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Daniel · Palabra de Dios para ti (Biblia Latinoamericana Textual)

Daniel 3 Palabra de Dios para ti (Biblia Latinoamericana Textual)

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Sobre PDT
  • Protestante
  • AT: Texto masorético (hebreo)
  • NT: Texto crítico
  • Protestante (66 libros)
  • Formal (palabra por palabra)
  • 2020
  • CC BY-SA 4.0

Audio: Reina-Valera Antigua (RVA), leído por Joyfull · Sobre las grabaciones

PDT Palabra de Dios para ti (Biblia Latinoamericana Textual)
RV1909 Reina-Valera 1909
1 El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro de 27 metros de altura y 2,7 metros de anchura. La levantó en la llanura de Dura en la provincia de Babilonia.
1 EL rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, la altura de la cual era de sesenta codos, su anchura de seis codos: levantóla en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia.
2 El rey Nabucodonosor ordenó que se reunieran los sátrapas, prefectos, gobernadores, jueces, tesoreros, consejeros, magistrados y todos los altos funcionarios de las provincias para que fueran a la consagración de la estatua que el rey Nabucodonosor levantó.
2 Y envió el rey Nabucodonosor á juntar los grandes, los asistentes y capitanes, oidores, receptores, los del consejo, presidentes, y á todos los gobernadores de las provincias, para que viniesen á la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado.
3 Los sátrapas, prefectos, gobernadores, jueces, tesoreros, consejeros, magistrados y todos los altos funcionarios de las provincias fueron reunidos para la consagración de la estatua que el rey Nabucodonosor hizo. Se presentaron ante la estatua que el rey Nabucodonosor levantó.
3 Fueron pues reunidos los grandes, los asistentes y capitanes, los oidores, receptores, los del consejo, los presidentes, y todos los gobernadores de las provincias, á la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado: y estaban en pie delante de la estatua que había levantado el rey Nabucodonosor.
4 Entonces el heraldo pregonó a gran voz: Pueblos, naciones y lenguas:
4 Y el pregonero pregonaba en alta voz: Mándase á vosotros, oh pueblos, naciones, y lenguas,
5 ¡Se ordena que al oír el son de la corneta, el silbato, el tamboril, el arpa, el salterio, la zampoña y todo instrumento de música, se postren y adoren la estatua de oro que el rey Nabucodonosor levantó!
5 En oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, os postraréis y adoraréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado:
6 ¡El que no se postre en adoración será echado dentro de un horno de fuego ardiente en la misma hora!
6 Y cualquiera que no se postrare y adorare, en la misma hora será echado dentro de un horno de fuego ardiendo.
7 Por lo cual, al momento cuando los diversos pueblos oyeron el son de la corneta, el silbato, el tamboril, el arpa, el salterio, la zampoña y todo instrumento de música, los pueblos de toda nación y lengua se postraron y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor levantó.
7 Por lo cual, en oyendo todos los pueblos el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, todos los pueblos, naciones, y lenguas, se postraron, y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había levantado.
8 Con tal motivo, algunos varones caldeos llegaron en aquel momento y acusaron maliciosamente a los judíos.
8 Por esto en el mismo tiempo algunos varones Caldeos se llegaron, y denunciaron de los Judíos,
9 Pidieron la palabra y dijeron al rey Nabucodonosor: ¡Oh rey, vive para siempre!
9 Hablando y diciendo al rey Nabucodonosor: Rey, para siempre vive.
10 Tú, oh rey, decretaste que todo hombre que oiga el son de la corneta, el silbato, el tamboril, el arpa, el salterio, la zampoña y todo instrumento de música, se postre y adore la estatua de oro,
10 Tú, oh rey, pusiste ley que todo hombre en oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, se postrase y adorase la estatua de oro:
11 y el que no se postre en adoración sea echado dentro del horno de fuego ardiente.
11 Y el que no se postrase y adorase, fuese echado dentro de un horno de fuego ardiendo.
12 Pero hay ciertos varones judíos a quienes encomendaste la administración de la provincia de Babilonia: Sadrac, Mesac y Abed-nego. Estos hombres, oh rey, no te prestan atención, ni adoran a tus ʼelahs, ni adoran la estatua de oro que tú levantaste.
12 Hay unos varones Judíos, los cuales pusiste tú sobre los negocios de la provincia de Babilonia; Sadrach, Mesach, y Abed-nego: estos varones, oh rey, no han hecho cuenta de ti; no adoran tus dioses, no adoran la estatua de oro que tú levantaste.
13 Entonces Nabucodonosor, con cólera y furor, mandó traer a Sadrac, Mesac y Abed-nego, los cuales fueron llevados de inmediato ante el rey.
13 Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen á Sadrach, Mesach, y Abed-nego. Al punto fueron traídos estos varones delante del rey.
14 Nabucodonosor tomó la palabra y les dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego: ¿Es verdad que ustedes no rinden culto a mis ʼelahs, ni adoran la estatua de oro que levanté?
14 Habló Nabucodonosor, y díjoles: ¿Es verdad Sadrach, Mesach, y Abed-nego, que vosotros no honráis á mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado?
15 Ahora pues, si al oír el son de la corneta, el silbato, el tamboril, el arpa, el salterio, la zampoña y todo instrumento de música, están dispuestos a postrarse en adoración ante la estatua que hice, les irá bien. Pero si no la adoran serán echados en medio del horno de fuego ardiente en la misma hora. ¿Y cuál ʼelah los podrá librar de mis manos?
15 Ahora pues, ¿estáis prestos para que en oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, os postréis, y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo: ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?
16 Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor: No necesitamos responderte con respecto a este asunto.
16 Sadrach, Mesach, y Abed-nego respondieron y dijeron al rey Nabucodonosor: No cuidamos de responderte sobre este negocio.
17 ¡Si es así, nuestro ʼElah a Quien servimos, puede librarnos! Él tiene poder, oh rey, para librarnos del horno de fuego ardiente y nos librará de tu mano.
17 He aquí nuestro Dios á quien honramos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.
18 Y aunque no lo haga, oh rey, entiende que tampoco rendiremos culto a tus ʼelahs, ni nos postraremos ante la estatua de oro que levantaste.
18 Y si no, sepas, oh rey, que tu dios no adoraremos, ni tampoco honraremos la estatua que has levantado.
19 Entonces Nabucodonosor, con el rostro alterado y lleno de furia contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, ordenó que el horno fuera calentado siete veces más de lo acostumbrado.
19 Entonces Nabucodonosor fué lleno de ira, y demudóse la figura de su rostro sobre Sadrach, Mesach, y Abed-nego: [así] habló, y ordenó que el horno se encendiese siete veces tanto de lo que cada vez solía.
20 Mandó a algunos valientes guerreros de su ejército que ataran a Sadrac, Mesac y Abed-nego, y los echaran al horno de fuego ardiente.
20 Y mandó á hombres muy vigorosos que [tenía] en su ejército, que atasen á Sadrach, Mesach, y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo.
21 Entonces estos hombres fueron atados con sus calzones, sus túnicas, sus turbantes y sus mantos, y fueron echados en medio del horno de fuego ardiente.
21 Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, y sus calzas, y sus turbantes, y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo.
22 Como la orden del rey era apremiante, y el horno estaba demasiado caliente, las llamas quemaron a los hombres que lanzaron a Sadrac, Mesac y Abed-nego
22 Y porque la palabra del rey daba priesa, y había procurado que se encendiese mucho, la llama del fuego mató á aquellos que habían alzado á Sadrach, Mesach, y Abed-nego.
23 mientras los tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, caían atados dentro del horno de fuego ardiente.
23 Y estos tres varones, Sadrach, Mesach, y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo.
24 Entonces el rey Nabucodonosor, estupefacto, se levantó de repente y preguntó a sus altos oficiales: ¿No fueron tres los varones que cayeron atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Ciertamente, oh rey.
24 Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y levantóse apriesa, y habló, y dijo á los de su consejo: ¿No echaron tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron y dijeron al rey: Es verdad, oh rey.
25 Pero él respondió: ¡Miren! Veo a cuatro varones sueltos que se pasean en medio del fuego sin sufrir algún daño, y el aspecto del cuarto es semejante a un hijo de los ʼelahs.
25 Respondió él y dijo: He aquí que yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego, y ningún daño hay en ellos: y el parecer del cuarto es semejante á hijo de los dioses.
26 Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiente y gritó: ¡Sadrac, Mesac y Abed-nego, esclavos del ʼElah Altísimo, salgan y vengan! Y Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego.
26 Entonces Nabucodonosor se acercó á la puerta del horno de fuego ardiendo, y habló y dijo: Sadrach, Mesach, y Abed-nego, siervos del alto Dios, salid y venid. Entonces Sadrach, Mesach, y Abed-nego, salieron de en medio del fuego.
27 Los sátrapas, prefectos, gobernadores y altos oficiales del rey se reunieron alrededor y vieron que el fuego no hizo daño a aquellos varones. Ni siquiera los cabellos de sus cabezas estaban chamuscados, sus ropas estaban intactas y no tenían olor de fuego.
27 Y juntáronse los grandes, los gobernadores, los capitanes, y los del consejo del rey, para mirar estos varones, como el fuego no se enseñoreó de sus cuerpos, ni cabello de sus cabezas fué quemado, ni sus ropas se mudaron, ni olor de fuego había pasado por ellos.
28 Entonces Nabucodonosor exclamó: ¡Bendito sea el ʼElah de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su Ángel y libró a sus esclavos que confiaron en Él, y no cumplieron el edicto del rey! ¡Prefirieron entregar sus cuerpos que servir y adorar a otro ʼelah que no era su ʼElah!
28 Nabucodonosor habló y dijo: Bendito el Dios de ellos, de Sadrach, Mesach, y Abed-nego, que envió su ángel, y libró sus siervos que esperaron en él, y el mandamiento del rey mudaron, y entregaron sus cuerpos antes que sirviesen ni adorasen otro dios que su Dios.
29 Decreto, pues, que todo pueblo, nación o lengua que pronuncie blasfemia contra el ʼElah de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado y su casa convertida en muladar, por cuanto no hay ʼelah como Éste que pueda librar.
29 Por mí pues se pone decreto, que todo pueblo, nación, ó lengua, que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrach, Mesach, y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa sea puesta por muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste.
30 El rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia.
30 Entonces el rey engrandeció á Sadrach, Mesach, y Abed-nego en la provincia de Babilonia.
Referencias cruzadas (28)

Pasajes relacionados con cada versículo, del Treasury of Scripture Knowledge, tal como los reúnen y ordenan los lectores de OpenBible.info.

  1. 1 Jeremías 16:20; Habacuc 2:19; Isaías 46:6; Oseas 8:4; Hechos 19:26
  2. 2 Daniel 3:27; Proverbios 29:12; Daniel 6:1–4; Éxodo 32:4–6; Daniel 6:6–7
  3. 3 Apocalipsis 17:17; Apocalipsis 17:13; Apocalipsis 13:13–16; Romanos 1:21–28; Romanos 3:11
  4. 4 Daniel 6:25; Daniel 4:1; Miqueas 6:16; Daniel 4:14; Oseas 5:11
  5. 5 Daniel 3:15; Daniel 3:10; Daniel 3:7
  6. 6 Mateo 13:50; Mateo 13:42; Jeremías 29:22; Daniel 3:15; Daniel 3:11
  7. 7 1 Juan 5:19; Apocalipsis 12:9; Apocalipsis 13:8; Apocalipsis 13:3; Apocalipsis 17:8
  8. 8 Esdras 4:12–16; Daniel 6:12–13; Ester 3:8–9; Daniel 2:10; Hechos 16:20–22
  9. 9 Daniel 5:10; Daniel 6:6; Daniel 6:21; Daniel 2:4; Daniel 3:4–5
  10. 10 Daniel 3:4–7; Ester 3:12–14; Daniel 6:12; Salmo 94:20; Éxodo 1:22
  11. 12 Daniel 6:13; Daniel 2:49; Hechos 17:7; Proverbios 27:4; 1 Samuel 18:7–11
  12. 13 Daniel 3:19; Daniel 2:12; Ester 3:5–6; 1 Samuel 20:30–33; Proverbios 17:12
  13. 14 Jeremías 50:2; Daniel 3:1; Isaías 46:1; Daniel 4:8; Éxodo 21:13–14
  14. 15 Hechos 5:29; 2 Crónicas 32:15–17; Daniel 3:17; Éxodo 5:2; 2 Reyes 18:35
  15. 16 Daniel 1:7; Daniel 3:12
  16. 17 Romanos 8:31; Lucas 1:37; Hebreos 7:25; Salmo 27:1–2; Isaías 26:3–4
  17. 18 Hechos 5:29–32; Mateo 10:39; Apocalipsis 2:10–11; Mateo 10:32–33; Lucas 12:3–9
  18. 19 Daniel 3:13; Levítico 26:24; Levítico 26:28; Proverbios 21:24; Hechos 5:33
  19. 20 Hechos 16:25; Daniel 3:15; Hechos 16:23; Hechos 12:4–5
  20. 22 Proverbios 11:8; Proverbios 21:18; Hechos 12:19; Mateo 27:5; Daniel 6:24
  21. 23 Jeremías 38:6; Daniel 6:16–17; Salmo 34:19; Salmo 124:1–5; Salmo 66:11–12
  22. 24 Daniel 6:22; Daniel 6:7; Hechos 26:13; Daniel 3:17; Daniel 3:9–10
  23. 25 Isaías 43:2; Hechos 28:5; Marcos 16:18; Salmo 91:3–9; Job 1:6
  24. 26 Daniel 3:17; Daniel 4:2; Apocalipsis 19:5; Isaías 52:12; Génesis 14:18
  25. 27 Isaías 43:2; Hebreos 11:34; Isaías 26:11; Salmo 83:18; Mateo 10:30
  26. 28 Romanos 14:7–8; Salmo 34:7–8; Salmo 84:11–12; Éxodo 20:5; Apocalipsis 12:11
  27. 29 Daniel 2:5; Daniel 6:26–27; Salmo 76:10; Deuteronomio 32:31; Esdras 6:11
  28. 30 1 Samuel 2:30; Daniel 2:49; Daniel 3:12; Salmo 91:14; Juan 12:26

Referencias cruzadas: OpenBible.info (CC BY), tomadas sobre todo del Treasury of Scripture Knowledge (dominio público). · Fuentes y licencias

Lo que dijeron los Padres

Pasajes de los Padres de la Iglesia que comentan o citan este capítulo, tal como aparecen en la edición de Schaff (traducciones inglesas del siglo XIX, de dominio público). Los textos están en inglés.

Cómo se eligieron

«Comentario» es el comienzo de una homilía o exposición sobre este capítulo (homilías de san Juan Crisóstomo; tratados, sermones y comentarios a los Salmos de san Agustín). «Cita» es una frase en la que las notas de la propia edición identifican la cita de un versículo de este capítulo; solo se conserva si el texto coincide con el versículo. Solo se usan obras de autoría segura. Los Salmos siguen la numeración hebrea (Agustín usa la de los Setenta: su Salmo 50 es aquí el 51).

  1. Cita 3:26 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book IV, Chapter XVIII)

    … seen with those who were around Ananias, Azarias, Mishael, as present with them in the furnace of fire, in the burning, and preserving them from [the effects of] fire: "And the appearance of the fourth," it is said, "was like to the Son of God." At another time [He is represented as] "a stone cut out of the mountain without …

    Leer en contexto · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  2. Cita 3:16–18 Augustine of Hippo, Tractates on the Gospel of John (Chapter VIII — 48-59)

    Let us fear that death which the three men feared when they said to the king, "God is able to deliver us even from that flame; and if not," etc. There was there the fear of that death which the Lord now threatens, when they said, But also if He be not willing openly to deliver us, He can crown …

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 7 (1888)

  3. Cita 3:18 John Chrysostom, Homilies on the Gospel of Matthew (Homily IV)

    … willing even to permit them to be burnt; lest, if this should come to pass, they might seem to be speaking falsehoods; they add this also and say, "If this happen not, be it known unto thee, O king, that we serve not thy gods." For had they said, "Sins are the cause of His not delivering us, should He …

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)

  4. Cita 3:19–25 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book V, Preface)

    and, lo, I do see four walking in the midst of the fire, and the fourth is like the Son of God." Neither the nature of any created thing, therefore, nor the weakness of the flesh, can prevail against the will of God.

    Leer en contexto · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  5. Cita 3:23–27 Augustine of Hippo, Tractates on the Gospel of John (Chapter XV — 24, 25)

    And who else save the three men Ananias, Azariah, and Mishael, ever walked about unharmed in flames that blazed and did not burn?

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 7 (1888)