BES La Biblia en Español Sencillo 2026 1 Josué reunió a todas las tribus de Israel en Siquem. Llamó a los ancianos, jefes, jueces y oficiales de Israel, y todos se presentaron delante de Dios. 1 Y JUNTANDO Josué todas las tribus de Israel en Sichêm, llamó á los ancianos de Israel, y á sus príncipes, á sus jueces, y á sus oficiales; y presentáronse delante de Dios.
2 Josué dijo a todo el pueblo: «Así dice el Señor, Dios de Israel: “Hace mucho tiempo sus antepasados, entre ellos Taré, padre de Abraham y de Nacor, vivían al otro lado del río Éufrates y servían a otros dioses. 2 Y dijo Josué á todo el pueblo: Así dice Jehová, Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente de esotra parte del río, [es á saber], Tharé, padre de Abraham y de Nachôr; y servían á dioses extraños.
3 Pero yo tomé a Abraham, padre de ustedes, de la tierra al otro lado del río y lo guié por toda la tierra de Canaán. Multipliqué sus descendientes y le di a Isaac. 3 Y yo tomé á vuestro padre Abraham de la otra parte del río, y trájelo por toda la tierra de Canaán, y aumenté su generación, y díle á Isaac.
4 A Isaac le di a Jacob y Esaú. A Esaú le di el monte Seír como herencia, pero Jacob y sus hijos bajaron a Egipto. 4 Y á Isaac dí á Jacob y á Esaú: y á Esaú dí el monte de Seir, que lo poseyese: mas Jacob y sus hijos descendieron á Egipto.
5 Después envié a Moisés y Aarón, y castigué a Egipto con las señales que hice en medio de ellos. Luego los saqué de allí. 5 Y yo envié á Moisés y á Aarón, y herí á Egipto, al modo que lo hice en medio de él, y después os saqué.
6 Saqué a sus padres de Egipto, y llegaron al mar Rojo. Los egipcios persiguieron a sus padres hasta el mar Rojo con carros de guerra y jinetes. 6 Y saqué á vuestros padres de Egipto: y como llegaron á la mar, los Egipcios siguieron á vuestros padres hasta el mar Bermejo con carros y caballería.
7 Entonces sus padres clamaron al Señor. Él puso oscuridad entre ustedes y los egipcios e hizo que el mar los cubriera. Ustedes vieron con sus propios ojos lo que hice en Egipto. Después vivieron mucho tiempo en el desierto. 7 Y como ellos clamasen á Jehová, él puso oscuridad entre vosotros y los Egipcios, é hizo venir sobre ellos la mar, la cual los cubrió: y vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Después estuvisteis muchos días en el desierto.
8 Los llevé a la tierra de los amorreos que vivían al este del Jordán. Ellos lucharon contra ustedes, pero yo los entregué en sus manos. Ustedes tomaron su tierra, y yo los destruí delante de ustedes. 8 Y os introduje en la tierra de los Amorrheos, que habitaban de la otra parte del Jordán, los cuales pelearon contra vosotros; mas yo los entregué en vuestras manos, y poseísteis su tierra, y los destruí de delante de vosotros.
9 Entonces Balac hijo de Zipor, rey de Moab, se levantó para luchar contra Israel. Mandó llamar a Balaam hijo de Beor para que los maldijera. 9 Y levantóse después Balac hijo de Sephor, rey de los Moabitas, y peleó contra Israel; y envió á llamar á Balaam hijo de Beor, para que os maldijese.
10 Pero yo no quise escuchar a Balaam. En cambio, él los bendijo, y yo los libré de sus manos. 10 Mas yo no quise escuchar á Balaam, antes os bendijo repetidamente, y os libré de sus manos.
11 Después cruzaron el Jordán y llegaron a Jericó. Los habitantes de Jericó lucharon contra ustedes, junto con los amorreos, ferezeos, cananeos, hititas, gergeseos, heveos y jebuseos. Pero yo los entregué en sus manos. 11 Y pasado el Jordán, vinisteis á Jericó; y los moradores de Jericó pelearon contra vosotros: los Amorrheos, Pherezeos, Cananeos, Hetheos, Gergeseos, Heveos, y Jebuseos: y yo los entregué en vuestras manos.
12 Envié delante de ustedes el avispón, que expulsó a los dos reyes amorreos. No fue la espada ni el arco de ustedes lo que logró esto. 12 Y envié tábanos delante de vosotros, los cuales los echaron de delante de vosotros, [á saber], á los dos reyes de los Amorrheos; no con tu espada, ni con tu arco.
13 Les di una tierra que ustedes no habían trabajado y ciudades que no habían construido. Ahora viven en ellas y comen de viñedos y olivares que no plantaron”. 13 Y os dí la tierra por la cual nada trabajasteis, y las ciudades que no edificasteis, en las cuales moráis; y de las viñas y olivares que no plantasteis, coméis.
14 Ahora, pues, teman al Señor y sírvanle con sinceridad y fidelidad. Quiten los dioses que sus antepasados servían al otro lado del río y en Egipto, y sirvan al Señor. 14 Ahora pues, temed á Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de en medio los dioses á los cuales sirvieron vuestros padres de esotra parte del río, y en Egipto; y servid á Jehová.
15 Pero si no quieren servir al Señor, elijan hoy a quién van a servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra viven. Pero yo y mi familia serviremos al Señor». 15 Y si mal os parece servir á Jehová, escogeos hoy á quién sirváis; si á los dioses á quienes sirvieron vuestros padres, cuando [estuvieron] de esotra parte del río, ó á los dioses de los Amorrheos en cuya tierra habitáis: que yo y mi casa serviremos á Jehová.
16 El pueblo respondió: «¡Jamás abandonaremos al Señor para servir a otros dioses! 16 Entonces el pueblo respondió, y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos á Jehová por servir á otros dioses:
17 El Señor nuestro Dios fue quien nos sacó a nosotros y a nuestros padres de Egipto, de la tierra donde éramos esclavos. Él hizo aquellas grandes señales delante de nuestros ojos y nos protegió durante todo nuestro viaje y entre todos los pueblos por donde pasamos. 17 Porque Jehová nuestro Dios es el que nos sacó á nosotros y á nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre; el cual delante de nuestros ojos ha hecho estas grandes señales, y nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado, y en todos los pueblos por entre los cuales pasamos.
18 El Señor expulsó delante de nosotros a todos esos pueblos, incluyendo a los amorreos que vivían en esta tierra. Por eso nosotros también serviremos al Señor, porque él es nuestro Dios». 18 Y Jehová echó de delante de nosotros á todos los pueblos, y al Amorrheo que habitaba en la tierra: nosotros, pues, también serviremos á Jehová, porque él es nuestro Dios.
19 Pero Josué dijo al pueblo: «Ustedes no pueden servir al Señor, porque él es un Dios santo y no permite que su honor se dé a otro. No pasará por alto la rebelión ni los pecados de ustedes. 19 Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir á Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celoso; no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados.
20 Si abandonan al Señor y sirven a dioses extranjeros, él se volverá contra ustedes y les hará mal hasta destruirlos, después de haberles hecho bien». 20 Si dejareis á Jehová y sirviereis á dioses ajenos, se volverá, y os maltratará, y os consumirá, después que os ha hecho bien.
21 El pueblo respondió a Josué: «¡No! Nosotros serviremos al Señor». 21 El pueblo entonces dijo á Josué: No, antes á Jehová serviremos.
22 Josué les dijo: «Ustedes son testigos contra ustedes mismos de que han elegido servir al Señor». Ellos respondieron: «Somos testigos». 22 Y Josué respondió al pueblo: Vosotros sois testigos contra vosotros mismos, de que os habéis elegido á Jehová para servirle. Y ellos respondieron: Testigos somos.
23 Josué dijo: «Entonces quiten los dioses extranjeros que hay entre ustedes y entreguen su corazón al Señor, Dios de Israel». 23 Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que están entre vosotros, é inclinad vuestro corazón á Jehová Dios de Israel.
24 El pueblo respondió a Josué: «Serviremos al Señor nuestro Dios y obedeceremos su voz». 24 Y el pueblo respondió á Josué: A Jehová nuestro Dios serviremos, y á su voz obedeceremos.
25 Aquel día Josué hizo un pacto con el pueblo y estableció para ellos leyes y normas en Siquem. 25 Entonces Josué hizo alianza con el pueblo el mismo día, y púsole ordenanzas y leyes en Sichêm.
26 Josué escribió estas palabras en el libro de la ley de Dios. Después tomó una gran piedra y la levantó allí, debajo de la encina que estaba junto al santuario del Señor. 26 Y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una grande piedra, levantóla allí debajo de un alcornoque que estaba junto al santuario de Jehová.
27 Josué dijo a todo el pueblo: «Miren, esta piedra será testigo contra nosotros, porque ha oído todas las palabras que el Señor nos ha dicho. Será testigo contra ustedes si son infieles a su Dios». 27 Y dijo Josué á todo el pueblo: He aquí esta piedra será entre nosotros por testigo, la cual ha oído todas las palabras de Jehová que él ha hablado con nosotros: será, pues, testigo contra vosotros, porque no mintáis contra vuestro Dios.
28 Entonces Josué despidió al pueblo, y cada uno regresó a su herencia. 28 Y envió Josué al pueblo, cada uno á su heredad.
29 Después de estas cosas murió Josué hijo de Nun, siervo del Señor, a la edad de ciento diez años. 29 Y después de estas cosas murió Josué, hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento y diez años.
30 Lo enterraron en el territorio de su herencia, en Timnat-sera, en la región montañosa de Efraín, al norte del monte Gaas. 30 Y enterráronlo en el término de su posesión en Timnath-sera, que está en el monte de Ephraim, al norte del monte de Gaas.
31 Israel sirvió al Señor durante toda la vida de Josué y durante la vida de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que conocían todo lo que el Señor había hecho por Israel. 31 Y sirvió Israel á Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que vivieron después de Josué, y que sabían todas las obras de Jehová, que había hecho por Israel.
32 Los huesos de José, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, fueron enterrados en Siquem, en la parte del campo que Jacob había comprado a los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien piezas de plata. Esa tierra pasó a ser herencia de los descendientes de José. 32 Y enterraron en Sichêm los huesos de José que los hijos de Israel habían traído de Egipto, en la parte del campo que Jacob compró de los hijos de Hemor padre de Sichêm, por cien corderas; y fué en posesión á los hijos de José.
33 También murió Eleazar hijo de Aarón. Lo enterraron en la colina que había sido dada a su hijo Finees, en la región montañosa de Efraín. 33 También murió Eleazar, hijo de Aarón; al cual enterraron en el collado de Phinees su hijo, que le fué dado en el monte de Ephraim.