BES La Biblia en Español Sencillo 2026 1 David contó a los hombres que estaban con él y puso sobre ellos jefes de miles y de cientos. 1 DAVID pues revistó el pueblo que tenía consigo, y puso sobre ellos tribunos y centuriones.
2 Dividió al pueblo en tres grupos: un tercio bajo el mando de Joab, un tercio bajo el mando de Abisai, hijo de Sarvia y hermano de Joab, y un tercio bajo el mando de Itai de Gat. El rey dijo al pueblo: Yo también saldré con ustedes. 2 Y consignó la tercera parte del pueblo al mando de Joab, y [otra] tercera al mando de Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab, y la otra tercera parte al mando de Ittai Getheo. Y dijo el rey al pueblo: Yo también saldré con vosotros.
3 Pero el pueblo respondió: No debes salir. Si nosotros huimos, a ellos no les importará. Aunque muera la mitad de nosotros, no les importará. Pero tú vales más que diez mil de nosotros. Será mejor que estés listo para ayudarnos desde la ciudad. 3 Mas el pueblo dijo: No saldrás; porque si nosotros huyéremos, no harán caso de nosotros; y aunque la mitad de nosotros muera, no harán caso de nosotros: mas tú ahora vales tanto como diez mil de nosotros. Será pues mejor que tú nos des ayuda desde la ciudad.
4 El rey dijo: Haré lo que ustedes consideren mejor. Entonces se quedó junto a la puerta de la ciudad mientras todo el pueblo salía organizado por cientos y por miles. 4 Entonces el rey les dijo: Yo haré lo que bien os pareciere. Y púsose el rey á la entrada de la puerta, mientras salía todo el pueblo de ciento en ciento y de mil en mil.
5 El rey dio esta orden a Joab, Abisai e Itai: Por consideración a mí, traten con cuidado al joven Absalón. Todo el pueblo oyó cuando el rey dio esta orden acerca de Absalón. 5 Y el rey mandó á Joab y á Abisai y á Ittai, diciendo: Tratad benignamente por amor de mí al mozo Absalom. Y todo el pueblo oyó cuando dió el rey orden acerca de Absalom á todos los capitanes.
6 El ejército salió al campo para luchar contra Israel, y la batalla tuvo lugar en el bosque de Efraín. 6 Salió pues el pueblo al campo contra Israel, y dióse la batalla en el bosque de Ephraim;
7 Allí los servidores de David derrotaron a los hombres de Israel. Aquel día murieron veinte mil hombres. 7 Y allí cayó el pueblo de Israel delante de los siervos de David, é hízose allí en aquel día una gran matanza de veinte mil hombres;
8 La batalla se extendió por toda aquella región, y aquel día el bosque causó más muertes que la espada. 8 Y derramándose allí el ejército por la haz de toda la tierra, fueron más los que consumió el bosque de los del pueblo, que los que consumió el cuchillo aquel día.
9 Absalón se encontró con algunos hombres de David. Iba montado en una mula. Cuando la mula pasó debajo de las ramas espesas de un gran árbol, la cabeza de Absalón quedó atrapada en el árbol. Quedó suspendido entre el cielo y la tierra mientras la mula siguió adelante. 9 Y encontróse Absalom con los siervos de David: é iba Absalom sobre un mulo, y el mulo se entró debajo de un espeso y grande alcornoque, y asiósele la cabeza al alcornoque, y quedó entre el cielo y la tierra; pues el mulo en que iba pasó delante.
10 Un hombre lo vio y fue a decir a Joab: Vi a Absalón colgado de un árbol. 10 Y viéndolo uno, avisó á Joab, diciendo: He aquí que he visto á Absalom colgado de un alcornoque.
11 Joab respondió al hombre: Si lo viste, ¿por qué no lo mataste allí mismo? Yo te habría dado diez piezas de plata y un cinturón. 11 Y Joab respondió al hombre que le daba la nueva: Y viéndolo tú, ¿por qué no le heriste luego allí [echándole] á tierra? y sobre mí, que te hubiera dado diez [siclos] de plata, y un talabarte.
12 El hombre respondió a Joab: Aunque pusieras en mis manos mil piezas de plata, no levantaría mi mano contra el hijo del rey. Todos oímos cuando el rey te ordenó a ti, a Abisai e Itai: Protejan al joven Absalón. 12 Y el hombre dijo á Joab: Aunque me importara en mis manos mil [siclos] de plata, no extendiera yo mi mano contra el hijo del rey; porque nosotros lo oímos cuando el rey te mandó á ti y á Abisai y á Ittai, diciendo: Mirad que ninguno toque en el joven Absalom.
13 Si yo hubiera actuado con engaño y lo hubiera matado, nada podría ocultarse al rey, y tú mismo te habrías apartado de mí. 13 Por otra parte, habría yo hecho traición contra mi vida (pues que al rey nada se le esconde), y tú mismo estarías en contra.
14 Joab dijo: No voy a perder más tiempo contigo. Tomó tres lanzas y las clavó en el corazón de Absalón mientras todavía estaba vivo en el árbol. 14 Y respondió Joab: No es razón que yo te ruegue. Y tomando tres dardos en sus manos, hincólos en el corazón de Absalom, que aun estaba vivo en medio del alcornoque.
15 Luego diez jóvenes, servidores de Joab, rodearon a Absalón, lo golpearon y lo mataron. 15 Cercándolo luego diez mancebos escuderos de Joab, hirieron á Absalom, y acabáronle.
16 Entonces Joab hizo sonar el cuerno y el pueblo dejó de perseguir a Israel, porque Joab detuvo la persecución. 16 Entonces Joab tocó la corneta, y el pueblo se volvió de seguir á Israel, porque Joab detuvo al pueblo.
17 Tomaron el cuerpo de Absalón, lo echaron en una gran fosa del bosque y amontonaron sobre él muchas piedras. Después todos los hombres de Israel huyeron a sus tiendas. 17 Tomando después á Absalom, echáronle en un gran hoyo en el bosque, y levantaron sobre él un muy grande montón de piedras; y todo Israel huyó, cada uno á sus estancias.
18 Antes de morir, Absalón había levantado para sí una columna en el valle del Rey y le había puesto su propio nombre. Había dicho: No tengo hijo que mantenga vivo mi nombre. Por eso hasta hoy se llama Columna de Absalón. 18 Y había Absalom en su vida tomado y levantádose una columna, la cual está en el valle del rey; porque había dicho: Yo no tengo hijo que conserve la memoria de mi nombre. Y llamó aquella columna de su nombre: y así se llamó el Lugar de Absalom, hasta hoy.
19 Ahimaas, hijo de Sadoc, dijo: Déjame correr y llevar al rey la noticia de que el Señor le ha hecho justicia frente a sus enemigos. 19 Entonces Ahimaas hijo de Sadoc dijo: ¿Correré ahora, y daré las nuevas al rey de como Jehová ha defendido su causa de la mano de sus enemigos?
20 Joab respondió: Hoy no llevarás la noticia. Otro día podrás hacerlo, pero hoy no, porque ha muerto el hijo del rey. 20 Y respondió Joab: Hoy no llevarás las nuevas: las llevarás otro día: no darás hoy la nueva, porque el hijo del rey es muerto.
21 Entonces Joab dijo al cusita: Ve y cuenta al rey lo que has visto. El cusita se inclinó ante Joab y salió corriendo. 21 Y Joab dijo á Cusi: Ve tú, y di al rey lo que has visto. Y Cusi hizo reverencia á Joab, y corrió.
22 Ahimaas, hijo de Sadoc, volvió a decir a Joab: Pase lo que pase, déjame correr detrás del cusita. Joab preguntó: ¿Por qué quieres ir, hijo mío? No recibirás recompensa por esta noticia. 22 Entonces Ahimaas hijo de Sadoc tornó á decir á Joab: Sea lo que fuere, yo correré ahora tras Cusi. Y Joab dijo: Hijo mío, ¿para qué has tú de correr, pues que no hallarás premio por las nuevas?
23 Ahimaas respondió: Pase lo que pase, correré. Joab le dijo: Corre. Entonces Ahimaas corrió por el camino de la llanura y pasó al cusita. 23 Mas [él respondió]: Sea lo que fuere, yo correré. Entonces le dijo: Corre. Corrió pues Ahimaas por el camino de la llanura, y pasó delante de Cusi.
24 David estaba sentado entre las dos puertas de la ciudad. El vigilante subió al techo de la puerta, junto al muro, miró y vio a un hombre que corría solo. 24 Estaba David á la sazón sentado entre las dos puertas; y el atalaya había ido al terrado de sobre la puerta en el muro, y alzando sus ojos, miró, y vió á uno que corría solo.
25 El vigilante gritó al rey para informarle. El rey dijo: Si viene solo, trae noticias. El hombre seguía acercándose. 25 El atalaya dió luego voces, é hízolo saber al rey. Y el rey dijo: Si es solo, buenas nuevas trae. En tanto que él venía acercándose,
26 Entonces el vigilante vio a otro hombre corriendo y gritó al portero: ¡Viene otro hombre corriendo solo! El rey dijo: También él trae noticias. 26 Vió el atalaya otro que corría; y dió voces el atalaya al portero, diciendo: He aquí [otro] hombre que corre solo. Y el rey dijo: Éste también es mensajero.
27 El vigilante dijo: Por la manera de correr, el primero parece Ahimaas, hijo de Sadoc. El rey respondió: Es un hombre bueno y debe traer buenas noticias. 27 Y el atalaya volvió á decir: Paréceme el correr del primero como el correr de Ahimaas hijo de Sadoc. Y respondió el rey: Ese es hombre de bien, y viene con buena nueva.
28 Ahimaas gritó al rey: ¡Todo está bien! Se inclinó rostro en tierra delante del rey y dijo: Bendito sea el Señor tu Dios, que entregó a los hombres que se rebelaron contra mi señor el rey. 28 Entonces Ahimaas dijo en alta voz al rey: Paz. E inclinóse á tierra delante del rey, y dijo: Bendito sea Jehová Dios tuyo, que ha entregado á los hombres que habían levantado sus manos contra mi señor el rey.
29 El rey preguntó: ¿Está bien el joven Absalón? Ahimaas respondió: Cuando Joab envió a tu siervo, vi una gran confusión, pero no sé qué había ocurrido. 29 Y el rey dijo: ¿El mozo Absalom tiene paz? Y Ahimaas respondió: Vi yo un grande alboroto cuando envió Joab al siervo del rey y á mí tu siervo; mas no sé qué era.
30 El rey dijo: Hazte a un lado y quédate aquí. Ahimaas se apartó y permaneció allí. 30 Y el rey dijo: Pasa, y ponte allí. Y él pasó, y paróse.
31 Entonces llegó el cusita y dijo: Mi señor el rey, tengo buenas noticias. Hoy el Señor te ha hecho justicia contra todos los que se rebelaron contra ti. 31 Y luego vino Cusi, y dijo: Reciba nueva mi señor el rey, que hoy Jehová ha defendido tu causa de la mano de todos los que se habían levantado contra ti.
32 El rey preguntó al cusita: ¿Está bien el joven Absalón? El cusita respondió: Que todos los enemigos de mi señor el rey y todos los que se levantan contra ti para hacerte daño terminen como ese joven. 32 El rey entonces dijo á Cusi: ¿El mozo Absalom tiene paz? Y Cusi respondió: Como aquel mozo sean los enemigos de mi señor el rey, y todos los que se levantan contra ti para mal.
33 El rey quedó profundamente conmovido. Subió a la habitación que estaba sobre la puerta y lloró. Mientras subía decía: ¡Hijo mío Absalón! ¡Hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Ojalá hubiera muerto yo en tu lugar! ¡Absalón, hijo mío, hijo mío! 33 Entonces el rey se turbó, y subióse á la sala de la puerta, y lloró; y yendo, decía así: ¡Hijo mío Absalom, hijo mío, hijo mío Absalom! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalom, hijo mío, hijo mío!