BES Bible in Simple Spanish (2026) 1 Josías tenía ocho años cuando comenzó a reinar y reinó treinta y un años en Jerusalén. 1 DE OCHO años era Josías cuando comenzó á reinar, y treinta y un años reinó en Jerusalem.
2 Hizo lo recto ante el Señor. Siguió el ejemplo de su antepasado David, sin desviarse a la derecha ni a la izquierda. 2 Este hizo lo recto en ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse á la diestra ni á la siniestra.
3 En el octavo año de su reinado, cuando aún era joven, comenzó a buscar al Dios de su antepasado David. En el año doce empezó a quitar de Judá y Jerusalén los santuarios en los lugares altos, las columnas y las imágenes de madera y metal. 3 A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó á buscar al Dios de David su padre; y á los doce años comenzó á limpiar á Judá y á Jerusalem de los altos, bosques, esculturas, é imágenes de fundición.
4 En su presencia derribaron los altares de los baales. Cortó las imágenes del sol que estaban sobre ellos, rompió los postes de Asera y las imágenes de metal, y los redujo a polvo. Esparció el polvo sobre las tumbas de quienes les habían ofrecido sacrificios. 4 Y derribaron delante de él los altares de los Baales, é hizo pedazos las imágenes del sol, que estaban puestas encima; despedazó también los bosques, y las esculturas y estatuas de fundición, y desmenuzólas, y esparció [el polvo] sobre los sepulcros de los que las habían sacrificado.
5 Mandó quemar los huesos de los sacerdotes sobre sus altares. Así purificó Judá y Jerusalén. 5 Quemó además los huesos de los sacerdotes sobre sus altares, y limpió á Judá y á Jerusalem.
6 En todas las ciudades de Manasés, Efraín y Simeón, hasta Neftalí, devastó las casas de los alrededores. 6 [Lo mismo hizo] en las ciudades de Manasés, Ephraim, y Simeón, hasta en Nephtalí, con sus lugares asolados alrededor.
7 Derribó los altares y los postes de Asera, redujo a polvo las imágenes y cortó todas las imágenes del sol en toda la tierra de Israel. Después regresó a Jerusalén. 7 Y como hubo derribado los altares y los bosques, y quebrado y desmenuzado las esculturas, y destruído todos los ídolos por toda la tierra de Israel, volvióse á Jerusalem.
8 En el año dieciocho de su reinado, cuando ya había purificado la tierra y el templo, envió a Safán, hijo de Azalías; a Maasías, gobernador de la ciudad; y a Joa, hijo de Joacaz, el cronista, para reparar el templo del Señor su Dios. 8 A los dieciocho años de su reinado, después de haber limpiado la tierra, y la casa, envió á Saphán hijo de Asalías, y á Maasías gobernador de la ciudad, y á Joah hijo de Joachâz, canciller, para que reparasen la casa de Jehová su Dios.
9 Ellos fueron al sumo sacerdote Hilcías y le entregaron todo el dinero que se había llevado al templo de Dios. Los levitas porteros lo habían recogido de Manasés, Efraín y los israelitas que no habían sido llevados cautivos, y de todo Judá, Benjamín y los habitantes de Jerusalén. 9 Los cuales vinieron á Hilcías, gran sacerdote, y dieron el dinero que había sido metido en la casa de Jehová, que los Levitas que guardaban la puerta habían recogido de mano de Manasés y de Ephraim y de todas las reliquias de Israel, y de todo Judá y Benjamín, habiéndose después vuelto á Jerusalem.
10 Entregaron el dinero a los supervisores de las obras del templo del Señor. Ellos lo dieron a los trabajadores que reparaban el templo, 10 Y entregáronlo en mano de los que hacían la obra, que eran sobrestantes en la casa de Jehová; los cuales lo daban á los que hacían la obra y trabajaban en la casa de Jehová, para reparar y restaurar el templo.
11 a los carpinteros y albañiles, para comprar piedra labrada y madera para unir la estructura y hacer tablas para los edificios que los reyes de Judá habían dejado arruinar. 11 Daban asimismo á los oficiales y albañiles para que comprasen piedra de cantería, y madera para las trabazones, y para entabladura de las casas, las cuales habían destruído los reyes de Judá.
12 Los trabajadores cumplían bien su tarea. Los supervisaban los levitas Jahat y Abdías, descendientes de Merari, y Zacarías y Mesulam, descendientes de Coat. Otros levitas, expertos en instrumentos musicales, 12 Y estos hombres procedían con fidelidad en la obra: y eran sus gobernadores Jahath y Abdías, Levitas de los hijos de Merari; y Zachârías y Mesullam de los hijos de Coath, para que activasen [la obra]; y de los Levitas, todos los entendidos en instrumentos de música.
13 dirigían a los que transportaban las cargas y a todos los que hacían cualquier clase de trabajo. Entre los levitas también había secretarios, supervisores y porteros. 13 También [velaban] sobre los ganapanes, y [eran] sobrestantes de los que se ocupaban en cualquier clase de obra; y de los Levitas había escribas, gobernadores, y porteros.
14 Mientras sacaban el dinero que se había llevado al templo del Señor, el sacerdote Hilcías encontró el libro de la ley del Señor, dada por medio de Moisés. 14 Y al sacar el dinero que había sido metido en la casa de Jehová, Hilcías el sacerdote halló el libro de la ley de Jehová dada por mano de Moisés.
15 Hilcías le dijo al secretario Safán: «He encontrado el libro de la ley en el templo del Señor». Le entregó el libro a Safán. 15 Y dando cuenta Hilcías, dijo á Saphán escriba: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dió Hilcías el libro á Saphán.
16 Safán lo llevó al rey y le informó: «Tus servidores están cumpliendo todo lo que les has encargado. 16 Y Saphán lo llevó al rey, y contóle el negocio, diciendo: Tus siervos han cumplido todo lo que les fué dado á cargo.
17 Han sacado el dinero del templo del Señor y lo han entregado a los supervisores y a los trabajadores». 17 Han reunido el dinero que se halló en la casa de Jehová, y lo han entregado en mano de los comisionados, y en mano de los que hacen la obra.
18 El secretario Safán también le dijo al rey: «El sacerdote Hilcías me ha dado un libro». Comenzó a leer parte de él ante el rey. 18 A más de esto, declaró Saphán escriba al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me dió un libro. Y leyó Saphán en él delante del rey.
19 Cuando el rey oyó las palabras de la ley, se rasgó la ropa en señal de dolor. 19 Y luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos;
20 Dio esta orden a Hilcías, a Ahicam, hijo de Safán; a Abdón, hijo de Mica; a Safán, el secretario; y a Asaías, servidor del rey: 20 Y mandó á Hilcías y á Ahicam hijo de Saphán, y á Abdón hijo de Michâ, y á Saphán escriba, y á Asaía siervo del rey, diciendo:
21 «Vayan a consultar al Señor por mí, por los que quedan en Israel y por Judá, acerca de las palabras del libro que se ha encontrado. La ira del Señor que se ha derramado sobre nosotros es grande, porque nuestros antepasados no obedecieron su palabra ni hicieron lo que está escrito en este libro». 21 Andad, y consultad á Jehová de mí, y de las reliquias de Israel y de Judá, acerca de las palabras del libro que se ha hallado; porque grande es el furor de Jehová que ha caído sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehová, para hacer conforme á todo lo que está escrito en este libro.
22 Hilcías y los enviados del rey fueron a consultar a la profetisa Hulda, esposa de Salum, hijo de Tocat y nieto de Hasra, encargado de la ropa. Ella vivía en el segundo barrio de Jerusalén. Le hablaron de este asunto. 22 Entonces Hilcías y los del rey fueron á Hulda profetisa, mujer de Sallum, hijo de Tikvath, hijo de Hasra, guarda de las vestimentas, la cual moraba en Jerusalem en la casa de la doctrina; y dijéronle las palabras dichas.
23 Ella les respondió: «Así dice el Señor, Dios de Israel: Díganle al hombre que los envió a mí: 23 Y ella respondió: Jehová el Dios de Israel ha dicho así: Decid al varón que os ha enviado á mí, que así ha dicho Jehová:
24 “Así dice el Señor: Enviaré desgracias sobre este lugar y sus habitantes, todas las maldiciones escritas en el libro que se ha leído ante el rey de Judá. 24 He aquí yo traigo mal sobre este lugar, y sobre los moradores de él, todas las maldiciones que están escritas en el libro que leyeron delante del rey de Judá:
25 Me han abandonado, han quemado ofrendas a otros dioses y han provocado mi ira con todo lo que han hecho sus manos. Por eso mi ira se ha derramado sobre este lugar y no se apagará”. 25 Por cuanto me han dejado, y han sacrificado á dioses ajenos, provocándome á ira en todas las obras de sus manos; por tanto mi furor destilará sobre este lugar, y no se apagará.
26 Al rey de Judá que los envió a consultar al Señor díganle: “Así dice el Señor, Dios de Israel: Has escuchado mis palabras. 26 Mas al rey de Judá, que os ha enviado á consultar á Jehová, así le diréis: Jehová el Dios de Israel ha dicho así: [Por cuanto] oiste las palabras [del libro],
27 Tu corazón se conmovió y te humillaste ante Dios al oír lo que dije contra este lugar y sus habitantes. Lloraste y mostraste tu dolor al humillarte ante mí. Por eso yo te he escuchado, dice el Señor Dios. 27 Y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Dios al oir sus palabras sobre este lugar, y sobre sus moradores, y te humillaste delante de mí, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, yo también te he oído, dice Jehová.
28 Te reuniré con tus antepasados y serás sepultado en paz. No verás todas las desgracias que enviaré sobre este lugar y sus habitantes”». Los enviados llevaron la respuesta al rey. 28 He aquí que yo te recogeré con tus padres, y serás recogido en tus sepulcros en paz, y tus ojos no verán todo el mal que yo traigo sobre este lugar, y sobre los moradores de él. Y ellos refirieron al rey la respuesta.
29 El rey convocó a todos los ancianos de Judá y Jerusalén. 29 Entonces el rey envió y juntó todos los ancianos de Judá y de Jerusalem.
30 Fue al templo del Señor con todos los hombres de Judá, los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, pequeños y grandes. Ante ellos leyó el libro de la ley que se había encontrado en el templo del Señor. 30 Y subió el rey á la casa de Jehová, y con él todos los varones de Judá, y los moradores de Jerusalem, y los sacerdotes, y los Levitas, y todo el pueblo desde el mayor hasta el más pequeño; y leyó á oídos de ellos todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová.
31 El rey se puso junto a la columna e hizo un pacto ante el Señor. Se comprometió a seguirlo y cumplir sus mandamientos, decisiones y normas de todo corazón y con toda el alma, y a cumplir las palabras del pacto escritas en ese libro. 31 Y estando el rey en pie en su sitio, hizo alianza delante de Jehová de caminar en pos de Jehová, y de guardar sus mandamientos, sus testimonios, y sus estatutos, de todo su corazón y de toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro.
32 Hizo que todos los habitantes de Jerusalén y Benjamín se comprometieran a cumplirlo. Los habitantes de Jerusalén cumplieron el pacto de Dios, el Dios de sus antepasados. 32 E hizo que se obligaran [á ello] todos los que estaban en Jerusalem y en Benjamín: y los moradores de Jerusalem hicieron conforme al pacto de Dios, del Dios de sus padres.
33 Josías quitó todos los ídolos repugnantes de las tierras de los israelitas e hizo que todos los que estaban en Israel sirvieran al Señor su Dios. Durante toda su vida fueron fieles al Señor, Dios de sus antepasados. 33 Y quitó Josías todas las abominaciones de todas las tierras de los hijos de Israel, é hizo á todos los que se hallaron en Israel que sirviesen á Jehová su Dios. No se apartaron de en pos de Jehová el Dios de sus padres, todo el tiempo que él vivió.