Saltar al texto

Lucas · Biblica® Open Nueva Biblia Viva 2008

Lucas 4 Biblica® Open Nueva Biblia Viva 2008

Read in English
Sobre ONBV
  • Protestante
  • AT: Texto masorético (hebreo) (no verificado)
  • NT: Texto crítico (no verificado)
  • Protestante (66 libros)
  • Dinámica (idea por idea)
  • 2008
  • CC BY-SA 4.0

Audio: Reina-Valera Antigua (RVA), leído por Joyfull · Sobre las grabaciones

ONBV Biblica® Open Nueva Biblia Viva 2008
RV1909 Reina-Valera 1909
1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y el Espíritu lo llevó al desierto.
1 Y JESÚS, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fué llevado por el Espíritu al desierto
2 Allí estuvo cuarenta días, y Satanás quería hacerlo caer en tentación. Durante todos esos días no comió nada; y cuando pasó ese tiempo, tuvo hambre.
2 Por cuarenta días, y era tentado del diablo. Y no comió cosa en aquellos días: los cuales pasados, tuvo hambre.
3 El diablo le dijo: ―Si eres el Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.
3 Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di á esta piedra que se haga pan.
4 Jesús le respondió: ―La Escritura dice: “No sólo de pan vivirá la gente”.
4 Y Jesús respondiéndole, dijo: Escrito está: Que no con pan solo vivirá el hombre, mas con toda palabra de Dios.
5 Entonces el diablo lo llevó a un lugar alto y desde allí le mostró en un momento todos los reinos del mundo.
5 Y le llevó el diablo á un alto monte, y le mostró en un momento de tiempo todos los reinos de la tierra.
6 El diablo le dijo: ―Te daré poder y autoridad sobre todos estos reinos y también te daré su grandeza, porque a mí me lo han dado y yo se lo doy a quien yo quiera.
6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque á mí es entregada, y á quien quiero la doy:
7 Todo esto será tuyo si me adoras.
7 Pues si tú adorares delante de mí, serán todos tuyos.
8 Jesús le contestó: ―La Escritura dice: “Adora al Señor tu Dios y sírvele sólo a él”.
8 Y respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: A tu Señor Dios adorarás, y á él solo servirás.
9 Luego el diablo lo llevó a Jerusalén, a la parte más alta del templo, y le dijo: ―Si eres el Hijo de Dios, tírate desde aquí,
9 Y le llevó á Jerusalem, y púsole sobre las almenas del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo:
10 pues en la Escritura dice: “Dios enviará a sus ángeles para cuidarte.
10 Porque escrito está: Que á sus ángeles mandará de ti, que te guarden;
11 Ellos te sostendrán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra”.
11 Y en las manos te llevarán, porque no dañes tu pie en piedra.
12 Jesús le respondió: ―También en la Escritura dice: “No pongas a prueba al Señor tu Dios”.
12 Y respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.
13 Después que el diablo trató por todos los medios de hacerlo caer en tentación, se alejó de él por un tiempo.
13 Y acabada toda tentación, el diablo se fué de él por un tiempo.
14 Jesús regresó a Galilea lleno del poder del Espíritu Santo, y adquirió fama por toda la región.
14 Y Jesús volvió en virtud del Espíritu á Galilea, y salió la fama de él por toda la tierra de alrededor.
15 Enseñaba en las sinagogas y todos lo admiraban.
15 Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos.
16 Cuando llegó a Nazaret, donde se había criado, un sábado fue a la sinagoga, como era su costumbre. Allí se levantó a leer,
16 Y vino á Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme á su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó á leer.
17 y le dieron el libro del profeta Isaías. Lo abrió y encontró el lugar donde dice:
17 Y fuéle dado el libro del profeta Isaías; y como abrió el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
18 «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para dar buenas noticias a los pobres. Me ha enviado para anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos,
18 El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; para pregonar á los cautivos libertad, y á los ciegos vista; para poner en libertad á los quebrantados:
19 para anunciar el año en que el Señor nos dará su favor».
19 Para predicar el año agradable del Señor.
20 Luego cerró el libro, se lo devolvió al encargado y se sentó. Todos los que estaban en la sinagoga tenían los ojos puestos en él.
20 Y rollando el libro, lo dió al ministro, y sentóse: y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21 Entonces él comenzó a decirles: ―Esta Escritura acaba de cumplirse hoy delante de ustedes.
21 Y comenzó á decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos.
22 Todos se expresaban bien de él y estaban admirados por las hermosas palabras que él hablaba. Estaban intrigados y se preguntaban: ―¿No es este el hijo de José?
22 Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?
23 Jesús les dijo: ―Sin duda ustedes me dirán ese refrán: “Médico, cúrate a ti mismo. Haz aquí, en tu propia tierra, lo que hemos oído que hiciste en Capernaúm”.
23 Y les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate á ti mismo: de tantas cosas que hemos oído haber sido hechas en Capernaum, haz también aquí en tu tierra.
24 Pero yo les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra.
24 Y dijo: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su tierra.
25 En tiempos de Elías no llovió por tres años y medio y hubo mucha hambre en toda la tierra. En Israel vivían muchas viudas en esa época;
25 Mas en verdad os digo, [que] muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fué cerrado por tres años y seis meses, que hubo una grande hambre en toda la tierra;
26 sin embargo, a Elías no lo enviaron a ninguna de ellas, sino a una viuda de Sarepta, cerca de la ciudad de Sidón.
26 Pero á ninguna de ellas fué enviado Elías, sino á Sarepta de Sidón, á una mujer viuda.
27 Y en tiempos del profeta Eliseo había en Israel muchos enfermos de lepra, pero Eliseo no sanó a ninguno de ellos sino sanó a Naamán, que era de Siria.
27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fué limpio, sino Naamán el Siro.
28 Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se pusieron furiosos,
28 Entonces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas;
29 se levantaron y lo echaron fuera del pueblo. Lo llevaron a lo alto de la colina sobre la que estaba construido el pueblo, para arrojarlo desde allí,
29 Y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para despeñarle.
30 pero él pasó por en medio de ellos y se fue.
30 Mas él, pasando por medio de ellos, se fué.
31 Jesús se fue a Capernaúm, un pueblo de la región de Galilea, y enseñaba a la gente el día sábado.
31 Y descendió á Capernaum, ciudad de Galilea. Y los enseñaba en los sábados.
32 Los que lo oían se sorprendían de sus enseñanzas, porque hablaba con autoridad.
32 Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con potestad.
33 En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por un espíritu malo que le gritó con todas sus fuerzas:
33 Y estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de un demonio inmundo, el cual exclamó á gran voz,
34 ―¡Por qué te metes con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres tú. ¡El Santo de Dios!
34 Diciendo: Déjanos, ¿qué tenemos contigo, Jesús Nazareno? ¿has venido á destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.
35 Jesús le replicó: ―¡Cállate! ¡Sal de ese hombre! Entonces el demonio derribó al hombre en medio de la gente y salió de él sin hacerle ningún daño.
35 Y Jesús le increpó, diciendo: Enmudece, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio, salió de él, y no le hizo daño alguno.
36 Todos estaban muy asustados y se decían unos a otros: ―¿Qué tienen sus palabras? Con autoridad y poder les ordena a los espíritus malos que salgan, y salen.
36 Y hubo espanto en todos, y hablaban unos á otros, diciendo: ¿Qué palabra es ésta, que con autoridad y potencia manda á los espíritus inmundos, y salen?
37 Y por todo aquel lugar se hablaba de Jesús.
37 Y la fama de él se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la comarca.
38 Al salir Jesús de la sinagoga se fue a la casa de Simón. La suegra de este estaba enferma y con fiebre muy alta, y le pidieron a Jesús que hiciera algo por ella.
38 Y levantándose Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón: y la suegra de Simón estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella.
39 Él se inclinó sobre ella y ordenó que la fiebre se le quitara, y se le quitó. Ella en seguida se levantó y comenzó a servirles.
39 E inclinándose hacia ella, riñó á la fiebre; y la fiebre la dejó; y ella levantándose luego, les servía.
40 Al anochecer, la gente le llevó a Jesús todos los que tuvieran cualquier tipo de enfermedad. Él puso las manos sobre cada uno de ellos y los sanó.
40 Y poniéndose el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades, los traían á él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.
41 También de muchas personas salían demonios que gritaban: «¡Tú eres el Hijo de Dios!». Pero él los reprendía y no los dejaba hablar, porque sabían que era el Cristo.
41 Y salían también demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mas riñéndolos no les dejaba hablar; porque sabían que él era el Cristo.
42 Al amanecer, Jesús salió y se fue a un lugar solitario. La gente lo buscó por todas partes y, cuando lo encontraron, trataron de detenerlo para que no se fuera.
42 Y siendo ya de día salió, y se fué á un lugar desierto: y las gentes le buscaban, y vinieron hasta él; y le detenían para que no se apartase de ellos.
43 Pero él les dijo: «Tengo que anunciar las buenas noticias del reino de Dios a los demás pueblos, porque para eso fui enviado».
43 Mas él les dijo: Que también á otras ciudades es necesario que anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado.
44 Y continuó anunciando las buenas noticias en las sinagogas de los judíos.
44 Y predicaba en las sinagogas de Galilea.
Referencias cruzadas (44)

Pasajes relacionados con cada versículo, del Treasury of Scripture Knowledge, tal como los reúnen y ordenan los lectores de OpenBible.info.

  1. 1 Mateo 4:1–11; Hechos 10:38; Marcos 1:12–13; Lucas 4:18; Isaías 61:1
  2. 2 Éxodo 34:28; Hebreos 4:15; 1 Reyes 19:8; Deuteronomio 9:9; Hebreos 2:18
  3. 3 Mateo 4:3; Lucas 3:22
  4. 4 Deuteronomio 8:3; Mateo 4:4; Mateo 6:31; Efesios 6:17; Éxodo 23:25
  5. 5 1 Juan 2:15–16; 1 Corintios 15:52; Mateo 4:8; Salmo 73:19; Job 20:5
  6. 6 Juan 12:31; 1 Juan 5:19; Juan 14:30; Efesios 2:2; Apocalipsis 20:2–3
  7. 7 Salmo 72:11; Apocalipsis 22:8; Apocalipsis 5:8; Lucas 8:28; Mateo 2:11
  8. 8 Deuteronomio 6:13; Deuteronomio 10:20; Mateo 4:10; Salmo 83:18; Apocalipsis 19:10
  9. 9 Mateo 4:5–6; Lucas 4:3; Romanos 1:4; Mateo 8:29; Job 2:6
  10. 10 Salmo 91:11–12; Hebreos 1:14; 2 Corintios 11:14; Lucas 4:3
  11. 11 Salmo 91:12
  12. 12 Deuteronomio 6:16; Hebreos 3:8–9; 1 Corintios 10:9; Malaquías 3:15; Mateo 4:7
  13. 13 Santiago 4:7; Hebreos 4:15; Mateo 4:11; Juan 14:30
  14. 14 Hechos 10:37; Mateo 4:23–25; Mateo 4:12; Marcos 1:28; Marcos 1:14
  15. 15 Mateo 4:23; Isaías 55:5; Marcos 1:39; Marcos 1:45; Mateo 9:8
  16. 16 Mateo 2:23; Marcos 6:1–3; Mateo 13:54–55; Hechos 13:14–16; Lucas 2:51
  17. 17 Isaías 61:1–3; Hechos 13:15; Hechos 7:42; Hechos 13:27; Lucas 20:42
  18. 18 Isaías 61:1; Mateo 11:5; Salmo 146:7–8; Hechos 10:38; Lucas 7:22
  19. 19 Isaías 61:2; Isaías 63:4; Lucas 19:42; Levítico 25:50–54; Levítico 25:8–13
  20. 20 Lucas 4:17; Juan 8:2; Hechos 16:13; Mateo 5:1–2; Lucas 5:3
  21. 21 Juan 4:25–26; Hechos 3:18; Mateo 13:14; Lucas 10:23–24; Hechos 2:16–18
  22. 22 Mateo 13:54–56; Salmo 45:2; Juan 6:42; Hechos 6:10; Marcos 6:2–3
  23. 23 Mateo 11:23–24; Juan 4:46–53; Juan 2:3–4; Marcos 2:1–12; Romanos 2:21–22
  24. 24 Mateo 13:57; Juan 4:44; Marcos 6:4–5; Hechos 22:3; Hechos 22:18–22
  25. 25 Santiago 5:17; 1 Reyes 17:1; Mateo 20:15; 1 Reyes 18:1–2; Marcos 7:26–29
  26. 26 1 Reyes 17:9–24; Mateo 11:21; Abdías 20
  27. 27 2 Reyes 5:1–27; Juan 17:12; Mateo 12:4; 1 Reyes 19:19–21; Job 36:23
  28. 28 Hechos 7:54; Hechos 22:21–23; Jeremías 37:15–16; Lucas 6:11; Lucas 11:53–54
  29. 29 Juan 8:59; Juan 8:37; Hechos 21:28–32; Juan 15:24–25; Hebreos 13:12
  30. 30 Juan 10:39; Juan 8:59; Juan 18:6–7; Hechos 12:18
  31. 31 Marcos 1:21–28; Mateo 4:13; Hechos 17:1–3; Hechos 13:50–14:2; Mateo 10:23
  32. 32 Lucas 4:36; Mateo 7:28–29; 2 Corintios 10:4–5; Hebreos 4:12–13; Tito 2:15
  33. 33 Marcos 1:23
  34. 34 Marcos 1:24; Santiago 2:19; Mateo 8:29; Apocalipsis 3:7; Lucas 1:35
  35. 35 Lucas 4:41; Lucas 4:39; Mateo 8:26; Apocalipsis 12:12; Marcos 9:26
  36. 36 Lucas 4:32; Marcos 16:17–20; Marcos 7:37; Lucas 10:17–20; Marcos 1:27
  37. 37 Marcos 1:45; Lucas 4:14; Isaías 52:13; Mateo 9:26; Mateo 4:23–25
  38. 38 Mateo 8:14–15; Marcos 1:29–31; Santiago 5:14–15; Juan 11:22; Lucas 7:3–4
  39. 39 Lucas 4:41; Lucas 4:35; Lucas 8:24; Lucas 8:2–3; 2 Corintios 5:14–15
  40. 40 Marcos 1:32–34; Mateo 8:16–17; Marcos 5:23; Hechos 19:12; Marcos 3:10
  41. 41 Marcos 1:34; Santiago 2:19; Hechos 16:17–18; Juan 20:31; Lucas 4:34–35
  42. 42 Lucas 6:12; Marcos 1:35–38; Juan 4:34; Marcos 1:45; Juan 6:24
  43. 43 Marcos 1:38–39; 2 Timoteo 4:2; Juan 6:38–40; Juan 20:21; Marcos 1:14–15
  44. 44 Mateo 4:23; Marcos 1:39; Lucas 4:15

Referencias cruzadas: OpenBible.info (CC BY), tomadas sobre todo del Treasury of Scripture Knowledge (dominio público). · Fuentes y licencias

Lo que dijeron los Padres

Pasajes de los Padres de la Iglesia que comentan o citan este capítulo, tal como aparecen en la edición de Schaff (traducciones inglesas del siglo XIX, de dominio público). Los textos están en inglés.

Cómo se eligieron

«Comentario» es el comienzo de una homilía o exposición sobre este capítulo (homilías de san Juan Crisóstomo; tratados, sermones y comentarios a los Salmos de san Agustín). «Cita» es una frase en la que las notas de la propia edición identifican la cita de un versículo de este capítulo; solo se conserva si el texto coincide con el versículo. Solo se usan obras de autoría segura. Los Salmos siguen la numeración hebrea (Agustín usa la de los Setenta: su Salmo 50 es aquí el 51).

  1. Cita 4:18 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book IV, Chapter XXI)

    For this reason, too, did the Lord Himself read at Capernaum the prophecies of Isaiah: "The Spirit of the Lord is upon Me, because He hath anointed Me; to preach the Gospel to the poor hath He sent Me, to heal the broken-hearted, to preach deliverance to the captives, and sight to the blind." At the same time, showing that …

    Leer en contexto · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  2. Cita 4:24 Augustine of Hippo, Tractates on the Gospel of John (Chapter IV — 1-42)

    She accounted the Lord a prophet, and a prophet indeed He was; for it was of Himself He said, that "a prophet is not without honor, save in his own country." Again, of Him it was said to Moses, "A Prophet will I raise up to them of their brethren, like unto thee." Like, namely, as to the form of …

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 7 (1888)

  3. Cita 4:13 John Chrysostom, Homilies on the Gospel of Matthew (Homily XIII)

    Which Luke also was declaring, when he said, that "he departed from Him for a season;" showing that hereafter he approached Him by his proper instruments.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)

  4. Cita 4:6 Cyril of Jerusalem, Catechetical Lectures (Lecture VIII)

    Never say then that riches are the devil's: for though he say, All these will I give thee, for they are delivered unto me, one may indeed even reject his assertion; for we need not believe the liar: and yet perhaps he spake the truth, being compelled by the power of His presence: for he said not, All these …

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 2, vol. 7 (1894)

  5. Cita 4:6 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book V, Chapter XIX)

    He then, having been thus signally defeated, and then, as it were, concentrating his forces, drawing up in order all his available power for falsehood, in the third place "showed Him all the kingdoms of the world, and the glory of them," saying, as Luke relates, "All these will I give thee,--for they are delivered to me; and to whom …

    Leer en contexto · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)