¿Quién fue San Máximo el Confesor? El monje que defendió la voluntad humana de Cristo

La vida, los juicios y la enseñanza de San Máximo el Confesor (c. 580-662), que sufrió la mutilación y el exilio por confesar que Cristo tiene una voluntad humana, con una mirada honesta a qué partes de su historia respaldan las pruebas.

En 662, o quizá a finales de 661, un monje anciano fue llevado ante un concilio de la Iglesia en Constantinopla. Ya había pasado siete años en el exilio. Esta vez lo azotaron, le cortaron la lengua y la mano derecha, y lo enviaron a Lázica, en la costa oriental del mar Negro. Murió allí el 13 de agosto de 662. La Iglesia lo recuerda como San Máximo el Confesor.

Se había negado a admitir que Jesucristo tiene una sola voluntad, la divina. San Máximo sostenía que Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, tiene una voluntad divina y una voluntad humana, y que la voluntad humana sigue libremente a la divina. En los veinte años siguientes a su muerte, el Tercer Concilio de Constantinopla (680 a 681), el Sexto Concilio Ecuménico, enseñó exactamente eso.

A muchos lectores esto les suena a una disputa por palabras. Este artículo explica por qué la Iglesia pensó que una voluntad humana en Cristo importaba para nuestra salvación, y cuenta la historia de San Máximo con honestidad, separando lo que muestran los documentos de lo que añade la tradición posterior.

En breve

San Máximo (c. 580 a 662) fue un monje y teólogo que se convirtió en el principal opositor del monoenergismo (una sola «actividad» en Cristo) y del monotelismo (una sola voluntad en Cristo), doctrinas promovidas por el gobierno imperial para reunir a los cristianos divididos desde el Concilio de Calcedonia (451). Apoyándose en el principio de San Gregorio el Teólogo de que lo que Cristo no ha asumido no lo ha sanado, San Máximo argumentó que un Cristo sin voluntad humana no podría sanar la voluntad humana, donde comenzó nuestro apartarnos de Dios. Tras el Sínodo de Letrán del papa San Martín I en 649, fue arrestado, juzgado en 655, exiliado, condenado de nuevo hacia 662, mutilado y desterrado a Lázica, donde murió. El Sexto Concilio Ecuménico reivindicó su enseñanza sin nombrarlo. Su vida posterior está bien documentada por registros casi contemporáneos de sus juicios y su exilio. Su vida temprana es objeto de disputa: la Vida griega, que lo hace un aristócrata constantinopolitano, no es anterior a finales del siglo X, mientras que una Vida siríaca hostil del siglo VII lo hace palestino.

Tesis: El registro documental respalda con firmeza el corazón del recuerdo que la Iglesia guarda de San Máximo, que sufrió por confesar la voluntad humana de Cristo, y su razonamiento muestra que la disputa se refería a la realidad de nuestra salvación, aunque buena parte de su biografía temprana tradicional descanse en fuentes tardías e inciertas.

La pregunta: ¿por qué importaba una voluntad o dos?

El Concilio de Calcedonia confesó a un solo Cristo «en dos naturalezas», divina y humana, unidas en una sola persona sin confusión ni separación (véase nuestra guía sobre lo que Calcedonia definió en realidad). Muchos cristianos de Egipto y Siria rechazaron ese lenguaje, por temor a que dividiera a Cristo, y durante casi dos siglos los emperadores buscaron una fórmula que ambos bandos pudieran aceptar.

En los años 620 y 630, el emperador Heraclio y el patriarca Sergio de Constantinopla respaldaron una: Cristo tiene dos naturalezas, pero una sola actividad. Pauline Allen describe el monoenergismo como un proyecto «con el fin de restaurar la unidad eclesiástica» (traducción nuestra), ya que una sola actividad podía atraer a los opositores de Calcedonia, mientras que las dos naturalezas tranquilizaban a sus defensores.1 En Alejandría se proclamó en 633 una unión en estos términos. Cuando el hablar de «actividades» causó problemas, la discusión pasó a la voluntad. La Ekthesis, un edicto imperial redactado por Sergio y fechado tradicionalmente en 638 (un estudio reciente defiende 636), prohibió hablar de una o dos actividades y confesó una sola voluntad en Cristo. En 648 (o a finales de 647) el Typos, emitido en nombre de Constante II, prohibió sencillamente toda mención de una o dos actividades o voluntades.2

Detrás de la política había una pregunta real. Cristo es una sola persona, el Hijo eterno: ¿quiere como un solo sujeto con una sola voluntad, o la voluntad pertenece a una naturaleza, de modo que el Hijo, que posee dos naturalezas completas, posee también dos voluntades? Pirro expresó con sencillez el instinto monotelita: una persona que quiere implica una voluntad.3 San Máximo respondió que la capacidad de querer pertenece a una naturaleza, mientras que el modo en que una persona la usa es personal. Todo ser humano tiene voluntad porque es humano, así que, si el Hijo se hizo verdaderamente hombre, tomó también una voluntad humana.

La vida, tal como los documentos nos permiten contarla

Los primeros años: dos historias muy distintas

El relato tradicional dice que San Máximo nació en Constantinopla hacia 580 en una familia noble, sirvió como primer secretario del emperador Heraclio y dejó la corte para hacerse monje en Crisópolis, al otro lado del Bósforo.4 Esa historia procede de la Vida griega de San Máximo. Una Vida siríaca hostil lo hace, en cambio, palestino, hijo de un padre samaritano y de una esclava persa, que entró de niño en la Vieja Laura de San Caritón, en el desierto de Judea. Por ahora, {{debated: dónde nació San Máximo y cómo pasó sus primeros cuarenta años son cuestiones de verdad inciertas}}.

Lo seguro es que nació en 579 o 580, fecha que procede de su propia declaración en su juicio de 655, y que en 617 o 618 conoció a San Anastasio, un monje que fue su discípulo toda la vida.5 Hacia 632 sus cartas lo sitúan en el norte de África, entre monjes griegos que habían huido de las invasiones persas, estrechamente asociado con San Sofronio, más tarde patriarca de Jerusalén y el primer opositor destacado del monoenergismo.

África, Pirro y Roma

San Máximo se pronunció abiertamente contra las nuevas doctrinas hacia 640. En julio de 645, en Cartago y en presencia del exarca Gregorio, debatió con Pirro, que había sido patriarca de Constantinopla hasta su caída en 641. Pirro se declaró persuadido y fue a Roma, donde renunció a la Ekthesis ante el papa Teodoro I, aunque más tarde volvió al monotelismo. San Máximo lo siguió a Roma en 645 o 646.6

En octubre de 649, el papa San Martín I convocó un sínodo en Letrán que condenó la Ekthesis y el Typos y anatematizó a tres patriarcas de Constantinopla. Siguiendo a R. Riedinger, los estudiosos han argumentado que sus Actas, aunque presentadas como actas en latín, se compusieron antes en griego, probablemente por San Máximo y su círculo.7 El nombre de San Máximo aparece entre los monjes que firmaron una petición en las Actas, aunque no podemos estar seguros de que asistiera. El sínodo se reunió sin aprobación imperial, y Constantinopla lo trató como un acto de desafío.

Arresto, juicios y exilio

En junio de 653, el papa San Martín fue arrestado en Roma y llevado a Constantinopla. Fue juzgado bajo la acusación de conspirar con un gobernador rebelde, condenado a muerte y luego exiliado a Cherson, en Crimea, donde murió en 655 (una fuente da 656). La Iglesia ortodoxa lo honra como San Martín el Confesor. San Máximo y su discípulo fueron arrestados aproximadamente al mismo tiempo.8

El registro del primer juicio de San Máximo, en 655, se conserva. Allen y Neil llaman a estos procedimientos «juicios espectáculo», pensados para culpar a los diotelitas de los desastres militares del imperio.9 Se acusó a San Máximo de haber traicionado Egipto, Alejandría y África ante los árabes, de complicidad con una rebelión en África y de oponerse al Typos. Según resumen Allen y Neil su respuesta, argumentó que el Typos «priva al Dios creador de una voluntad y una actividad naturales al silenciar toda mención de una o dos voluntades u operaciones, con el fin de arreglar la paz». Negó que el emperador pudiera definir la doctrina y dijo que no sostenía ninguna enseñanza propia, sino solo la fe común de la Iglesia. Fue exiliado a Bizia, en Tracia.10

El gobierno siguió intentando ganárselo. En abril de 658, los enviados del patriarca le dijeron que los cinco patriarcados, Roma incluida, estaban ya en comunión sobre una fórmula de compromiso, y que debía unirse a ellos o enfrentar la muerte. Se negó.11

Hacia 662 fue condenado de nuevo, junto con su discípulo y con San Anastasio el Apocrisiario, antiguo representante papal. {{strong: Las fuentes casi contemporáneas coinciden en que San Máximo fue azotado, le cortaron la lengua y la mano derecha, y fue exiliado a Lázica, donde murió en una fortaleza llamada Schemaris el 13 de agosto de 662}}.12 Su discípulo murió unas semanas antes. Dónde estaba Schemaris sigue debatiéndose.13

Reivindicación

El emperador Constantino IV convocó un concilio en Constantinopla, que se reunió del 7 de noviembre de 680 al 16 de septiembre de 681.14 El papa San Agatón envió legados y una larga carta en defensa de las dos voluntades. El concilio condenó a Sergio, Pirro y los demás dirigentes del monotelismo, y también a «Honorio, que fue en otro tiempo papa de la Antigua Roma», porque su carta a Sergio había confirmado su enseñanza.15 Su definición dice:

«asimismo declaramos que en él hay dos voluntades naturales y dos operaciones naturales, indivisiblemente, inconvertiblemente, inseparablemente, sin confusión, según la enseñanza de los santos Padres. Y estas dos voluntades naturales no son contrarias una a la otra (¡Dios nos libre!), como afirman los impíos herejes, sino que su voluntad humana sigue, y eso no como resistente y reacia, sino más bien como sujeta a su voluntad divina y omnipotente.»16

El concilio nunca mencionó a San Máximo ni a San Martín, probablemente, sugieren Allen y Neil, para ahorrarle al gobierno el bochorno. {{very-strong: La doctrina por la que San Máximo sufrió pasó a ser la enseñanza definida del Sexto Concilio Ecuménico en los veinte años siguientes a su muerte}}.17 (Sobre el lugar de este concilio entre los siete, véase Los siete Concilios Ecuménicos: qué decidieron en realidad.)

¿Qué podemos verificar realmente?

(a) Pruebas contemporáneas y casi contemporáneas

  • Los escritos del propio San Máximo. Se conservan unas cincuenta cartas y muchas obras teológicas. Algunas llevan fecha, entre ellas una carta desde Cartago en 632 y la Disputa con Pirro, fechada en julio de 645.18
  • Los documentos del exilio. Siete textos griegos y latinos, editados y traducidos por Pauline Allen y Bronwen Neil, cubren de 653 a 669. El Registro del juicio es «un relato de testigo ocular» del juicio de 655 por un autor desconocido; el registro del debate de 656 se escribió en el plazo de un año; la carta de San Máximo a su discípulo está fechada el 19 de abril de 658; la carta del Apocrisiario data de poco antes de 666 y la Conmemoración de Teodoro Espudeo, de 668 o 669. Allen juzga que ofrecen «una base histórica mucho más segura que cualquiera de las Vidas o compendios».19 Proceden de amigos de San Máximo y no son neutrales, pero son cercanos en el tiempo, concretos y en gran medida coherentes entre sí.
  • Las Actas conciliares del Sínodo de Letrán y del Sexto Concilio recogen las doctrinas y las condenas.
  • La Vida siríaca. Este relato hostil dice haber sido escrito por Jorge (o Gregorio) de Resh'aina, un clérigo del patriarca San Sofronio, y se conserva en un manuscrito de finales del siglo VII. Su título marca el tono: «La historia sobre el malvado Máximo de Palestina, que blasfemó contra su creador y a quien le cortaron la lengua».20

(b) La tradición hagiográfica posterior

La Vida griega existe en tres recensiones. Allen resume la opinión actual: «la fecha más temprana posible para la Vida en sus formas actuales es finales del siglo X». W. Lackner argumentó de manera convincente que su relato de los primeros años de San Máximo fue tomado de una Vida de San Teodoro el Estudita, un santo del siglo IX, y el cargo cortesano que da a San Máximo parece haber surgido más tarde.21 Así que {{strong: la imagen conocida de San Máximo como aristócrata constantinopolitano y secretario imperial descansa en una fuente escrita unos trescientos años después de su muerte que reutilizó en parte la biografía de otro santo}}.

¿Habría que confiar, en cambio, en la Vida siríaca hostil? Marek Jankowiak y Phil Booth construyen su cronología sobre ella, y la llaman «una fuente crucial, y a menudo sorprendentemente exacta, para los orígenes y la vida de Máximo, a pesar de su propósito y contenido polémicos».22 A su favor: la filosofía de San Máximo encaja mejor con Alejandría que con Constantinopla, su relación con el origenismo encaja con el monacato palestino, y un origen palestino explica su vínculo con San Sofronio. En contra: es abiertamente hostil, se salta unos cuarenta años de su vida y hace más difícil explicar sus lazos con altos funcionarios. Peter Van Deun y otros se han mostrado escépticos con ella, y la obra anterior de Jean-Claude Larchet leyó la vida de San Máximo en buena medida a través de la tradición griega.23 Allen concluye que conciliar ambas «plantea un grave problema metodológico». No sabemos dónde nació San Máximo.

(c) Milagros referidos

La carta del Apocrisiario y la Conmemoración refieren milagros en la tumba de San Máximo, prueba de un culto local pocos años después de su muerte.24 La vida tradicional de la Iglesia añade que tres lámparas aparecieron sobre su sepulcro y ardieron milagrosamente, y que allí fueron sanados muchos.25 Son testimonios tempranos de cómo lo honraron los fieles. El método histórico no puede confirmarlos ni descartarlos, así que los presentamos como el recuerdo de la Iglesia, no como hechos documentados de forma independiente.

Días de fiesta

La Iglesia ortodoxa conmemora a San Máximo el 21 de enero y la traslación de sus reliquias el 13 de agosto. La Iglesia Ortodoxa en América señala que el 13 de agosto es también la despedida de la Transfiguración, lo que podría explicar por qué su fiesta principal se celebra en enero.26

La posición ortodoxa: lo que enseñó San Máximo

El dogma es la definición del Sexto Concilio: dos voluntades y operaciones naturales en Cristo, no opuestas, y la humana sigue a la divina. La teología de San Máximo, incluida su explicación de la voluntad «gnómica» y de la deificación, se honra como la explicación patrística clásica de ese dogma, aunque sus detalles siguen siendo materia de interpretación.

Lo que no es asumido no es sanado

El argumento central de San Máximo venía de San Gregorio el Teólogo, que escribió contra Apolinar, quien negaba que Cristo tuviera una mente humana: «Porque lo que no ha asumido no lo ha sanado; pero lo que está unido a su Divinidad también se salva».27 San Máximo aplicó esto a la voluntad. En la Disputa con Pirro argumentó: «Si Adán comió voluntariamente, entonces la voluntad es lo primero en nosotros que quedó sujeto a la pasión». Si el Verbo no tomó una voluntad humana, entonces «yo no estoy salvado, puesto que todo lo que no es asumido no es salvado».28

Dicho con claridad, nuestra enfermedad más honda reside en lo que queremos y elegimos, y un Salvador sin voluntad humana la dejaría intacta. En palabras de San Máximo, Cristo «en sus dos naturalezas, quiere y obra nuestra salvación».29 Añadió un argumento a partir de la Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu tienen una sola voluntad, de modo que la voluntad pertenece a la naturaleza y no a la persona; de lo contrario habría tres voluntades divinas.30

Voluntad natural y voluntad gnómica

San Máximo distinguió la voluntad natural, la capacidad dada por Dios de desear la vida y el bien, de la voluntad gnómica, el modo en que queremos en nuestra condición presente: incierta, deliberante, expuesta al error. Ian McFarland explica que no son dos voluntades; la voluntad gnómica es un modo en que opera nuestra única voluntad natural.31 Cristo tiene una voluntad natural plenamente humana, pero, como su persona es el Verbo divino, no quiere mediante una deliberación vacilante; su voluntad humana está deificada, unida a Dios sin dejar de ser humana. San Máximo se apoyó en la frase de San Gregorio de que «Su Voluntad Humana no puede oponerse a Dios, puesto que ha sido enteramente asumida en Dios», aunque la tomó de otro contexto.32 El concilio se hizo eco de esto: «su voluntad humana, aunque deificada, no fue suprimida, sino más bien preservada».33

Getsemaní según lo leyó San Máximo

La oración en el huerto fue el campo de batalla de la controversia: «Padre mío, si es posible, pase de mí este vaso; empero no como yo quiero, sino como tú» (Mateo 26:39). Los monotelitas temían que dos voluntades significaran dos voluntades opuestas; la Ekthesis advertía contra confesar «dos voluntades en discordia entre sí».34 (Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909, salvo que se indique otra versión; los corchetes son de esa edición.)

San Máximo leyó la escena de otro modo. El retroceder ante la muerte es real y humano, y no es pecado, pues «nada que sea natural puede oponerse a Dios de ninguna manera».35 Luego, dice, Cristo «de inmediato ... puso junto al poderoso impulso de huir de la muerte el supremo acuerdo y unidad de su voluntad humana con la voluntad común a él y al Padre», y oró: «no se haga mi voluntad, sino la tuya».36 Getsemaní muestra una voluntad verdaderamente humana, que siente el peso de la muerte y dice libremente sí al Padre, y ese sí humano sana el no humano de Adán. Cristo «se humilló á sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» (Filipenses 2:8), y la obediencia es el acto de una voluntad. Los católicos comparten esta lectura; en una audiencia de 2008 sobre San Máximo, el papa Benedicto XVI dijo: «Este es el drama de Getsemaní: no se haga mi voluntad, sino la tuya».37

La theosis y el legado más amplio

A San Máximo se le ha llamado el doctor de la deificación, tema de un estudio mayor de Larchet.38 En el resumen de Larchet de una fórmula que San Máximo usa muchas veces, «el ser humano llega a ser dios por gracia en la medida en que Dios se ha hecho hombre».39 La deificación de la humanidad de Cristo, incluida su voluntad humana, es el fundamento de la nuestra. Estamos unidos a Dios por gracia, sin llegar nunca a ser Dios por naturaleza, con nuestra naturaleza sanada y conservada, como la voluntad humana de Cristo fue deificada y permaneció humana. La gracia va primero, y la voluntad humana restaurada es invitada a cooperar. Por eso la controversia sobre la voluntad ocupa el centro de la espiritualidad ortodoxa (véase ¿Qué es la theosis?).

Sus Ambigua, sobre pasajes difíciles de San Gregorio el Teólogo y de San Dionisio Areopagita, contienen sus grandes reflexiones sobre la creación y la Encarnación, y están ahora en un texto crítico y una traducción al inglés del padre Maximos (Nicholas) Constas.40 La Mistagogía interpreta la liturgia de la Iglesia, y las Centurias sobre la caridad reúnen sentencias sobre la vida ascética. Ubícalo entre los demás Padres en nuestra guía de los Padres de la Iglesia (en inglés), y sigue estas doctrinas en La doctrina a lo largo del tiempo (en inglés).

Las objeciones más fuertes

1. «Máximo prueba el papado» (una lectura católica)

La objeción. San Máximo pasó años en Roma, trabajó estrechamente con los papas Teodoro y San Martín, y escribió con firmeza sobre la Iglesia de Roma. Hacia 645 escribió que Pirro debía satisfacer al «beatísimo papa de la sacratísima Iglesia de los romanos».41 Otro extracto, escrito en Roma después de 649, celebra la preeminencia de Roma, mostrada en su confesión ortodoxa inquebrantable y garantizada por la promesa de Cristo a San Pedro. En el Sexto Concilio, la carta del papa San Agatón expuso la fe de Roma como el criterio. Según esta lectura, San Máximo ya sostenía algo parecido a la posterior visión católica del primado papal.

Una respuesta. Estos textos son probablemente genuinos. Algunos estudiosos han dudado de ellos por su lenguaje tan fuerte, pero Jankowiak y Booth señalan que tales elogios de Roma «forman parte de un patrón más amplio» en San Máximo y su círculo.42 Pero él elogió a Roma por su confesión ortodoxa mientras resistía al monotelismo, y cuando Roma cambió de rumbo no la siguió. El papa Vitaliano, elegido en 657, no condenó el Typos y entró en comunión con Constantinopla; en 658 se le dijo a San Máximo que Roma estaba en comunión con los demás patriarcados. Allen y Neil sugieren que, a ojos de los diotelitas, Roma pudo haber dejado de representar a la «verdadera iglesia católica y apostólica» ya en el pontificado de Eugenio (654).43 San Máximo permaneció en el exilio antes que entrar en esa comunión. El concilio que lo reivindicó condenó a un papa, Honorio, y el papa León II lo confirmó, aunque León subrayó el fracaso de Honorio en mantener la enseñanza apostólica, y los teólogos católicos señalan que las cartas de Honorio no definieron nada para toda la Iglesia. El propio San Máximo había defendido a Honorio de la acusación de herejía.44 Edward Siecienski concluye que San Máximo desafía tanto una visión romana de jurisdicción universal plena como una visión ortodoxa de un mero «primado de honor».45 Es una conclusión justa: los lectores ortodoxos no deben fingir que San Máximo era indiferente a Roma. (Véase también ¿Creía la Iglesia primitiva en la supremacía papal?)

2. «Una naturaleza encarnada, una voluntad» (la visión de las Iglesias ortodoxas orientales)

La objeción. Las Iglesias ortodoxas copta, siríaca, armenia, etíope, eritrea y malankara, que no aceptaron Calcedonia, mantienen el lenguaje de San Cirilo de «una naturaleza del Logos encarnado». El papa Shenouda III de Alejandría sacó la conclusión: «Naturalmente, mientras consideremos que esta Naturaleza es Una, la Voluntad y el Acto deben ser también, cada uno de ellos, uno». Añade que el pecado es un conflicto entre la voluntad del hombre y la de Dios, y que Cristo no tuvo pecado.46 Hablar de dos voluntades, según esta visión, corre el riesgo de dividir a Cristo.

Una respuesta. San Máximo y el Sexto Concilio coinciden en que las voluntades de Cristo nunca entran en conflicto. La cuestión es si la humanidad de Cristo tiene su propio poder natural de querer, que la persona divina hace suyo. En 1990, en Chambésy, la comisión oficial de la Iglesia ortodoxa y las Iglesias ortodoxas orientales acordó que el Verbo unió consigo la «naturaleza humana creada, que asumió en la Encarnación e hizo suya, con su voluntad y energía naturales», que las naturalezas con sus voluntades están «distinguidas solo en el pensamiento», y que «El que quiere y obra es siempre la única Hipóstasis del Logos encarnado».47 Esa declaración no ha sido plenamente recibida; en 1997, por ejemplo, el Concilio de Obispos de la Iglesia Ortodoxa Rusa pidió que se aclararan sus formulaciones cristológicas.48 Aun así, sugiere que buena parte del viejo conflicto estaba en los términos, mientras que los ortodoxos sostienen que el lenguaje de las dos voluntades naturales protege lo que ambas familias quieren conservar: una voluntad humana real y sanada en Cristo. (Nuestro explorador de tradiciones (en inglés) muestra cómo se relacionan estas Iglesias.)

3. «¿No es esto pura semántica?» (una objeción moderna)

La objeción. Ambos bandos, sospechan algunos, querían decir más o menos lo mismo. Allen señala el argumento, presentado por Richard Price y Phil Booth, de que la diferencia entre una y dos actividades «era más terminológica que real». Price va más lejos y sostiene que los monotelitas no negaban a Cristo una voluntad humana, sino que se negaban a contarla como una segunda voluntad, y por eso no deberían ser tachados de apartarse de la ortodoxia.49 ¿Por qué mutilar a un anciano por un asunto de vocabulario?

Una respuesta. Las fórmulas imperiales eran compromisos políticos. Cyril Hovorun señala que cada bando usó a veces el lenguaje del otro, pero que la diferencia real era «no tanto el lenguaje, sino la atribución de actividades y voluntades». San Máximo atribuía la voluntad a las naturalezas; sus oponentes, al único sujeto que quiere.50 Si la voluntad pertenece a la persona, el Hijo encarnado tiene solo la voluntad divina, y la obediencia de Getsemaní no es un acto humano. Prohibir la pregunta, como hizo el Typos, no la respondía; San Máximo argumentó que callar sobre la voluntad natural de Cristo equivalía a negarla. Las palabras llevaban una realidad: si nuestra libertad humana ha sido asumida, sanada y unida a Dios en Cristo.

Lo que podemos decir con confianza

  • El monoenergismo y el monotelismo fueron fórmulas imperiales de unión eclesiástica, expresadas en la unión de 633, la Ekthesis y el Typos.
  • San Máximo debatió con Pirro en Cartago en julio de 645 y participó de cerca en el Sínodo de Letrán de octubre de 649.
  • Nació en 579 o 580, fue juzgado en 655, exiliado, condenado de nuevo hacia 662, mutilado, y murió en Lázica el 13 de agosto de 662, todo ello atestiguado por documentos casi contemporáneos.
  • El Sexto Concilio Ecuménico (680 a 681) definió dos voluntades y operaciones naturales en Cristo, no opuestas, y condenó al papa Honorio, entre otros.
  • El argumento central de San Máximo, que lo que no es asumido no es sanado, viene de San Gregorio el Teólogo.
  • La Iglesia ortodoxa celebra su fiesta el 21 de enero y la traslación de sus reliquias el 13 de agosto.

Lo que sigue en disputa

  • Dónde nació San Máximo, cómo pasó sus primeros cuarenta años y si llegó a servir en la corte.
  • La fecha de la Ekthesis (638 o 636) y del segundo juicio (661 o 662).
  • Cuánto de las Actas de Letrán escribió San Máximo y si asistió.
  • Dónde estaban Schemaris y su sepulcro.
  • Cómo inciden sus afirmaciones sobre Roma en la discusión moderna entre católicos y ortodoxos sobre el primado.
  • Si la Iglesia ortodoxa y las Iglesias ortodoxas orientales difieren en el fondo sobre las voluntades de Cristo, o sobre todo en los términos.

Conclusión

Quizá nunca sepamos si San Máximo creció en un palacio de Constantinopla o en un monasterio de Palestina. El registro sí muestra a un monje que no permitió que la confesión de Cristo por la Iglesia se cambiara por paz política, y que pagó con el exilio, con su lengua y con su mano derecha. En su juicio dijo que la enseñanza no era suya, sino la fe común de la Iglesia, y en veinte años la Iglesia estuvo de acuerdo.

Para los cristianos ortodoxos su confesión es un consuelo: nada en nosotros queda fuera del alcance de Cristo. El Hijo de Dios tomó una voluntad humana, sintió el miedo a la muerte y dijo libremente al Padre: «no como yo quiero, sino como tú». En ese sí humano se ofrece a nuestras voluntades divididas la sanación y la unión con Dios. Por las oraciones de San Máximo el Confesor, aprendamos a decirlo con él.

Notas

  1. Pauline Allen, «Life and Times of Maximus the Confessor», en Pauline Allen y Bronwen Neil, eds., The Oxford Handbook of Maximus the Confessor (Oxford: Oxford University Press, 2015), 4. ↑
  2. Allen, «Life and Times», 4-6 (la Plerophoria del 3 de junio de 633; la fecha tradicional de 638 para la Ekthesis y el argumento de Marek Jankowiak a favor de 636; el Typos que prohíbe «cualquier mención de una o dos actividades o voluntades»). Pauline Allen y Bronwen Neil, eds. y trads., Maximus the Confessor and his Companions: Documents from Exile (Oxford: Oxford University Press, 2002), introducción §4, dan 638 para la Ekthesis y 647/8 para el Typos. ↑
  3. Allen y Neil, Documents from Exile, introducción §4, citando la Disputa con Pirro (PG 91.289A). ↑
  4. Orthodox Church in America, «Venerable Maximus the Confessor», Lives of the Saints, 21 de enero (oca.org); Allen, «Life and Times», 13 (las Vidas griegas sitúan sus «orígenes nobles» en Constantinopla). ↑
  5. Allen, «Life and Times», 14 (cronología), citando el Registro del juicio en Allen y Neil, Documents from Exile, 70-71; Marek Jankowiak y Phil Booth, «A New Date-List of the Works of Maximus the Confessor», en Allen y Neil, eds., Oxford Handbook, 19-83, en la p. 20. ↑
  6. Allen, «Life and Times», 6; Allen y Neil, Documents from Exile, introducción §4; Jankowiak y Booth, «New Date-List», 21. ↑
  7. Allen y Neil, Documents from Exile, introducción §5, que resume los estudios de R. Riedinger; Allen, «Life and Times», 6-7. Para las Actas en inglés, véase Richard Price, trad., con Phil Booth y Catherine Cubitt, The Acts of the Lateran Synod of 649, Translated Texts for Historians 61 (Liverpool: Liverpool University Press, 2014). ↑
  8. Allen y Neil, Documents from Exile, introducción §7 (muerte de San Martín «el 16 de septiembre de 655 o el 13 de abril de 656»); Allen, «Life and Times», 8; Jankowiak y Booth, «New Date-List», 21 (arresto de San Martín en junio de 653). Fiesta de San Martín el Confesor el 14 de abril según la vida de la OCA citada en la nota 4. ↑
  9. Allen y Neil, Documents from Exile, introducción §7, siguiendo a W. Brandes; Allen, «Life and Times», 7. ↑
  10. Allen y Neil, Documents from Exile, introducción §§7-8, que resume el Registro del juicio §§1, 2, 9 y las secciones teológicas. ↑
  11. Allen y Neil, Documents from Exile, introducción §7; Jankowiak y Booth, «New Date-List», entrada 74 (carta de San Máximo a San Anastasio, fechada el 19 de abril de 658). ↑
  12. Allen y Neil, Documents from Exile, introducción §7 (mutilación atestiguada en la Disputa de Bizia §17, la Conmemoración §4 y la carta de Anastasio §1; muerte en Schemaris el 13 de agosto de 662); Jankowiak y Booth, «New Date-List», 21 («Condenado en un concilio general en 661 o 662, fue azotado, mutilado y exiliado a Lázica»). ↑
  13. Allen, «Life and Times», 15 y n. 9, citando las propuestas diferentes de A. Vinogradov (2013) y J.-C. Larchet (2013). ↑
  14. Thomas Shahan, «Third Council of Constantinople», en The Catholic Encyclopedia, vol. 4 (Nueva York: Robert Appleton Company, 1908), newadvent.org. ↑
  15. Tercer Concilio de Constantinopla, Sesión XIII, trad. Henry Percival, Nicene and Post-Nicene Fathers, 2.ª serie, vol. 14 (Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1900), newadvent.org. ↑
  16. Tercer Concilio de Constantinopla, Definición de fe, trad. Percival, NPNF2 14. ↑
  17. Allen y Neil, Documents from Exile, introducción §9; Allen, «Life and Times», 7. ↑
  18. Jankowiak y Booth, «New Date-List», 21-22; Allen, «Life and Times», 9. ↑
  19. Allen y Neil, Documents from Exile, introducción §6; Allen, «Life and Times», 11-12 (cita en la p. 12). ↑
  20. Sebastian P. Brock, «An Early Syriac Life of Maximus the Confessor», Analecta Bollandiana 91 (1973): 299-346, en la p. 301, citado en Allen, «Life and Times», 13. ↑
  21. Allen, «Life and Times», 11 y 13, citando el artículo de W. Lackner sobre las fuentes y la fecha de la Vida griega en Analecta Bollandiana 85 (1967), a B. Roosen en Byzantion 80 (2010), y a Bronwen Neil y Pauline Allen, eds. y trads., The Life of Maximus the Confessor: Recension 3, Early Christian Studies 6 (Strathfield: St Pauls, 2003). ↑
  22. Jankowiak y Booth, «New Date-List», 19. ↑
  23. Allen, «Life and Times», 13-14; Jankowiak y Booth, «New Date-List», 19 (sobre la dependencia de Sherwood y Larchet del corpus hagiográfico griego); Phil Booth, Crisis of Empire: Doctrine and Dissent at the End of Late Antiquity (Berkeley: University of California Press, 2014). ↑
  24. Allen y Neil, Documents from Exile, introducción §7 (citando la carta de Anastasio §5 y la Conmemoración §9). ↑
  25. OCA, «Venerable Maximus the Confessor» (nota 4). ↑
  26. OCA, «Venerable Maximus the Confessor», 21 de enero; OCA, «Translation of the relics of Saint Maximus the Confessor», Lives of the Saints, 13 de agosto (oca.org). ↑
  27. Gregorio Nacianceno, Carta 101 (a Cledonio), trad. Charles Gordon Browne y James Edward Swallow, Nicene and Post-Nicene Fathers, 2.ª serie, vol. 7 (Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1894), newadvent.org. ↑
  28. Máximo, Disputa con Pirro, PG 91.325A, según la traducción de Cyril Hovorun, «Maximus, a Cautious Neo-Chalcedonian», en Allen y Neil, eds., Oxford Handbook, 106-24, en la p. 119. ↑
  29. Máximo, Disputa con Pirro, PG 91.320C, según la versión de Allen y Neil, Documents from Exile, introducción §4. ↑
  30. Ian A. McFarland, «The Theology of the Will», en Allen y Neil, eds., Oxford Handbook, 516-32, en la p. 518 (citando los Opúsculos 3 y 20). La carta del papa San Agatón, leída en el Sexto Concilio, usa el mismo argumento (NPNF2 14). ↑
  31. McFarland, «Theology of the Will», 521-22, 525-26. ↑
  32. Gregorio Nacianceno, Discurso 30.12, trad. Browne y Swallow, NPNF2 7, newadvent.org. San Máximo lo cita en el Opúsculo 7; Allen y Neil, Documents from Exile, introducción §4, observan (siguiendo a Louth) que lo saca de su contexto, en el que San Gregorio respondía a los eunomianos sobre las voluntades del Padre y del Hijo. ↑
  33. Tercer Concilio de Constantinopla, Definición de fe, trad. Percival, NPNF2 14. ↑
  34. La Ekthesis, trad. Pauline Allen, citada en Allen y Neil, Documents from Exile, introducción §4. ↑
  35. Máximo, Opúsculo 3, trad. Andrew Louth, Maximus the Confessor (Londres y Nueva York: Routledge, 1996), 194, citado en McFarland, «Theology of the Will», 527. ↑
  36. Máximo, Opúsculo 16, PG 91.197A, según la traducción de McFarland, «Theology of the Will», 527. ↑
  37. Benedicto XVI, Audiencia general sobre San Máximo el Confesor, 25 de junio de 2008, vatican.va. ↑
  38. Jean-Claude Larchet, La divinisation de l'homme selon saint Maxime le Confesseur, Cogitatio fidei 194 (París: Cerf, 1996). ↑
  39. Jean-Claude Larchet, «The Mode of Deification», en Allen y Neil, eds., Oxford Handbook, 341-59, en la p. 344. ↑
  40. Maximos the Confessor, On Difficulties in the Church Fathers: The Ambigua, ed. y trad. Nicholas Constas, 2 vols., Dumbarton Oaks Medieval Library 28-29 (Cambridge, MA: Harvard University Press, 2014). ↑
  41. Máximo, Opúsculo 12 (PG 91.144C), según la traducción de Jankowiak y Booth, «New Date-List», entrada 66. ↑
  42. Jankowiak y Booth, «New Date-List», entradas 66 y 73 (Opúsculos 12 y 11), citando a Booth, Crisis of Empire, 269-76. ↑
  43. Allen y Neil, Documents from Exile, introducción §7. ↑
  44. Tercer Concilio de Constantinopla, Sesión XIII y Definición, NPNF2 14; Shahan, «Third Council of Constantinople» (sobre la confirmación de León II en 683, su insistencia en la «negligencia» de Honorio al exponer la enseñanza de la Sede Apostólica, y la opinión de J. Chapman de que las cartas de Honorio no eran ex cathedra). Sobre la defensa de Honorio por San Máximo: Allen y Neil, Documents from Exile, introducción §4 (citando la Disputa con Pirro, PG 91.328C-332A); Jankowiak y Booth, «New Date-List», entrada 66. ↑
  45. A. Edward Siecienski, «Maximus the Confessor and Ecumenism», en Allen y Neil, eds., Oxford Handbook, 548-63 (según el resumen del capítulo). ↑
  46. Papa Shenouda III, The Nature of Christ, cap. 20, «The One Will and the One Act», texto en inglés en st-takla.org. ↑
  47. Joint Commission of the Theological Dialogue between the Orthodox Church and the Oriental Orthodox Churches, «Second Agreed Statement» with Recommendations to the Churches, Orthodox Center of the Ecumenical Patriarchate, Chambésy, 23-28 de septiembre de 1990, §§3-5, texto en dss-syriacpatriarchate.org. ↑
  48. Informe de la segunda reunión de la Comisión Conjunta de la Iglesia Ortodoxa Rusa y las Iglesias Ortodoxas Orientales, Moscú, 4-6 de septiembre de 2001, texto en syriacorthodoxresources.org. ↑
  49. Allen, «Life and Times», 4, citando a Richard Price, «Monotheletism: A Heresy or a Form of Words?» Studia Patristica 48 (Lovaina: Peeters, 2010): 221-32, y a Booth, Crisis of Empire, 218. La conclusión más amplia de Price se resume a partir del resumen de su artículo. ↑
  50. Hovorun, «Maximus, a Cautious Neo-Chalcedonian», 119. ↑

Bibliografía

Fuentes primarias

  • The Holy Bible, New King James Version. Nashville: Thomas Nelson, 1982 (versión citada en el original inglés; esta edición en español cita la Reina-Valera de 1909).
  • Allen, Pauline, y Bronwen Neil, eds. y trads. Maximus the Confessor and his Companions: Documents from Exile. Oxford Early Christian Texts. Oxford: Oxford University Press, 2002. (Textos griegos y latinos de su edición en Scripta saeculi VII vitam Maximi Confessoris illustrantia, CCSG 39, Turnhout: Brepols, 1999.)
  • Brock, Sebastian P. «An Early Syriac Life of Maximus the Confessor». Analecta Bollandiana 91 (1973): 299-346.
  • Neil, Bronwen, y Pauline Allen, eds. y trads. The Life of Maximus the Confessor: Recension 3. Early Christian Studies 6. Strathfield, NSW: St Pauls, 2003.
  • Maximos the Confessor. On Difficulties in the Church Fathers: The Ambigua. Edición y traducción de Nicholas Constas. 2 vols. Dumbarton Oaks Medieval Library 28-29. Cambridge, MA: Harvard University Press, 2014.
  • Price, Richard, trad., con Phil Booth y Catherine Cubitt. The Acts of the Lateran Synod of 649. Translated Texts for Historians 61. Liverpool: Liverpool University Press, 2014.
  • Tercer Concilio de Constantinopla (680-681). Actas (extractos) y Definición de fe. Traducido por Henry Percival. Nicene and Post-Nicene Fathers, 2.ª serie, vol. 14. Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1900. Edición revisada en newadvent.org.

Fuentes ortodoxas y patrísticas

  • Gregorio Nacianceno. Carta 101 (a Cledonio) y Discurso 30. Traducido por Charles Gordon Browne y James Edward Swallow. Nicene and Post-Nicene Fathers, 2.ª serie, vol. 7. Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1894. Edición revisada en newadvent.org.
  • Orthodox Church in America. «Venerable Maximus the Confessor» (21 de enero) y «Translation of the relics of Saint Maximus the Confessor» (13 de agosto). Lives of the Saints, oca.org.
  • Louth, Andrew. Maximus the Confessor. The Early Church Fathers. Londres y Nueva York: Routledge, 1996.
  • Larchet, Jean-Claude. La divinisation de l'homme selon saint Maxime le Confesseur. Cogitatio fidei 194. París: Cerf, 1996.
  • Joint Commission of the Theological Dialogue between the Orthodox Church and the Oriental Orthodox Churches. «Second Agreed Statement» with Recommendations to the Churches. Chambésy, Suiza, 23-28 de septiembre de 1990.

Otros estudios (incluidos los estudiosos que discrepan)

  • Allen, Pauline, y Bronwen Neil, eds. The Oxford Handbook of Maximus the Confessor. Oxford: Oxford University Press, 2015. Capítulos citados: Pauline Allen, «Life and Times of Maximus the Confessor», 3-18; Marek Jankowiak y Phil Booth, «A New Date-List of the Works of Maximus the Confessor», 19-83; Cyril Hovorun, «Maximus, a Cautious Neo-Chalcedonian», 106-24; Jean-Claude Larchet, «The Mode of Deification», 341-59; Ian A. McFarland, «The Theology of the Will», 516-32; A. Edward Siecienski, «Maximus the Confessor and Ecumenism», 548-63.
  • Booth, Phil. Crisis of Empire: Doctrine and Dissent at the End of Late Antiquity. Transformation of the Classical Heritage 52. Berkeley: University of California Press, 2014.
  • Price, Richard. «Monotheletism: A Heresy or a Form of Words?». En Studia Patristica 48, editado por J. Baun, A. Cameron, M. Edwards y M. Vinzent, 221-32. Lovaina: Peeters, 2010.

Fuentes de las tradiciones tratadas (católica y de las Iglesias ortodoxas orientales)

  • Benedicto XVI. Audiencia general sobre San Máximo el Confesor, 25 de junio de 2008. vatican.va.
  • Shahan, Thomas. «Third Council of Constantinople». En The Catholic Encyclopedia, vol. 4. Nueva York: Robert Appleton Company, 1908. newadvent.org.
  • Shenouda III, papa de Alejandría. The Nature of Christ. Capítulo 20, «The One Will and the One Act». Texto en inglés en st-takla.org.
  • Joint Commission of the Russian Orthodox Church and the Oriental Orthodox Churches. Informe de la segunda reunión, Moscú, 4-6 de septiembre de 2001. syriacorthodoxresources.org.

Sigue estudiando