BES La Biblia en Español Sencillo 2026 1 Después Moisés y Aarón fueron a Faraón y le dijeron: «El Señor, Dios de Israel, dice: “Deja ir a mi pueblo para que celebre una fiesta en mi honor en el desierto”». 1 DESPUÉS entraron Moisés y Aarón á Faraón, y le dijeron: Jehová, el Dios de Israel, dice así: Deja ir á mi pueblo á celebrarme fiesta en el desierto.
2 Faraón respondió: «¿Quién es el Señor para que yo tenga que obedecerlo y dejar ir a Israel? No conozco al Señor y no dejaré ir a Israel». 2 Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir á Israel? Yo no conozco á Jehová, ni tampoco dejaré ir á Israel.
3 Ellos dijeron: «El Dios de los hebreos ha venido a nosotros. Permítenos hacer un viaje de tres días por el desierto para ofrecer un sacrificio al Señor nuestro Dios, no sea que nos castigue con una enfermedad o con la espada». 3 Y ellos dijeron: El Dios de los Hebreos nos ha encontrado: iremos, pues, ahora camino de tres días por el desierto, y sacrificaremos á Jehová nuestro Dios; porque no venga sobre nosotros con pestilencia ó con espada.
4 Pero el rey de Egipto les dijo: «Moisés y Aarón, ¿por qué apartan al pueblo de su trabajo? ¡Vuelvan a sus tareas!». 4 Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis cesar al pueblo de su obra? idos á vuestros cargos.
5 Faraón añadió: «Miren cuánta gente hay ahora en el país, y ustedes quieren hacer que dejen su trabajo». 5 Dijo también Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis cesar de sus cargos.
6 Aquel mismo día Faraón dio esta orden a los capataces y a los encargados del pueblo: 6 Y mandó Faraón aquel mismo día á los cuadrilleros del pueblo que le tenían á su cargo, y á sus gobernadores, diciendo:
7 «No den más paja al pueblo para hacer ladrillos. Que vayan ellos mismos a recogerla. 7 De aquí adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como ayer y antes de ayer; vayan ellos y recojan por sí mismos la paja:
8 Pero exíjanles la misma cantidad de ladrillos que hacían antes. No reduzcan la cantidad, porque son unos holgazanes. Por eso gritan: “Déjanos ir a ofrecer un sacrificio a nuestro Dios”. 8 Y habéis de ponerles la tarea del ladrillo que hacían antes, y no les disminuiréis nada; porque están ociosos, y por eso levantan la voz diciendo: Vamos y sacrificaremos á nuestro Dios.
9 Háganlos trabajar más duro y manténganlos ocupados, para que no hagan caso de palabras falsas». 9 Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan á palabras de mentira.
10 Entonces los capataces y los encargados salieron y dijeron al pueblo: «Faraón dice: “Ya no les daré paja. 10 Y saliendo los cuadrilleros del pueblo y sus gobernadores, hablaron al pueblo, diciendo: Así ha dicho Faraón: Yo no os doy paja.
11 Vayan ustedes mismos a buscarla donde puedan encontrarla. Pero no se reducirá la cantidad de trabajo que deben hacer”». 11 Id vosotros, y recoged paja donde la hallareis; que nada se disminuirá de vuestra tarea.
12 El pueblo se dispersó por toda la tierra de Egipto para recoger rastrojo y usarlo en lugar de paja. 12 Entonces el pueblo se derramó por toda la tierra de Egipto á coger rastrojo en lugar de paja.
13 Los capataces los presionaban diciendo: «Cumplan cada día con la misma cantidad de trabajo que hacían cuando se les daba paja». 13 Y los cuadrilleros los apremiaban, diciendo: Acabad vuestra obra, la tarea del día en su día, como cuando se os daba paja.
14 Y los encargados israelitas, a quienes los capataces de Faraón habían puesto sobre el pueblo, eran golpeados. Los capataces les preguntaban: «¿Por qué ayer y hoy no hicieron la misma cantidad de ladrillos que antes?». 14 Y azotaban á los capataces de los hijos de Israel, que los cuadrilleros de Faraón habían puesto sobre ellos, diciendo: ¿Por qué no habéis cumplido vuestra tarea de ladrillo ni ayer ni hoy, como antes?
15 Entonces los encargados de los hijos de Israel fueron a Faraón y se quejaron: «¿Por qué tratas así a tus siervos? 15 Y los capataces de los hijos de Israel vinieron á Faraón, y se quejaron á él, diciendo: ¿Por qué lo haces así con tus siervos?
16 No nos dan paja, pero nos dicen: “Hagan ladrillos”. Además, golpean a tus siervos, aunque la culpa es de tu propio pueblo». 16 No se da paja á tus siervos, y con todo nos dicen: Haced el ladrillo. Y he aquí tus siervos son azotados, y tu pueblo cae en falta.
17 Faraón respondió: «¡Son unos holgazanes! ¡Unos holgazanes! Por eso dicen: “Déjanos ir a ofrecer un sacrificio al Señor”. 17 Y él respondió: Estáis ociosos, [sí], ociosos, y por eso decís: Vamos y sacrifiquemos á Jehová.
18 Ahora vuelvan al trabajo. No se les dará paja, pero tendrán que entregar la misma cantidad de ladrillos». 18 Id pues ahora, [y] trabajad. No se os dará paja, y habéis de dar la tarea del ladrillo.
19 Los encargados de los hijos de Israel comprendieron que estaban en graves problemas cuando se les dijo: «No reduzcan la cantidad diaria de ladrillos». 19 Entonces los capataces de los hijos de Israel se vieron en aflicción, habiéndoseles dicho: No se disminuirá nada de vuestro ladrillo, de la tarea de cada día.
20 Al salir de la presencia de Faraón, se encontraron con Moisés y Aarón, que los estaban esperando. 20 Y encontrando á Moisés y á Aarón, que estaban á la vista de ellos cuando salían de Faraón,
21 Les dijeron: «Que el Señor los mire y los juzgue. Ustedes han hecho que Faraón y sus siervos nos odien, y les han puesto una espada en la mano para matarnos». 21 Dijéronles: Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues habéis hecho heder nuestro olor delante de Faraón y de sus siervos, dándoles el cuchillo en las manos para que nos maten.
22 Entonces Moisés volvió al Señor y dijo: «Señor, ¿por qué has hecho sufrir tanto a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? 22 Entonces Moisés se volvió á Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges á este pueblo? ¿para qué me enviaste?
23 Desde que fui a Faraón para hablar en tu nombre, él ha maltratado aún más a este pueblo, y tú no has librado a tu pueblo». 23 Porque desde que yo vine á Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido á este pueblo; y tú tampoco has librado á tu pueblo.