado de la mar, la justicia no deja vivir.
5 Pero Pablo sacudió la víbora en el fuego y no sufrió ningún daño. 5 Mas él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún mal padeció.
6 Ellos esperaban que se hinchara o cayera muerto de repente. Pero después de esperar mucho y ver que no le pasaba nada malo, cambiaron de opinión y decían que era un dios. 6 Empero ellos estaban esperando cuándo se había de hinchar, ó caer muerto de repente; mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, mudados, decían que era un dios.
7 Cerca de aquel lugar había tierras del hombre principal de la isla, llamado Publio. Él nos recibió y nos hospedó amablemente durante tres días. 7 En aquellos lugares había heredades del principal de la isla, llamado Publio, el cual nos recibió y hospedó tres días humanamente.
8 El padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y disentería. Pablo entró a verlo, oró, le impuso las manos y lo sanó. 8 Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebres y de disentería: al cual Pablo entró, y después de haber orado, le puso las manos encima, y le sanó:
9 Después de esto, también los demás enfermos de la isla venían y eran sanados. 9 Y esto hecho, también los otros que en la isla tenían enfermedades, llegaban, y eran sanados:
10 Ellos nos honraron con muchas atenciones, y cuando zarpamos, nos proveyeron de todo lo necesario. 10 Los cuales también nos honraron con muchos obsequios; y cuando partimos, nos cargaron de las cosas necesarias.
11 Después de tres meses, zarpamos en un barco de Alejandría que había pasado el invierno en la isla. Tenía por insignia a los dioses gemelos. 11 Así que, pasados tres meses, navegamos en una nave Alejandrina que había invernado en la isla, la cual tenía por enseña á Cástor y Pólux.
12 Llegamos a Siracusa y nos quedamos allí tres días. 12 Y llegados á Siracusa, estuvimos allí tres días.
13 Desde allí, costeando, llegamos a Regio. Al día siguiente sopló un viento del sur, y al segundo día llegamos a Puteoli. 13 De allí, costeando alrededor, vinimos á Regio; y otro día después, soplando el austro, vinimos al segundo día á Puteolos:
14 Allí encontramos hermanos, quienes nos rogaron que nos quedáramos con ellos siete días. Y así llegamos a Roma. 14 Donde habiendo hallado hermanos, nos rogaron que quedásemos con ellos siete días; y luego vinimos á Roma;
15 Los hermanos de Roma, al oír de nosotros, salieron a recibirnos hasta el Foro de Apio y las Tres Tabernas. Al verlos, Pablo dio gracias a Dios y cobró ánimo. 15 De donde, oyendo de nosotros los hermanos, nos salieron á recibir hasta la plaza de Appio, y Las Tres Tabernas: á los cuales como Pablo vió, dió gracias á Dios, y tomó aliento.
16 Cuando llegamos a Roma, el centurión entregó los presos al capitán de la guardia, pero a Pablo se le permitió vivir aparte, con el soldado que lo custodiaba. 16 Y como llegamos á Roma, el centurión entregó los presos al prefecto de los ejércitos, mas á Pablo fué permitido estar por sí, con un soldado que le guardase.
17 Tres días después, Pablo convocó a los principales de los judíos. Cuando se reunieron, les dijo: Hermanos, aunque no he hecho nada contra nuestro pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres, fui entregado preso desde Jerusalén en manos de los romanos. 17 Y aconteció que tres días después, Pablo convocó á los principales de los Judíos; á los cuales, luego que estuvieron juntos, les dijo: Yo, varones hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni contra los ritos de la patria, he sido entregado preso desde Jerusalem en manos de los Romanos;
18 Después de interrogarme, ellos querían soltarme, porque no había en mí ninguna causa de muerte. 18 Los cuales, habiéndome examinado, me querían soltar, por no haber en mí ninguna causa de muerte.
19 Pero como los judíos se oponían, me vi obligado a apelar a César, no porque tenga alguna acusación contra mi nación. 19 Mas contradiciendo los Judíos, fuí forzado á apelar á César; no que tenga de qué acusar á mi nación.
20 Por esta causa los he llamado, para verlos y hablar con ustedes, porque por la esperanza de Israel estoy sujeto con esta cadena. 20 Así que, por esta causa, os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de Israel estoy rodeado de esta cadena.
21 Ellos le dijeron: Nosotros no hemos recibido cartas de Judea acerca de ti, ni ha venido ninguno de los hermanos para informar o decir algo malo de ti. 21 Entonces ellos le dijeron: Nosotros ni hemos recibido cartas tocante á ti de Judea, ni ha venido alguno de los hermanos que haya denunciado ó hablado algún mal de ti.
22 Pero queremos oír de ti lo que piensas, porque sabemos que en todas partes se habla contra esta secta. 22 Mas querríamos oir de ti lo que sientes; porque de esta secta notorio nos es que en todos lugares es contradicha.
23 Después de fijarle un día, vinieron muchos a donde se hospedaba. Desde la mañana hasta la tarde, Pablo les explicaba y daba testimonio del reino de Dios, persuadiéndolos acerca de Jesús por medio de la Ley de Moisés y de los Profetas. 23 Y habiéndole señalado un día, vinieron á él muchos á la posada, á los cuales declaraba y testificaba el reino de Dios, persuadiéndoles lo concerniente á Jesús, por la ley de Moisés y por los profetas, desde la mañana hasta la tarde.
24 Algunos creían lo que se decía, pero otros no creían. 24 Y algunos asentían á lo que se decía, mas algunos no creían.
25 Como no se ponían de acuerdo entre sí, comenzaron a retirarse después de que Pablo dijo una sola palabra: Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres, 25 Y como fueron entre sí discordes, se fueron, diciendo Pablo esta palabra: Bien ha hablado el Espíritu Santo por el profeta Isaías á nuestros padres,
26 diciendo: Ve a este pueblo y di: Oyendo, oirán, pero no entenderán; y viendo, verán, pero no percibirán. 26 Diciendo: Ve á este pueblo, y di[les]: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis:
27 Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido. Con los oídos oyen con dificultad, y han cerrado sus ojos, para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse, y yo los sane. 27 Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y de los oídos oyeron pesadamente, y sus ojos taparon; porque no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane.
28 Sepan, pues, que esta salvación de Dios ha sido enviada a los gentiles, y ellos oirán. 28 Séaos pues notorio que á los Gentiles es enviada esta salud de Dios: y ellos oirán.
29 Cuando Pablo dijo esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre ellos. 29 Y habiendo dicho esto, los Judíos salieron, teniendo entre sí gran contienda.
30 Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que venían a él. 30 Pablo empero, quedó dos años enteros en su casa de alquiler, y recibía á todos los que á él venían,
31 Predicaba el reino de Dios y enseñaba acerca del Señor Jesucristo con toda valentía y sin impedimento. 31 Predicando el reino de Dios y enseñando lo que es del Señor Jesucristo con toda libertad, sin impedimento.