BES La Biblia en Español Sencillo 2026 1 La reina de Sabá oyó hablar de la fama de Salomón y vino a probar su sabiduría con preguntas difíciles. 1 Y OYENDO la reina de Seba la fama de Salomón en el nombre de Jehová, vino á probarle con preguntas.
2 Llegó a Jerusalén con una gran caravana de camellos cargados de especias, mucho oro y piedras preciosas. Se presentó ante Salomón y le habló de todo lo que tenía en mente. 2 Y vino á Jerusalem con muy grande comitiva, con camellos cargados de especias, y oro en grande abundancia, y piedras preciosas: y como vino á Salomón, propúsole todo lo que en su corazón tenía.
3 Salomón respondió a todas sus preguntas. No hubo nada demasiado difícil que el rey no pudiera explicarle. 3 Y Salomón le declaró todas sus palabras: ninguna cosa se le escondió al rey, que no le declarase.
4 Cuando la reina de Sabá vio la sabiduría de Salomón y el palacio que había construido, 4 Y cuando la reina de Seba vió toda la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado,
5 los alimentos de su mesa, los lugares que ocupaban sus funcionarios, el servicio y la ropa de sus criados, sus coperos y los holocaustos que ofrecía en el templo del Señor, se quedó sin aliento. 5 Asimismo la comida de su mesa, el asiento de sus siervos, el estado y vestidos de los que le servían, sus maestresalas, y sus holocaustos que sacrificaba en la casa de Jehová, quedóse enajenada.
6 Le dijo al rey: «Era verdad lo que había oído en mi tierra acerca de tus obras y de tu sabiduría. 6 Y dijo al rey: Verdad es lo que oí en mi tierra de tus cosas y de tu sabiduría;
7 No lo creí hasta que vine y lo vi con mis propios ojos. ¡Ni siquiera me habían contado la mitad! Tu sabiduría y tu riqueza superan cuanto había oído. 7 Mas yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto, que ni aun la mitad fué lo que se me dijo: es mayor tu sabiduría y bien que la fama que yo había oído.
8 Felices tus hombres y felices tus servidores, que siempre están contigo y escuchan tu sabiduría. 8 Bienaventurados tus varones, dichosos estos tus siervos, que están continuamente delante de ti, y oyen tu sabiduría.
9 Bendito sea el Señor tu Dios, que se agradó de ti y te puso en el trono de Israel. Como ama a Israel para siempre, te hizo rey para gobernarlo con justicia». 9 Jehová tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre á Israel, y te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia.
10 La reina dio al rey ciento veinte talentos de oro, muchas especias y piedras preciosas. Nunca se había recibido tal cantidad de especias como las que ella regaló a Salomón. 10 Y dió ella al rey ciento y veinte talentos de oro, y muy mucha especiería, y piedras preciosas: nunca vino tan grande copia de especias, como la reina de Seba dió al rey Salomón.
11 La flota de Hiram, que traía oro de Ofir, también trajo mucha madera de sándalo y piedras preciosas. 11 La flota de Hiram que había traído el oro de Ophir, traía también de Ophir muy mucha madera de brasil, y piedras preciosas.
12 Con esa madera, Salomón hizo soportes para el templo del Señor y para el palacio, además de instrumentos para los músicos. Hasta hoy no se ha visto otra madera de sándalo como aquella. 12 Y de la madera de brasil hizo el rey balaustres para la casa de Jehová, y para las casas reales, arpas también y salterios para los cantores: nunca vino tanta madera de brasil, ni se ha visto hasta hoy.
13 El rey Salomón dio a la reina de Sabá todo lo que ella pidió, además de los regalos que él quiso darle. Después ella y sus servidores regresaron a su país. 13 Y el rey Salomón dió á la reina de Seba todo lo que quiso, y todo lo que pidió, además de lo que Salomón le dió como de mano del rey Salomón. Y ella se volvió, y se fué á su tierra con sus criados.
14 Cada año Salomón recibía seiscientos sesenta y seis talentos de oro, 14 El peso del oro que Salomón tenía de renta cada un año, era seiscientos sesenta y seis talentos de oro;
15 sin contar lo que recibía de los comerciantes, de los reyes de Arabia y de los gobernadores del país. 15 Sin [lo de] los mercaderes, y de la contratación de especias, y de todos los reyes de Arabia, y de los principales de la tierra.
16 Salomón hizo doscientos escudos grandes de oro batido. Cada uno llevaba seiscientos siclos de oro. 16 Hizo también el rey Salomón doscientos paveses de oro extendido: seiscientos [siclos] de oro gastó en cada pavés.
17 Hizo también trescientos escudos pequeños de oro batido, con tres minas de oro en cada uno. Los colocó en el edificio llamado Bosque del Líbano. 17 Asimismo trescientos escudos de oro extendido, en cada uno de los cuales gastó tres libras de oro: y púsolos el rey en la casa del bosque del Líbano.
18 El rey hizo un gran trono de marfil recubierto de oro fino. 18 Hizo también el rey un gran trono de marfil, el cual cubrió de oro purísimo.
19 Se subía a él por seis escalones. El respaldo era redondeado, tenía brazos a ambos lados y junto a ellos había dos leones. 19 Seis gradas tenía el trono, y lo alto de él era redondo por el respaldo: y de la una parte y de la otra tenía apoyos cerca del asiento, junto á los cuales estaban colocados dos leones.
20 Otros doce leones se alzaban a los lados de los seis escalones, uno a cada lado de cada escalón. No había un trono semejante en ningún otro reino. 20 Estaban también doce leones puestos allí sobre las seis gradas, de la una parte y de la otra: en ningún otro reino se había hecho [trono] semejante.
21 Todas las copas del rey Salomón eran de oro, y también todos los objetos del edificio Bosque del Líbano. No había ninguno de plata: en tiempos de Salomón la plata casi no tenía valor. 21 Y todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro, y asimismo toda la vajilla de la casa del bosque del Líbano era de oro fino: no había plata; en tiempo de Salomón no era de estima.
22 El rey tenía una flota que navegaba con los barcos de Hiram. Cada tres años regresaba con oro, plata, marfil, monos y pavos reales. 22 Porque el rey tenía la flota [que salía] á la mar, á Tharsis, con la flota de Hiram: una vez en cada tres años venía la flota de Tharsis, y traía oro, plata, marfil, simios y pavos.
23 Salomón superó a todos los reyes de la tierra en riqueza y sabiduría. 23 Así excedía el rey Salomón á todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabiduría.
24 Gente de todo el mundo venía a escucharlo, porque Dios le había dado sabiduría. 24 Toda la tierra procuraba [ver] la cara de Salomón, para oir su sabiduría, la cual Dios había puesto en su corazón.
25 Año tras año, cada visitante traía un regalo: objetos de plata y oro, ropa, armas, especias, caballos y animales de carga. 25 Y todos le llevaban cada año sus presentes: vasos de oro, vasos de plata, vestidos, armas, aromas, caballos y acémilas.
26 Salomón reunió carros de guerra y jinetes. Tenía mil cuatrocientos carros y doce mil jinetes; algunos estaban en las ciudades destinadas a los carros y otros con el rey en Jerusalén. 26 Y juntó Salomón carros y gente de á caballo; y tenía mil cuatrocientos carros, y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros, y con el rey en Jerusalem.
27 El rey hizo que la plata fuera tan común en Jerusalén como las piedras, y los cedros tan numerosos como los sicómoros de las tierras bajas. 27 Y puso el rey en Jerusalem plata como piedras, y cedros como los cabrahigos que están por los campos en abundancia.
28 Los caballos de Salomón procedían de Egipto y de Cue. Los comerciantes del rey los compraban en Cue. 28 Y sacaban caballos y lienzos á Salomón de Egipto: porque la compañía de los mercaderes del rey compraban caballos y lienzos.
29 Un carro de guerra importado de Egipto costaba seiscientos siclos de plata, y un caballo, ciento cincuenta. Los comerciantes también los vendían a los reyes hititas y a los reyes de Aram. 29 Y venía y salía de Egipto, el carro por seiscientas piezas de plata, y el caballo por ciento y cincuenta; y así los sacaban por mano de ellos todos los reyes de los Hetheos, y de Siria.