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Luke · Biblica Open New Living Bible (Nueva Biblia Viva 2008)

Luke 7 Biblica Open New Living Bible (Nueva Biblia Viva 2008)

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About ONBV
  • Protestant
  • OT: Masoretic Hebrew (not verified)
  • NT: Critical text (not verified)
  • Protestant (66 books)
  • Dynamic (thought for thought)
  • 2008
  • CC BY-SA 4.0

Audio: Reina-Valera Antigua (RVA), read by Joyfull · About the recordings

ONBV Biblica Open New Living Bible (Nueva Biblia Viva 2008)
RV1909 Reina-Valera 1909
1 Cuando Jesús terminó de hablar al pueblo, entró en Capernaúm.
1 Y COMO acabó todas sus palabras oyéndole el pueblo, entró en Capernaum.
2 Allí vivía un capitán del ejército romano que tenía un siervo al que estimaba mucho. Y ese siervo estaba enfermo, al borde de la muerte.
2 Y el siervo de un centurión, al cual tenía él en estima, estaba enfermo y á punto de morir.
3 El capitán oyó hablar de Jesús y mandó a varios ancianos de los judíos a pedirle que fuera y sanara a su siervo.
3 Y como oyó [hablar] de Jesús, envió á él los ancianos de los Judíos, rogándole que viniese y librase á su siervo.
4 Al llegar ellos ante Jesús, le suplicaron: ―Ese hombre merece que hagas lo que te pide.
4 Y viniendo ellos á Jesús, rogáronle con diligencia, diciéndole: Porque es digno de concederle esto;
5 Ama tanto a nuestra nación que nos construyó una sinagoga.
5 Que ama nuestra nación, y él nos edificó una sinagoga.
6 Jesús fue con ellos. Y cuando ya estaba cerca de la casa, el capitán mandó a unos amigos a decirle: ―Señor, no te molestes, pues no merezco que entres en mi casa.
6 Y Jesús fué con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos á él, diciéndole: Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado;
7 Por eso no fui yo mismo a buscarte. Yo sé que con una sola palabra que digas, mi siervo sanará,
7 Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir á ti; mas di la palabra, y mi siervo será sano.
8 pues yo mismo estoy acostumbrado a obedecer las órdenes de mis superiores y también a dar ordenes a mis soldados. Si yo le digo a uno: “Ve” él va, y si le digo al otro: “Ven” él viene. Y si le digo a mi siervo: “Haz esto”, él lo hace.
8 Porque también yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mí soldados; y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.
9 Jesús, al oír aquel mensaje se asombró, y mirando a la gente que lo seguía dijo: ―Ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande.
9 Lo cual oyendo Jesús, se maravilló de él, y vuelto, dijo á las gentes que le seguían: Os digo [que] ni aun en Israel he hallado tanta fe.
10 Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron sano al siervo.
10 Y vueltos á casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.
11 Poco después, Jesús, acompañado de mucha gente y de sus discípulos, se dirigió a un pueblo llamado Naín.
11 Y aconteció después, que él iba á la ciudad que se llama Naín, é iban con él muchos de sus discípulos, y gran compañía.
12 Cuando se acercaba a las puertas del pueblo, vio que llevaban a enterrar a un muerto. Se trataba del único hijo de una viuda, a quien acompañaba mucha gente del pueblo.
12 Y como llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que sacaban fuera á un difunto, unigénito de su madre, la cual también era viuda: y había con ella grande compañía de la ciudad.
13 Al verla el Señor, tuvo compasión de ella y le dijo: ―No llores.
13 Y como el Señor la vió, compadecióse de ella, y le dice: No llores.
14 Se acercó luego y tocó la camilla. Los que la llevaban se detuvieron, y Jesús dijo: ―¡Joven, te ordeno que te levantes!
14 Y acercándose, tocó el féretro: y los que [lo] llevaban, pararon. Y dice: Mancebo, á ti digo, levántate.
15 Entonces el muerto se levantó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre.
15 Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó á hablar. Y dióle á su madre.
16 La gente se llenó de miedo y, alabando a Dios, decía: ―Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha venido a ayudar a su pueblo.
16 Y todos tuvieron miedo, y glorificaban á Dios, diciendo: Que un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y que Dios ha visitado á su pueblo.
17 Lo que Jesús había hecho se supo por toda Judea y sus alrededores.
17 Y salió esta fama de él por toda Judea, y por toda la tierra de alrededor.
18 Los discípulos de Juan le contaron todas estas cosas. Él llamó a dos de ellos
18 Y sus discípulos dieron á Juan las nuevas de todas estas cosas: y llamó Juan á dos de sus discípulos,
19 y los mandó a preguntarle a Jesús: ―¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?
19 Y envió á Jesús, diciendo: ¿Eres tú aquél que había de venir, ó esperaremos á otro?
20 Cuando ellos se acercaron a Jesús, le dijeron: ―Juan el Bautista nos envió a preguntarte: ¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?
20 Y como los hombres vinieron á él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado á ti, diciendo: ¿Eres tú aquél que había de venir, ó esperaremos á otro?
21 En ese momento Jesús sanó a muchos que estaban enfermos o sufriendo, a personas que tenían espíritus malos y a muchos ciegos, a los que les dio la vista.
21 Y en la misma hora sanó á muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos; y á muchos ciegos dió la vista.
22 Luego les respondió: ―Vayan y cuéntenle a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan sanos, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncian las buenas nuevas.
22 Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, dad las nuevas á Juan de lo que habéis visto y oído: que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan, á los pobres es anunciado el evangelio:
23 ¡Y dichoso el que no tropiece por causa de mí!
23 Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí.
24 Cuando se fueron los discípulos de Juan, Jesús comenzó a hablarle a la gente acerca de Juan: «Ustedes, ¿qué salieron a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?
24 Y como se fueron los mensajeros de Juan, comenzó á hablar de Juan á las gentes: ¿Qué salisteis á ver al desierto? ¿una caña que es agitada por el viento?
25 Y si no, ¿qué salieron a ver? ¿A un hombre vestido con ropa lujosa? No, pues los que visten ropas lujosas y viven en placeres están en los palacios de los reyes.
25 Mas ¿qué salisteis á ver? ¿un hombre cubierto de vestidos delicados? He aquí, los que están en vestido precioso, y viven en delicias, en los palacios de los reyes están.
26 Entonces, ¿qué salieron a ver? ¿A un profeta? Sí, y a alguien que es más que profeta.
26 Mas ¿qué salisteis á ver? ¿un profeta? También os digo, y aun más que profeta.
27 Él es de quien la Escritura dice: “Voy a enviar mi mensajero delante de ti, él te preparará el camino”.
27 Este es de quien está escrito: He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz, el cual aparejará tu camino delante de ti.
28 Les digo que entre todos los hombres no hay otro más grande que Juan. Sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es más grande que él».
28 Porque os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista: mas el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.
29 Todo el pueblo, hasta los que cobraban impuestos, al oír esto reconocieron que lo que Dios pide es justo e hicieron que Juan los bautizara.
29 Y todo el pueblo oyéndole, y los publicanos, justificaron á Dios, bautizándose con el bautismo de Juan.
30 Pero los fariseos y los maestros de la ley no quisieron que Juan los bautizara, y de esta manera rechazaron el propósito que Dios tenía para ellos.
30 Mas los Fariseos y los sabios de la ley, desecharon el consejo de Dios contra sí mismos, no siendo bautizados de él.
31 «Entonces, ¿con qué compararé a la gente de esta generación? ¿A quién se parecen?
31 Y dice el Señor: ¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación, y á qué son semejantes?
32 Se parecen a los niños que se sientan en la plaza y les gritan a otros niños: “Tocamos la flauta, y ustedes no bailaron; cantamos canciones tristes, y ustedes no lloraron”.
32 Semejantes son á los muchachos sentados en la plaza, y que dan voces los unos á los otros, y dicen: Os tañimos con flautas, y no bailasteis: os endechamos, y no llorasteis.
33 Vino Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen que tiene un demonio.
33 Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan, ni bebía vino, y decís: Demonio tiene.
34 Luego vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y ustedes dicen que es un glotón y un borracho, que es amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores.
34 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.
35 Pero la sabiduría se demuestra por los que la siguen».
35 Mas la sabiduría es justificada de todos sus hijos.
36 Un fariseo invitó a Jesús a comer. Él fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa.
36 Y le rogó uno de los Fariseos, que comiese con él. Y entrado en casa del Fariseo, sentóse á la mesa.
37 Entonces una mujer que vivía en aquel pueblo y tenía mala fama, se enteró de que Jesús estaba comiendo en aquella casa. La mujer llegó allí con un frasco de alabastro lleno de perfume.
37 Y he aquí una mujer que había sido pecadora en la ciudad, como entendió que estaba á la mesa en casa de aquel Fariseo, trajo un alabastro de ungüento,
38 Se colocó, llorando, a los pies de Jesús, y con sus lágrimas se los mojaba. Luego se los secaba con sus cabellos, se los besaba y se los ungía con el perfume.
38 Y estando detrás á sus pies, comenzó llorando á regar con lágrimas sus pies, y los limpiaba con los cabellos de su cabeza; y besaba sus pies, y los ungía con el ungüento.
39 Cuando el fariseo que había invitado a Jesús vio esto pensó: «Si este hombre fuera profeta, sabría que lo está tocando una mujer que tiene mala fama».
39 Y como vió esto el Fariseo que le había convidado, habló entre sí, diciendo: Este, si fuera profeta, conocería quién y cuál es la mujer que le toca, que es pecadora.
40 Entonces Jesús le dijo: ―Simón, tengo algo que decirte. Él respondió: ―Dime, Maestro.
40 Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él dice: Di, Maestro.
41 ―Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientas monedas de plata, y el otro cincuenta.
41 Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta;
42 Como ellos no tenían con qué pagarle, les perdonó a los dos la deuda. Ahora dime, ¿cuál de los dos lo amará más?
42 Y no teniendo ellos de qué pagar, perdonó á ambos. Di, pues, ¿cuál de éstos le amará más?
43 Simón contestó: ―Supongo que el hombre al que más le perdonó. Jesús le dijo: ―Haz juzgado bien.
43 Y respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquél al cual perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado.
44 Luego, mirando a la mujer le dijo a Simón: ―¿Ves a esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para mis pies, pero ella me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha secado con sus cabellos.
44 Y vuelto á la mujer, dijo á Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, no diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha limpiado con los cabellos.
45 Tú no me saludaste con un beso, pero ella desde que entré, no ha dejado de besarme los pies.
45 No me diste beso, mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.
46 Tú no me ungiste la cabeza con aceite, pero ella me ungió los pies con perfume.
46 No ungiste mi cabeza con óleo; mas ésta ha ungido con ungüento mis pies.
47 Por eso te digo que ella ama mucho porque sus muchos pecados le han sido perdonados. Pero al que se le perdonan pocos pecados, poco ama.
47 Por lo cual te digo [que] sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.
48 Entonces Jesús le dijo a la mujer: ―Tus pecados ya están perdonados.
48 Y á ella dijo: Los pecados te son perdonados.
49 Los demás invitados comenzaron a preguntarse: «¿Quién es este, que hasta perdona pecados?».
49 Y los que estaban juntamente sentados á la mesa, comenzaron á decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados?
50 Jesús también le dijo a la mujer: ―Tu fe te ha salvado; vete tranquila.
50 Y dijo á la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.

People & places in this chapter

From this site's family tree and Bible maps, only where those guides cite this chapter.

People

  • Simon

    Pharisee who hosted Jesus

    A Pharisee who invited Jesus to eat and whom Jesus addressed as Simon when a sinful woman anointed His feet.

    Cited in the guide: Luke 7:40

Cross references (49)

Related passages for each verse, from the Treasury of Scripture Knowledge as collected and ranked by readers at OpenBible.info.

  1. 1 Matthew 8:5–13; Luke 7:1–10; Matthew 7:28–29
  2. 2 Genesis 24:27; John 4:46–47; 2 Kings 5:2–3; Job 31:5; Genesis 39:4–6
  3. 3 Matthew 8:5; John 4:47; Luke 9:38; Philemon 10; Luke 8:41
  4. 4 Luke 7:6–7; Matthew 10:37–38; Matthew 10:11; Revelation 3:4; Matthew 10:13
  5. 5 2 Chronicles 2:11–12; 1 Chronicles 29:3–9; 1 Kings 5:1; 1 John 5:1–3; 1 John 3:18–19
  6. 6 Mark 5:24; Luke 8:49; James 4:6; Matthew 3:11; Genesis 32:10
  7. 7 Psalm 107:20; Psalm 33:9; Luke 4:36; Mark 1:27; Luke 5:13
  8. 8 Acts 22:25–26; Acts 23:17; Colossians 3:22; Acts 10:7–8; 1 Timothy 6:1–2
  9. 9 Matthew 15:28; Romans 3:1–3; Matthew 8:10; Matthew 9:33; Romans 9:4–5
  10. 10 Matthew 8:13; John 4:50–53; Matthew 15:28; Mark 9:23
  11. 12 Luke 8:42; Luke 8:52; 2 Samuel 14:7; Genesis 22:12; Acts 9:39
  12. 13 Psalm 103:13; Isaiah 63:9; Lamentations 3:32–33; Hebrews 4:15; Psalm 86:15
  13. 14 John 5:25; John 11:43–44; Acts 9:40–41; John 11:25; Luke 8:54–55
  14. 15 2 Kings 13:21; 2 Kings 4:32–37; 1 Kings 17:23–24
  15. 16 Matthew 9:8; Jeremiah 33:9; Luke 1:68; Luke 7:39; Luke 2:20
  16. 17 Luke 7:14; Matthew 9:31; Matthew 9:26; Mark 1:28; Matthew 4:24
  17. 18 John 3:26; Matthew 11:2–19
  18. 19 Isaiah 9:6–7; John 4:25; Isaiah 11:1; Malachi 4:2; Genesis 3:15
  19. 20 Luke 7:19
  20. 21 Mark 3:10; 1 Kings 8:37; Mark 5:29; Psalm 90:7–9; Matthew 4:23
  21. 22 Isaiah 35:5–6; Isaiah 61:1–3; Luke 4:18; Isaiah 29:18–19; James 2:5
  22. 23 1 Peter 2:7–8; Matthew 11:6; Isaiah 8:14–15; Romans 9:32–33; Matthew 13:57–58
  23. 24 Ephesians 4:14; Luke 1:80; John 1:23; Luke 3:2; 2 Peter 3:17
  24. 25 2 Kings 1:8; Esther 1:11; Isaiah 59:17; Matthew 6:29; Esther 1:3
  25. 26 Luke 1:76; Luke 20:6; John 5:35; Matthew 11:9–14; Luke 16:16
  26. 27 Malachi 3:1; Luke 1:76; Mark 1:2; Matthew 11:10; Malachi 4:5–6
  27. 28 Hebrews 11:39–40; Matthew 11:11; Matthew 13:16–17; Colossians 1:25–27; Ephesians 3:8–9
  28. 29 Luke 3:12; Luke 7:35; Psalm 51:4; Matthew 21:31–32; Revelation 16:5
  29. 30 Luke 13:34; Matthew 22:35; 2 Corinthians 6:1; Jeremiah 8:8; Acts 20:27
  30. 31 Matthew 11:16–19; Lamentations 2:13; Mark 4:30
  31. 32 Matthew 11:16–19; Proverbs 17:16; Jeremiah 5:3–5; Isaiah 28:9–13; Zechariah 8:5
  32. 33 Luke 1:15; Mark 1:6; Matthew 3:4; John 8:52; Acts 2:13
  33. 34 Luke 15:2; Luke 7:36; Luke 19:7; Matthew 9:11; Luke 14:1
  34. 35 Proverbs 8:32–36; Matthew 11:19; 1 Corinthians 2:14–15; Hosea 14:9; Proverbs 17:16
  35. 36 Mark 14:3–9; Matthew 26:5–6; Luke 14:1; John 11:2–16; Luke 11:37
  36. 37 Mark 14:3–9; Matthew 26:6–13; Matthew 21:31; Luke 7:37–39; Luke 5:30
  37. 38 Psalm 126:5–6; Psalm 51:17; Genesis 18:4; Luke 7:44–46; Ecclesiastes 9:8
  38. 39 Luke 7:16; Luke 15:2; Isaiah 65:5; Proverbs 23:7; Mark 7:21
  39. 40 John 13:13; John 3:2; Luke 5:22; Matthew 7:22; Luke 18:18
  40. 41 Luke 7:47; Matthew 18:28; Matthew 6:12; Romans 5:20; Romans 3:23
  41. 42 Ephesians 1:7; Micah 7:18–20; Matthew 18:25–26; Ephesians 4:32; Romans 5:6
  42. 43 Psalm 116:16–18; Luke 10:38; 1 Corinthians 15:9–10; Mark 12:34; 1 Timothy 1:13–16
  43. 44 1 Timothy 5:10; Genesis 18:4; Judges 19:21; Genesis 19:2; Genesis 43:24
  44. 45 Romans 16:16; 2 Samuel 15:5; 1 Thessalonians 5:26; 2 Samuel 19:39; Genesis 33:4
  45. 46 Psalm 23:5; Ecclesiastes 9:8; Matthew 6:17; Ruth 3:3; 2 Samuel 14:2
  46. 47 1 John 4:19; 1 John 3:18; Romans 5:20; Galatians 5:6; Isaiah 1:18
  47. 48 Matthew 9:2; Mark 2:5; Luke 5:20
  48. 49 Luke 5:20–21; Mark 2:7; Matthew 9:3
  49. 50 Mark 5:34; Luke 8:48; Luke 18:42; Matthew 9:22; Mark 10:52

Cross references: OpenBible.info (CC BY), drawn mainly from the public-domain Treasury of Scripture Knowledge. · Sources & licences

What the Fathers said

Passages from the Church Fathers that expound or quote this chapter, verbatim from the public-domain Schaff edition (19th-century English translations).

How these were chosen

“Commentary” is the opening of a homily or exposition on this chapter (John Chrysostom’s homilies, Augustine’s tractates, sermons and expositions of the Psalms). “Quotes” are sentences where the edition’s own footnotes identify a quotation of a verse here, kept only when the wording matches the verse. Only works whose authorship is not in doubt are used. Psalms follow the Hebrew/English numbering (Augustine numbers them as the Septuagint does: his Psalm 50 is Psalm 51 here).

  1. Commentary 7:2 Augustine of Hippo, Sermons on Selected Lessons of the New Testament (Sermon XLVIII)

    The miracles of our Lord and Saviour Jesus Christ make indeed an impression on all who hear of, and believe them; but on different men in different ways.

    Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 6 (1888)

  2. Quotes verse 7:8 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book I, Chapter VI)

    They maintain that he is the centurion mentioned in the Gospel, who addressed the Saviour in these words: "For I also am one having soldiers and servants under my authority; and whatsoever I command they do." They further hold that he will continue administering the affairs of the world as long as that is fitting and needful, and specially that …

    Read in context · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  3. Quotes verse 7:36 Augustine of Hippo, Sermons on Selected Lessons of the New Testament (Sermon XII)

    For this Master of humility both by word and example, sat down even in the house of a certain proud Pharisee, by name Simon; and though He sat down in his house, there was no place in this heart, "where the Son of Man could lay His Head."

    Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 6 (1888)

  4. Quotes verse 7:2 John Chrysostom, Homilies on the Gospel of Matthew (Homily XXVI)

    But see by another thing also how Luke hath proclaimed his faith, saying that his servant "was ready to die." Nevertheless, not even this cast him into despondency, neither did it cause him to give up: but even so he trusted that he should prevail.

    Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)

  5. Quotes verse 7:35 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book I, Chapter VIII)

    Her name, too, was indicated by the Saviour, when He said, "Yet wisdom is justified by her children." This, too, was done by Paul in these words, "But we speak wisdom among them that are perfect." They declare also that Paul has referred to the conjunctions within the Pleroma, showing them forth by means of one; for, when writing of …

    Read in context · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)