Si la materia es todo lo que hay, ¿podemos confiar en la razón misma?

No, y este es un argumento poderoso contra el materialismo. Si tus pensamientos son solo química moldeada por la supervivencia, ¿por qué confiar en ellos? El hecho mismo de que puedas razonar es evidencia de que eres más que materia.

Este argumento (de Lewis, Plantinga y otros) va al fundamento de la cosmovisión materialista. Si el naturalismo es verdadero, no tenemos buenas razones para confiar en nuestro propio pensamiento, incluido el pensamiento que nos llevó al naturalismo.

La formulación clásica de C.S. Lewis

Lewis lo expresó así (desarrolla el argumento por extenso en Miracles, capítulo 3): «Si el sistema solar se produjo por una colisión accidental, entonces la aparición de la vida orgánica en este planeta también fue un accidente, y toda la evolución del Hombre fue también un accidente. Si es así, entonces todos nuestros pensamientos actuales son meros accidentes: el subproducto accidental del movimiento de los átomos. Y esto vale para los pensamientos de los materialistas y de los astrónomos tanto como para los de cualquier otra persona. Pero si sus pensamientos —es decir, los del materialismo y la astronomía— son meros subproductos accidentales, ¿por qué habríamos de creer que son verdaderos? No veo ninguna razón para creer que un accidente pueda dar una explicación correcta de todos los demás accidentes». (traducción nuestra)

El argumento formalizado

  1. Si el naturalismo es verdadero, nuestras creencias son producidas por procesos cerebrales físicos moldeados por la selección natural.
  2. La selección natural selecciona la conducta que favorece la supervivencia, no la verdad.
  3. Por lo tanto, no tenemos ninguna garantía —y de hecho tenemos razones para dudar— de que nuestras creencias sean verdaderas de manera fiable.
  4. Esto incluye la creencia de que el naturalismo es verdadero.
  5. Por lo tanto, el naturalismo se refuta a sí mismo.

Alvin Plantinga ha desarrollado esto con rigor como el «argumento evolutivo contra el naturalismo» (Warrant and Proper Function; Where the Conflict Really Lies).

El propio Darwin se preocupó

En una carta a William Graham (1881): «En mí siempre surge la horrible duda de si las convicciones de la mente del hombre, que se ha desarrollado a partir de la mente de los animales inferiores, tienen algún valor o son en absoluto dignas de confianza». Darwin vio el problema que su propia teoría se creaba a sí misma.

La réplica atea

La selección natural produciría mentes que rastrean la verdad, porque las creencias falsas llevarían a malos resultados. Pero esto confunde la conducta adaptativa con el contenido de verdad de las creencias. Una criatura que huye de los depredadores porque cree falsamente que son rocas voladoras sobrevive tan bien como una que cree que son depredadores. A la selección le importa la conducta, no el contenido de verdad de las creencias.

El ejemplo de Plantinga: un hominino que huye de los tigres porque quiere jugar con ellos y piensa que la manera más segura de jugar es huir sobrevive perfectamente. Creencias falsas, supervivencia real.

La admisión de Thomas Nagel

El filósofo ateo Thomas Nagel, en Mind and Cosmos (2012), escribió que «la concepción materialista neodarwinista de la naturaleza» es «casi con certeza falsa», en parte porque no puede explicar la fiabilidad de la razón. Nagel no es cristiano; es un filósofo honesto que ve dónde tiene dificultades su propia cosmovisión.

La alternativa cristiana

La razón humana es real porque los seres humanos están hechos a imagen de un Dios racional. El Logos que estructura el universo es el mismo Logos que da a los seres humanos la capacidad de conocer. Por eso nuestra mente corresponde a la realidad: ambas vienen de la misma fuente.

El enigma de Wigner

El famoso ensayo de Eugene Wigner de 1960, «The Unreasonable Effectiveness of Mathematics in the Natural Sciences», preguntaba: ¿por qué las matemáticas abstractas, inventadas por mentes humanas, describen con tanta precisión la estructura profunda de la realidad? Para el materialismo, esto es un misterio. Para el cristianismo, es exactamente lo que deberíamos esperar: una Mente sostiene tanto la realidad como la razón.

La mirada ortodoxa

La doctrina del Logos (Juan 1) significa que la realidad es inteligible porque procede de la Inteligencia, y que podemos conocernos a nosotros mismos porque estamos hechos a imagen del Logos divino. El cristianismo no está en contra de la razón; es la única cosmovisión en la que la razón llega por fin a tener sentido.

San Justino Mártir dijo que en el cristianismo había hallado «la única filosofía segura y provechosa» (Diálogo con Trifón 8; traducción nuestra). Los Padres nunca se disculparon por la razón; le dieron fundamento.

Una palabra pastoral

Cuando un escéptico te diga que la fe es irracional, puedes darle la vuelta a la pregunta con amabilidad. ¿Se puede confiar en la razón misma dentro de una cosmovisión puramente naturalista? El argumento más hondo a favor del cristianismo es que es el único marco en el que el pensamiento, la verdad, la ciencia y el amor tienen pleno sentido. No se te pide que abandones tu mente para seguir a Cristo. Se te pide que la uses.

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