BES La Biblia en Español Sencillo 2026 1 Los israelitas siguieron su camino y acamparon en las llanuras de Moab, al otro lado del Jordán, frente a Jericó. 1 Y MOVIERON los hijos de Israel, y asentaron en los campos de Moab, de esta parte del Jordán de Jericó.
2 Balac hijo de Zipor vio todo lo que Israel había hecho a los amorreos. 2 Y vió Balac, hijo de Zippor, todo lo que Israel había hecho al Amorrheo.
3 Moab tuvo mucho miedo del pueblo porque era muy numeroso. Los moabitas estaban aterrados por los israelitas. 3 Y Moab temió mucho á causa del pueblo que era mucho; y angustióse Moab á causa de los hijos de Israel.
4 Entonces Moab dijo a los ancianos de Madián: «Esta multitud va a devorar todo lo que nos rodea, como un buey devora la hierba del campo». En aquel tiempo Balac hijo de Zipor era rey de Moab. 4 Y dijo Moab á los ancianos de Madián: Ahora lamerá esta gente todos nuestros contornos, como lame el buey la grama del campo. Y Balac, hijo de Zippor, era entonces rey de Moab.
5 Balac envió mensajeros a Balaam hijo de Beor, que estaba en Petor, junto al río, en la tierra de su pueblo. Le dijeron: «Un pueblo ha salido de Egipto y cubre toda la tierra. Ahora se ha establecido frente a mí. 5 Por tanto envió mensajeros á Balaam hijo de Beor, á Pethor, que está junto al río en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de Egipto, y he aquí cubre la haz de la tierra, y habita delante de mí:
6 Ven, por favor, y maldice a este pueblo, porque es más fuerte que yo. Tal vez así pueda derrotarlo y expulsarlo de la tierra. Yo sé que aquel a quien tú bendices queda bendecido, y aquel a quien maldices queda maldecido». 6 Ven pues ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo: quizá podré yo herirlo, y echarlo de la tierra: que yo sé que el que tú bendijeres, será bendito, y el que tú maldijeres, será maldito.
7 Los ancianos de Moab y de Madián salieron llevando el pago por la adivinación. Llegaron a Balaam y le comunicaron el mensaje de Balac. 7 Y fueron los ancianos de Moab, y los ancianos de Madián, con las dádivas de adivinación en su mano, y llegaron á Balaam, y le dijeron las palabras de Balac.
8 Balaam les dijo: «Pasen aquí la noche. Mañana les daré la respuesta que el Señor me dé». Así que los jefes de Moab se quedaron con Balaam. 8 Y él les dijo: Reposad aquí esta noche, y yo os referiré las palabras, como Jehová me hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam.
9 Dios vino a Balaam y le preguntó: «¿Quiénes son estos hombres que están contigo?» 9 Y vino Dios á Balaam, y díjole: ¿Qué varones son estos [que están] contigo?
10 Balaam respondió a Dios: «Balac hijo de Zipor, rey de Moab, me ha enviado este mensaje: 10 Y Balaam respondió á Dios: Balac hijo de Zippor, rey de Moab, ha enviado á mí [diciendo]:
11 “Un pueblo que salió de Egipto cubre toda la tierra. Ven y maldícelo por mí. Tal vez así pueda luchar contra él y expulsarlo”». 11 He aquí este pueblo que ha salido de Egipto, cubre la haz de la tierra: ven pues ahora, y maldícemelo; quizá podré pelear con él, y echarlo.
12 Dios dijo a Balaam: «No vayas con ellos. No maldigas a ese pueblo, porque está bendecido». 12 Entonces dijo Dios á Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo; porque es bendito.
13 A la mañana siguiente Balaam se levantó y dijo a los jefes de Balac: «Regresen a su tierra, porque el Señor no me permite ir con ustedes». 13 Así Balaam se levantó por la mañana, y dijo á los príncipes de Balac: Volveos á vuestra tierra, porque Jehová no me quiere dejar ir con vosotros.
14 Los jefes de Moab regresaron a Balac y dijeron: «Balaam se negó a venir con nosotros». 14 Y los príncipes de Moab se levantaron, y vinieron á Balac, y dijeron: Balaam no quiso venir con nosotros.
15 Entonces Balac volvió a enviar jefes, más numerosos y más importantes que los primeros. 15 Y tornó Balac á enviar otra vez más príncipes, y más honorables que los [otros].
16 Llegaron a Balaam y le dijeron: «Esto dice Balac hijo de Zipor: “Por favor, no dejes que nada te impida venir a mí. 16 Los cuales vinieron á Balaam, y dijéronle: Así dice Balac, hijo de Zippor: Ruégote que no dejes de venir á mí:
17 Te recompensaré generosamente y haré todo lo que me pidas. Ven, por favor, y maldice a este pueblo por mí”». 17 Porque sin duda te honraré mucho, y haré todo lo que me dijeres: ven pues ahora, maldíceme á este pueblo.
18 Pero Balaam respondió a los siervos de Balac: «Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, yo no podría hacer nada, grande o pequeño, contra la orden del Señor mi Dios. 18 Y Balaam respondió, y dijo á los siervos de Balac: Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios, para hacer cosa chica ni grande.
19 Pero quédense aquí también esta noche, para que yo sepa qué más quiere decirme el Señor». 19 Ruégoos por tanto ahora, que reposéis aquí esta noche, para que yo sepa qué me vuelve á decir Jehová.
20 Aquella noche Dios vino a Balaam y le dijo: «Ya que estos hombres han venido a llamarte, levántate y ve con ellos. Pero harás solamente lo que yo te diga». 20 Y vino Dios á Balaam de noche, y díjole: Si vinieren á llamarte hombres, levántate y ve con ellos: empero harás lo que yo te dijere.
21 Balaam se levantó por la mañana, preparó su asna y se fue con los jefes de Moab. 21 Así Balaam se levantó por la mañana, y cinchó su asna, y fué con los príncipes de Moab.
22 Pero Dios se enojó porque Balaam iba, y el ángel del Señor se puso en el camino para oponerse a él. Balaam iba montado en su asna y lo acompañaban dos de sus siervos. 22 Y el furor de Dios se encendió porque él iba; y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos mozos suyos.
23 El asna vio al ángel del Señor de pie en el camino con una espada desenvainada en la mano. Se apartó del camino y se metió en el campo. Balaam golpeó al asna para hacerla volver al camino. 23 Y el asna vió al ángel de Jehová, que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; y apartóse el asna del camino, é iba por el campo. Entonces hirió Balaam al asna para hacerla volver al camino.
24 Entonces el ángel del Señor se puso en un sendero estrecho entre dos viñas, con paredes a ambos lados. 24 Mas el ángel de Jehová se puso en una senda de viñas [que tenía] pared de una parte y pared de otra.
25 Cuando el asna vio al ángel del Señor, se pegó contra una pared y apretó el pie de Balaam. Entonces Balaam volvió a golpearla. 25 Y viendo el asna al ángel de Jehová, pegóse á la pared, y apretó contra la pared el pie de Balaam: y él volvió á herirla.
26 El ángel del Señor siguió adelante y se puso en un lugar tan estrecho que no había espacio para pasar ni por la derecha ni por la izquierda. 26 Y el ángel de Jehová pasó más allá, y púsose en una angostura, donde no había camino para apartarse ni á diestra ni á siniestra.
27 Cuando el asna vio al ángel del Señor, se echó al suelo debajo de Balaam. Balaam se enojó y la golpeó con su bastón. 27 Y viendo el asna al ángel de Jehová, echóse debajo de Balaam: y enojóse Balaam, é hirió al asna con el palo.
28 Entonces el Señor hizo que el asna pudiera hablar, y ella dijo a Balaam: «¿Qué te he hecho para que me golpees estas tres veces?» 28 Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo á Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has herido estas tres veces?
29 Balaam respondió al asna: «¡Te has burlado de mí! Si tuviera una espada en la mano, ahora mismo te mataría». 29 Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí: ¡ojalá tuviera espada en mi mano, que ahora te mataría!
30 El asna dijo a Balaam: «¿No soy yo tu asna, en la que has montado toda tu vida hasta hoy? ¿Acaso acostumbro tratarte así?» Él respondió: «No». 30 Y el asna dijo á Balaam: ¿No soy yo tu asna? sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿he acostumbrado á hacerlo así contigo? Y él respondió: No.
31 Entonces el Señor abrió los ojos de Balaam, y él vio al ángel del Señor de pie en el camino con la espada desenvainada. Balaam inclinó la cabeza y se postró rostro en tierra. 31 Entonces Jehová abrió los ojos á Balaam, y vió al ángel de Jehová que estaba en el camino, y [tenía] su espada desnuda en su mano. Y [Balaam] hizo reverencia, é inclinóse sobre su rostro.
32 El ángel del Señor le dijo: «¿Por qué has golpeado a tu asna estas tres veces? Yo he salido para oponerme a ti porque tu camino delante de mí es peligroso. 32 Y el ángel de Jehová le dijo: ¿Por qué has herido tu asna estas tres veces? he aquí yo he salido para contrarrestarte, porque tu camino es perverso delante de mí:
33 El asna me vio y se apartó de mí estas tres veces. Si no se hubiera apartado, ciertamente ya te habría matado a ti y la habría dejado vivir a ella». 33 El asna me ha visto, y hase apartado luego de delante de mí estas tres veces: y si de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te mataría á ti, y á ella dejaría viva.
34 Balaam dijo al ángel del Señor: «He pecado. No sabía que estabas en el camino para detenerme. Si te parece mal que vaya, regresaré». 34 Entonces Balaam dijo al ángel de Jehová: He pecado, que no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino: mas ahora, si te parece mal, yo me volveré.
35 Pero el ángel del Señor dijo a Balaam: «Ve con estos hombres, pero di solamente lo que yo te diga». Así Balaam siguió con los jefes de Balac. 35 Y el ángel de Jehová dijo á Balaam: Ve con esos hombres: empero la palabra que yo te dijere, esa hablarás. Así Balaam fué con los príncipes de Balac.
36 Cuando Balac oyó que Balaam venía, salió a recibirlo en una ciudad de Moab junto al Arnón, en la frontera de su territorio. 36 Y oyendo Balac que Balaam venía, salió á recibirlo á la ciudad de Moab, que está junto al término de Arnón, que es el cabo de los confines.
37 Balac dijo a Balaam: «¿No te mandé llamar con urgencia? ¿Por qué no viniste? ¿Acaso no puedo recompensarte?» 37 Y Balac dijo á Balaam: ¿No envié yo á ti á llamarte? ¿por qué no has venido á mí? ¿no puedo yo honrarte?
38 Balaam respondió: «Ya he venido a ti, pero ¿puedo decir cualquier cosa que yo quiera? Solo puedo decir las palabras que Dios ponga en mi boca». 38 Y Balaam respondió á Balac: He aquí yo he venido á ti: mas ¿podré ahora hablar alguna cosa? La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré.
39 Balaam fue con Balac y llegaron a Quiriat-huzot. 39 Y fué Balaam con Balac, y vinieron á la ciudad de Husoth.
40 Balac sacrificó vacas y ovejas y envió parte de la carne a Balaam y a los jefes que estaban con él. 40 Y Balac hizo matar bueyes y ovejas, y envió á Balaam, y á los príncipes que estaban con él.
41 A la mañana siguiente Balac llevó a Balaam a Bamot-baal. Desde allí Balaam pudo ver una parte del pueblo de Israel. 41 Y el día siguiente Balac tomó á Balaam, é hízolo subir á los altos de Baal, y desde allí vió la extremidad del pueblo.