Pocas acusaciones contra el diseño inteligente (DI) se repiten tanto como esta. Un teórico del diseño señala una máquina molecular o la información del ADN y dice que muestran la obra de una mente. Un crítico responde que se trata del viejo «Dios de los huecos»: la confesión de que la ciencia aún no puede explicar algo, disfrazada de evidencia a favor de Dios. Cuando la ciencia llene el hueco, añade el crítico, Dios tendrá que mudarse otra vez, como ha hecho muchas veces antes.
La acusación merece una respuesta cuidadosa, por dos razones. La primera es la honestidad. Si el DI es realmente un argumento desde la ignorancia, el sitio debe decirlo, cueste lo que cueste a un argumento que en general favorece. La segunda es teológica. Algunos de los críticos más agudos del razonamiento «de huecos» eran cristianos, y su objeción no era solo que esos argumentos suelen fracasar. Pensaban que un Dios que vive únicamente en los huecos no es el Dios del Credo. Un cristiano ortodoxo tiene motivos para tomarse eso en serio.
En breve
La expresión nació en escritos cristianos. El evangelista Henry Drummond advirtió en 1894 contra los creyentes que rastrean la ciencia «en busca de huecos» para «llenarlos con Dios». El pastor luterano Dietrich Bonhoeffer escribió desde la cárcel en 1944 que es un error usar a Dios «como tapagujeros», y al matemático metodista Charles Coulson se le atribuye a menudo haber hecho de «Dios de los huecos» una etiqueta corriente en 1955. La historia da fuerza a la advertencia: la sugerencia de Newton de que Dios debe corregir los planetas fue desmentida por la astronomía posterior. Stephen Meyer, un destacado teórico del DI, responde que el argumento del diseño es una inferencia a la mejor explicación: sabemos por experiencia que las mentes producen información funcional, de modo que la información en la célula apunta a una mente. Los críticos responden que el DI sigue dependiendo de afirmaciones de que la evolución no puede hacer algo y no hace predicciones independientes sobre su diseñador. El veredicto justo es mixto: en su forma cuidadosa el DI no es simplemente un argumento de huecos, pero su fuerza sigue dependiendo de una premisa negativa que la investigación futura podría debilitar. Para los cristianos ortodoxos, la fe en Dios Creador no se sostiene ni cae con ningún hueco, porque la Iglesia siempre ha visto la obra de Dios en el orden de la creación como un todo.
Tesis: El diseño inteligente, formulado con cuidado como una inferencia a la mejor explicación, no es en su forma lógica un puro argumento del Dios de los huecos; sin embargo, su peso probatorio descansa en una premisa discutida sobre lo que los procesos no dirigidos no pueden hacer, de modo que los cristianos deberían sostener sus afirmaciones biológicas con modestia y fundar su fe en el Creador de todas las cosas y no en los límites actuales de la ciencia.
De dónde viene la expresión
Henry Drummond, 1894
El escritor evangélico escocés Henry Drummond, que aceptaba la evolución como el método de Dios, dio a la idea su forma clásica en The Ascent of Man, a partir de sus Conferencias Lowell de 1893 en Boston:
Hay mentes reverentes que rastrean sin cesar los campos de la Naturaleza y los libros de la Ciencia en busca de huecos, huecos que llenarán con Dios. ¿Como si Dios viviera en los huecos? (traducción nuestra)
La queja de Drummond era tanto teológica como práctica. «Si a Dios solo se lo ha de dejar en los huecos de nuestro conocimiento», preguntaba, «¿dónde estaremos cuando esos huecos se llenen?». Argumentaba también que reservar puntos especiales para la acción divina «excluye virtualmente a Dios del resto del proceso», porque «si Dios aparece periódicamente, desaparece periódicamente».1
Dietrich Bonhoeffer, 1944
Cincuenta años después, el pastor luterano Dietrich Bonhoeffer, escribiendo desde una prisión nazi, llegó a la misma conclusión mientras leía un libro del físico C. F. von Weizsäcker sobre la imagen del mundo de la física. En una carta fechada el 25 de mayo de 1944 escribió que el libro le había mostrado «cuán equivocado es usar a Dios como tapagujeros de lo incompleto de nuestro conocimiento». Su remedio no fue retirarse de la ciencia: «Deberíamos encontrar a Dios en lo que sí sabemos, no en lo que no sabemos».2
Charles Coulson, 1955
La expresión misma se hizo corriente por medio de Science and Christian Belief (1955), de Charles Coulson, catedrático Rouse Ball de Matemáticas en Oxford y predicador laico metodista. A menudo se dice que Coulson acuñó «Dios de los huecos», aunque las obras de consulta que lo afirman matizan la afirmación, y la idea es claramente más antigua.3 No pudimos abrir un ejemplar del libro de Coulson, así que no lo citamos aquí.
La objeción del Dios de los huecos, pues, no la inventaron los escépticos. En sus formas tempranas más conocidas fue una advertencia de cristianos a cristianos.
Qué es un argumento de huecos y qué falla en él
Un argumento de huecos tiene una forma sencilla: la ciencia no puede (todavía) explicar X, luego Dios hizo X. Los lógicos lo llaman argumento desde la ignorancia, porque la única premisa que ofrece es algo que no sabemos. La ignorancia es temporal y local. Un hueco en la ciencia de una década puede cerrarse en la siguiente, y cuando eso ocurre el argumento fracasa y puede dar la impresión de que Dios ha sido refutado.
Drummond y Bonhoeffer vieron un segundo problema, más hondo. Un Dios que se encuentra solo donde se agota la explicación se convierte en una causa entre otras, que compite con la gravedad y la química por un lugar. Esa imagen encaja mal con la confesión cristiana de Dios como «Creador del cielo y de la tierra, y de todas las cosas visibles e invisibles» (texto del Credo según la Diócesis de México de la Iglesia Ortodoxa en América), fuente de las mismas regularidades que estudia la ciencia.4 La objeción teológica se sostendría aunque un hueco determinado nunca se cerrara.
Cuando los argumentos de huecos han fracasado
Los planetas de Newton
El caso más conocido involucra al propio Isaac Newton. En la última cuestión de su Opticks argumentó que «el ciego Destino jamás podría hacer que todos los planetas se movieran en una misma dirección en órbitas concéntricas», y sugirió que las pequeñas irregularidades debidas a la atracción mutua de planetas y cometas «tenderán a aumentar, hasta que este Sistema necesite una Reforma».5 El argumento principal del pasaje se refiere al ordenamiento original del sistema, pero Leibniz, entre otros, lo leyó como si dijera que Dios debe corregir de vez en cuando a los planetas.
Uno de los primeros críticos agudos no era ateo. En noviembre de 1715, el filósofo Gottfried Wilhelm Leibniz se burló de la opinión de que «Dios Todopoderoso necesita dar cuerda a su reloj de vez en cuando; de lo contrario dejaría de moverse», y añadió que un Creador obligado a reparar su obra como un relojero sería «un obrero tanto más inhábil».6 La objeción de Leibniz, como la de Drummond, era que esa era una pobre concepción de Dios.
Entonces la ciencia avanzó. En 1786 Pierre-Simon Laplace mostró que las excentricidades e inclinaciones de las órbitas planetarias se mantienen pequeñas, constantes y autocorrectivas bajo la gravedad.7 La «Reforma» que Newton pensó que podría hacer falta no era necesaria por las razones que él daba. Un giro moderno mantiene humildes a todos. En 1989 Jacques Laskar mostró numéricamente que el movimiento del sistema solar es caótico a lo largo de periodos largos, y un estudio de 2009 de Laskar y Mickaël Gastineau halló que cerca del uno por ciento de 2.501 futuros simulados llevaba a que la órbita de Mercurio se volviera lo bastante excéntrica como para provocar colisiones en el plazo de cinco mil millones de años.8 La estabilidad que Laplace daba por segura era, a su vez, provisional. Sin embargo, ninguno de los dos resultados sugiere que Dios deba intervenir para mantener en orden a los planetas.
La «muerte del vitalismo»
Un segundo ejemplo popular es que la síntesis de urea de Friedrich Wöhler en 1828 demostró de un solo golpe que la química de los seres vivos no necesita una «fuerza vital» especial. Los historiadores tratan hoy esa historia tan ordenada como un mito: el vitalismo se fue apagando poco a poco, y el experimento de Wöhler no lo acabó de la noche a la mañana.9 Aun así, las afirmaciones de que la materia viva requería una fuerza especial más allá de la química fueron cediendo, lentamente.
Afirmaciones hechas en el caso Dover
El juicio federal de 2005 sobre el DI en Dover, Pensilvania, produjo un ejemplo más reciente. El juez dejó constancia del testimonio pericial de dos científicos, Kenneth Miller y Kevin Padian, que dieron «múltiples ejemplos en los que Pandas afirmaba que no existían explicaciones naturales, y en algunos casos que no podían existir, y sin embargo se han identificado explicaciones naturales en los años transcurridos».10 Of Pandas and People era el libro de texto del DI en el centro del caso. {{strong: Varias afirmaciones concretas de «no hay explicación natural» en la literatura del DI han sido respondidas, al menos a grandes rasgos, por investigaciones posteriores.}}
El flagelo: un hueco discutido, no cerrado
El flagelo bacteriano es el ejemplo más famoso del DI de lo que Michael Behe llama complejidad irreducible. En 2006 Mark Pallen y Nicholas Matzke argumentaron en Nature Reviews Microbiology a favor de ver los flagelos como evolucionados y no diseñados, y la Academia Nacional de Ciencias ha señalado la gran semejanza entre algunas proteínas flagelares y proteínas que ciertas bacterias usan para inyectar toxinas en otras células. El resumen de Pallen y Matzke es franco al decir que «especulan sobre cómo podría ser un programa experimental centrado en este tema».11 Es un buen retrato de la situación: los críticos tienen un esbozo evolutivo plausible, los teóricos del diseño dicen que el esbozo deja sin explicar los pasos difíciles, y ninguno de los dos bandos tiene una historia completa paso a paso. Tratamos este debate extensamente en Complejidad irreducible: el flagelo bacteriano y sus críticos (en inglés).
La lección histórica es real, pero limitada. Los huecos se han cerrado con frecuencia. Eso no prueba que todos los huecos se cerrarán, y un lector honesto no debería convertir una tendencia en una ley. Algunas preguntas, como el origen de la vida, han resultado hasta ahora tercas (véase ¿En qué punto está la investigación sobre el origen de la vida? (en inglés)).
La réplica del DI: un argumento desde el conocimiento
Los teóricos del diseño niegan que la acusación describa su argumento. Stephen Meyer, director del Centro para la Ciencia y la Cultura del Discovery Institute, ofrece la versión más cuidadosa. Concede abiertamente la mitad negativa: «la falta de una causa materialista adecuada sí proporciona parte de los fundamentos para inferir diseño». Pero, insiste, «esa falta es solo parte de la base». Los teóricos del diseño, escribe, infieren diseño «no solo porque los procesos naturales no explican o no pueden explicar» la información biológica, «sino también porque sabemos, con base en nuestra experiencia uniforme, que solo los agentes inteligentes producen estos efectos».12
La ilustración de Meyer es la arqueología. No acusaríamos a un arqueólogo de la falacia del «escriba de los huecos» cuando, tras descartar una tormenta de arena, concluye que un escriba humano talló una inscripción.13 Desde este punto de vista, el diseño es una inferencia a la mejor explicación, el tipo de razonamiento que analizó extensamente el filósofo Peter Lipton: comparamos hipótesis rivales y aceptamos la que, si fuera verdadera, explicaría mejor la evidencia.14 Meyer desarrolla el argumento sobre el origen de la primera célula en Signature in the Cell (2009).15
Esta réplica tiene fuerza real contra la versión burda de la acusación. {{moderate: Cuando el DI se formula como una inferencia a la mejor explicación que apela a los poderes causales conocidos de las mentes, no es, en su forma lógica, un puro argumento desde la ignorancia.}} Los artículos del propio sitio El diseño como inferencia, no como freno de la ciencia (en inglés) y La ciencia reconoce las inferencias de diseño (en inglés) resumen ese planteamiento.
Las objeciones más fuertes
Los críticos responden a Meyer en varios niveles, y merecen ser escuchados con toda su fuerza.
«El argumento positivo es en realidad el negativo»
En Kitzmiller v. Dover Area School District (2005), el juez John E. Jones III sostuvo que «el DI se basa en el fondo en una falsa dicotomía, a saber, que en la medida en que la teoría evolutiva se desacredita, el DI queda confirmado». Añadió que los defensores del DI «argumentan a favor del diseño principalmente mediante argumentos negativos contra la evolución», y que «los argumentos contra la evolución no son argumentos a favor del diseño». También dejó constancia de la observación de Padian de que «la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia».16 Los defensores del DI rechazan el razonamiento del tribunal (sopesamos la sentencia y a sus críticos en ¿Es el diseño inteligente ciencia o creacionismo? (en inglés)), pero el punto lógico se sostiene por sí mismo.
La Academia Nacional de Ciencias y el Instituto de Medicina hicieron el mismo señalamiento en 2008. Aun si los «argumentos negativos de los creacionistas contra la evolución fueran correctos, eso no establecería las afirmaciones de los creacionistas», escribieron; sería erróneo «concluir que, como no hay evidencia de que esté lloviendo afuera, debe de estar soleado». El mismo informe afirma sin rodeos que «las afirmaciones de los creacionistas del diseño inteligente quedan refutadas por los hallazgos de la biología moderna».17 Los teóricos del diseño discrepan de ese juicio, pero es la opinión meditada del principal organismo científico de Estados Unidos.
Respuesta. Meyer está de acuerdo en que una premisa negativa es parte del argumento; niega que sea el argumento entero. La réplica justa al tribunal y a las academias es que la forma cuidadosa del DI no es una dicotomía de dos opciones, porque añade una afirmación positiva sobre causas conocidas. La réplica justa a Meyer es que su premisa positiva hace mucho menos trabajo si la premisa negativa falla. Si se encontrara una vía no dirigida hacia una estructura determinada, la afirmación de la experiencia uniforme quedaría refutada para ese caso. La fuerza del argumento, por tanto, sigue subiendo y bajando con un hueco.
La «experiencia uniforme» no es lo que parece
El filósofo Elliott Sober, escribiendo en The Quarterly Review of Biology en 2007, insiste en un punto distinto. Para ser puesta a prueba, una hipótesis necesita supuestos auxiliares que le permitan predecir algo que sus rivales no predicen, y esos supuestos necesitan respaldo independiente. Para los diseñadores humanos tenemos ese respaldo: conocemos sus metas y sus capacidades. Para el diseñador sin nombre del DI no lo tenemos, y Sober señala que algunos defensores del DI lo conceden. Su conclusión, como la formula el resumen del artículo, es tajante: aunque el DI se presenta en varias formas, «el DI no llega a constituir una alternativa seria a la teoría evolutiva».18 Sober es justo con el DI en un aspecto que vale la pena notar: argumenta que dos críticas comunes, que el DI no es falsable y que los órganos imperfectos lo refutan, no funcionan tal como suelen formularse.
Respuesta. La objeción de Sober tiene que ver con hasta dónde alcanza la analogía de la arqueología. El arqueólogo sabe mucho sobre los escribas. Un teórico del diseño puede responder que a menudo reconocemos los efectos de la inteligencia sin saber quién era el agente. Esa respuesta es razonable para detectar diseño. Es más débil como teoría científica de cómo y cuándo actuó un diseñador, que es lo que los críticos dicen que el DI no ha aportado. Juzgamos que esta objeción es seria y que no se ha respondido por completo.
Críticos cristianos: «un argumento de huecos con una crisis en camino»
El genetista cristiano Francis Collins argumentó en The Language of God (2006) que «la fe que coloca a Dios en los huecos de la comprensión actual del mundo natural puede encaminarse a una crisis si los avances de la ciencia llenan después esos huecos», y aplicó esa advertencia al DI.19 Collins y otros cristianos que aceptan la evolución como el medio de la creación sostienen que el DI, al atar la creencia a estructuras inexplicadas concretas, repite el error contra el que advertía Drummond.
Respuesta desde el lado del DI. Paul Nelson, defensor del diseño, replicó que el propio argumento central de Collins, que el amor desinteresado no puede explicarse con la teoría evolutiva estándar, tiene la misma forma: «Este modo de razonar se parece exactamente a lo que Collins denuncia en otro lugar como pensamiento del Dios de los huecos».20 El señalamiento es justo. Casi todo argumento de la naturaleza a Dios contiene alguna afirmación de que un rasgo del mundo no queda plenamente explicado por otra cosa. La cuestión nunca es si un argumento tiene una premisa negativa, sino cuán bien respaldada está esa premisa y si el argumento ofrece además razones positivas.
La tentación en espejo
También hay una precaución en sentido contrario. Decir «la ciencia lo explicará algún día» de toda pregunta abierta es un pronóstico, quizá razonable dada la historia anterior, pero no es en sí mismo evidencia. Los críticos honestos y los teóricos del diseño honestos pueden coincidir en que las preguntas abiertas deben etiquetarse como abiertas.
La postura ortodoxa
Dogma. La Iglesia confiesa un solo Dios, «Creador del cielo y de la tierra, y de todas las cosas visibles e invisibles». Dios es el Creador de todo lo que existe, no una causa que interviene donde las demás causas se detienen. La oración ortodoxa al Espíritu Santo con que comienzan las oraciones diarias habituales lo invoca así: «que estás en todo lugar llenándolo todo».21 Un Dios que llena todas las cosas no necesita huecos para encontrar dónde estar.
Tradición común. La Escritura y los Padres enseñan que la creación da a conocer a Dios. La Sabiduría de Salomón de la Septuaginta dice que «por la grandeza y la belleza de las criaturas se ve proporcionalmente a su hacedor» (Sabiduría 13:5; traducción del griego de la Septuaginta), y San Pablo escribe que «las cosas invisibles de él... se echan de ver... siendo entendidas por las cosas que son hechas» (Romanos 1:20).22 San Atanasio sostuvo en el siglo IV que «la creación, como en caracteres escritos, declara en voz alta, por su orden y su armonía, a su propio Señor y Creador», y observó que «el artista, aun cuando no se lo ve, es conocido por sus obras».23 San Basilio el Grande llamó al mundo visible «una escuela y un lugar de formación donde las almas de los hombres fueran instruidas».24 Los Padres argumentan a partir del orden y la belleza del todo, la armonía regida por leyes que hace posible la ciencia, y no a partir de los lugares donde la explicación natural se quiebra. En ese sentido, el argumento patrístico es lo opuesto a un argumento de huecos. Los artículos del sitio Un universo asombrosamente adecuado para la vida (en inglés) y ¿Puede el naturalismo dar cuenta de la razón? (en inglés) siguen esta línea.
Opinión teológica. Si determinadas estructuras biológicas muestran señales de diseño que los procesos no dirigidos no podrían producir es una cuestión científica y filosófica, no una doctrina de la Iglesia. Ningún concilio la ha definido. Los cristianos ortodoxos sostienen una gama de opiniones sobre la evolución y sobre el DI, como exponemos en ¿Puede un cristiano aceptar la evolución? Un cristiano ortodoxo puede encontrar persuasivo a Meyer, o ponerse del lado de Collins, sin apartarse de la fe. Lo que la fe prohíbe es hacer que la existencia de Dios dependa del resultado.
Así pues, la advertencia del Dios de los huecos y el argumento del diseño no tienen por qué ser enemigos. Bonhoeffer, como Drummond antes que él, tenía razón en que «deberíamos encontrar a Dios en lo que sí sabemos». Los teóricos del diseño tienen razón en que una mente deja huellas reconocibles y en que razonar a partir de causas conocidas es legítimo. La visión ortodoxa sostiene el marco más amplio: el Verbo, por quien «Todas las cosas... fueron hechas» (Juan 1:3), está presente en los procesos que describe la ciencia, no solo en sus márgenes.25 Como lo expresa nuestro artículo ¿Ha refutado la ciencia el cristianismo?, mecanismo y explicación última no son necesariamente rivales.
Lo que podemos afirmar con confianza
- Las primeras formulaciones más conocidas de la crítica del Dios de los huecos vinieron de escritores cristianos: Henry Drummond (1894), Dietrich Bonhoeffer (1944) y Charles Coulson (1955).
- Los argumentos que descansan solo en lo que la ciencia aún no puede explicar son argumentos desde la ignorancia, y varios han fracasado a medida que la ciencia avanzaba (la necesidad que Newton veía de una corrección divina de los planetas es el caso clásico).
- La principal exposición del DI, la de Stephen Meyer, afirma explícitamente ser más que un argumento de huecos, al añadir una premisa positiva sobre los poderes causales conocidos de las mentes.
- El propio Meyer concede que la ausencia de una causa adecuada no dirigida es «parte de los fundamentos» de la inferencia de diseño.
- La Academia Nacional de Ciencias y el tribunal de Dover juzgaron que los argumentos del DI eran principalmente negativos y los rechazaron; los defensores del DI discrepan de ese juicio.
- La fe ortodoxa en Dios Creador no depende de ningún hueco científico. La Escritura y los Padres señalan el orden de toda la creación, no sus rincones sin explicar.
Lo que sigue en disputa
- {{debated: Si nuestra «experiencia uniforme» muestra realmente que solo las mentes producen el tipo de información funcional que se encuentra en el ADN.}} Los teóricos del diseño dicen que sí; los críticos dicen que eso da por supuesto lo que está en cuestión sobre la biología, que es justamente el caso en disputa.
- Si una hipótesis de diseñador puede hacer predicciones comprobables sin conocimiento independiente de las metas y capacidades del diseñador (la objeción de Sober).
- Cuán completa es hoy la explicación evolutiva de sistemas como el flagelo bacteriano, y qué contaría como una explicación suficiente.
- Si la historia de los huecos cerrados justifica la confianza en que los restantes, en especial el origen de la vida, se cerrarán.
- Si la teología natural a partir de la biología es prudente para los cristianos en absoluto, o si los argumentos desde el orden y la inteligibilidad del todo son el camino más fuerte.
Conclusión
¿Es el diseño inteligente un argumento del Dios de los huecos? En su forma popular burda, a veces sí. En su forma cuidadosa, no exactamente. Meyer tiene razón en que inferir una causa a partir de poderes causales conocidos es razonamiento ordinario, y los críticos que llaman apelación a la ignorancia a todo argumento de diseño exageran su caso. Pero los críticos también tienen razón en que el peso del DI sigue dependiendo de una afirmación sobre lo que los procesos no dirigidos no pueden hacer, y esas afirmaciones tienen un historial desigual. La valoración honesta de la réplica del DI está en algún punto entre Moderado y Debatido, que es como la trata este sitio.
Para los cristianos ortodoxos lo que está en juego es menos de lo que sugiere el calor del debate. No creemos en un Dios que se esconde en los espacios cada vez más reducidos entre los resultados científicos. Creemos en el Padre Todopoderoso, Creador de todas las cosas visibles e invisibles, por medio de su Hijo y en su Espíritu, que está presente en todas partes y llena todas las cosas. Si un hueco se cierra mañana, no se pierde nada del Credo; solo hay más de la creación por la cual dar gracias. La «escuela» de San Basilio para las almas sigue abierta, y las lecciones continúan tanto en el laboratorio como en la iglesia.
Notas
- Henry Drummond, The Ascent of Man (publicado por primera vez en 1894; 13.ª ed., Nueva York: James Pott, 1904), 333-34, en el capítulo «Involution». Verificado con el escaneo de la edición de 1904 en archive.org. Volver
- Dietrich Bonhoeffer, carta del 25 de mayo de 1944, en Prisoner for God: Letters and Papers from Prison, ed. Eberhard Bethge, trad. Reginald H. Fuller (Nueva York: Macmillan, 1959), 141 (la carta ocupa las pp. 140-42). Volver
- C. A. Coulson, Science and Christian Belief (Londres: Oxford University Press; Chapel Hill: University of North Carolina Press, 1955). Sobre la atribución, véase Adrian Hough, «Not a Gap in Sight: Fifty Years of Charles Coulson's Science and Christian Belief», Theology 109, n.º 847 (2006): 21-27. Volver
- El Símbolo de la fe (Credo niceno-constantinopolitano), tal como lo ofrece la Iglesia Ortodoxa en América, oca.org. Volver
- Isaac Newton, Opticks, 4.ª ed. (Londres: William Innys, 1730), libro III, cuestión 31. Volver
- G. W. Leibniz, «Mr. Leibnitz's First Paper» (extracto de una carta de noviembre de 1715), §4, en Samuel Clarke, ed., A Collection of Papers, Which passed between the late Learned Mr. Leibnitz, and Dr. Clarke (Londres, 1717); transcripción del Newton Project. Volver
- J. J. O'Connor y E. F. Robertson, «Pierre-Simon Laplace», MacTutor History of Mathematics, Universidad de St Andrews. Volver
- J. Laskar, «A numerical experiment on the chaotic behaviour of the Solar System», Nature 338 (1989): 237-38; J. Laskar y M. Gastineau, «Existence of collisional trajectories of Mercury, Mars and Venus with the Earth», Nature 459 (2009): 817-19. Volver
- Peter J. Ramberg, «Myth 7. That Friedrich Wöhler's Synthesis of Urea in 1828 Destroyed Vitalism and Gave Rise to Organic Chemistry», en Newton's Apple and Other Myths about Science, ed. Ronald L. Numbers y Kostas Kampourakis (Cambridge, MA: Harvard University Press, 2015), 59-66; véase también Ramberg, «The Death of Vitalism and the Birth of Organic Chemistry: Wöhler's Urea Synthesis and the Disciplinary Identity of Organic Chemistry», Ambix 47, n.º 3 (2000): 170-95. Volver
- Kitzmiller v. Dover Area School District, 400 F. Supp. 2d 707 (M.D. Pa. 2005), dictamen (memorandum opinion) del 20 de diciembre de 2005, 72. Volver
- Mark J. Pallen y Nicholas J. Matzke, «From The Origin of Species to the origin of bacterial flagella», Nature Reviews Microbiology 4 (2006): 784-90, resumen. Volver
- Stephen C. Meyer, «A Scientific History and Philosophical Defense of the Theory of Intelligent Design», Religion - Staat - Gesellschaft 7; reimpresión del Discovery Institute (PDF), 27. Volver
- Meyer, «A Scientific History and Philosophical Defense», 28. Volver
- Peter Lipton, Inference to the Best Explanation, 2.ª ed. (Londres: Routledge, 2004). Volver
- Stephen C. Meyer, Signature in the Cell: DNA and the Evidence for Intelligent Design (Nueva York: HarperOne, 2009). Volver
- Kitzmiller, dictamen, 71-72. Volver
- National Academy of Sciences e Institute of Medicine, Science, Evolution, and Creationism (Washington, DC: National Academies Press, 2008), 40-41. Volver
- Elliott Sober, «What Is Wrong with Intelligent Design?», The Quarterly Review of Biology 82, n.º 1 (2007): 3-8. La cita procede del resumen del artículo (PubMed 17354991); el resumen del argumento sigue además la exposición del National Center for Science Education y el comunicado difundido por ScienceDaily, 23 de febrero de 2007. Volver
- Francis S. Collins, The Language of God: A Scientist Presents Evidence for Belief (Nueva York: Free Press, 2006), 93 (página según la da Paul Nelson, nota 20). Collins llama al DI «a 'God of the gaps' theory» en su capítulo sobre el diseño inteligente. Volver
- Paul Nelson, «No God-of-the-Gaps Allowed: Francis Collins and Theistic Evolution», Christian Research Journal 30, n.º 2 (2007); en línea en equip.org. Volver
- «Heavenly King and Trisagion Prayers», Iglesia Ortodoxa en América, oca.org. Volver
- Sabiduría 13:5, en The Septuagint Version of the Old Testament, trad. Lancelot C. L. Brenton (Londres: Samuel Bagster, 1844), mediante eBible.org; Romanos 1:20, Reina-Valera 1909. Volver
- Atanasio, Contra los paganos 34-35, trad. Archibald Robertson, NPNF2 vol. 4 (1892), New Advent. Volver
- Basilio el Grande, Hexamerón, homilía 1.5, trad. Blomfield Jackson, NPNF2 vol. 8 (1895), New Advent. Volver
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Bibliografía
Fuentes primarias
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- Brenton, Lancelot C. L., trad. The Septuagint Version of the Old Testament. Londres: Samuel Bagster, 1844. Sabiduría de Salomón, mediante eBible.org.
- Newton, Isaac. Opticks. 4.ª ed. Londres: William Innys, 1730. Project Gutenberg.
- Clarke, Samuel, ed. A Collection of Papers, Which passed between the late Learned Mr. Leibnitz, and Dr. Clarke. Londres, 1717. Transcripción del Newton Project.
- Drummond, Henry. The Ascent of Man. 1894. 13.ª ed. Nueva York: James Pott, 1904. archive.org.
- Bonhoeffer, Dietrich. Prisoner for God: Letters and Papers from Prison. Editado por Eberhard Bethge. Traducido por Reginald H. Fuller. Nueva York: Macmillan, 1959. archive.org.
- Kitzmiller v. Dover Area School District, 400 F. Supp. 2d 707 (M.D. Pa. 2005). Dictamen (memorandum opinion), 20 de diciembre de 2005.
Fuentes ortodoxas y patrísticas
- Atanasio. Contra los paganos. Traducido por Archibald Robertson. NPNF2 vol. 4. Buffalo: Christian Literature Publishing, 1892. New Advent.
- Basilio el Grande. Hexamerón. Traducido por Blomfield Jackson. NPNF2 vol. 8. Buffalo: Christian Literature Publishing, 1895. New Advent.
- Iglesia Ortodoxa en América. «Symbol of Faith» y «Heavenly King and Trisagion Prayers». oca.org.
Otros estudios (incluidos estudiosos que discrepan)
- Coulson, C. A. Science and Christian Belief. Londres: Oxford University Press; Chapel Hill: University of North Carolina Press, 1955.
- Hough, Adrian. «Not a Gap in Sight: Fifty Years of Charles Coulson's Science and Christian Belief». Theology 109, n.º 847 (2006): 21-27.
- Collins, Francis S. The Language of God: A Scientist Presents Evidence for Belief. Nueva York: Free Press, 2006.
- Laskar, J. «A numerical experiment on the chaotic behaviour of the Solar System». Nature 338 (1989): 237-38.
- Laskar, J., y M. Gastineau. «Existence of collisional trajectories of Mercury, Mars and Venus with the Earth». Nature 459 (2009): 817-19.
- Lipton, Peter. Inference to the Best Explanation. 2.ª ed. Londres: Routledge, 2004.
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- O'Connor, J. J., y E. F. Robertson. «Pierre-Simon Laplace». MacTutor History of Mathematics, Universidad de St Andrews.
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- Sober, Elliott. «What Is Wrong with Intelligent Design?» The Quarterly Review of Biology 82, n.º 1 (2007): 3-8.
Fuentes de la tradición analizada (diseño inteligente)
- Meyer, Stephen C. «A Scientific History and Philosophical Defense of the Theory of Intelligent Design». Religion - Staat - Gesellschaft 7. Reimpresión del Discovery Institute, discovery.org.
- Meyer, Stephen C. Signature in the Cell: DNA and the Evidence for Intelligent Design. Nueva York: HarperOne, 2009.
- Nelson, Paul. «No God-of-the-Gaps Allowed: Francis Collins and Theistic Evolution». Christian Research Journal 30, n.º 2 (2007).