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1 Reyes · La Biblia en Español Sencillo 2026

1 Reyes 13 La Biblia en Español Sencillo 2026

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Sobre BES
  • Traductor individual
  • AT: Texto masorético (hebreo) (no verificado)
  • NT: Texto crítico (no verificado)
  • Protestante (66 libros)
  • Lenguaje sencillo
  • 2026
  • Dominio público

1 Por orden del Señor, un hombre de Dios llegó de Judá a Betel mientras Jeroboam estaba junto al altar quemando una ofrenda. 2 El hombre de Dios clamó contra el altar: «¡Altar, altar! El Señor dice: “De la familia de David nacerá un hijo llamado Josías. Sobre ti matará a los sacerdotes de los lugares altos que queman ofrendas aquí, y sobre ti se quemarán huesos humanos”». 3 Aquel mismo día dio esta señal: «El altar se partirá y las cenizas que hay encima se derramarán. Esa será la señal del Señor». 4 Al oírlo, el rey extendió la mano desde el altar y ordenó: «¡Deténganlo!». Pero la mano con que lo señalaba se le paralizó y no pudo retirarla. 5 Entonces el altar se partió y las cenizas se derramaron, tal como el hombre de Dios había anunciado por palabra del Señor. 6 El rey le dijo: «Ruega al Señor tu Dios que tenga compasión de mí y me cure la mano». El hombre de Dios oró, y la mano del rey sanó y volvió a ser como antes. 7 El rey le dijo: «Ven a mi casa a comer y descansar. Te daré un regalo». 8 Pero el hombre de Dios respondió: «Aunque me dieras la mitad de tus bienes, no iría contigo ni comería ni bebería agua en este lugar. 9 El Señor me ordenó: “No comas ni bebas agua allí, ni regreses por el mismo camino por el que llegaste”». 10 Entonces se fue por otro camino, distinto del que había tomado para llegar a Betel. 11 En Betel vivía un profeta anciano. Sus hijos llegaron y le contaron todo lo que el hombre de Dios había hecho aquel día y lo que había dicho al rey. 12 El padre les preguntó: «¿Por qué camino se fue?». Ellos habían visto el camino que tomó el hombre de Dios venido de Judá. 13 El profeta les dijo: «Prepárenme el asno». Se lo prepararon, y él lo montó. 14 Fue tras el hombre de Dios y lo encontró sentado bajo una encina. Le preguntó: «¿Eres tú el hombre de Dios que vino de Judá?». Él respondió: «Sí». 15 El profeta le dijo: «Ven conmigo a casa y come algo». 16 Pero el hombre de Dios contestó: «No puedo regresar contigo ni entrar en tu casa. Tampoco puedo comer ni beber agua aquí, 17 porque el Señor me ordenó que no comiera ni bebiera agua en este lugar y que no regresara por el mismo camino». 18 El anciano le dijo: «También yo soy profeta. Un ángel me dijo de parte del Señor que te llevara a mi casa y te diera de comer y beber». Pero le estaba mintiendo. 19 El hombre de Dios regresó con él, comió en su casa y bebió agua. 20 Mientras estaban sentados a la mesa, el Señor habló al profeta que lo había hecho volver. 21 Este clamó al hombre de Dios llegado de Judá: «El Señor dice: “Desobedeciste mi voz y no cumpliste la orden que te di. 22 Regresaste y comiste y bebiste en un lugar donde te había dicho que no lo hicieras. Por eso no serás sepultado en la tumba de tus antepasados”». 23 Después de la comida, el profeta anciano preparó el asno para el hombre de Dios que había hecho volver. 24 El hombre se marchó. En el camino lo atacó un león y lo mató. Su cuerpo quedó tendido en el camino, con el asno a un lado y el león al otro. 25 Algunos que pasaban vieron el cuerpo y al león junto a él. Fueron a contarlo en la ciudad donde vivía el profeta anciano. 26 Al enterarse, el profeta que lo había hecho volver dijo: «Es el hombre de Dios que desobedeció la palabra del Señor. Por eso el Señor dejó que el león lo matara, tal como le había anunciado». 27 Ordenó a sus hijos: «Prepárenme el asno». Ellos lo hicieron. 28 El profeta fue y encontró el cuerpo tendido en el camino, con el asno y el león a su lado. El león no había devorado el cuerpo ni había atacado al asno. 29 El profeta levantó el cuerpo del hombre de Dios, lo puso sobre el asno y lo llevó a la ciudad para llorarlo y sepultarlo. 30 Lo sepultó en su propia tumba, y lloró diciendo: «¡Ay, hermano mío!». 31 Después del entierro dijo a sus hijos: «Cuando yo muera, entiérrenme en la misma tumba que este hombre de Dios. Pongan mis huesos junto a los suyos para que queden protegidos. 32 Sin duda se cumplirá lo que anunció por palabra del Señor contra el altar de Betel y contra todos los santuarios de los lugares altos en las ciudades de Samaria». 33 A pesar de todo, Jeroboam no abandonó su mal camino. Siguió nombrando sacerdotes de entre todo el pueblo para los lugares altos. Cualquiera que lo deseara podía llegar a ser sacerdote. 34 Este pecado de Jeroboam causó la destrucción de su familia, hasta hacerla desaparecer de la tierra.

Referencias cruzadas (28)

Pasajes relacionados con cada versículo, del Treasury of Scripture Knowledge, tal como los reúnen y ordenan los lectores de OpenBible.info.

  1. 1 2 Reyes 23:17; 1 Reyes 12:32–33; 1 Tesalonicenses 4:15; Jeremías 25:3; Jeremías 32:29
  2. 2 2 Reyes 23:15–18; Ezequiel 36:1; Jeremías 22:29; 2 Reyes 22:1–2; Ezequiel 36:4
  3. 3 1 Corintios 1:22; Juan 2:18; Éxodo 4:3–5; Isaías 7:11–14; Jueces 6:17
  4. 4 Apocalipsis 11:5; 2 Crónicas 18:25–27; Jeremías 26:8–11; Mateo 26:57; Juan 18:6
  5. 5 Deuteronomio 18:22; 1 Reyes 22:35; Marcos 16:20; Números 16:23–35; Jeremías 28:16–17
  6. 6 Éxodo 9:28; Éxodo 8:8; Hechos 8:24; Éxodo 10:17; Números 21:7
  7. 7 2 Reyes 5:15; 1 Samuel 9:7–8; Jueces 13:15; Jeremías 40:5; Malaquías 1:10
  8. 8 Números 24:13; Números 22:18; Marcos 6:11; Éxodo 7:2; 2 Reyes 5:26–27
  9. 9 Job 23:12; Romanos 16:17; Juan 13:17; Juan 15:9–10; Juan 15:14
  10. 11 2 Reyes 23:18; 1 Samuel 10:11; Números 23:4–5; 2 Pedro 2:16; Números 24:2
  11. 13 2 Samuel 19:26; Jueces 10:4; Jueces 5:10; Números 22:21; 1 Reyes 13:27
  12. 14 1 Reyes 19:4; 1 Corintios 4:11–12; Juan 4:6; Juan 4:34; Filipenses 4:12–13
  13. 16 1 Reyes 13:8–9; Mateo 16:23; Números 22:13; Números 22:19; Génesis 3:1–3
  14. 17 1 Reyes 20:35; 1 Tesalonicenses 4:15; 1 Reyes 13:1
  15. 18 1 Juan 4:1; Mateo 7:15; Números 22:35; Jeremías 23:32; 2 Pedro 2:1
  16. 19 Génesis 3:6; 1 Reyes 13:9; Deuteronomio 18:20; Deuteronomio 13:3; Hechos 4:19
  17. 20 Números 23:5; Mateo 7:22; Números 24:16–24; 1 Corintios 13:2; Números 23:16
  18. 21 Gálatas 1:8–9; 1 Samuel 13:13–14; 1 Samuel 15:22–24; Génesis 3:7; 2 Samuel 12:9–11
  19. 22 Isaías 14:18–20; 2 Crónicas 21:19–20; 1 Reyes 13:30; Jeremías 22:18–19; 1 Reyes 14:13
  20. 24 1 Reyes 20:36; Proverbios 26:13; 1 Pedro 4:17–18; 2 Reyes 2:24; Amós 5:19
  21. 25 1 Reyes 13:11
  22. 26 Ezequiel 9:6; Levítico 10:3; Salmo 119:120; 2 Samuel 12:10; 1 Corintios 11:30
  23. 28 Job 38:11; Daniel 6:22–24; Jeremías 5:22–23; Daniel 3:22; Hechos 16:26
  24. 30 Jeremías 22:18; Hechos 8:2; 1 Reyes 14:13
  25. 31 2 Reyes 23:17–18; Eclesiastés 8:10; Números 23:10; Salmo 26:9; Lucas 16:22–23
  26. 32 1 Reyes 16:24; 1 Reyes 13:2; 1 Reyes 12:31; Levítico 26:30; 2 Reyes 23:16–19
  27. 33 2 Crónicas 11:15; 2 Crónicas 13:9; Números 3:10; Números 17:5; 1 Reyes 12:31–33
  28. 34 1 Reyes 15:29–30; 1 Reyes 14:10; 1 Reyes 12:30; 2 Reyes 17:21; 2 Reyes 10:31

Referencias cruzadas: OpenBible.info (CC BY), tomadas sobre todo del Treasury of Scripture Knowledge (dominio público). · Fuentes y licencias

Lo que dijeron los Padres

Pasajes de los Padres de la Iglesia que comentan o citan este capítulo, tal como aparecen en la edición de Schaff (traducciones inglesas del siglo XIX, de dominio público). Los textos están en inglés.

Cómo se eligieron

«Comentario» es el comienzo de una homilía o exposición sobre este capítulo (homilías de san Juan Crisóstomo; tratados, sermones y comentarios a los Salmos de san Agustín). «Cita» es una frase en la que las notas de la propia edición identifican la cita de un versículo de este capítulo; solo se conserva si el texto coincide con el versículo. Solo se usan obras de autoría segura. Los Salmos siguen la numeración hebrea (Agustín usa la de los Setenta: su Salmo 50 es aquí el 51).

  1. Cita 13:6 Cyril of Jerusalem, Catechetical Lectures (Lecture II)

    … standing at the altar sacrificing to the idols: his hand became withered, because he commanded the Prophet who reproved him to be seized: but having by experience learned the power of the man before him, he says, Entreat the face of the Lord thy God; and because of this saying his hand was restored again.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 2, vol. 7 (1894)