BES Bible in Simple Spanish (2026) 1 Cuando se decidió que navegaríamos a Italia, entregaron a Pablo y a otros presos a un centurión llamado Julio, de la compañía Augusta. 1 MAS como fué determinado que habíamos de navegar para Italia, entregaron á Pablo y á algunos otros presos á un centurión, llamado Julio, de la compañía Augusta.
2 Subimos a un barco de Adramitio que iba a navegar hacia los puertos de Asia, y zarpamos. Con nosotros estaba Aristarco, macedonio de Tesalónica. 2 Así que, embarcándonos en una nave Adrumentina, partimos, estando con nosotros Aristarco, Macedonio de Tesalónica, para navegar junto á los lugares de Asia.
3 Al día siguiente llegamos a Sidón. Julio trató a Pablo con bondad y le permitió ir a sus amigos para recibir atención. 3 Y otro día llegamos á Sidón; y Julio, tratando á Pablo con humanidad, permitióle que fuese á los amigos, para ser de ellos asistido.
4 Desde allí zarpamos y navegamos al abrigo de Chipre, porque los vientos eran contrarios. 4 Y haciéndonos á la vela desde allí, navegamos bajo de Cipro, porque los vientos eran contrarios.
5 Después de cruzar el mar frente a Cilicia y Panfilia, llegamos a Mira de Licia. 5 Y habiendo pasado la mar de Cilicia y Pamphylia, arribamos á Mira, ciudad de Licia.
6 Allí el centurión encontró un barco de Alejandría que navegaba a Italia, y nos embarcó en él. 6 Y hallando allí el centurión una nave Alejandrina que navegaba á Italia, nos puso en ella.
7 Navegamos lentamente durante muchos días, y con dificultad llegamos frente a Gnido. Como el viento no nos dejaba avanzar, navegamos al abrigo de Creta, frente a Salmón. 7 Y navegando muchos días despacio, y habiendo apenas llegado delante de Gnido, no dejándonos el viento, navegamos bajo de Creta, junto á Salmón.
8 Costeando con dificultad, llegamos a un lugar llamado Buenos Puertos, cerca de la ciudad de Lasea. 8 Y costeándola difícilmente, llegamos á un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.
9 Había pasado mucho tiempo, y la navegación ya era peligrosa, porque aun el Ayuno ya había pasado. Entonces Pablo les aconsejaba, 9 Y pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, porque ya era pasado el ayuno, Pablo amonestaba,
10 diciendo: Señores, veo que este viaje será con daño y mucha pérdida, no solo de la carga y del barco, sino también de nuestras vidas. 10 Diciéndoles: Varones, veo que con trabajo y mucho daño, no sólo de la cargazón y de la nave, mas aun de nuestras personas, habrá de ser la navegación.
11 Pero el centurión prestó más atención al piloto y al dueño del barco que a lo que Pablo decía. 11 Mas el centurión creía más al piloto y al patrón de la nave, que á lo que Pablo decía.
12 Como el puerto no era cómodo para pasar el invierno, la mayoría decidió salir de allí, por si podían llegar a Fenice, un puerto de Creta que mira al suroeste y al noroeste, y pasar allí el invierno. 12 Y no habiendo puerto cómodo para invernar, muchos acordaron pasar aún de allí, por si pudiesen arribar á Fenice é invernar [allí], [que es] un puerto de Creta que mira al Nordeste y Sudeste.
13 Cuando comenzó a soplar suavemente el viento del sur, pensaron que podían lograr su propósito. Entonces levaron anclas y navegaron costeando Creta. 13 Y soplando el austro, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, alzando [velas], iban cerca de la costa de Creta.
14 Pero poco después se levantó contra el barco un viento huracanado llamado Euroclidón. 14 Mas no mucho después dió en ella un viento repentino, que se llama Euroclidón.
15 Como el barco fue arrastrado y no podía hacer frente al viento, nos dejamos llevar. 15 Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo resistir contra el viento, [la] dejamos, y éramos llevados.
16 Pasando al abrigo de una pequeña isla llamada Clauda, con dificultad pudimos asegurar el bote salvavidas. 16 Y habiendo corrido á sotavento de una pequeña isla que se llama Clauda, apenas pudimos ganar el esquife:
17 Después de subirlo a bordo, reforzaron el barco con cables. Y por temor a encallar en los bancos de arena de la Sirte, bajaron el ancla flotante y se dejaron llevar. 17 El cual tomado, usaban de remedios, ciñendo la nave; y teniendo temor de que diesen en la Sirte, abajadas las velas, eran así llevados.
18 Al día siguiente, como éramos sacudidos con violencia por la tormenta, comenzaron a arrojar la carga. 18 Mas siendo atormentados de una vehemente tempestad, al siguiente día alijaron;
19 Al tercer día, con nuestras propias manos arrojaron los aparejos del barco. 19 Y al tercer día nosotros con nuestras manos arrojamos los aparejos de la nave.
20 Durante muchos días no aparecieron ni el sol ni las estrellas, y una gran tormenta nos golpeaba. Entonces perdimos toda esperanza de salvarnos. 20 Y no pareciendo sol ni estrellas por muchos días, y viniendo una tempestad no pequeña, ya era perdida toda la esperanza de nuestra salud.
21 Después de mucho tiempo sin comer, Pablo se puso de pie en medio de ellos y dijo: Señores, debieron haberme escuchado y no salir de Creta; así se habrían evitado este daño y esta pérdida. 21 Entonces Pablo, habiendo ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Fuera de cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no partir de Creta, y evitar este inconveniente y daño.
22 Pero ahora los animo a tener buen ánimo, porque no se perderá la vida de ninguno de ustedes, sino solo el barco. 22 Mas ahora os amonesto que tengáis buen ánimo; porque ninguna pérdida habrá de persona de vosotros, sino solamente de la nave.
23 Porque esta noche estuvo junto a mí un ángel del Dios a quien pertenezco y a quien sirvo. 23 Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios del cual yo soy, y al cual sirvo,
24 Me dijo: No temas, Pablo. Debes presentarte ante César; y mira, Dios te ha concedido la vida de todos los que navegan contigo. 24 Diciendo: Pablo, no temas; es menester que seas presentado delante de César; y he aquí, Dios te ha dado todos los que navegan contigo.
25 Por tanto, tengan ánimo, señores, porque creo a Dios que será tal como se me dijo. 25 Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como me ha dicho;
26 Pero es necesario que seamos arrojados a alguna isla. 26 Si bien es menester que demos en una isla.
27 Cuando llegó la noche catorce, mientras éramos llevados de un lado a otro por el mar Adriático, cerca de la medianoche los marineros sospecharon que se acercaban a tierra. 27 Y venida la décimacuarta noche, y siendo llevados por el [mar] Adriático, los marineros á la media noche sospecharon que estaban cerca de alguna tierra;
28 Echaron la sonda y hallaron veinte brazas. Un poco más adelante volvieron a echarla y hallaron quince brazas. 28 Y echando la sonda, hallaron veinte brazas; y pasando un poco más adelante, volviendo á echar la sonda, hallaron quince brazas.
29 Temiendo que chocáramos contra las rocas, echaron cuatro anclas desde la popa y deseaban que amaneciera. 29 Y habiendo temor de dar en lugares escabrosos, echando cuatro anclas de la popa, deseaban que se hiciese de día.
30 Pero los marineros intentaban huir del barco. Bajaron el bote al mar, con el pretexto de echar anclas desde la proa. 30 Entonces procurando los marineros huir de la nave, echado que hubieron el esquife á la mar, aparentando como que querían largar las anclas de proa,
31 Entonces Pablo dijo al centurión y a los soldados: Si estos no se quedan en el barco, ustedes no podrán salvarse. 31 Pablo dijo al centurión y á los soldados: Si éstos no quedan en la nave, vosotros no podéis salvaros.
32 Entonces los soldados cortaron las cuerdas del bote y lo dejaron caer. 32 Entonces los soldados cortaron los cabos del esquife, y dejáronlo perder.
33 Cuando comenzaba a amanecer, Pablo animaba a todos a comer, diciendo: Hoy es el día catorce que ustedes esperan y siguen sin comer, sin tomar nada. 33 Y como comenzó á ser de día, Pablo exhortaba á todos que comiesen, diciendo: Este es el décimocuarto día que esperáis y permanecéis ayunos, no comiendo nada.
34 Por eso les ruego que coman algo, pues esto es necesario para su salud. Porque ni un cabello de la cabeza de ninguno de ustedes se perderá. 34 Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud: que ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá.
35 Después de decir esto, tomó pan, dio gracias a Dios delante de todos, lo partió y comenzó a comer. 35 Y habiendo dicho esto, tomando el pan, hizo gracias á Dios en presencia de todos, y partiendo, comenzó á comer.
36 Entonces todos se animaron y también comieron. 36 Entonces todos teniendo ya mejor ánimo, comieron ellos también.
37 Éramos en total doscientas setenta y seis personas en el barco. 37 Y éramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis.
38 Cuando comieron suficiente, aligeraron el barco, echando el trigo al mar. 38 Y satisfechos de comida, aliviaban la nave, echando el grano á la mar.
39 Cuando se hizo de día, no reconocían la tierra, pero vieron una bahía con playa. Decidieron intentar encallar allí el barco, si podían. 39 Y como se hizo de día, no conocían la tierra: mas veían un golfo que tenía orilla, al cual acordaron echar, si pudiesen, la nave.
40 Cortaron las anclas y las dejaron en el mar. También soltaron las amarras de los timones, izaron la vela de proa al viento y se dirigieron hacia la playa. 40 Cortando pues las anclas, las dejaron en la mar, largando también las ataduras de los gobernalles; y alzada la vela mayor al viento, íbanse á la orilla.
41 Pero al llegar a un lugar donde se juntaban dos corrientes, el barco encalló. La proa quedó clavada y no se movía, mientras la popa se rompía por la fuerza de las olas. 41 Mas dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, estaba sin moverse, y la popa se abría con la fuerza de la mar.
42 Entonces los soldados decidieron matar a los presos, para que ninguno escapara nadando. 42 Entonces el acuerdo de los soldados era que matasen los presos, porque ninguno se fugase nadando.
43 Pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, les impidió hacerlo. Ordenó que los que sabían nadar se echaran primero al mar y llegaran a tierra. 43 Mas el centurión, queriendo salvar á Pablo, estorbó este acuerdo, y mandó que los que pudiesen nadar, se echasen los primeros, y saliesen á tierra;
44 Los demás salieron, unos en tablas y otros en partes del barco. Así todos llegaron salvos a tierra. 44 Y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron [saliendo] á tierra.