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Daniel · Biblica® Open Nueva Biblia Viva 2008

Daniel 3 Biblica® Open Nueva Biblia Viva 2008

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Sobre ONBV
  • Protestante
  • AT: Texto masorético (hebreo) (no verificado)
  • NT: Texto crítico (no verificado)
  • Protestante (66 libros)
  • Dinámica (idea por idea)
  • 2008
  • CC BY-SA 4.0

Audio: Reina-Valera Antigua (RVA), leído por Joyfull · Sobre las grabaciones

1 El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, de veintisiete metros de alto y casi tres metros de ancho, y la hizo colocar en el valle de Dura, en la provincia de Babilonia. 2 Luego envió mensajes a todos los príncipes, gobernadores, capitanes, jueces, tesoreros, consejeros, alguaciles y los oficiales de las provincias, ordenándoles venir para la dedicación de su estatua. 3 Cuando todos los príncipes, gobernadores, capitanes, jueces, tesoreros, consejeros, alguaciles y oficiales de las provincias habían llegado y estaban reunidos frente a la estatua, 4 un vocero anunció: «Oh gente de todas las naciones y lenguas, esta es la orden del rey: 5 “Cuando escuchen la música de las flautas, trompetas, cítaras, liras, arpas, zampoñas y otros instrumentos musicales, deben inclinarse y rendir homenaje a la estatua de oro del rey Nabucodonosor. 6 Cualquiera que rehúse obedecer será inmediatamente arrojado en un horno de fuego ardiente”». 7 Por lo tanto, al escuchar la música de todos los instrumentos musicales, todos, sin importar cual fuera su pueblo, nación o lengua, cayeron al suelo y rindieron homenaje a la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había mandado levantar. 8 Pero algunos caldeos fueron al rey y acusaron a los judíos. 9 Le dijeron al rey Nabucodonosor: «¡Que viva Su Majestad por siempre! 10 Usted ha establecido una ley ordenando que todos deban postrarse y rendir homenaje a la estatua de oro cuando escuchen la música de las flautas, trompetas, cítaras, liras, arpas, zampoñas y otros instrumentos musicales, 11 y que cualquiera que se niegue a hacerlo sea arrojado a un horno de fuego ardiente. 12 Pero hay algunos judíos aquí, Sadrac, Mesac y Abednego, a quienes Su Majestad ha puesto a cargo de los asuntos de Babilonia, que han desobedecido sus órdenes. No respetan al dios de Su Majestad, ni rinden homenaje a la estatua de oro que usted mandó levantar». 13 Entonces Nabucodonosor, en un arrebato de cólera, ordenó que Sadrac, Mesac y Abednego fueran traídos a su presencia. 14 Cuando los trajeron ante él, les preguntó: ―¿Es verdad Sadrac, Mesac y Abednego, que se han negado a honrar a mis dioses y rendir homenaje a la estatua de oro que levanté? 15 Les daré una oportunidad. Cuando oigan la música, si se inclinan y rinden homenaje a la estatua, no tomaré en cuenta su falta; pero si se niegan a hacerlo, serán arrojados inmediatamente en un horno de fuego ardiente. Y entonces, ¿qué dios podrá librarlos de mi castigo? 16 Sadrac, Mesac y Abednego respondieron: ―No hace falta que nos defendamos ante Su Majestad. 17 Si somos arrojados al horno de fuego ardiente, el Dios a quien servimos puede librarnos del horno y de cualquier otro castigo que Su Majestad nos imponga. 18 Y aunque no lo hiciera, Su Majestad debe entender que nunca honraremos a sus dioses ni rendiremos homenaje a su estatua. 19 Entonces Nabucodonosor se puso furioso, y su rostro estaba irreconocible de la cólera contra Sadrac, Mesac y Abednego. Mandó que el horno ardiente fuera calentado siete veces más de lo normal, 20 y llamó a algunos de los hombres más fuertes de su ejército para que ataran a Sadrac, Mesac y Abednego, y los arrojaran en el fuego. 21 Fueron, pues, bien atados con sogas y arrojados al horno, con todo y su ropa puesta. 22 Y por estar el horno demasiado caliente, por la orden que había dado el rey en su gran cólera, ¡las llamaradas mataron a los soldados al acercarse al horno para arrojar a los tres jóvenes! 23 Así Sadrac, Mesac y Abednego cayeron atados en medio de las llamas. 24 Pero de pronto, asombrado Nabucodonosor, se levantó a toda prisa y preguntó a sus consejeros: ―¿No atamos y arrojamos a tres hombres al horno? Ellos le respondieron: ―Así es, Su Majestad. 25 ―¡Pero miren!, gritó el rey Nabucodonosor, ¡yo estoy viendo cuatro hombres sueltos, paseándose en medio del fuego, y ni siquiera han sufrido daño de las llamas! ¡Y el cuarto se parece a un dios! 26 Luego Nabucodonosor se acercó lo más posible a la puerta abierta del horno ardiente y gritó: ―¡Sadrac, Mesac y Abednego, servidores del Dios Altísimo, salgan y vengan aquí! Entonces ellos salieron de en medio del fuego. 27 Los príncipes, gobernadores, capitanes y consejeros se juntaron a su alrededor y comprobaron que el fuego no los había tocado, ni siquiera un pelo de sus cabezas se había chamuscado, su ropa estaba intacta, ¡ni el olor a quemado se les había pegado! 28 Entonces Nabucodonosor dijo: «Digno de todo elogio sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abednego, pues envió su ángel para librar a sus servidores que confiaron en él y desobedecieron la orden del rey, y estaban dispuestos a morir antes que servir o rendir homenaje a cualquier dios que no fuera el de ellos. 29 Por lo tanto doy esta orden: Que cualquier persona de la nación, lengua o pueblo que sea, que hable contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abednego, sea descuartizado y su casa quemada. Pues ningún otro dios es capaz de salvar de esta manera». 30 Luego el rey les dio a Sadrac, Mesac y Abednego una mejor posición que la que tenían antes en la provincia de Babilonia.

Referencias cruzadas (28)

Pasajes relacionados con cada versículo, del Treasury of Scripture Knowledge, tal como los reúnen y ordenan los lectores de OpenBible.info.

  1. 1 Jeremías 16:20; Habacuc 2:19; Isaías 46:6; Oseas 8:4; Hechos 19:26
  2. 2 Daniel 3:27; Proverbios 29:12; Daniel 6:1–4; Éxodo 32:4–6; Daniel 6:6–7
  3. 3 Apocalipsis 17:17; Apocalipsis 17:13; Apocalipsis 13:13–16; Romanos 1:21–28; Romanos 3:11
  4. 4 Daniel 6:25; Daniel 4:1; Miqueas 6:16; Daniel 4:14; Oseas 5:11
  5. 5 Daniel 3:15; Daniel 3:10; Daniel 3:7
  6. 6 Mateo 13:50; Mateo 13:42; Jeremías 29:22; Daniel 3:15; Daniel 3:11
  7. 7 1 Juan 5:19; Apocalipsis 12:9; Apocalipsis 13:8; Apocalipsis 13:3; Apocalipsis 17:8
  8. 8 Esdras 4:12–16; Daniel 6:12–13; Ester 3:8–9; Daniel 2:10; Hechos 16:20–22
  9. 9 Daniel 5:10; Daniel 6:6; Daniel 6:21; Daniel 2:4; Daniel 3:4–5
  10. 10 Daniel 3:4–7; Ester 3:12–14; Daniel 6:12; Salmo 94:20; Éxodo 1:22
  11. 12 Daniel 6:13; Daniel 2:49; Hechos 17:7; Proverbios 27:4; 1 Samuel 18:7–11
  12. 13 Daniel 3:19; Daniel 2:12; Ester 3:5–6; 1 Samuel 20:30–33; Proverbios 17:12
  13. 14 Jeremías 50:2; Daniel 3:1; Isaías 46:1; Daniel 4:8; Éxodo 21:13–14
  14. 15 Hechos 5:29; 2 Crónicas 32:15–17; Daniel 3:17; Éxodo 5:2; 2 Reyes 18:35
  15. 16 Daniel 1:7; Daniel 3:12
  16. 17 Romanos 8:31; Lucas 1:37; Hebreos 7:25; Salmo 27:1–2; Isaías 26:3–4
  17. 18 Hechos 5:29–32; Mateo 10:39; Apocalipsis 2:10–11; Mateo 10:32–33; Lucas 12:3–9
  18. 19 Daniel 3:13; Levítico 26:24; Levítico 26:28; Proverbios 21:24; Hechos 5:33
  19. 20 Hechos 16:25; Daniel 3:15; Hechos 16:23; Hechos 12:4–5
  20. 22 Proverbios 11:8; Proverbios 21:18; Hechos 12:19; Mateo 27:5; Daniel 6:24
  21. 23 Jeremías 38:6; Daniel 6:16–17; Salmo 34:19; Salmo 124:1–5; Salmo 66:11–12
  22. 24 Daniel 6:22; Daniel 6:7; Hechos 26:13; Daniel 3:17; Daniel 3:9–10
  23. 25 Isaías 43:2; Hechos 28:5; Marcos 16:18; Salmo 91:3–9; Job 1:6
  24. 26 Daniel 3:17; Daniel 4:2; Apocalipsis 19:5; Isaías 52:12; Génesis 14:18
  25. 27 Isaías 43:2; Hebreos 11:34; Isaías 26:11; Salmo 83:18; Mateo 10:30
  26. 28 Romanos 14:7–8; Salmo 34:7–8; Salmo 84:11–12; Éxodo 20:5; Apocalipsis 12:11
  27. 29 Daniel 2:5; Daniel 6:26–27; Salmo 76:10; Deuteronomio 32:31; Esdras 6:11
  28. 30 1 Samuel 2:30; Daniel 2:49; Daniel 3:12; Salmo 91:14; Juan 12:26

Referencias cruzadas: OpenBible.info (CC BY), tomadas sobre todo del Treasury of Scripture Knowledge (dominio público). · Fuentes y licencias

Lo que dijeron los Padres

Pasajes de los Padres de la Iglesia que comentan o citan este capítulo, tal como aparecen en la edición de Schaff (traducciones inglesas del siglo XIX, de dominio público). Los textos están en inglés.

Cómo se eligieron

«Comentario» es el comienzo de una homilía o exposición sobre este capítulo (homilías de san Juan Crisóstomo; tratados, sermones y comentarios a los Salmos de san Agustín). «Cita» es una frase en la que las notas de la propia edición identifican la cita de un versículo de este capítulo; solo se conserva si el texto coincide con el versículo. Solo se usan obras de autoría segura. Los Salmos siguen la numeración hebrea (Agustín usa la de los Setenta: su Salmo 50 es aquí el 51).

  1. Cita 3:26 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book IV, Chapter XVIII)

    … seen with those who were around Ananias, Azarias, Mishael, as present with them in the furnace of fire, in the burning, and preserving them from [the effects of] fire: "And the appearance of the fourth," it is said, "was like to the Son of God." At another time [He is represented as] "a stone cut out of the mountain without …

    Leer en contexto · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  2. Cita 3:16–18 Augustine of Hippo, Tractates on the Gospel of John (Chapter VIII — 48-59)

    Let us fear that death which the three men feared when they said to the king, "God is able to deliver us even from that flame; and if not," etc. There was there the fear of that death which the Lord now threatens, when they said, But also if He be not willing openly to deliver us, He can crown …

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 7 (1888)

  3. Cita 3:18 John Chrysostom, Homilies on the Gospel of Matthew (Homily IV)

    … willing even to permit them to be burnt; lest, if this should come to pass, they might seem to be speaking falsehoods; they add this also and say, "If this happen not, be it known unto thee, O king, that we serve not thy gods." For had they said, "Sins are the cause of His not delivering us, should He …

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)

  4. Cita 3:19–25 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book V, Preface)

    and, lo, I do see four walking in the midst of the fire, and the fourth is like the Son of God." Neither the nature of any created thing, therefore, nor the weakness of the flesh, can prevail against the will of God.

    Leer en contexto · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  5. Cita 3:23–27 Augustine of Hippo, Tractates on the Gospel of John (Chapter XV — 24, 25)

    And who else save the three men Ananias, Azariah, and Mishael, ever walked about unharmed in flames that blazed and did not burn?

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 7 (1888)