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Hebreos · Biblica® Open Nueva Biblia Viva 2008

Hebreos 9 Biblica® Open Nueva Biblia Viva 2008

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Audio: Reina-Valera Antigua (RVA), leído por Joyfull · Sobre las grabaciones

ONBV Biblica® Open Nueva Biblia Viva 2008
RV1909 Reina-Valera 1909
1 Ahora bien, el primer pacto tenía reglas para el culto y un santuario aquí en la tierra.
1 TENÍA empero también el primer [pacto] reglamentos del culto, y santuario mundano.
2 El santuario se construyó de tal forma que en su primera parte, llamada Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes sagrados.
2 Porque el tabernáculo fué hecho: el primero, en que [estaban] las lámparas, y la mesa, y los panes de la proposición; lo que llaman el Santuario.
3 Detrás de la segunda cortina estaba la parte llamada Lugar Santísimo,
3 Tras el segundo velo [estaba] el tabernáculo, que llaman el Lugar Santísimo;
4 donde estaba el altar de oro para el incienso y el cofre del pacto que estaba toda recubierta de oro. Dentro del cofre había una jarra de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que había retoñado, y las tablas del pacto.
4 El cual tenía un incensario de oro, y el arca del pacto cubierta de todas partes alrededor de oro; en la que [estaba] una urna de oro que contenía el maná, y la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto;
5 Encima del cofre estaban los querubines de la gloria, que cubrían con su sombra la tapa del cofre. Pero ahora no es necesario hablar de eso con detalles.
5 Y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en particular.
6 Con todo esto dispuesto así, los sacerdotes entran continuamente en la primera parte del santuario para celebrar el culto.
6 Y estas cosas así ordenadas, en el primer tabernáculo siempre entraban los sacerdotes para hacer los oficios del culto;
7 Pero en la segunda parte entra únicamente el sumo sacerdote, y sólo una vez al año. Siempre que entra lleva la sangre que ofrece por los pecados que cometen, sin darse cuenta, él y el pueblo.
7 Mas en el segundo, sólo el pontífice una vez en el año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo, y por los pecados de ignorancia del pueblo:
8 Con esto el Espíritu Santo da a entender que, mientras exista el primer santuario, todavía no se había dado a conocer el camino que conduce al Lugar Santísimo.
8 Dando en esto á entender el Espíritu Santo, que aun no estaba descubierto el camino para el santuario, entre tanto que el primer tabernáculo estuviese en pie.
9 Esto nos muestra hoy en día que las ofrendas y los sacrificios que allí se ofrecen no tienen ningún poder para hacer perfecta la conciencia de los que celebran ese culto.
9 Lo cual [era] figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecían presentes y sacrificios que no podían hacer perfecto, cuanto á la conciencia, al que servía [con ellos];
10 Estas son únicamente reglas que tienen que ver con alimentos, bebidas y diversas ceremonias de purificación, que sólo tienen vigencia hasta que llegue el tiempo de reformarlo todo.
10 [Consistiendo] sólo en viandas y en bebidas, y en diversos lavamientos, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de la corrección.
11 Pero Cristo ya vino, y él es el sumo sacerdote de los bienes definitivos. Es sumo sacerdote en un santuario que es el mejor y es perfecto, que no está hecho por manos humanas, es decir, que no es de este mundo.
11 Mas estando ya presente Cristo, pontífice de los bienes que habían de venir, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es á saber, no de esta creación;
12 Él entró una sola vez y para siempre al Lugar Santísimo. No entró con sangre de chivos y becerros, sino con su propia sangre, logrando así un rescate eterno.
12 Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, mas por su propia sangre, entró una sola vez en el santuario, habiendo obtenido eterna redención.
13 La sangre de chivos y toros, y las cenizas de una becerra rociadas sobre personas que están impuras, las hacen puras de modo que quedan limpias por fuera.
13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y la ceniza de la becerra, rociada á los inmundos, santifica para la purificación de la carne,
14 Y si esto es así, ¡la sangre de Cristo es todavía mejor! Pues por medio del Espíritu eterno, Cristo se ofreció a sí mismo a Dios como sacrificio sin mancha para purificar nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, para que sirvamos al Dios viviente.
14 ¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció á sí mismo sin mancha á Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Dios vivo?
15 Por eso, Cristo es mediador de un nuevo pacto. Por medio de su muerte, los llamados recibirán la herencia eterna que se les ha prometido, y serán liberados de los pecados que han cometido.
15 Así que, por eso es mediador del nuevo testamento, para que interviniendo muerte para la remisión de las rebeliones que había bajo del primer testamento, los que son llamados reciban la promesa de la herencia eterna.
16 Ahora bien, en el caso de un testamento, es necesario comprobar la muerte del que lo hizo,
16 Porque donde hay testamento, necesario es que intervenga muerte del testador.
17 pues un testamento sólo tiene valor cuando la persona que lo hizo haya muerto. Mientras esa persona esté viva no tendrá ningún valor.
17 Porque el testamento con la muerte es confirmado; de otra manera no es válido entre tanto que el testador vive.
18 Por eso, ni siquiera el primer pacto se estableció sin sangre.
18 De donde [vino] que ni aun el primero fué consagrado sin sangre.
19 Moisés, después de anunciar a todo el pueblo los mandamientos de la ley, tomó lana roja y ramas de hisopo, las mojó con la sangre de los becerros y los chivos mezclada con agua, y con eso roció el libro de la ley y a todo el pueblo.
19 Porque habiendo leído Moisés todos los mandamientos de la ley á todo el pueblo, tomando la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, y lana de grana, é hisopo, roció al mismo libro, y también á todo el pueblo,
20 Y mientras los rociaba, decía: «Esta es la sangre del pacto que Dios les ha ordenado a ustedes cumplir».
20 Diciendo: Esta es la sangre del testamento que Dios os ha mandado.
21 De la misma manera, roció con la sangre el santuario y todos los objetos que se usaban en el culto.
21 Y además de esto roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio.
22 La ley exige que casi todo sea purificado con sangre, pues si no hay derramamiento de sangre no hay perdón.
22 Y casi todo es purificado según la ley con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.
23 Por tanto, era necesario purificar, con esos sacrificios, las copias de lo que hay en el cielo; pero las cosas celestiales mismas necesitan sacrificios mejores que esos.
23 Fué, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas con estas cosas; empero las mismas cosas celestiales con mejores sacrificios que éstos.
24 Por eso, Cristo no entró en un santuario hecho por seres humanos, que era una simple copia del verdadero santuario. Entró más bien, en el cielo mismo, para presentarse ante Dios a favor nuestro.
24 Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios.
25 Tampoco entró en el cielo para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre que no es la suya.
25 Y no para ofrecerse muchas veces á sí mismo, como entra el pontífice en el santuario cada año con sangre ajena;
26 Si así hubiera sido, Cristo habría tenido que sufrir muchas veces desde que el mundo fue creado. Pero ahora, al final de los tiempos, se ha ofrecido una sola vez y para siempre para acabar con el pecado por medio de su propio sacrificio.
26 De otra manera fuera necesario que hubiera padecido muchas veces desde el principio del mundo: mas ahora una vez en la consumación de los siglos, para deshacimiento del pecado se presentó por el sacrificio de sí mismo.
27 Y como está establecido que los seres humanos mueran una sola vez y después que venga el juicio,
27 Y de la manera que está establecido á los hombres que mueran una vez, y después el juicio;
28 así Cristo fue ofrecido una sola vez en sacrificio para quitar los pecados de muchos. Y aparecerá por segunda vez, pero no para cargar con el pecado, sino para salvar a quienes lo esperan.
28 Así también Cristo fué ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos; y la segunda vez, sin pecado, será visto de los que le esperan para salud.
Referencias cruzadas (28)

Pasajes relacionados con cada versículo, del Treasury of Scripture Knowledge, tal como los reúnen y ordenan los lectores de OpenBible.info.

  1. 1 Éxodo 25:8; Hebreos 9:10–11; Hebreos 8:2; Levítico 18:30; Levítico 22:9
  2. 2 Éxodo 40:4; Levítico 24:5–8; Éxodo 26:35; Éxodo 40:18–20; Éxodo 40:22–24
  3. 3 Éxodo 26:31–33; Mateo 27:51; Éxodo 40:21; Éxodo 40:3; 1 Reyes 8:6
  4. 4 Números 17:10; 2 Crónicas 5:10; Éxodo 40:3; Levítico 16:12; Éxodo 26:33
  5. 5 Levítico 16:2; Números 7:89; 1 Reyes 8:6–7; Éxodo 25:17–22; Salmo 99:1
  6. 6 Números 28:3; Éxodo 27:21; Lucas 1:8–11; 2 Crónicas 26:16–19; Daniel 8:11
  7. 7 Levítico 16:34; Levítico 5:18; Hebreos 7:27; Éxodo 30:10; Hebreos 10:19–20
  8. 8 Juan 14:6; Hebreos 3:7; Juan 10:9; Hebreos 10:19–22; Efesios 2:18
  9. 9 1 Pedro 3:21; Hebreos 5:1; Hebreos 10:11; Salmo 51:16–19; Romanos 5:14
  10. 10 Colosenses 2:16; Efesios 2:15; Hebreos 7:16; Levítico 11:2–47; Hebreos 2:5
  11. 11 Hebreos 9:23–24; 2 Corintios 5:1; Hechos 17:24–25; Hebreos 8:1–2; Hebreos 10:1
  12. 12 Hebreos 10:4; 1 Pedro 1:18–19; Hebreos 9:15; Efesios 1:7; Hebreos 9:24–26
  13. 13 Números 19:2–21; Levítico 16:14–16; Hechos 15:9; 1 Pedro 1:22; 2 Crónicas 30:19
  14. 14 Hebreos 10:22; 1 Pedro 1:19; 1 Juan 1:7; Hebreos 9:12; 1 Pedro 2:24
  15. 15 Romanos 3:24–26; Romanos 8:30; Hebreos 9:12; Romanos 8:28; Hebreos 10:36
  16. 16 Santiago 2:10; 1 Corintios 15:22
  17. 17 Génesis 48:21; Juan 14:27; Gálatas 3:15
  18. 18 Éxodo 24:3–8; Hebreos 8:7–9; Hebreos 9:22; Hebreos 9:14; Éxodo 12:22
  19. 19 Éxodo 24:5–11; Hebreos 9:12; Números 19:18; Hebreos 10:4; Ezequiel 36:25
  20. 20 Éxodo 24:8; Mateo 26:28; Hebreos 13:20; Deuteronomio 29:12; Zacarías 9:11
  21. 21 Levítico 8:15; Levítico 8:19; Éxodo 29:12; Éxodo 29:36; Levítico 9:18
  22. 22 Levítico 17:11; Levítico 6:7; Levítico 4:35; Levítico 5:18; Levítico 14:14
  23. 23 1 Pedro 1:19–21; Hebreos 10:4; Hebreos 9:14; Hebreos 9:9–12; Hebreos 9:24
  24. 24 Hebreos 9:11–12; Hebreos 12:2; Hebreos 9:23; Hebreos 8:2; Juan 16:28
  25. 25 Hebreos 9:12; Hebreos 9:14; Hebreos 9:7; Hebreos 9:26; Hebreos 10:19
  26. 26 Hebreos 9:12; Hebreos 10:4; 1 Pedro 1:20; Hebreos 1:2; Hebreos 9:14
  27. 27 2 Corintios 5:10; Eclesiastés 12:14; Eclesiastés 12:7; Hechos 17:31; 2 Samuel 14:14
  28. 28 Tito 2:13; 1 Pedro 2:24; Romanos 6:10; Isaías 25:9; 2 Timoteo 4:8

Referencias cruzadas: OpenBible.info (CC BY), tomadas sobre todo del Treasury of Scripture Knowledge (dominio público). · Fuentes y licencias

Lo que dijeron los Padres

Pasajes de los Padres de la Iglesia que comentan o citan este capítulo, tal como aparecen en la edición de Schaff (traducciones inglesas del siglo XIX, de dominio público). Los textos están en inglés.

Cómo se eligieron

«Comentario» es el comienzo de una homilía o exposición sobre este capítulo (homilías de san Juan Crisóstomo; tratados, sermones y comentarios a los Salmos de san Agustín). «Cita» es una frase en la que las notas de la propia edición identifican la cita de un versículo de este capítulo; solo se conserva si el texto coincide con el versículo. Solo se usan obras de autoría segura. Los Salmos siguen la numeración hebrea (Agustín usa la de los Setenta: su Salmo 50 es aquí el 51).

  1. Comentario 9:1 John Chrysostom, Homilies on Hebrews (Homily XV)

    He has shown from the Priest, from the Priesthood, from the Covenant, that that [dispensation] was to have an end. From this point he shows it from the fashion of the tabernacle itself. How?

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 14 (1889)

  2. Cita 9:15 Augustine of Hippo, The City of God (Book XVII, Chapter 4)

    "And the Lord," he saith, "will seek Him a man," meaning either David or the Mediator of the New Testament, who was figured in the chrism with which David also and his offspring was anointed.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 2 (1887)

  3. Cita 9:19 Cyril of Jerusalem, Catechetical Lectures (Lecture III)

    After the flood, a covenant was made with Noah: a covenant for Israel from Mount Sinai, but with water, and scarlet wool, and hyssop.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 2, vol. 7 (1894)

  4. Cita 9:11 Cyril of Jerusalem, Catechetical Lectures (Lecture X)

    This is Jesus Christ who came a High-Priest of the good things to come; who for the bountifulness of His Godhead imparted His own title to us all.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 2, vol. 7 (1894)