BES Bible in Simple Spanish (2026) 1 Había un hombre de Benjamín llamado Cis, hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afía. Era un benjamita rico y poderoso. 1 Y HABÍA un varón de Benjamín, hombre valeroso, el cual se llamaba Cis, hijo de Abiel, hijo de Seor, hijo de Bechôra, hijo de Aphia, hijo de un hombre de Benjamín.
2 Tenía un hijo llamado Saúl, un joven muy bien parecido. No había entre los israelitas otro más atractivo que él. Era una cabeza más alto que todos los demás. 2 Y tenía él un hijo que se llamaba Saúl, mancebo y hermoso, que entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; del hombro arriba sobrepujaba á cualquiera del pueblo.
3 Un día se perdieron los asnos de Cis, el padre de Saúl. Entonces Cis dijo a Saúl: Toma contigo a uno de los criados y ve a buscar los asnos. 3 Y habíanse perdido las asnas de Cis, padre de Saúl; por lo que dijo Cis á Saúl su hijo: Toma ahora contigo alguno de los criados, y levántate, y ve á buscar las asnas.
4 Pasaron por la región montañosa de Efraín y por la tierra de Salisa, pero no los encontraron. Luego atravesaron la tierra de Saalim, pero tampoco estaban allí. Después recorrieron la tierra de Benjamín y tampoco los encontraron. 4 Y él pasó al monte de Ephraim, y de allí á la tierra de Salisa, y no las hallaron. Pasaron luego por la tierra de Saalim, y tampoco. Después pasaron por la tierra de Benjamín, y no las encontraron.
5 Cuando llegaron a la tierra de Zuf, Saúl dijo al criado que lo acompañaba: Vamos, regresemos. De lo contrario, mi padre dejará de preocuparse por los asnos y empezará a preocuparse por nosotros. 5 Y cuando vinieron á la tierra de Suph, Saúl dijo á su criado que tenía consigo: Ven, volvámonos; porque quizá mi padre, dejado el cuidado de las asnas, estará congojado por nosotros.
6 Pero el criado respondió: En este pueblo hay un hombre de Dios muy respetado. Todo lo que dice se cumple. Vayamos a verlo. Tal vez pueda indicarnos qué camino debemos seguir. 6 Y él le respondió: He aquí ahora hay en esta ciudad un hombre de Dios, que es varón insigne: todas las cosas que él dijere, sin duda vendrán. Vamos pues allá: quizá nos enseñará nuestro camino por donde hayamos de ir.
7 Saúl dijo a su criado: Pero si vamos, ¿qué podemos llevarle al hombre? Ya no nos queda pan, y no tenemos ningún regalo para llevar al hombre de Dios. ¿Qué tenemos? 7 Y Saúl respondió á su criado: Vamos ahora: ¿mas qué llevaremos al varón? Porque el pan de nuestras alforjas se ha acabado, y no tenemos qué presentar al varón de Dios: ¿qué tenemos?
8 El criado respondió: Tengo aquí la cuarta parte de un siclo de plata. Se la daré al hombre de Dios, y él nos indicará qué camino debemos seguir. 8 Entonces tornó el criado á responder á Saúl, diciendo: He aquí se halla en mi mano la cuarta parte de un siclo de plata: esto daré al varón de Dios, porque nos declare nuestro camino.
9 En tiempos antiguos, cuando alguien en Israel iba a consultar a Dios, decía: Vamos a ver al vidente. Al que hoy se llama profeta antes se le llamaba vidente. 9 (Antiguamente en Israel cualquiera que iba á consultar á Dios, decía así: Venid y vamos hasta el vidente: porque el que ahora se llama profeta, antiguamente era llamado vidente).
10 Saúl dijo a su criado: Está bien. Vamos. Y fueron al pueblo donde estaba el hombre de Dios. 10 Dijo entonces Saúl á su criado: Bien dices; ea pues, vamos. Y fueron á la ciudad donde estaba el varón de Dios.
11 Mientras subían hacia el pueblo, encontraron a unas jóvenes que salían a sacar agua y les preguntaron: ¿Está aquí el vidente? 11 Y cuando subían por la cuesta de la ciudad, hallaron unas mozas que salían por agua, á las cuales dijeron: ¿Está en este lugar el vidente?
12 Ellas respondieron: Sí. Va delante de ustedes. Dense prisa, porque hoy llegó al pueblo. El pueblo va a presentar una ofrenda en el lugar alto. 12 Y ellas respondiéndoles, dijeron: Sí; helo aquí delante de ti: date pues priesa, porque hoy ha venido á la ciudad en atención á que el pueblo tiene hoy sacrificio en el alto.
13 Cuando entren en el pueblo lo encontrarán antes de que suba al lugar alto para comer. La gente no comenzará a comer hasta que él llegue y bendiga la ofrenda. Después comerán los invitados. Suban ahora y lo encontrarán. 13 Y cuando entrareis en la ciudad, le encontraréis luego, antes que suba al alto á comer; pues el pueblo no comerá hasta que él haya venido, por cuanto él haya de bendecir el sacrificio, y después comerán los convidados. Subid pues ahora, porque ahora le hallaréis.
14 Ellos subieron al pueblo. Cuando entraban, Samuel salió a su encuentro camino al lugar alto. 14 Ellos entonces subieron á la ciudad; y cuando en medio de la ciudad estuvieron, he aquí Samuel que delante de ellos salía para subir al alto.
15 El día anterior a la llegada de Saúl, el Señor había revelado a Samuel: 15 Y un día antes que Saúl viniese, Jehová había revelado al oído de Samuel, diciendo:
16 Mañana a esta misma hora te enviaré un hombre de la tierra de Benjamín. Úngelo como gobernante de mi pueblo Israel. Él salvará a mi pueblo del poder de los filisteos, porque he visto su aflicción y su clamor ha llegado hasta mí. 16 Mañana á esta misma hora yo enviaré á ti un varón de la tierra de Benjamín, al cual ungirás por príncipe sobre mi pueblo Israel, y salvará mi pueblo de mano de los Filisteos: pues yo he mirado á mi pueblo, porque su clamor ha llegado hasta mí.
17 Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le dijo: Este es el hombre de quien te hablé. Él gobernará a mi pueblo. 17 Y luego que Samuel vió á Saúl, Jehová le dijo: He aquí éste es el varón del cual te hablé; éste señoreará á mi pueblo.
18 Saúl se acercó a Samuel a la entrada del pueblo y le preguntó: Por favor, dime dónde está la casa del vidente. 18 Y llegando Saúl á Samuel en medio de la puerta, díjole: Ruégote que me enseñes dónde está la casa del vidente.
19 Samuel respondió: Yo soy el vidente. Sube delante de mí al lugar alto. Hoy comerás conmigo. Mañana temprano te dejaré ir y te diré todo lo que hay en tu corazón. 19 Y Samuel respondió á Saúl, y dijo: Yo soy el vidente: sube delante de mí al alto, y comed hoy conmigo, y por la mañana te despacharé, y te descubriré todo lo que está en tu corazón.
20 En cuanto a los asnos que se perdieron hace tres días, no te preocupes por ellos, porque ya fueron encontrados. ¿Y a quién pertenece todo lo que Israel desea? ¿No es a ti y a toda la familia de tu padre? 20 Y de las asnas que se te perdieron hoy ha tres días, pierde cuidado de ellas, porque se han hallado. Mas ¿por quién es todo el deseo de Israel, sino por ti y por toda la casa de tu padre?
21 Saúl respondió: ¿No soy yo de Benjamín, la más pequeña de las tribus de Israel? ¿Y no es mi familia una de las menos importantes de la tribu de Benjamín? ¿Por qué me dices estas cosas? 21 Y Saúl respondió, y dijo: ¿No soy yo hijo de Benjamín, de las más pequeñas tribus de Israel? Y mi familia ¿[no es] la más pequeña de todas las familias de la tribu de Benjamín? ¿por qué pues me has dicho cosa semejante?
22 Samuel llevó a Saúl y a su criado al salón de invitados y les dio el lugar principal entre los invitados, que eran unos treinta. 22 Y trabando Samuel de Saúl y de su criado, metiólos en la sala, y dióles lugar á la cabecera de los convidados, que eran como unos treinta hombres.
23 Entonces Samuel dijo al cocinero: Trae la porción que te entregué y te ordené guardar. 23 Y dijo Samuel al cocinero: Trae acá la porción que te dí, la cual te dije que guardases aparte.
24 El cocinero tomó la pierna con la parte que estaba sobre ella y la puso delante de Saúl. Samuel dijo: Aquí está la porción que fue reservada para ti. Cómela, porque se guardó para ti para esta ocasión. Así que aquel día Saúl comió con Samuel. 24 Entonces alzó el cocinero una espaldilla, con lo que estaba sobre ella, y púsola delante de Saúl. Y [Samuel] dijo: He aquí lo que estaba reservado: ponlo delante de ti, y come; porque de industria se guardó para ti, cuando dije: Yo he convidado al pueblo. Y Saúl comió aquel día con Samuel.
25 Cuando bajaron del lugar alto al pueblo, prepararon un lugar para que Saúl descansara, y él se acostó. 25 Y cuando hubieron descendido del alto á la ciudad, él habló con Saúl en el terrado.
26 Al amanecer Samuel llamó a Saúl desde la azotea: Levántate, y te despediré. Saúl se levantó, y él y Samuel salieron juntos. 26 Y [al otro día] madrugaron: y como al apuntar del alba, Samuel llamó á Saúl, [que estaba] en el terrado; y dijo: Levántate, para que te despache. Levantóse luego Saúl, y salieron fuera ambos, él y Samuel.
27 Cuando llegaban a las afueras del pueblo, Samuel dijo a Saúl: Dile a tu criado que siga adelante. El criado siguió, y Samuel añadió: Tú quédate aquí un momento, para que yo te comunique la palabra de Dios. 27 Y descendiendo ellos al cabo de la ciudad, dijo Samuel á Saúl: Di al mozo que vaya delante, (y adelantóse el [mozo]); mas espera tú un poco para que te declare palabra de Dios.