BES Bible in Simple Spanish (2026) 1 Después de esto, los moabitas y los amonitas, junto con algunos meunitas, fueron a luchar contra Josafat. 1 PASADAS estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Ammón, y con ellos [otros] de los Ammonitas, vinieron contra Josaphat á la guerra.
2 Le avisaron a Josafat: «Un gran ejército viene contra ti desde Edom, del otro lado del mar. Ya está en Hazezón-tamar, que es En-gadi». 2 Y acudieron, y dieron aviso á Josaphat, diciendo: Contra ti viene una grande multitud de la otra parte de la mar, y de la Siria; y he aquí ellos están en Hasasón-tamar, que es Engedi.
3 Josafat tuvo miedo y buscó la dirección del Señor. Ordenó un ayuno en todo Judá. 3 Entonces él tuvo temor; y puso Josaphat su rostro para consultar á Jehová, é hizo pregonar ayuno á todo Judá.
4 Los de Judá se reunieron para pedir ayuda al Señor. Llegaron de todas las ciudades de Judá para adorarlo. 4 Y juntáronse los de Judá para pedir [socorro] á Jehová: y también de todas las ciudades de Judá vinieron á pedir á Jehová.
5 Josafat se puso de pie ante la asamblea de Judá y Jerusalén, en el templo del Señor, frente al atrio nuevo. 5 Púsose entonces Josaphat en pie en la reunión de Judá y de Jerusalem, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo;
6 Dijo: «Señor, Dios de nuestros antepasados, ¿no eres tú Dios en el cielo? ¿No gobiernas sobre todos los reinos de las naciones? En tus manos están el poder y la fuerza. Nadie puede resistirte. 6 Y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y te enseñoreas en todos los reinos de las Gentes? ¿no está en tu mano tal fuerza y potencia, que no hay quien te resista?
7 Señor nuestro Dios, ¿no expulsaste a los habitantes de esta tierra delante de tu pueblo Israel y se la diste para siempre a los descendientes de Abraham, tu amigo? 7 Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de aquesta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste á la simiente de Abraham tu amigo para siempre?
8 Ellos habitaron aquí y construyeron un santuario para tu nombre. Dijeron: 8 Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario á tu nombre, diciendo:
9 “Si nos llega alguna desgracia, la guerra, el castigo, una epidemia o el hambre, nos presentaremos ante este templo y ante ti, porque tu nombre está en este templo. Clamaremos a ti en nuestra angustia, y tú nos escucharás y nos salvarás”. 9 Si mal viniere sobre nosotros, ó espada de castigo, ó pestilencia, ó hambre, presentarnos hemos delante de esta casa, y delante de ti, (porque tu nombre está en esta casa,) y de nuestras tribulaciones clamaremos á ti, y tú nos oirás y salvarás.
10 Ahora los amonitas, los moabitas y los habitantes del monte Seir vienen contra nosotros. Cuando Israel salió de Egipto, tú no permitiste que los atacara; Israel se apartó de ellos y no los destruyó. 10 Ahora pues, he aquí los hijos de Ammón y de Moab, y [los del] monte de Seir, á [la tierra de] los cuales no quisiste que pasase Israel cuando venían de la tierra de Egipto, sino que se apartasen de ellos, y no los destruyesen;
11 ¡Mira cómo nos pagan! Vienen a expulsarnos de tu tierra, que nos diste como herencia. 11 He aquí ellos nos dan el pago, viniendo á echarnos de tu heredad, que tú nos diste á poseer.
12 Dios nuestro, ¿no los juzgarás? No tenemos fuerzas para enfrentar a este gran ejército que viene contra nosotros. No sabemos qué hacer, pero nuestros ojos están puestos en ti». 12 ¡Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú? porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros: no sabemos lo que hemos de hacer, mas á ti [volvemos] nuestros ojos.
13 Todo Judá estaba delante del Señor, con sus niños pequeños, sus esposas y sus hijos. 13 Y todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con sus niños, y sus mujeres, y sus hijos.
14 En medio de la asamblea, el Espíritu del Señor vino sobre Jahaziel, hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jehiel, hijo de Matanías, un levita de la familia de Asaf. 14 Y estaba allí Jahaziel hijo de Zachârías, hijo de Benaías, hijo de Jeiel, hijo de Mathanías, Levita de los hijos de Asaph, sobre el cual vino el espíritu de Jehová en medio de la reunión;
15 Dijo: «Escuchen, todo Judá, habitantes de Jerusalén y rey Josafat. Así les dice el Señor: No tengan miedo ni se desanimen por este gran ejército. La batalla es de Dios, no de ustedes. 15 Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalem, y tú, rey Josaphat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta tan grande multitud; porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.
16 Mañana salgan a su encuentro. Ellos suben por la cuesta de Sis. Los encontrarán al final del valle, frente al desierto de Jeruel. 16 Mañana descenderéis contra ellos: he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel.
17 No tendrán que luchar en esta batalla. Tomen sus posiciones, quédense firmes y vean cómo el Señor los salva. Judá y Jerusalén, no tengan miedo ni se desanimen. Salgan mañana a su encuentro, porque el Señor está con ustedes». 17 No habrá para qué vosotros peleéis en este [caso]: paraos, estad quedos, y ved la salud de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalem, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, que Jehová será con vosotros.
18 Josafat se postró con el rostro en tierra. Todo Judá y los habitantes de Jerusalén se postraron ante el Señor y lo adoraron. 18 Entonces Josaphat se inclinó rostro por tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalem se postraron delante de Jehová, y adoraron á Jehová.
19 Los levitas de las familias de Coat y Coré se pusieron de pie y alabaron en voz alta al Señor, Dios de Israel. 19 Y levantáronse los Levitas de los hijos de Coath y de los hijos de Coré, para alabar á Jehová el Dios de Israel á grande y alta voz.
20 Se levantaron temprano y salieron al desierto de Tecoa. Mientras salían, Josafat se puso de pie y les dijo: «Escúchenme, Judá y habitantes de Jerusalén. Confíen en el Señor su Dios y estarán seguros. Confíen en sus profetas y les irá bien». 20 Y como se levantaron por la mañana, salieron por el desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josaphat estando en pie, dijo: Oidme, Judá y moradores de Jerusalem. Creed á Jehová vuestro Dios, y seréis seguros; creed á sus profetas, y seréis prosperados.
21 Después de consultar al pueblo, Josafat designó a los cantores que irían delante del ejército, alabando al Señor con ropas sagradas. Cantaban: «Alabado sea el Señor; su misericordia permanece para siempre». 21 Y habido consejo con el pueblo, puso á algunos que cantasen á Jehová, y alabasen en la hermosura de la santidad, mientras que salía la gente armada, y dijesen: Glorificad á Jehová, porque su misericordia es para siempre.
22 Cuando comenzaron a cantar y alabar, el Señor lanzó un ataque por sorpresa contra los amonitas, los moabitas y los habitantes del monte Seir que venían contra Judá. Fueron derrotados. 22 Y como comenzaron con clamor y con alabanza, puso Jehová contra los hijos de Ammón, de Moab, y del monte de Seir, las emboscadas [de ellos mismos] que venían contra Judá, y matáronse los unos á los otros:
23 Los amonitas y los moabitas atacaron a los habitantes del monte Seir y los destruyeron por completo. Después de acabar con ellos, se atacaron y destruyeron unos a otros. 23 Pues los hijos de Ammón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir, para matarlos y destruirlos; y como hubieron acabado á los del monte de Seir, cada cual ayudó á la destrucción de su compañero.
24 Los de Judá llegaron a la torre de vigilancia del desierto. Al mirar hacia el ejército, solo vieron cadáveres tendidos en el suelo. No se veía a nadie con vida. 24 Y luego que vino Judá á la atalaya del desierto, miraron hacia la multitud; mas he aquí yacían ellos en tierra muertos, que ninguno había escapado.
25 Josafat y su pueblo fueron a recoger el botín. Encontraron muchos animales, riquezas, ropa y objetos de valor, más de lo que podían llevarse. Recogieron tanto botín que tardaron tres días en llevárselo. 25 Viniendo entonces Josaphat y su pueblo á despojarlos, hallaron en ellos muchas riquezas entre los cadáveres, así vestidos como preciosos enseres, los cuales tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar: tres días duró el despojo, porque era mucho.
26 El cuarto día se reunieron en el Valle de la Bendición y allí bendijeron al Señor. Por eso ese lugar se llama Valle de la Bendición hasta hoy. 26 Y al cuarto día se juntaron en el valle de Beracah; porque allí bendijeron á Jehová, y por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de Beracah, hasta hoy.
27 Todos los hombres de Judá y Jerusalén regresaron a Jerusalén con Josafat al frente, llenos de alegría, porque el Señor les había dado gozo al vencer a sus enemigos. 27 Y todo Judá y los de Jerusalem, y Josaphat á la cabeza de ellos, volvieron para tornarse á Jerusalem con gozo, porque Jehová les había dado gozo de sus enemigos.
28 Entraron en Jerusalén y fueron al templo del Señor con instrumentos de cuerdas y de viento. 28 Y vinieron á Jerusalem con salterios, arpas, y bocinas, á la casa de Jehová.
29 El temor de Dios cayó sobre todos los reinos cuando supieron que el Señor había luchado contra los enemigos de Israel. 29 Y fué el pavor de Dios sobre todos los reinos de aquella tierra, cuando oyeron que Jehová había peleado contra los enemigos de Israel.
30 El reino de Josafat tuvo paz, porque el Señor le dio descanso por todas partes. 30 Y el reino de Josaphat tuvo reposo; porque su Dios le dió reposo de todas partes.
31 Josafat reinó sobre Judá. Tenía treinta y cinco años cuando comenzó a reinar y reinó veinticinco años en Jerusalén. Su madre se llamaba Azuba y era hija de Silhi. 31 Así reinó Josaphat sobre Judá: de treinta y cinco años era cuando comenzó á reinar, y reinó veinte y cinco años en Jerusalem. El nombre de su madre fué Azuba, hija de Silhi.
32 Siguió el ejemplo de su padre Asa, sin apartarse de él, e hizo lo recto ante el Señor. 32 Y anduvo en el camino de Asa su padre, sin apartarse de él, haciendo lo recto en los ojos de Jehová.
33 Sin embargo, no se quitaron los santuarios en los lugares altos, y el pueblo aún no era fiel de corazón al Dios de sus antepasados. 33 Con todo eso los altos no eran quitados; que el pueblo aun no había enderezado su corazón al Dios de sus padres.
34 Los demás hechos de Josafat, desde el principio hasta el fin, están escritos en el relato de Jehú, hijo de Hanani, incluido en el libro de los reyes de Israel. 34 Lo demás de los hechos de Josaphat, primeros y postreros, he aquí están escritos en las palabras de Jehú hijo de Hanani, del cual es hecha mención en el libro de los reyes de Israel.
35 Después Josafat, rey de Judá, se alió con Ocozías, rey de Israel, que actuaba con mucha maldad. 35 Pasadas estas cosas, Josaphat rey de Judá trabó amistad con Ochôzías rey de Israel, el cual fué dado á la impiedad:
36 Juntos construyeron barcos en Ezión-geber para ir a Tarsis. 36 E hizo con él compañía para aparejar navíos que fuesen á Tharsis; y construyeron los navíos en Esion-geber.
37 El profeta Eliezer, hijo de Dodava, de Maresa, anunció contra Josafat: «Por haberte aliado con Ocozías, el Señor ha destruido tus obras». Los barcos quedaron destrozados y no pudieron ir a Tarsis. 37 Entonces Eliezer hijo de Dodava de Mareosah, profetizó contra Josaphat, diciendo: Por cuanto has hecho compañía con Ochôzías, Jehová destruirá tus obras. Y los navíos se rompieron, y no pudieron ir á Tharsis.