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Romans · Free Bible Version (Spanish)

Romans 8 Free Bible Version (Spanish)

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Audio: Reina-Valera Antigua (RVA), read by Joyfull · About the recordings

VBL Free Bible Version (Spanish)
RV1909 Reina-Valera 1909
1 Así que ahora no hay condenación para los que están en Cristo Jesús.
1 AHORA pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme á la carne, mas conforme al espíritu.
2 La ley del Espíritu de vida en Jesucristo me ha libertado de la ley del pecado y muerte.
2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
3 Lo que la ley no pudo hacer porque no tenía el poder para hacerlo debido a nuestra naturaleza pecaminosa, Dios pudo hacerlo. Al enviar a su propio Hijo en forma humana, Dios se hizo cargo del problema del pecado y destruyó el poder del pecado en nuestra naturaleza humana pecaminosa.
3 Porque lo que era imposible á la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios enviando á su Hijo en semejanza de carne de pecado, y á causa del pecado, condenó al pecado en la carne;
4 De este modo, pudimos cumplir los buenos requisitos de la ley, siguiendo al Espíritu y no a nuestra naturaleza pecaminosa.
4 Para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme á la carne, mas conforme al espíritu.
5 Aquellos que siguen su naturaleza pecaminosa están preocupados por cosas pecaminosas, pero los que siguen al Espíritu, se concentran en cosas espirituales.
5 Porque los que viven conforme á la carne, de las cosas que son de la carne se ocupan; mas los que conforme al espíritu, de las cosas del espíritu.
6 La mente humana y pecaminosa lleva a la muerte, pero cuando la mente es guiada por el Espíritu, trae vida y paz.
6 Porque la intención de la carne es muerte; mas la intención del espíritu, vida y paz:
7 La mente humana y pecaminosa es reacia a Dios porque se niega a obedecer la ley de Dios. Y de hecho, no puede hacerlo;
7 Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede.
8 y aquellos que siguen su naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios.
8 Así que, los que están en la carne no pueden agradar á Dios.
9 Pero ustedes no siguen su naturaleza pecaminosa sino al Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Porque aquellos que no tienen el Espíritu de Cristo dentro de ellos, no le pertenecen a él.
9 Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él.
10 Sin embargo, si Cristo está en ustedes, aunque su cuerpo vaya a morir por causa del pecado, el Espíritu les da vida porque ahora ustedes están justificados delante de Dios.
10 Empero si Cristo está en vosotros, el cuerpo á la verdad está muerto á causa del pecado; mas el espíritu vive á causa de la justicia.
11 El Espíritu de Dios que levantó a Jesús de los muertos, vive en ustedes. Él, que levantó a Jesús de los muertos, dará vida a sus cuerpos muertos a través de su Espíritu que vive en ustedes.
11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos á Jesús mora en vosotros, el que levantó á Cristo Jesús de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
12 Así que, hermanos y hermanas, no tenemos que seguir nuestra naturaleza pecaminosa que obra conforme a nuestros deseos humanos.
12 Así que, hermanos, deudores somos, no á la carne, para que vivamos conforme á la carne:
13 Porque si ustedes viven bajo el control de su naturaleza pecaminosa, van a morir. Pero si siguen el camino del Espíritu, dando muerte a las cosas malas que hacen, entonces vivirán.
13 Porque si viviereis conforme á la carne, moriréis; mas si por el espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis.
14 Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.
14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.
15 No se les ha dado un espíritu de esclavitud ni de temor una vez más. No, lo que recibieron fue el espíritu que los convierte en hijos, para que estén dentro de la familia de Dios. Ahora podemos decir a viva voz: “¡Dios es nuestro Padre!”
15 Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para [estar] otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre.
16 El Espíritu mismo está de acuerdo con nosotros en que somos hijos de Dios.
16 Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios.
17 Y si somos sus hijos, entonces somos sus herederos. Somos herederos de Dios, y herederos junto con Cristo. Pero si queremos participar de su gloria, debemos participar de sus sufrimientos.
17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios, y coherederos de Cristo; si empero padecemos juntamente [con él], para que juntamente [con él] seamos glorificados.
18 Sin embargo, estoy convencido de que lo que sufrimos en el presente no es nada si lo comparamos con la gloria futura que se nos revelará.
18 Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece, no es de comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada.
19 Toda la creación espera con paciencia, anhelando que Dios se revele a sus hijos.
19 Porque el continuo anhelar de las criaturas espera la manifestación de los hijos de Dios.
20 Porque Dios permitió que fuera frustrado el propósito de la creación.
20 Porque las criaturas sujetas fueron á vanidad, no de grado, mas por causa del que las sujetó con esperanza,
21 Pero la creación misma mantiene la esperanza puesta en ese momento en que será liberada de la esclavitud de la degradación y participará de la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
21 Que también las mismas criaturas serán libradas de la servidumbre de corrupción en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
22 Sabemos que toda la creación clama con anhelo, sufriendo dolores de parto hasta hoy.
22 Porque sabemos que todas las criaturas gimen á una, y á una están de parto hasta ahora.
23 Y no solo la creación, sino que nosotros también, quienes tenemos un anticipo del Espíritu, y clamamos por dentro mientras esperamos que Dios nos “adopte”, que realice la redención de nuestros cuerpos.
23 Y no sólo ellas, mas también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, [es á saber], la redención de nuestro cuerpo.
24 Sin embargo, la esperanza que ya ha sido vista no es esperanza en absoluto. ¿Acaso quién espera lo que ya puede ver?
24 Porque en esperanza somos salvos; mas la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿á qué esperarlo?
25 Como nosotros esperamos lo que no hemos visto todavía, esperamos pacientemente por ello.
25 Empero si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos.
26 De la misma manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. Nosotros no sabemos cómo hablar con Dios, pero el Espíritu mismo intercede con nosotros y por nosotros mediante gemidos que las palabras no pueden expresar.
26 Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles.
27 Aquél que examina las mentes de todos conoce las motivaciones del Espíritu, porque el Espíritu aboga la causa de Dios en favor de los creyentes.
27 Mas el que escudriña los corazones, sabe cuál es el intento del Espíritu, porque conforme á [la voluntad de] Dios, demanda por los santos.
28 Sabemos que en todas las cosas Dios obra para el bien de los que le aman, aquellos a quienes él ha llamado para formar parte de su plan.
28 Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, [es á saber], á los que conforme al propósito son llamados.
29 Porque Dios, escogiéndolos de antemano, los separó para ser como su Hijo, a fin de que el Hijo pudiera ser el primero de muchos hermanos y hermanas.
29 Porque á los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos;
30 A los que escogió también llamó, y a aquellos a quienes llamó también justificó, y a quienes justificó también glorificó.
30 Y á los que predestinó, á éstos también llamó; y á los que llamó, á éstos también justificó; y á los que justificó, á éstos también glorificó.
31 ¿Cuál es, entonces, nuestra respuesta a todo esto? Si Dios está a nuestro favor, ¿quién puede estar en contra de nosotros?
31 ¿Pues qué diremos á esto? Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros?
32 Dios, quien no retuvo a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos dará gratuitamente todas las cosas?
32 El que aun á su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
33 ¿Quién puede acusar de alguna cosa al pueblo de Dios? Es Dios quien nos justifica,
33 ¿Quién acusará á los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
34 así que ¿quién puede condenarnos? Fue Cristo quien murió—y más importante aún, quien se levantó de los muertos—el que se sienta a la diestra de Dios, presentando nuestro caso.
34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además está á la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
35 ¿Quién puede separarnos del amor de Cristo? ¿Acaso la opresión, la angustia, o la persecución? ¿O acaso el hambre, la pobreza, el peligro, o la violencia?
35 ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? ó angustia? ó persecución? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo?
36 Tal como dice la Escritura: “Por tu causa estamos todo el tiempo en peligro de morir. Somos tratados como ovejas que serán llevadas al sacrificio”.
36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: somos estimados como ovejas de matadero.
37 No. En todas las cosas que nos suceden somos más que vencedores por medio de Aquél que nos amó.
37 Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó.
38 Por eso estoy plenamente convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los demonios, ni el presente, ni el futuro, ni las potencias,
38 Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
39 ni lo alto, ni lo profundo, y, de hecho, ninguna cosa en toda la creación puede separarnos del amor de Dios en Jesucristo, nuestro Señor.
39 Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Cross references (39)

Related passages for each verse, from the Treasury of Scripture Knowledge as collected and ranked by readers at OpenBible.info.

  1. 1 John 3:18–19; 2 Corinthians 5:17; Galatians 3:13; Romans 5:1; 1 Corinthians 1:30
  2. 2 Romans 6:14; 2 Corinthians 3:17; Romans 6:18; 2 Corinthians 3:6; Romans 8:10–11
  3. 3 Acts 13:39; Galatians 4:4–5; Hebrews 7:18–19; 2 Corinthians 5:21; Galatians 3:13
  4. 4 Galatians 5:16; Galatians 5:22–25; Colossians 1:22; Hebrews 12:23; Ephesians 5:26–27
  5. 5 1 Corinthians 2:14; Galatians 5:19–25; John 3:6; Colossians 3:1–3; Romans 8:6–7
  6. 6 Galatians 6:8; Romans 8:7; Romans 8:13; Romans 13:14; Romans 6:23
  7. 7 1 Corinthians 2:14; 1 John 2:15–16; James 4:4; Ephesians 4:18–19; Romans 7:22
  8. 8 John 3:5–6; Hebrews 11:5–6; Romans 8:9; Romans 7:5; Colossians 1:10
  9. 9 Galatians 4:6; 1 Corinthians 3:16; 2 Timothy 1:14; 1 Corinthians 6:19; John 14:17
  10. 10 Galatians 2:20; Ephesians 3:17; 2 Corinthians 5:21; Romans 8:11; 2 Corinthians 5:1–4
  11. 11 2 Corinthians 4:14; Romans 6:4–5; 2 Corinthians 4:11; Ephesians 1:19–20; Romans 8:9
  12. 12 Romans 6:2–15; 1 Corinthians 6:19–20; 1 Peter 4:2–3; Psalm 116:16
  13. 13 Galatians 6:8; 1 Peter 2:11; Colossians 3:5–8; 1 Corinthians 9:27; Titus 2:12
  14. 14 Galatians 5:18; John 1:12; Galatians 3:26; Galatians 5:16; Psalm 143:10
  15. 15 2 Timothy 1:7; Galatians 4:5–7; 1 Corinthians 2:12; Romans 8:16; Ephesians 1:5
  16. 16 1 John 4:13; 2 Corinthians 1:22; 2 Corinthians 5:5; Ephesians 1:13; Romans 8:26
  17. 17 Galatians 4:7; Galatians 3:29; Ephesians 3:6; 1 Peter 4:13; Revelation 21:7
  18. 18 2 Corinthians 4:17–18; 1 Peter 4:13; 1 Peter 1:5–7; Matthew 5:11–12; Acts 20:24
  19. 19 Malachi 3:17–18; Romans 8:23; 1 John 3:2; 2 Peter 3:11–13; Philippians 1:20
  20. 20 Genesis 3:17–19; Genesis 5:29; Romans 8:22; Jeremiah 12:4; Isaiah 24:5–6
  21. 21 Revelation 22:3–5; Acts 3:21; Revelation 21:1; 2 Peter 3:13; Romans 8:19
  22. 22 Jeremiah 12:4; Jeremiah 12:11; John 16:21; Romans 8:20; Colossians 1:23
  23. 23 Philippians 3:20–21; Hebrews 9:28; 2 Corinthians 5:2–5; Titus 2:13; Ephesians 1:14
  24. 24 Hebrews 11:1; 2 Corinthians 5:7; 2 Corinthians 4:18; 1 Peter 1:21; 1 Thessalonians 5:8
  25. 25 Romans 12:12; Hebrews 10:36; Psalm 27:14; Lamentations 3:25–26; James 5:7–11
  26. 26 Matthew 10:20; Ephesians 6:18; Galatians 4:6; John 14:16; Jude 20–21
  27. 27 Jeremiah 17:10; 1 John 5:14–15; Ephesians 2:18; Romans 8:34; Acts 1:24
  28. 28 1 Peter 5:10; James 1:12; Genesis 50:20; Romans 5:3–5; 1 Corinthians 2:9
  29. 29 Ephesians 1:4–5; Jeremiah 1:5; Ephesians 1:11; 2 Timothy 1:9; 1 Peter 1:20
  30. 30 Revelation 17:14; Romans 8:28; Ephesians 1:11; Romans 9:23–24; Ephesians 1:5
  31. 31 Psalm 118:6; Jeremiah 1:19; Psalm 56:11; 1 John 4:4; Isaiah 54:17
  32. 32 John 3:16; Romans 8:28; Psalm 84:11; 1 John 4:10; 2 Corinthians 5:21
  33. 33 Revelation 12:10–11; Isaiah 50:8–9; Isaiah 54:17; Romans 8:1; Luke 18:7
  34. 34 Hebrews 7:25; Romans 8:27; Hebrews 9:24; 1 Peter 3:22; Romans 8:1
  35. 35 John 10:28; Psalm 103:17; John 16:33; Romans 5:3–5; 2 Corinthians 4:17
  36. 36 Psalm 44:22; Isaiah 53:7; 1 Corinthians 15:30; 2 Corinthians 4:10–11; 1 Corinthians 4:9
  37. 37 1 Corinthians 15:57; 1 John 4:4; 2 Corinthians 2:14; 1 John 5:4–5; Revelation 21:7
  38. 38 John 10:28; Romans 14:8; 2 Timothy 1:12; 1 Peter 5:8–10; 1 Peter 3:22
  39. 39 John 10:28–30; Romans 8:35; Romans 5:8; Ephesians 3:18–19; 1 John 4:19

Cross references: OpenBible.info (CC BY), drawn mainly from the public-domain Treasury of Scripture Knowledge. · Sources & licences

What the Fathers said

Passages from the Church Fathers that expound or quote this chapter, verbatim from the public-domain Schaff edition (19th-century English translations).

How these were chosen

“Commentary” is the opening of a homily or exposition on this chapter (John Chrysostom’s homilies, Augustine’s tractates, sermons and expositions of the Psalms). “Quotes” are sentences where the edition’s own footnotes identify a quotation of a verse here, kept only when the wording matches the verse. Only works whose authorship is not in doubt are used. Psalms follow the Hebrew/English numbering (Augustine numbers them as the Septuagint does: his Psalm 50 is Psalm 51 here).

  1. Commentary 8:12 John Chrysostom, Homilies on Romans (Homily XIV)

    After showing how great the reward of a spiritual life is, and that it maketh Christ to dwell in us, and that it quickeneth our mortal bodies, and wingeth them to heaven, and rendereth the way of virtue easier, he next fitly introduces an exhortation to this purpose.

    Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 11 (1889)

  2. Quotes verse 8:36 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book II, Chapter XXI)

    … by the prophet and by Paul, of whom the apostle, calling to mind the Scripture, says in the Epistle addressed to the Romans, "As it is written, for thy sake we are killed all the day long, we are counted as sheep for the slaughter." But here the expression "all the day long" is put for all this time during …

    Read in context · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  3. Quotes verse 8:34 Augustine of Hippo, Confessions (Book IX)

    They would perchance have been troubled, and have vomited it forth, and Thou wouldest hear them when they cried unto Thee; for by a true death in the flesh He died for us, who now maketh intercession for us with Thee.

    Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 1 (1886)

  4. Quotes verse 8:1 John Chrysostom, Homilies on the Gospel of Matthew (Homily XVI)

    … when he saith, "There is therefore no condemnation now to them which are in Christ Jesus, who walk not after the flesh, but after the Spirit: for the law of the Spirit of life hath made me free from the law of sin and death."

    Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)

  5. Quotes verse 8:17 Cyril of Jerusalem, Catechetical Lectures (Lecture III)

    Make ready then the vessel of thy soul, that thou mayest become a son of God, and an heir of God, and joint-heir with Christ; if, indeed, thou art preparing thyself that thou mayest receive; if thou art drawing nigh in faith that thou mayest be made faithful; if of set purpose thou art putting off the old man.

    Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 2, vol. 7 (1894)