BES La Biblia en Español Sencillo 2026 1 Cuando Sanbalat supo que estábamos reconstruyendo la muralla, se enfureció y se burló de los judíos. 1 Y FUÉ que como oyó Sanballat que nosotros edificábamos el muro, encolerizóse y enojóse en gran manera, é hizo escarnio de los Judíos.
2 Delante de sus compatriotas y del ejército de Samaria dijo: «¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Piensan reconstruir la muralla por sí mismos? ¿Van a ofrecer sacrificios? ¿Terminarán en un solo día? ¿Podrán sacar de entre los escombros aquellas piedras quemadas y volver a usarlas?». 2 Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles Judíos? ¿hanles de permitir? ¿han de sacrificar? ¿han de acabar en un día? ¿han de resucitar de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas?
3 Tobías el amonita estaba junto a él y dijo: «¡Esa muralla que están construyendo se vendría abajo si un zorro subiera sobre ella!». 3 Y estaba junto á él Tobías Ammonita, el cual dijo: Aun lo que ellos edifican, si subiere una zorra derribará su muro de piedra.
4 «Escucha, Dios nuestro, porque nos desprecian. Haz que su propia vergüenza caiga sobre ellos y que sean llevados cautivos a otro país. 4 Oye, oh Dios nuestro, que somos en menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y dalos en presa en la tierra de su cautiverio:
5 No cubras su maldad ni borres su pecado de delante de ti, porque han provocado tu ira delante de los que están construyendo». 5 Y no cubras su iniquidad, ni su pecado sea raído delante de tu rostro; porque se airaron contra los que edificaban.
6 Seguimos construyendo la muralla hasta unirla toda y levantarla a la mitad de su altura, porque el pueblo trabajaba con entusiasmo. 6 Edificamos pues el muro, y toda la muralla fué junta hasta su mitad: y el pueblo tuvo ánimo para obrar.
7 Cuando Sanbalat, Tobías, los árabes, los amonitas y los asdoditas supieron que la reparación de la muralla de Jerusalén avanzaba y que las brechas se iban cerrando, se enfurecieron. 7 Mas acaeció que oyendo Sanballat y Tobías, y los Arabes, y los Ammonitas, y los de Asdod, que los muros de Jerusalem eran reparados, porque ya los portillos comenzaban á cerrarse, encolerizáronse mucho;
8 Todos ellos se pusieron de acuerdo para venir a atacar Jerusalén y causar confusión. 8 Y conspiraron todos á una para venir á combatir á Jerusalem, y á hacerle daño.
9 Pero nosotros oramos a nuestro Dios y pusimos guardias día y noche para protegernos de ellos. 9 Entonces oramos á nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche.
10 Entonces los de Judá dijeron: «Las fuerzas de los trabajadores se están acabando y hay demasiados escombros. No podremos reconstruir la muralla». 10 Y dijo Judá: Las fuerzas de los acarreadores se han enflaquecido, y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro.
11 Nuestros enemigos decían: «Antes de que se den cuenta o nos vean, entraremos en medio de ellos, los mataremos y haremos que el trabajo se detenga». 11 Y nuestros enemigos dijeron: No sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos, y los matemos, y hagamos cesar la obra.
12 Los judíos que vivían cerca de ellos venían y nos repetían una y otra vez: «¡Vendrán contra ustedes desde todas partes!». 12 Sucedió empero, que como vinieron los Judíos que habitaban entre ellos, nos dieron aviso diez veces de todos los lugares de donde volvían á nosotros.
13 Por eso coloqué al pueblo por familias en los lugares más bajos detrás de la muralla y en los espacios abiertos, armados con espadas, lanzas y arcos. 13 Entonces puse por los bajos del lugar, detrás del muro, en las alturas de los peñascos, puse el pueblo por familias con sus espadas, con sus lanzas, y con sus arcos.
14 Después de examinar la situación, me levanté y dije a los nobles, a los jefes y al resto del pueblo: «No les tengan miedo. Recuerden al Señor, grande y digno de temor, y luchen por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus esposas y sus casas». 14 Después miré, y levantéme, y dije á los principales y á los magistrados, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos: acordaos del Señor grande y terrible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas.
15 Cuando nuestros enemigos supieron que conocíamos sus planes y que Dios los había hecho fracasar, todos volvimos a la muralla, cada uno a su trabajo. 15 Y sucedió que como oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido, Dios disipó el consejo de ellos, y volvímonos todos al muro, cada uno á su obra.
16 Desde aquel día, la mitad de mis hombres trabajaba en la obra y la otra mitad estaba armada con lanzas, escudos, arcos y corazas. Los jefes permanecían detrás de todo el pueblo de Judá, 16 Mas fué que desde aquel día la mitad de los mancebos trabajaba en la obra, y la otra mitad de ellos tenía lanzas y escudos, y arcos, y corazas; y los príncipes estaban tras toda la casa de Judá.
17 que reconstruía la muralla. Los que llevaban cargas hacían su trabajo con una mano y con la otra sostenían un arma. 17 Los que edificaban en el muro, y los que llevaban cargas y los que cargaban, con la una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada.
18 Cada constructor llevaba la espada ceñida a la cintura mientras trabajaba. El hombre encargado de tocar la trompeta permanecía a mi lado. 18 Porque los que edificaban, cada uno tenía su espada ceñida á sus lomos, y así edificaban: y el que tocaba la trompeta estaba junto á mí.
19 Dije a los nobles, a los jefes y al resto del pueblo: «El trabajo es grande y está muy extendido, y estamos muy separados unos de otros a lo largo de la muralla. 19 Y dije á los principales, y á los magistrados y al resto del pueblo: La obra es grande y larga, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos los unos de los otros:
20 Cuando oigan el sonido de la trompeta, reúnanse con nosotros allí. Nuestro Dios luchará por nosotros». 20 En el lugar donde oyereis la voz de la trompeta, reuníos allí á nosotros: nuestro Dios peleará por nosotros.
21 Así seguimos trabajando, mientras la mitad de los hombres sostenía las lanzas desde el amanecer hasta que salían las estrellas. 21 Nosotros pues trabajábamos en la obra; y la mitad de ellos tenían lanzas desde la subida del alba hasta salir las estrellas.
22 También dije al pueblo: «Que cada hombre y su ayudante pase la noche dentro de Jerusalén. Así podrán hacer guardia por la noche y trabajar durante el día». 22 También dije entonces al pueblo: Cada uno con su criado se quede dentro de Jerusalem, y hágannos de noche centinela, y de día á la obra.
23 Ni yo, ni mis hermanos, ni mis hombres, ni los guardias que estaban conmigo nos quitábamos la ropa. Cada uno llevaba su arma incluso cuando iba por agua. 23 Y ni yo, ni mis hermanos, ni mis mozos, ni la gente de guardia que me seguía, desnudamos nuestro vestido: cada uno se desnudaba [solamente] para lavarse.