Los cristianos estuvieron entre las primeras personas fuera de Arabia en oír hablar de Mahoma. A pocos años de su muerte en 632, los ejércitos árabes habían derrotado a los imperios romano y persa, y las comunidades cristianas de Siria, Palestina, Egipto, Armenia e Irak se encontraron viviendo bajo un nuevo dominio. Sus notas, crónicas, diálogos y polémicas están entre los documentos más antiguos que se conservan y que lo mencionan.
¿Qué creían de él? Algunos cristianos suponen que la Iglesia primitiva vio de inmediato que era un falso profeta; algunos escépticos sostienen que las fuentes externas describen a alguien tan distinto de la tradición musulmana que la historia tradicional se derrumba. Ambos simplifican la evidencia. Este artículo lee a los escritores cristianos más antiguos por orden de fecha y se pregunta qué dijeron, qué pudieron saber y cómo debe sopesarlos la Iglesia ortodoxa.
En resumen
Las primeras referencias cristianas a Mahoma son breves y en su mayoría prácticas. Un diálogo griego ambientado en 634, la Enseñanza de Jacob, informa de rumores de segunda mano sobre «un profeta» (traducción nuestra) que había aparecido «con los sarracenos», y lo descarta porque los profetas no vienen con espadas. Una crónica siríaca de hacia 640 registra simplemente una batalla en 634 contra «los árabes de Mahoma». Una historia armenia escrita poco después de 661 lo describe, con sorprendente neutralidad, como un mercader que predicaba al Dios de Abraham. Los escritores siríacos de finales del siglo VII lo llaman el «guía» o el «jefe» de los árabes. Solo en el siglo VIII encontramos un veredicto teológico sostenido, en el capítulo sobre los «ismaelitas» atribuido a San Juan Damasceno, que lo llama falso profeta. En cambio, el patriarca Timoteo I, en su célebre debate ante el califa al-Mahdi (781 o 782), alabó a Mahoma por andar «por el camino de los profetas» y se negó a aceptarlo como profeta. Estas fuentes confirman que Mahoma fue un dirigente real del siglo VII y muestran que la opinión cristiana sobre él se formó gradualmente.
Tesis: Los primeros cristianos no compartieron una visión fija de Mahoma; pasaron del rumor y la crónica a un juicio teológico meditado a lo largo de un siglo aproximadamente, y una lectura ortodoxa honesta debe dejar en pie tanto su acuerdo (Cristo es la revelación final) como la diversidad de su tono.
Por qué importan las fuentes externas, y sus límites
La biografía musulmana más completa de Mahoma se remonta a Ibn Ishaq, fallecido hacia 767, por lo que los historiadores valoran a los observadores externos del siglo VII como testigos más antiguos e independientes. (Los artículos de este sitio sobre lo que nos dicen las fuentes más antiguas sobre Mahoma y sobre el Corán, la sīra, los hadices y las inscripciones tratan el lado islámico.) Pero antiguo no es lo mismo que bien informado. Estos escritores solían estar lejos de Arabia, oían informes de segunda mano y tenían sus propias preocupaciones. Algunos eran calcedonianos (en comunión con Constantinopla), otros de la Iglesia siríaca ortodoxa, otros de la Iglesia del Oriente, uno armenio.
La evidencia histórica primaria
634: «un profeta [...] que viene con los sarracenos»
La Enseñanza de Jacob el recién bautizado (Doctrina Jacobi) es un diálogo griego ambientado entre judíos bautizados a la fuerza en Cartago bajo el emperador Heraclio. Su traductor, Andrew Jacobs, señala que la acción transcurre en la primavera y el verano de 634.1 Hacia el final, un judío llamado Justo lee una carta de su hermano Abraham desde Palestina. Cuando el candidatus romano (un oficial militar) «fue degollado por los sarracenos», escribe Abraham, «dijeron que había aparecido un profeta, que venía con los sarracenos y que proclama la llegada del Ungido que ha de venir y Cristo». Abraham preguntó a «un anciano muy versado en las Escrituras» qué pensaba. El anciano gimió: «Es un impostor. ¿Acaso vienen los profetas con espadas y carros?». Abraham hizo entonces averiguaciones y oyó «que no encuentras nada verdadero en este supuesto profeta, salvo el derramamiento de sangre humana. Pues dice que tiene las llaves del Paraíso, lo cual es increíble».2
Esta es probablemente la referencia más antigua a Mahoma que se conserva, pero Mahoma no es nombrado, y el informe es un rumor dentro de una carta dentro de un diálogo escrito para persuadir a los judíos de que Cristo ya ha venido. El «profeta» proclama un Mesías por venir, lo que no encaja con ningún relato musulmán posterior. El juicio es moral más que doctrinal: un hombre que viene con la espada no es un profeta. La historiadora Patricia Crone, conocida por su escepticismo hacia la narración tradicional, describió lo que evidentemente es este pasaje como procedente de un texto griego «escrito durante la invasión árabe de Siria entre 632 y 634» y concluyó: «No hay duda de que Mahoma existió, a pesar de los intentos ocasionales de negarlo».3 La obra suele fecharse en 634 o poco después, aunque Peter von Sivers ha defendido finales del siglo VII en una ponencia de congreso de 2022.4 {{strong: La Enseñanza de Jacob, ambientada en 634, informa de rumores sobre un profeta que había aparecido con los ejércitos árabes.}}
Hacia 640: «los árabes de Mahoma»
El primer texto cristiano que nombra a Mahoma es una seca anotación de crónica. Una crónica siríaca atribuida a Tomás el Presbítero, compuesta hacia 640 y conservada en un manuscrito del siglo VIII (la llamada Crónica de 724), registra que en febrero del año seléucida 945 (634) hubo, en la versión inglesa que cita Sidney Griffith de Robert Hoyland, «una batalla entre los romanos y los árabes de Muḥammad en Palestina, a doce millas al este de Gaza». La versión latina más antigua de la misma entrada, de Jean-Baptiste Chabot, da como día el viernes 4 de febrero y añade que los romanos huyeron y que muchos aldeanos pobres de Palestina, «christiani, iudaei et samaritani», fueron muertos.5 Griffith la llama «la referencia cristiana a Muḥammad por su nombre más antigua que se conoce hasta ahora».6 {{very-strong: Una crónica siríaca de hacia 640 nombra a Mahoma como el jefe de los árabes que combatieron contra los romanos cerca de Gaza en 634.}}
El cronista no emite ningún juicio religioso. Una nota deteriorada en la primera hoja de un manuscrito siríaco de los Evangelios en la Biblioteca Británica (Add. 14,461) puede estar aún más cerca de los hechos. William Wright, que la catalogó en 1870, escribió que «parece ser una noticia casi contemporánea de la toma de Damasco por los árabes».7 Gran parte es ilegible, y lo que dice sobre Mahoma, si es que dice algo, no puede determinarse por el catálogo.
«644»: un debate que puede ser posterior
Una carta siríaca describe al patriarca siríaco ortodoxo Juan (m. 648) interrogado por un emir musulmán el domingo 9 de mayo; los estudiosos que siguen a François Nau lo han situado por lo general en 644. Barbara Roggema ha sostenido que la datación es frágil. La última pregunta del emir, sobre el derecho sucesorio, presupone normas coránicas y preocupaciones cristianas que pertenecen a un período mucho posterior, y concluye que al menos esa parte del texto «está más cerca en el tiempo de la producción del manuscrito, el año 874, que de la vida del patriarca Juan Sedra». Señala también que el debate no toca en absoluto «la condición profética de Mahoma».8 No debe citarse como un registro de lo que los cristianos decían sobre Mahoma en 644.
Después de 661: el «predicador» de Sebeos y el Dios de Abraham
La historia armenia atribuida al obispo Sebeos termina con el ascenso de Mu‘awiya al califato en 661, y su autor parece haber escrito cerca de esos hechos. En la traducción de Robert Thomson:
En aquel tiempo, un hombre de entre aquellos mismos hijos de Ismael, cuyo nombre era Mahmet, un mercader, se les apareció, como por mandato de Dios, como predicador y camino de la verdad. Les enseñó a reconocer al Dios de Abraham, sobre todo porque era instruido y conocedor de la historia de Moisés.9
Sebeos añade que Mahoma «les dio leyes: no comer carroña, no beber vino, no hablar falsamente y no cometer fornicación», y que los exhortó, como hijos de Abraham, a reclamar la tierra que Dios había prometido a Abraham.10 El marco de Sebeos es bíblico (los árabes son descendientes de Agar), pero su Mahoma es un predicador monoteísta con una ley moral. Algunos detalles, como el papel que da a los refugiados judíos de Edesa, no aparecen en ninguna fuente musulmana y han alimentado teorías revisionistas modernas.
Una crónica siríaca oriental de Juzestán, en Persia, fechada por lo general en la década de 660 o un poco después, describe igualmente a los invasores árabes como enviados por Dios y da de pasada el nombre de su jefe; en la versión latina de Ignazio Guidi, «quorum rector fuit Muhammad», «cuyo jefe fue Mahoma».11
Las décadas de 680 y 690: el «guía» y el mercader
Juan bar Penkaye, monje de la Iglesia del Oriente en el norte de Mesopotamia, escribió su compendio de historia universal hacia 687, poco después de una peste que, dice, comenzó en «el sexagésimo séptimo año del imperio de los árabes» (686). Los árabes, dice, habían recibido «del hombre que era su guía, una orden en favor de los cristianos y los monjes», y por su guía «se adhirieron al culto de un solo Dios, según las costumbres de la antigua ley». Estaban «tan apegados a la tradición de Mahoma, que era su jefe, que infligían la pena de muerte a cualquiera que pareciera no obedecer sus mandatos». Del califa Mu‘awiya escribe: «La justicia floreció bajo su reinado», y los árabes «solo exigían el tributo y lo dejaban libre para sostener cualquier creencia».12 Juan no alababa el islam como verdadero. Llama a los conquistadores un «reino bárbaro» que Dios levantó contra los cristianos a causa de sus divisiones y pecados, y trata los desastres de su propio tiempo como un castigo adicional.
El erudito siríaco ortodoxo Jacobo de Edesa (hacia 630 a 708) anotó en su crónica que «descendit Muhammat ob mercaturam», es decir, que Mahoma bajó por comercio a Palestina y las regiones vecinas (latín de Brooks; traducción nuestra).13
El siglo VIII: San Juan Damasceno y la «herejía de los ismaelitas»
San Juan Damasceno, monje calcedoniano de una familia que había servido a los califas omeyas, compiló su Fuente del conocimiento al final de su vida; Frederic Chase señala que está dedicada a Cosmas como obispo de Maiuma y que por tanto «no pudo haberse compuesto antes de 743». El tratado sobre las herejías que contiene puede ser más antiguo: Schadler recoge una sugerencia de que es anterior a 726.14 La parte central, Sobre las herejías, termina con un capítulo que empieza así:
Existe también la superstición de los ismaelitas, que hasta hoy prevalece y mantiene a la gente en el error, siendo precursora del Anticristo.15
El capítulo continúa: «ha aparecido entre ellos un falso profeta llamado Mohammed. Este hombre, tras haber dado por casualidad con el Antiguo y el Nuevo Testamento y habiendo conversado también, según parece, con un monje arriano, ideó su propia herejía». Resume con cierta exactitud la enseñanza coránica sobre Cristo (nacido de María sin simiente, la Palabra y el Espíritu de Dios pero una criatura, no crucificado), y luego plantea la cuestión de los testigos: «¿cuál de los profetas anunció que se levantaría un profeta así?».16 Las secciones posteriores son duras y a veces burlonas.
Se imponen dos cautelas. Primera, la autoría: el capítulo ha sido puesto en duda, aunque sus editores modernos lo atribuyen a San Juan en su totalidad o en parte. Peter Schadler concluye que «como mínimo tomó el texto y lo completó, y como máximo escribió el texto entero él mismo».17 La vida de San Juan Damasceno en este sitio expone ese debate. Segunda, la afirmación común de que San Juan llamó al islam una «herejía cristiana» va más allá del texto. San Juan define la herejía en sentido amplio, y su catálogo nombra el helenismo y el judaísmo entre los cuatro «padres y arquetipos de todas las herejías». Schadler concluye que, aunque San Juan pudo haber contado el islam como herejía en ese sentido amplio, «no hay evidencia de que lo viera como una “herejía cristiana” en particular».18 {{moderate: San Juan Damasceno escribió, o configuró en gran medida, la primera refutación cristiana sistemática de la condición profética de Mahoma.}}
781 o 782: Timoteo I ante el califa
La declaración cristiana temprana más citada sobre Mahoma es la de Timoteo I, catholicós de la Iglesia del Oriente (727/8 a 823). Durante dos días respondió a las preguntas del califa abasí al-Mahdi y luego puso por escrito la conversación en siríaco. Alphonse Mingana, que la tradujo en 1928, fecha el debate «hacia finales de 781 d. C. o, como muy tarde, 782» y advierte: «No es necesario suponer que cada palabra se pronunció textualmente».19
Preguntado si Cristo o el Evangelio habían anunciado a Mahoma, Timoteo responde con claridad: «En lo que respecta a Mahoma, no he recibido un solo testimonio, ni de Jesucristo ni del Evangelio, que se refiera a su nombre o a sus obras». Explica luego que el Paráclito prometido por Jesús es el Espíritu de Dios, no un hombre posterior.20 Pero cuando el califa pregunta: «¿Qué dices de Mahoma?», Timoteo responde:
Mahoma es digno de toda alabanza, por parte de todas las personas razonables, oh mi soberano. Anduvo por el camino de los profetas y siguió la senda de los amantes de Dios.21
Explica que Mahoma enseñó un solo Dios, apartó a la gente de la idolatría y de las malas obras, y mostró celo por Dios. Cuando al-Mahdi concluye: «Debes, por tanto, aceptar las palabras del Profeta», Timoteo acepta solo la creencia en un solo Dios, que dice «haber aprendido de la Torá, de los Profetas y del Evangelio», y pasa a defender la Trinidad.22 Esto es diplomacia de corte, pero también una posición meditada de Timoteo: a su juicio, Mahoma merece honra por oponerse a la idolatría, pero los cristianos no reciben de él ninguna revelación nueva. Esa valoración es de Timoteo; no es un reconocimiento ortodoxo de Mahoma como profeta, como se explica más abajo en la postura ortodoxa.
Patrones en la evidencia
Los escritores más antiguos vieron a Mahoma sobre todo como el jefe de los árabes y rara vez abordaron su enseñanza; intentaban explicar la conquista. El análisis teológico detallado llega solo cuando los cristianos llevaban varias generaciones viviendo bajo dominio musulmán y podían leer u oír las afirmaciones del Corán sobre Cristo. Y las historias posteriores y más polémicas, como la del monje que supuestamente enseñó a Mahoma, crecieron en los siglos VIII y IX; la leyenda siríaca del monje Sergio Bahira, como señala Griffith, es una composición del siglo IX.23
La postura ortodoxa
Dogma. La Iglesia ortodoxa nunca ha emitido una definición conciliar sobre Mahoma. Su dogma es la fe del Credo y de los concilios: Jesucristo es el Hijo eterno de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre, crucificado y resucitado, y en Él la revelación de Dios es completa. La advertencia de San Pablo se aplica a cualquier afirmación posterior que pretenda corregirla: «Mas aun si nosotros ó un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema» (Gálatas 1:8). Los musulmanes creen que Mahoma es el «sello [es decir, el último] de los profetas» (Corán 33:40, traducción de Julio Cortés).24 Las dos afirmaciones no pueden ser ambas verdaderas, y los cristianos ortodoxos no pueden aceptar a Mahoma como profeta. La negación coránica de la Crucifixión y de la divinidad del Hijo, que San Juan Damasceno ya señaló, es donde está el desacuerdo (véase el estudio de este sitio sobre si el Corán malentiende la Trinidad).
Tradición común. San Juan Damasceno es santo y Padre de la Iglesia, y su capítulo marcó los escritos bizantinos sobre el islam durante siglos. Sus argumentos centrales (la falta de testigos proféticos, la negación de la Cruz) siguen siendo estándar, pero el tono polémico de un Padre, o los detalles de su información, no son dogma.
Opinión teológica. Cómo hablar de Mahoma como persona, y de que apartara a Arabia de los ídolos hacia un solo Dios, es un asunto en el que los cristianos han diferido desde el principio. Timoteo I pertenecía a la Iglesia del Oriente, no a la comunión ortodoxa, pero un cristiano ortodoxo puede respetar su mezcla de firmeza y cortesía. La prueba de Jesús, «Por sus frutos los conoceréis» (Mateo 7:16), es una razón para juzgar la enseñanza con firmeza y para describir con justicia la fe del prójimo.
Los debates entre los estudiosos
En Hagarism: The Making of the Islamic World (1977), Patricia Crone y Michael Cook intentaron reconstruir el islam primitivo en gran parte a partir de estas fuentes externas y no de la tradición musulmana posterior. Como resume Fred Donner su argumento, propusieron que Mahoma y los primeros creyentes predicaban la venida inminente de un Mesías, al que identificaban con el segundo califa, ‘Umar, y que se apoyaban en fuentes judías y cristianas de la época. Esos textos los atrajeron: el profeta de la Doctrina proclama «el Ungido que ha de venir», y Sebeos subraya a Abraham, a los judíos y la Tierra Prometida. En su versión más fuerte, el argumento es que los testigos más antiguos describen un movimiento centrado en Jerusalén y en el fin de los tiempos, que la tradición posterior suavizó.25
La reconstrucción concreta ha sido muy criticada. Donner concluyó que no hay razón para creer que la idea mesiánica estuviera presente entre los creyentes de la época de Mahoma.26 Los propios autores se retractaron después. En 2006 el jurista Liaquat Ali Khan, duro crítico musulmán del libro, informó de que Cook le dijo, y luego confirmó por correo electrónico: «La tesis central de ese libro era, ahora pienso, errónea».27 Crone, como se citó arriba, afirmó en 2008 que la existencia de Mahoma está fuera de duda. Con todo, el método del libro, tomar en serio las fuentes no musulmanas, ha perdurado, y los cristianos no deben usar la retractación de los autores para descartar las diferencias reales entre los informes externos más antiguos y la sīra posterior.
Las objeciones más fuertes
«Son forasteros hostiles que no entendían el islam»
Un lector musulmán puede decir que estos escritores eran enemigos derrotados que se apoyaban en rumores, y que San Juan Damasceno escribió con desprecio. Esto es en parte justo. Pero las fuentes no son uniformemente hostiles. Tomás el Presbítero es neutral en el tono, Sebeos bastante respetuoso, Juan bar Penkaye está lleno de elogios por la paz del reinado de Mu‘awiya, y Timoteo admira el monoteísmo de Mahoma. En cuanto a los hechos básicos (la existencia de Mahoma, su liderazgo, su monoteísmo y su ley moral), la evidencia coincide con la tradición musulmana.
«La Torá y el Evangelio anunciaron a Mahoma»
El Corán dice que los creyentes siguen «al Enviado, el Profeta de los gentiles, a quien ven mencionado en sus textos: en la Tora y en el Evangelio» (7:157), y que Jesús se presentó «como nuncio de un Enviado que vendrá después de mí, llamado Ahmad» (61:6, traducción de Julio Cortés).28 El califa presionó a Timoteo con el Paráclito del Evangelio de San Juan, y Timoteo respondió a partir del texto: Jesús prometió que el Padre «os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre» (Juan 14:16), y Timoteo identifica a ese Consolador como el Espíritu de Dios. El caso completo se expone en el artículo de este sitio sobre si Mahoma está predicho en la Biblia.
«Todos los primeros cristianos sabían que era un falso profeta»
Algunos apologistas cristianos presentan las fuentes más antiguas como un veredicto unánime. La evidencia no lo permite. La refutación sostenida más antigua que se conserva es el capítulo damasceno de la primera mitad del siglo VIII; el «impostor» de la Doctrina es un rumor sin nombre en boca de un personaje judío; los cronistas del siglo VII en su mayoría registran en lugar de juzgar; y un catholicós del siglo VIII alabó a Mahoma delante del califa. La conclusión cristiana de que Mahoma no fue profeta descansa en el Evangelio, no en un consenso primitivo uniforme que no existió.
Lo que podemos afirmar con confianza
- Las fuentes cristianas de las décadas de 630 y 640 se refieren a un jefe de los conquistadores árabes; una crónica siríaca de hacia 640 lo nombra como Mahoma.
- Estas fuentes, independientes de la tradición musulmana posterior, establecen que Mahoma fue una figura real del siglo VII que dirigió a los árabes y predicó un solo Dios.
- Los escritores cristianos del siglo VII lo trataron sobre todo como un dirigente político y militar.
- La refutación teológica sostenida aparece en el siglo VIII, sobre todo en el capítulo sobre los ismaelitas asociado con San Juan Damasceno.
- Los escritores cristianos diferían en el tono, de la polémica del Damasceno a la cortés alabanza de Timoteo I, aunque coincidían en que Mahoma no era un profeta a quien seguir.
Lo que sigue en debate
- {{debated: La fecha exacta de la Enseñanza de Jacob, y si su rumor refleja la predicación del propio Mahoma.}}
- Cuánta información fiable sobre la enseñanza de Mahoma poseían Sebeos y otros escritores lejanos.
- Si San Juan Damasceno escribió todo el capítulo sobre los ismaelitas o adaptó un texto existente.
- Si el debate entre el patriarca Juan y el emir refleja un encuentro real en 644 o una composición posterior.
- Hasta qué punto las diferencias entre los informes externos más antiguos y la biografía musulmana posterior señalan cambios reales en el islam primitivo, y no ignorancia o polémica.
Conclusión
Los primeros cristianos que oyeron hablar de Mahoma veían caer imperios, y sus primeras palabras sobre él son un rumor, un aviso de batalla y un nombre. Cuando los musulmanes sostuvieron que Mahoma completaba la revelación dada a Moisés y a Jesús, los pensadores cristianos respondieron: con firmeza en San Juan Damasceno, con cortesía en Timoteo I. Su convicción común es la fe de la Iglesia, que Dios ha pronunciado su Palabra final en su Hijo, crucificado y resucitado, que pisotea la muerte con la muerte. Los cristianos que creen tener la verdad no necesitan exagerar la evidencia, y los mejores testigos primitivos muestran que se puede rechazar una afirmación profética y hablar con honestidad y caridad de quien la hizo. Vale la pena leer completos a los Padres de la Iglesia (en inglés) precisamente por eso.
Notas
- Andrew S. Jacobs, introducción a Teaching of Jacob Newly Baptized: English Translation, andrewjacobs.org, traducido del texto griego editado por Vincent Déroche, «Doctrina Jacobi», Travaux et Mémoires 11 (1991): 71-219. ↩
- Doctrina Jacobi V.16, trad. de Jacobs, Déroche pp. 209-211. ↩
- Patricia Crone, «What do we actually know about Mohammed?», openDemocracy, 10 de junio de 2008. ↩
- Peter von Sivers, borrador de ponencia presentado en el Séptimo Simposio Inarah, Tréveris, 2022, según figura en su página de Academia.edu. ↩
- Inglés: Sidney H. Griffith, «Islam, Syriac interactions with», en Gorgias Encyclopedic Dictionary of the Syriac Heritage, edición electrónica (Beth Mardutho), que cita a R. G. Hoyland, Seeing Islam as Others Saw It (Princeton: Darwin Press, 1997), 120. Latín: Chronicon miscellaneum ad annum Domini 724 pertinens, ed. E. W. Brooks, trad. latina J.-B. Chabot, en Chronica Minora, pars secunda, CSCO Scriptores Syri, series 3, vol. 4 (París). ↩
- Griffith, «Islam, Syriac interactions with», GEDSH. ↩
- William Wright, Catalogue of Syriac Manuscripts in the British Museum Acquired since the Year 1838, parte 1 (Londres, 1870), 65-66, sobre Add. 14,461, fol. 1. ↩
- Barbara Roggema, «The Debate between Patriarch John and an Emir of the Mhaggrāyē: A Reconsideration of the Earliest Christian-Muslim Debate», en Martin Tamcke, ed., Christians and Muslims in Dialogue in the Islamic Orient of the Middle Ages (Beirut: Orient-Institut; Würzburg: Ergon, 2007), 21-39, en 26 (fecha) y 39 (citas). ↩
- The Armenian History Attributed to Sebeos, trad. R. W. Thomson, con comentario histórico de James Howard-Johnston, Translated Texts for Historians 31 (Liverpool: Liverpool University Press, 1999), cap. 42 en esta numeración (cap. 30 en ediciones más antiguas); texto consultado en historians.armeniancathedral.org (Sebeos 42:5). Sobre la fecha, Crone, «What do we actually know», y los acontecimientos finales de la obra. ↩
- Sebeos, cap. 42 (42:6-7), trad. de Thomson. ↩
- Chronicon anonymum (la Crónica de Juzestán), ed. y trad. latina de Ignazio Guidi, Chronica Minora, pars prior, CSCO Scriptores Syri, series 3, vol. 4 (París, 1903). La traducción es nuestra, a partir del latín de Guidi. ↩
- Juan bar Penkaye, Rish Melle 15, edición inglesa en línea de Roger Pearse (tertullian.org, 2010), basada en el francés de Alphonse Mingana (Sources syriaques, vol. 1, Mosul, 1908) y en Sebastian Brock, «North Mesopotamia in the Late Seventh Century: Book XV of John Bar Penkāyē's Rīš Mellē», Jerusalem Studies in Arabic and Islam 9 (1987): 51-75. El «sexagésimo séptimo año» se data en 686 en la nota de Brock. ↩
- Chronicon Iacobi Edesseni, trad. latina de E. W. Brooks, Chronica Minora, pars tertia, CSCO Scriptores Syri, series 3, vol. 4 (París). Fechas de Jacobo según Griffith y otros, GEDSH, «Yaʿqub of Edessa». ↩
- Frederic H. Chase Jr., introducción a Saint John of Damascus: Writings, Fathers of the Church 37 (Washington, DC: Catholic University of America Press, 1958), xxv. ↩
- Juan Damasceno, Sobre las herejías 101 (100 en la edición de Kotter), trad. de Chase, 153. ↩
- Sobre las herejías 101, trad. de Chase, 153-154. ↩
- Peter Schadler, John of Damascus and Islam: Christian Heresiology and the Intellectual Background to Earliest Christian-Muslim Relations, History of Christian-Muslim Relations 34 (Leiden: Brill, 2018), introducción. ↩
- Schadler, John of Damascus and Islam, cap. 1 (la introducción recoge la fecha anterior a 726 sugerida para Sobre las herejías); para los cuatro «padres y arquetipos», Sobre las herejías, comienzo, trad. de Chase, 111. ↩
- A. Mingana, «The Apology of Timothy the Patriarch before the Caliph Mahdi», Woodbrooke Studies 3, Bulletin of the John Rylands Library 12, n.º 1 (1928): 137-298, en 147. Fechas de Timoteo según GEDSH, «Timotheos I». ↩
- Mingana, «Apology», 169-170. ↩
- Mingana, «Apology», 197. ↩
- Mingana, «Apology», 197-198. ↩
- Griffith, «Islam, Syriac interactions with», GEDSH. ↩
- Gálatas 1:8, Mateo 7:16 y Juan 14:16 según la Reina-Valera 1909 (el original inglés cita la NKJV); Corán 33:40, traducción de Julio Cortés (el original inglés cita Saheeh International, quran.com). ↩
- Patricia Crone y Michael Cook, Hagarism: The Making of the Islamic World (Cambridge: Cambridge University Press, 1977), según el resumen de Fred M. Donner, «La question du messianisme dans l'islam primitif», Revue des mondes musulmans et de la Méditerranée 91-94 (2000): 17-28, resumen. ↩
- Donner, «La question du messianisme», resumen y conclusión. ↩
- Liaquat Ali Khan, «Hagarism: The Story of a Book Written by Infidels for Infidels», comentario, The Baltimore Chronicle, 26 de abril de 2006, que cita un correo electrónico de Michael Cook. ↩
- Corán 7:157 y 61:6, traducción de Julio Cortés (el original inglés cita Saheeh International, quran.com). ↩
Bibliografía
Fuentes primarias
- Doctrina Jacobi nuper baptizati. Texto griego ed. Vincent Déroche, Travaux et Mémoires 11 (1991): 71-219. Inglés: Andrew S. Jacobs, Teaching of Jacob Newly Baptized: English Translation, andrewjacobs.org.
- Chronica Minora, partes I-III. Ed. I. Guidi, E. W. Brooks y J.-B. Chabot. Corpus Scriptorum Christianorum Orientalium, Scriptores Syri, series 3, vol. 4. París, 1903 y años siguientes (incluye la crónica de 724 con las anotaciones de Tomás el Presbítero, la Crónica de Juzestán y la Crónica de Jacobo de Edesa).
- The Armenian History Attributed to Sebeos. Traducido por R. W. Thomson, con comentario histórico de James Howard-Johnston y Tim Greenwood. Translated Texts for Historians 31. Liverpool: Liverpool University Press, 1999.
- Juan bar Penkaye. Summary of World History (Rish Melle), libro 15. Edición inglesa en línea de Roger Pearse, tertullian.org, 2010, a partir de A. Mingana, Sources syriaques (Mosul, 1908), y S. P. Brock (1987).
- Juan Damasceno. Saint John of Damascus: Writings. Traducido por Frederic H. Chase Jr. The Fathers of the Church 37. Washington, DC: Catholic University of America Press, 1958.
- Timoteo I. «The Apology of Timothy the Patriarch before the Caliph Mahdi». Editado y traducido por A. Mingana. Woodbrooke Studies 3. Bulletin of the John Rylands Library 12, n.º 1 (1928): 137-298.
- Wright, William. Catalogue of Syriac Manuscripts in the British Museum Acquired since the Year 1838. Parte 1. Londres, 1870.
- La Biblia Reina-Valera 1909 (el original inglés cita The Holy Bible, New King James Version, Nashville: Thomas Nelson, 1982).
Fuentes ortodoxas y patrísticas
- Schadler, Peter. John of Damascus and Islam: Christian Heresiology and the Intellectual Background to Earliest Christian-Muslim Relations. History of Christian-Muslim Relations 34. Leiden: Brill, 2018.
- Chase, Frederic H., Jr. Introducción a Saint John of Damascus: Writings (arriba).
Otros estudios (incluidos quienes discrepan)
- Brock, Sebastian P. «North Mesopotamia in the Late Seventh Century: Book XV of John Bar Penkāyē's Rīš Mellē». Jerusalem Studies in Arabic and Islam 9 (1987): 51-75.
- Crone, Patricia. «What do we actually know about Mohammed?» openDemocracy, 10 de junio de 2008.
- Crone, Patricia, y Michael Cook. Hagarism: The Making of the Islamic World. Cambridge: Cambridge University Press, 1977.
- Donner, Fred M. «La question du messianisme dans l'islam primitif». Revue des mondes musulmans et de la Méditerranée 91-94 (2000): 17-28.
- Griffith, Sidney H. «Islam, Syriac interactions with». En Gorgias Encyclopedic Dictionary of the Syriac Heritage, ed. Sebastian P. Brock, Aaron M. Butts, George A. Kiraz y Lucas Van Rompay. Edición electrónica, Beth Mardutho.
- Hoyland, Robert G. Seeing Islam as Others Saw It: A Survey and Evaluation of Christian, Jewish and Zoroastrian Writings on Early Islam. Studies in Late Antiquity and Early Islam 13. Princeton, NJ: Darwin Press, 1997.
- Roggema, Barbara. «The Debate between Patriarch John and an Emir of the Mhaggrāyē: A Reconsideration of the Earliest Christian-Muslim Debate». En Christians and Muslims in Dialogue in the Islamic Orient of the Middle Ages, ed. Martin Tamcke, 21-39. Beirut: Orient-Institut; Würzburg: Ergon, 2007.
Fuentes de la tradición analizada (islámicas)
- El Corán. Traducción de Julio Cortés, tanzil.net (el original inglés cita Saheeh International, quran.com).
- Khan, Liaquat Ali. «Hagarism: The Story of a Book Written by Infidels for Infidels». The Baltimore Chronicle, 26 de abril de 2006.