1 Mi pueblo peca como por encargo, como si sus maldades fueran leyes esculpidas con cincel de hierro o punta de diamante sobre su empedernido corazón o en las esquinas de sus altares. 2 Sus jóvenes son especialistas en cometer maldades, rinden homenaje a ídolos debajo de cada árbol, en lo alto de los montes o en las llanuras de abajo. Por eso entregaré yo todas sus propiedades valiosas a sus enemigos como precio que deben pagar por sus actos malvados. 4 Y la magnífica herencia que les tenía reservada se les escapará de las manos, y los enviaré a servir como esclavos a sus enemigos en tierras lejanas. Porque han provocado mi gran cólera la cual será muy difícil de aplacar. 5 El Señor dice: Maldita la persona que ponga su confianza en cualquier mortal y aleja del Señor su corazón. 6 Es como si fuera sólo un raquítico arbusto del desierto, sin esperanza para el futuro, sólo a duras penas sobreviviendo en la planicie salitrosa de un inhóspito desierto; la prosperidad lo abandonó para siempre. 7 Pero está destinada a prosperar la persona que confía en el Señor y en el Señor ha puesto su esperanza y fe. 8 Esta persona es semejante a un árbol plantado a orillas de un río, cuyas raíces penetran hasta encontrar el agua; este es un árbol al que no agobia el calor ni angustian los largos meses de sequía. Su follaje se mantiene siempre verde y produce con regularidad jugosos frutos. 9 Nada hay tan engañoso ni tan absolutamente perverso como el corazón. Nadie es capaz de conocer a fondo su maldad. 10 Sólo el Señor lo conoce, porque el examina con cuidado todos los corazones y examina los más ocultos móviles de las personas para poder dar a cada cual su recompensa según sus hechos, según como haya vivido. 11 Como ave que llena su nido de polluelos que ella no empolló y que pronto la abandonarán y se irán volando, así es la persona que obtiene su riqueza por medios injustos. Tarde o temprano perderá sus bienes y al final de sus días será sólo una persona miserable. 12 ¡Pero nuestro refugio, oh Señor, eres tú, en quien siempre podemos encontrar protección! 13 ¡Oh Señor, esperanza de Israel, todos cuantos de ti se apartan serán deshonrados y avergonzados! Su futuro es muy mediocre, sólo cosas terrenales, porque han abandonado al Señor, quien es como una fuente de aguas dadoras de vida. 14 ¡Señor, sólo tú puedes sanarme, sólo tú puedes salvarme de todos los peligros, por eso toda la gratitud de mi corazón es sólo para ti! 15 Toda la gente se burla de mí diciendo: «¿Qué es esa palabra del Señor de la que hablas sin parar? Si tus amenazas proceden realmente de Dios, ¿por qué no se cumplen?». 16 Señor, no quiero que alguna terrible calamidad caiga sobre tu pueblo. Tuyo y no mío es el plan, tuyo y no mío es el mensaje que les doy. ¡No soy yo quien quiere su condena! 17 ¡Señor, no me abandones! ¡Siempre te he dicho sinceramente lo que siento! 18 Acarréales confusión y congojas a cuantos me persiguen, y a mí dame paz. ¡Sí, doble destrucción para ellos! 19 Entonces el Señor me dijo: Ve y ponte de pie ante las puertas de la ciudad de Jerusalén, primero ante la puerta por donde entra y sale el rey, y luego ante cada una de las otras, 20 y dile al pueblo: ¡Escuchen el mensaje del Señor, reyes de Judá y todos los habitantes de este país, y ustedes, vecinos de Jerusalén! 21 El Señor dice: Sigan la instrucción del Señor para que vivan; no hagan trabajo innecesario el sábado, sino respétenlo como día apartado. Este mandamiento di a sus antepasados, 23 pero ellos no escucharon ni obedecieron. Tercamente se negaron a recibir mi instrucción y seguirla. 24 Pero si ustedes obedecen mi instrucción, dice el Señor, y se abstienen de trabajar el día sábado y lo guardan como día especial y apartado, 25 esta nación nunca será destruida. Los descendientes de David serán nombrados reyes aquí en Jerusalén; nunca faltarán los reyes y príncipes que cabalguen con pompa y esplendor como señal de fuerza entre el pueblo y esta ciudad nunca será destruida. 26 Y de todas las regiones de Jerusalén, y de las ciudades de Judá y de Benjamín, y más al sur, y de las tierras bajas que se localizan al oeste de Judá, acudirá el pueblo con sus ofrendas quemadas y sus ofrendas de grano y perfumes agradables, trayendo sus sacrificios para rendir homenaje al Señor en su templo. 27 Pero si no me escuchan, y se niegan a dedicar para mí el sábado, y en sábado meten cargamentos de mercancía por estas puertas de Jerusalén como si fuera un día común, entonces incendiaré las puertas. El fuego se extenderá a los palacios y los destruirá, sin que nadie pueda apagar un incendio tan destructivo.
Jeremiah · Biblica Open New Living Bible (Nueva Biblia Viva 2008)
Jeremiah 17 Biblica Open New Living Bible (Nueva Biblia Viva 2008)
Audio: Reina-Valera Antigua (RVA), read by Joyfull · About the recordings
There are no verses 3, 22 in this translation; the other verses keep their usual numbers.
Cross references (25)
Related passages for each verse, from the Treasury of Scripture Knowledge as collected and ranked by readers at OpenBible.info.
- 1 Proverbs 3:3; 2 Corinthians 3:3; Proverbs 7:3; Leviticus 4:25; Job 19:23–24
- 2 2 Chronicles 24:18; Jeremiah 2:20; Judges 3:7; 2 Chronicles 33:3; Isaiah 17:8
- 4 Jeremiah 15:14; Lamentations 5:2; Isaiah 5:25; Jeremiah 7:20; Mark 9:43–49
- 5 Psalm 118:8–9; Psalm 146:3–4; Isaiah 2:22; 2 Chronicles 32:8; Isaiah 31:1–9
- 6 Job 20:17; Psalm 1:4; Deuteronomy 29:23; Job 39:6; Jeremiah 48:6
- 7 Isaiah 26:3–4; Psalm 34:8; Psalm 40:4; Psalm 125:1; Isaiah 30:18
- 8 Psalm 1:3; Isaiah 58:11; Ezekiel 47:12; Ezekiel 31:4–10; Psalm 92:10–15
- 9 Mark 7:21–22; Matthew 15:19; Ecclesiastes 9:3; Proverbs 28:26; Hebrews 3:12
- 10 1 Samuel 16:7; Romans 8:27; Jeremiah 11:20; Revelation 2:23; Hebrews 4:12–13
- 11 Proverbs 28:20; Proverbs 21:6; Jeremiah 22:17; Jeremiah 22:13; Proverbs 15:27
- 12 Psalm 96:6; Jeremiah 3:17; Ezekiel 43:7; Ezekiel 1:26; Jeremiah 14:21
- 13 Revelation 7:17; John 4:14; John 7:37–38; John 4:10; Revelation 22:1
- 14 Psalm 6:2; Deuteronomy 32:39; Psalm 106:47; Psalm 6:4; Luke 4:18
- 15 Isaiah 5:19; Ezekiel 12:22; Jeremiah 20:7–8; Ezekiel 12:27–28; Amos 5:18
- 16 Acts 20:27; Jeremiah 4:19–20; Acts 20:20; Romans 9:1–3; Ezekiel 33:7–9
- 17 Nahum 1:7; Jeremiah 16:19; Psalm 59:16; Psalm 88:15–16; Job 31:23
- 18 Psalm 35:4; Psalm 40:14; Psalm 25:2–3; Psalm 83:17–18; Jeremiah 20:11
- 19 Jeremiah 7:2; Jeremiah 26:2; Acts 5:20; Jeremiah 36:10; Jeremiah 36:6
- 20 Jeremiah 19:3; Jeremiah 22:2; Ezekiel 2:7; Psalm 49:1–2; Micah 3:1
- 21 Nehemiah 13:15–21; Numbers 15:32–36; John 5:9–12; Deuteronomy 4:15; Deuteronomy 4:9
- 23 Proverbs 29:1; Acts 7:51; Jeremiah 19:15; Jeremiah 11:10; Jeremiah 7:24–26
- 24 Deuteronomy 11:13; Jeremiah 17:21–22; 2 Peter 1:5–10; Exodus 15:26; Isaiah 21:7
- 25 Jeremiah 22:4; Isaiah 9:7; Jeremiah 33:15; Jeremiah 33:17; Jeremiah 33:21
- 26 Jeremiah 32:44; Jeremiah 33:13; Zechariah 7:7; Psalm 107:22; Psalm 116:17
- 27 2 Kings 25:9; Jeremiah 7:20; Jeremiah 21:14; Ezekiel 22:8; Amos 1:14
Cross references: OpenBible.info (CC BY), drawn mainly from the public-domain Treasury of Scripture Knowledge. · Sources & licences
What the Fathers said
Passages from the Church Fathers that expound or quote this chapter, verbatim from the public-domain Schaff edition (19th-century English translations).
How these were chosen
“Commentary” is the opening of a homily or exposition on this chapter (John Chrysostom’s homilies, Augustine’s tractates, sermons and expositions of the Psalms). “Quotes” are sentences where the edition’s own footnotes identify a quotation of a verse here, kept only when the wording matches the verse. Only works whose authorship is not in doubt are used. Psalms follow the Hebrew/English numbering (Augustine numbers them as the Septuagint does: his Psalm 50 is Psalm 51 here).
… Christ above, who extended himself through Horos, and imparted a form to their mother; or is it He who is from the Virgin, Emmanuel, who did eat butter and honey, of whom the prophet declared, "He is also a man, and who shall know him?" He was likewise preached by Paul: "For I delivered," he says, "unto you first of …
… called his name Enos, which means man," and "He hoped to call on the name of the Lord God," are sufficient proof that man ought not to rest his hopes in himself; as it is elsewhere written, "Cursed is the man that trusteth in man." Consequently no one ought to trust in himself that he shall become a citizen of …
Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 2 (1887)
… to know men's secrets, hear what saith the prophet, "Thou most entirely alone knowest the hearts;" and again, "God trieth the hearts and reins; " and Jeremiah too saith, "The heart is deep above all things, and it is man, and who shall know him?" and, "Man shall look on the face, but God on the heart." And by many …
Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)
… lying images, wherein there is no profit." But that the Jews, by whom He behoved even to be slain, were not going to acknowledge Him, this prophet thus intimates: "Heavy is the heart through all; and He is a man, and who shall know Him?" That passage also is his which I have quoted in the seventeenth book concerning the …
Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 2 (1887)
For inasmuch as they continually disbelieved the prophets, and used to say, "Where is the day of the Lord:" and "let the counsel of the Holy One of Israel come, that we may know it," by reason that it was many years before what they said came to pass; to lead them off from this encouragement also, he sets the …
Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)