BES La Biblia en Español Sencillo 2026 1 Dos años después, el faraón tuvo un sueño. Estaba de pie junto al río Nilo. 1 Y ACONTECIÓ que pasados dos años tuvo Faraón un sueño: Parecíale que estaba junto al río;
2 Del río salieron siete vacas hermosas y gordas, que comenzaron a comer la hierba junto al río. 2 Y que del río subían siete vacas, hermosas á la vista, y muy gordas, y pacían en el prado:
3 Después salieron del río otras siete vacas, feas y flacas, y se pusieron junto a las primeras a la orilla del río. 3 Y que otras siete vacas subían tras ellas del río, de fea vista, y enjutas de carne, y se pararon cerca de las vacas hermosas á la orilla del río:
4 Entonces las siete vacas feas y flacas se comieron a las siete vacas hermosas y gordas. El faraón se despertó. 4 Y que las vacas de fea vista y enjutas de carne devoraban á las siete vacas hermosas y muy gordas. Y despertó Faraón.
5 Volvió a dormirse y tuvo otro sueño. Vio siete espigas llenas y buenas que crecían en un solo tallo. 5 Durmióse de nuevo, y soñó la segunda vez: Que siete espigas llenas y hermosas subían de una sola caña:
6 Después brotaron siete espigas delgadas y secas por el viento del oriente. 6 Y que otras siete espigas menudas y abatidas del Solano, salían después de ellas:
7 Las siete espigas delgadas se tragaron a las siete espigas llenas y buenas. Entonces el faraón se despertó y comprendió que había sido un sueño. 7 Y las siete espigas menudas devoraban á las siete espigas gruesas y llenas. Y despertó Faraón, y he aquí que era sueño.
8 Por la mañana estaba preocupado. Mandó llamar a todos los sabios y adivinos de Egipto y les contó sus sueños, pero ninguno pudo interpretarlos. 8 Y acaeció que á la mañana estaba agitado su espíritu; y envió é hizo llamar á todos los magos de Egipto, y á todos sus sabios: y contóles Faraón sus sueños, mas no había quien á Faraón los declarase.
9 Entonces el copero principal dijo al faraón: «Hoy recuerdo mi falta. 9 Entonces el principal de los coperos habló á Faraón, diciendo: Acuérdome hoy de mis faltas:
10 Cuando el faraón se enojó con sus siervos, me puso en prisión en la casa del jefe de la guardia, junto con el panadero principal. 10 Faraón se enojó contra sus siervos, y á mí me echó á la prisión de la casa del capitán de los de la guardia, á mí y al principal de los panaderos:
11 Una noche los dos tuvimos sueños, y cada sueño tenía su propio significado. 11 Y yo y él vimos un sueño una misma noche: cada uno soñó conforme á la declaración de su sueño.
12 Allí estaba con nosotros un joven hebreo, siervo del jefe de la guardia. Le contamos nuestros sueños y él los interpretó. 12 Y estaba allí con nosotros un mozo Hebreo, sirviente del capitán de los de la guardia; y se lo contamos, y él nos declaró nuestros sueños, y declaró á cada uno conforme á su sueño.
13 Todo sucedió exactamente como él dijo: yo fui devuelto a mi puesto y el panadero fue colgado». 13 Y aconteció que como él nos declaró, así fué: á mí me hizo volver á mi puesto, é hizo colgar al otro.
14 Entonces el faraón mandó llamar a José. Lo sacaron rápidamente de la prisión. José se afeitó, se cambió de ropa y se presentó ante el faraón. 14 Entonces Faraón envió y llamó á José; é hiciéronle salir corriendo de la cárcel, y le cortaron el pelo, y mudaron sus vestidos, y vino á Faraón.
15 El faraón dijo a José: «He tenido un sueño y nadie puede interpretarlo. Pero he oído decir que cuando escuchas un sueño puedes interpretarlo». 15 Y dijo Faraón á José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo declare; mas he oído decir de ti, que oyes sueños para declararlos.
16 José respondió: «Yo no puedo hacerlo por mí mismo, pero Dios dará al faraón una respuesta favorable». 16 Y respondió José á Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que responda paz á Faraón.
17 Entonces el faraón dijo a José: «En mi sueño yo estaba de pie junto al Nilo. 17 Entonces Faraón dijo á José: En mi sueño parecíame que estaba á la orilla del río:
18 Del río salieron siete vacas gordas y hermosas, que comenzaron a comer la hierba junto al río. 18 Y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado:
19 Después salieron otras siete vacas muy flacas y feas. Nunca había visto vacas tan malas en toda la tierra de Egipto. 19 Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy fea traza; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en toda la tierra de Egipto en fealdad:
20 Las vacas flacas y feas se comieron a las siete vacas gordas que habían salido primero. 20 Y las vacas flacas y feas devoraban á las siete primeras vacas gruesas:
21 Pero aun después de comérselas seguían tan flacas como antes. Entonces me desperté. 21 Y entraban en sus entrañas, mas no se conocía que hubiesen entrado en ellas, porque su parecer era aún malo, como de primero. Y yo desperté.
22 Después tuve otro sueño. Vi siete espigas llenas y buenas que crecían en un solo tallo. 22 Vi también soñando, que siete espigas subían en una misma caña llenas y hermosas;
23 Luego brotaron siete espigas secas, delgadas y quemadas por el viento del oriente. 23 Y que otras siete espigas menudas, marchitas, abatidas del Solano, subían después de ellas:
24 Las espigas delgadas se tragaron a las siete espigas buenas. Conté esto a los sabios, pero ninguno pudo explicármelo». 24 Y las espigas menudas devoraban á las siete espigas hermosas: y helo dicho á los magos, mas no hay quien me lo declare.
25 José dijo al faraón: «Los dos sueños significan lo mismo. Dios ha mostrado al faraón lo que está por hacer. 25 Entonces respondió José á Faraón: El sueño de Faraón es uno mismo: Dios ha mostrado á Faraón lo que va á hacer.
26 Las siete vacas buenas son siete años, y las siete espigas buenas son también siete años. Los dos sueños significan lo mismo. 26 Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo.
27 Las siete vacas flacas y feas que salieron después son siete años, y las siete espigas vacías y quemadas por el viento del oriente son siete años de hambre. 27 También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del Solano, siete años serán de hambre.
28 Esto es lo que dije al faraón: Dios le ha mostrado lo que está por hacer. 28 Esto es lo que respondo á Faraón. Lo que Dios va á hacer, halo mostrado á Faraón.
29 Vendrán siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto. 29 He aquí vienen siete años de grande hartura en toda la tierra de Egipto:
30 Después vendrán siete años de hambre. La abundancia anterior será olvidada, y el hambre agotará la tierra. 30 Y levantarse han tras ellos siete años de hambre; y toda la hartura será olvidada en la tierra de Egipto; y el hambre consumirá la tierra;
31 La abundancia ya no será recordada por causa del hambre que vendrá después, porque será muy grande. 31 Y aquella abundancia no se echará de ver á causa del hambre siguiente, la cual será gravísima.
32 El sueño se repitió dos veces porque Dios ha decidido hacerlo, y pronto lo llevará a cabo. 32 Y el suceder el sueño á Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura á hacerla.
33 Ahora el faraón debe buscar un hombre sabio y prudente y ponerlo a cargo de la tierra de Egipto. 33 Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto.
34 También debe nombrar funcionarios sobre el país para guardar la quinta parte de las cosechas durante los siete años de abundancia. 34 Haga [esto] Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la hartura;
35 Que ellos reúnan todo el alimento de esos buenos años y almacenen el grano bajo la autoridad del faraón en las ciudades. 35 Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y alleguen el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo.
36 Ese alimento quedará guardado para los siete años de hambre que vendrán sobre Egipto, para que el país no sea destruido por el hambre». 36 Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años del hambre que serán en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre.
37 La propuesta agradó al faraón y a todos sus siervos. 37 Y el negocio pareció bien á Faraón, y á sus siervos.
38 Entonces el faraón dijo a sus siervos: «¿Podremos encontrar otro hombre como este, en quien esté el Espíritu de Dios?». 38 Y dijo Faraón á sus siervos: ¿Hemos de hallar otro hombre como éste, en quien haya espíritu de Dios?
39 El faraón dijo a José: «Ya que Dios te ha mostrado todo esto, no hay nadie tan sabio y prudente como tú. 39 Y dijo Faraón á José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú:
40 Tú estarás a cargo de mi casa, y todo mi pueblo obedecerá tus órdenes. Solo yo, por ser rey, estaré por encima de ti». 40 Tú serás sobre mi casa, y por tu dicho se gobernará todo mi pueblo: solamente en el trono seré yo mayor que tú.
41 El faraón añadió: «Mira, te pongo a cargo de toda la tierra de Egipto». 41 Dijo más Faraón á José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.
42 Entonces se quitó el anillo de su mano y lo puso en la mano de José. Hizo que lo vistieran con ropa fina de lino y le pusieran una cadena de oro alrededor del cuello. 42 Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y púsolo en la mano de José, é hízole vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello;
43 Lo hizo subir en su segundo carro, y delante de él gritaban: «¡Abran paso!». Así lo puso a cargo de toda la tierra de Egipto. 43 E hízolo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: Doblad la rodilla: y púsole sobre toda la tierra de Egipto.
44 El faraón dijo a José: «Yo soy el faraón, pero sin tu orden nadie hará nada en toda la tierra de Egipto». 44 Y dijo Faraón á José: Yo Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.
45 El faraón dio a José el nombre Zafnat-panea y le dio como mujer a Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. José recorrió toda la tierra de Egipto. 45 Y llamó Faraón el nombre de José, Zaphnath-paaneah; y dióle por mujer á Asenath, hija de Potipherah, sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto.
46 José tenía treinta años cuando se presentó ante el faraón, rey de Egipto. Después salió de la presencia del faraón y recorrió todo Egipto. 46 Y era José de edad de treinta años cuando fué presentado delante de Faraón, rey de Egipto: y salió José de delante de Faraón, y transitó por toda la tierra de Egipto.
47 Durante los siete años de abundancia, la tierra produjo grandes cosechas. 47 E hizo la tierra en aquellos siete años de hartura á montones.
48 José reunió todo el alimento de esos siete años y lo almacenó en las ciudades. En cada ciudad guardó el producto de los campos de alrededor. 48 Y él juntó todo el mantenimiento de los siete años que fueron en la tierra de Egipto, y guardó mantenimiento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el mantenimiento del campo de sus alrededores.
49 José almacenó tanto grano como la arena del mar. Llegó un momento en que dejó de medirlo porque era imposible calcular cuánto había. 49 Y acopió José trigo como arena de la mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar, porque no tenía número.
50 Antes de que comenzaran los años de hambre, Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On, dio a José dos hijos. 50 Y nacieron á José dos hijos antes que viniese el [primer] año del hambre, los cuales le parió Asenath, hija de Potipherah, sacerdote de On.
51 José llamó Manasés al primero, porque dijo: «Dios me ha hecho olvidar todo mi sufrimiento y la casa de mi padre». 51 Y llamó José el nombre del primogénito Manasés; porque Dios ([dijo]) me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.
52 Al segundo lo llamó Efraín, porque dijo: «Dios me ha hecho fecundo en la tierra de mi aflicción». 52 Y el nombre del segundo llamólo Ephraim; porque Dios ([dijo]) me hizo fértil en la tierra de mi aflicción.
53 Terminaron los siete años de abundancia en Egipto, 53 Y cumpliéronse los siete años de la hartura, que hubo en la tierra de Egipto.
54 y comenzaron los siete años de hambre, como José había dicho. Había hambre en todas las tierras, pero en todo Egipto había alimento. 54 Y comenzaron á venir los siete años del hambre, como José había dicho: y hubo hambre en todos los países, mas en toda la tierra de Egipto había pan.
55 Cuando toda la tierra de Egipto comenzó a sufrir hambre, el pueblo pidió alimento al faraón. Él dijo a todos los egipcios: «Vayan a José y hagan lo que él les diga». 55 Y cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó á Faraón por pan. Y dijo Faraón á todos los Egipcios: Id á José, y haced lo que él os dijere.
56 El hambre se extendió por toda la tierra. José abrió los almacenes y vendió grano a los egipcios, porque el hambre era muy fuerte en Egipto. 56 Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía á los Egipcios; porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto.
57 De todas las tierras venían a Egipto para comprar grano a José, porque el hambre era muy fuerte en todas partes. 57 Y toda la tierra venía á Egipto para comprar de José, porque por toda la tierra había crecido el hambre.