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Mark · Biblica Open New Living Bible (Nueva Biblia Viva 2008)

Mark 9 Biblica Open New Living Bible (Nueva Biblia Viva 2008)

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About ONBV
  • Protestant
  • OT: Masoretic Hebrew (not verified)
  • NT: Critical text (not verified)
  • Protestant (66 books)
  • Dynamic (thought for thought)
  • 2008
  • CC BY-SA 4.0

Audio: Reina-Valera Antigua (RVA), read by Joyfull · About the recordings

ONBV Biblica Open New Living Bible (Nueva Biblia Viva 2008)
RV1909 Reina-Valera 1909
1 »Algunos de los que están aquí no morirán sin contemplar el advenimiento del reino de Dios con poder» —añadió Jesús.
1 TAMBIÉN les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios que viene con potencia.
2 Seis días más tarde, Jesús llevó a Pedro, a Jacobo y a Juan a una montaña alta. Estaban solos. Y allí, delante de ellos, Jesús cambió de apariencia:
2 Y seis días después tomó Jesús á Pedro, y á Jacobo, y á Juan, y los sacó aparte solos á un monte alto; y fué transfigurado delante de ellos.
3 Su ropa adquirió un color blanco y resplandeciente. ¡Ningún lavador de la tierra habría podido lograr tanta blancura!
3 Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve; tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos.
4 Y aparecieron Elías y Moisés, que se pusieron a hablar con Jesús.
4 Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús.
5 ―Maestro, ¡qué bueno que estemos aquí! —exclamó Pedro—. Construiremos tres enramadas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
5 Entonces respondiendo Pedro, dice á Jesús: Maestro, bien será que nos quedemos aquí, y hagamos tres pabellones: para ti uno, y para Moisés otro, y para Elías otro;
6 Hablaba sin saber lo que decía, ya que todos estaban asustados.
6 Porque no sabía lo que hablaba; que estaban espantados.
7 En eso, una nube los cubrió. Desde la nube resonó una voz que les dijo: «Este es mi Hijo amado. Óiganlo a él».
7 Y vino una nube que les hizo sombra, y una voz de la nube, que decía: Este es mi Hijo amado: á él oid.
8 En ese mismo momento, cuando miraron a su alrededor, los discípulos vieron solamente a Jesús.
8 Y luego, como miraron, no vieron más á nadie consigo, sino á Jesús solo.
9 Mientras descendían del monte les suplicó que no dijeran a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara.
9 Y descendiendo ellos del monte, les mandó que á nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de los muertos.
10 Por eso guardaron el secreto, aunque entre ellos se preguntaban qué sería aquello de «resucitar».
10 Y retuvieron la palabra en sí, altercando qué sería aquéllo: Resucitar de los muertos.
11 ―¿Por qué dicen los maestros de la ley que Elías tiene que regresar primero? —le preguntaron.
11 Y le preguntaron, diciendo: ¿Qué es lo que los escribas dicen, que es necesario que Elías venga antes?
12 ―Es cierto —les respondió Jesús—. Elías vendrá primero a restaurar todas las cosas; pero lo cierto es que ya vino y la gente lo maltrató, tal como está escrito de él. Y lo mismo está escrito acerca del Hijo del hombre, que sufrirá mucho y que será rechazado.
12 Y respondiendo él, les dijo: Elías á la verdad, viniendo antes, restituirá todas las cosas: y como está escrito del Hijo del hombre, que padezca mucho y sea tenido en nada.
13 Not in this translation
13 Empero os digo que Elías [ya] vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él.
14 Al llegar a donde estaban los discípulos encontraron que un gran gentío los rodeaba, y a varios maestros de la ley que discutían con ellos.
14 Y como vino á los discípulos, vió grande compañía alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.
15 La llegada de Jesús sorprendió al gentío, que corrió a su encuentro a saludarlo.
15 Y luego toda la gente, viéndole, se espantó, y corriendo á él, le saludaron.
16 ―¿Qué están discutiendo con ellos? —les preguntó.
16 Y preguntóles: ¿Qué disputáis con ellos?
17 Alguien le dijo: ―Maestro, te traía a mi hijo porque tiene un espíritu que no lo deja hablar.
17 Y respondiendo uno de la compañía, dijo: Maestro, traje á ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,
18 Cada vez que el espíritu lo toma, lo arroja al suelo y le hace echar espumarajos por la boca y crujir los dientes; y mi hijo se queda tieso. Pedí a tus discípulos que echaran fuera al espíritu, pero no lo lograron.
18 El cual, donde quiera que le toma, le despedaza; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando: y dije á tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.
19 ―¡Oh generación incrédula! —les respondió Jesús—. ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo he de soportarlos? Traigan acá al muchacho.
19 Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación infiel! ¿hasta cuándo estaré con vosotros? ¿hasta cuándo os tengo de sufrir? Traédmele.
20 Así lo hicieron, pero cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió al muchacho con tal violencia que este cayó al suelo, se revolcó y echó espumarajos por la boca.
20 Y se le trajeron: y como le vió, luego el espíritu le desgarraba; y cayendo en tierra, se revolcaba, echando espumarajos.
21 ―¿Cuánto tiempo lleva en estas condiciones? —le preguntó Jesús al padre. ―Desde pequeño —contestó—.
21 Y [Jesús] preguntó á su padre: ¿Cuánto tiempo há que le aconteció esto? Y él dijo: Desde niño:
22 Muchas veces el espíritu lo arroja en el fuego o en el agua, tratando de matarlo. Por favor, si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos.
22 Y muchas veces le echa en el fuego y en aguas, para matarle; mas, si puedes algo, ayúdanos, teniendo misericordia de nosotros.
23 ―¿Que si puedo? —dijo Jesús—. Cualquier cosa es posible si crees.
23 Y Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo es posible.
24 Al instante el padre exclamó: ―Creo; pero ayúdame a no dudar.
24 Y luego el padre del muchacho dijo clamando: Creo, ayuda mi incredulidad.
25 Cuando Jesús vio que el gentío se agolpaba, reprendió al espíritu impuro con estas palabras: ―Espíritu mudo y sordo, te ordeno que salgas de este muchacho y que no entres más en él.
25 Y como Jesús vió que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.
26 El espíritu gritó, sacudió violentamente al muchacho, y salió de él. El muchacho quedó inmóvil como si estuviera muerto. Por eso, muchos decían: ―¡Está muerto!
26 Entonces [el espíritu] clamando y desgarrándole mucho, salió; y [él] quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto.
27 Pero Jesús lo tomó de la mano, y con su ayuda el muchacho se puso de pie.
27 Mas Jesús tomándole de la mano, enderezóle; y se levantó.
28 Cuando Jesús entró a la casa, los discípulos le preguntaron en privado: ―¿Por qué no pudimos echar fuera aquel espíritu?
28 Y como él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?
29 ―Esta clase de espíritus no puede salir sino por medio de oración —les respondió Jesús.
29 Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.
30 Al salir de aquella región viajaron por Galilea y evitaban que la gente lo supiera,
30 Y habiendo salido de allí, caminaron por Galilea; y no quería que nadie lo supiese.
31 pues deseaba estar con sus discípulos y enseñarles que el Hijo del hombre sería entregado en manos de gente que lo iba a matar, aunque al tercer día resucitaría.
31 Porque enseñaba á sus discípulos, y les decía: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; mas muerto [él], resucitará al tercer día.
32 Ellos no lo entendían, pero tenían miedo de preguntarle.
32 Pero ellos no entendían [esta] palabra, y tenían miedo de preguntarle.
33 Llegaron a Capernaúm. Una vez en la casa, Jesús les preguntó: ―¿Qué venían discutiendo en el camino?
33 Y llegó á Capernaum; y así que estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino?
34 Se quedaron callados porque habían estado discutiendo cuál de ellos era el más importante.
34 Mas ellos callaron; porque los unos con los otros habían disputado en el camino quién [había de ser] el mayor.
35 Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo: ―El que de ustedes quiera ser el primero conviértase en el último de todos y en el siervo de los demás.
35 Entonces sentándose, llamó á los doce, y les dice: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos.
36 Puso luego a un niño en medio de ellos y, tomándolo en los brazos, les dijo:
36 Y tomando un niño, púsolo en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dice:
37 ―El que recibe a un niño como este en mi nombre, me está recibiendo a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.
37 El que recibiere en mi nombre uno de los tales niños, á mí recibe; y el que á mí recibe, no recibe á mí, mas al que me envió.
38 Juan le dijo: ―Maestro, vimos a un hombre que echaba fuera demonios en tu nombre. Nosotros se lo prohibimos, porque no es de los nuestros.
38 Y respondióle Juan, diciendo: Maestro, hemos visto á uno que en tu nombre echaba fuera los demonios, el cual no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos sigue.
39 ―¡No se lo prohíban! —respondió Jesús—. Nadie que realice milagros en mi nombre podrá hablar mal de mí.
39 Y Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre que luego pueda decir mal de mí.
40 El que no está contra nosotros está a favor de nosotros.
40 Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.
41 El que les dé un vaso de agua en mi nombre, porque ustedes son de Cristo, les aseguro que tendrá su recompensa.
41 Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.
42 »Pero si alguien hace que uno de mis creyentes humildes pierda la fe, mejor le sería que lo echaran al mar con una piedra de molino atada al cuello.
42 Y cualquiera que escandalizare á uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y fuera echado en la mar.
43 »Si tu mano te hace pecar, córtatela. Mejor te es ser manco y entrar en la vida que tener las dos manos e ir a parar al inextinguible fuego del infierno.
43 Y si tu mano te escandalizare, córtala: mejor te es entrar á la vida manco, que teniendo dos manos ir á la Gehenna, al fuego que no puede ser apagado;
44 Not in this translation
44 Donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga.
45 Y si tu pie te hace pecar, córtatelo. Mejor es ser cojo y entrar en la vida que tener los dos pies e ir al infierno.
45 Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo: mejor te es entrar á la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en la Gehenna, al fuego que no puede ser apagado;
46 Not in this translation
46 Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.
47 Y si tu ojo te hace pecar, sácatelo. Mejor es entrar tuerto al reino de Dios que tener los dos ojos e ir a parar al infierno,
47 Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo: mejor te es entrar al reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado á la Gehenna;
48 donde el gusano no muere, donde el fuego nunca se apaga.
48 Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.
49 Porque todos serán salados con fuego.
49 Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal.
50 La sal es buena, pero si pierde su sabor, ¿cómo podrá recuperarlo? Tengan siempre sal en ustedes y vivan en paz unos con otros».
50 Buena es la sal; mas si la sal fuere desabrida, ¿con qué la adobaréis? Tened en vosotros mismos sal; y tened paz los unos con los otros.
Cross references (47)

Related passages for each verse, from the Treasury of Scripture Knowledge as collected and ranked by readers at OpenBible.info.

  1. 1 Luke 9:27; Hebrews 2:9; Mark 13:30; Matthew 16:28; Luke 22:18
  2. 2 Luke 9:28–36; Matthew 17:1–8; Isaiah 33:17; Mark 5:37; Mark 14:33
  3. 3 Matthew 28:3; Daniel 7:9; Isaiah 1:18; Revelation 7:9; Psalm 104:1–2
  4. 4 Luke 9:30–31; Luke 24:44; Acts 3:21–24; Matthew 17:3–4; John 5:39
  5. 5 John 14:21–23; John 14:8–9; Psalm 84:10; Psalm 62:2–3; Revelation 22:3–4
  6. 6 Mark 16:5–8; Daniel 10:15–19; Revelation 1:17
  7. 7 2 Peter 1:17; Matthew 3:17; Luke 9:34–36; Mark 1:11; Hebrews 2:1
  8. 8 Luke 24:31; Acts 8:39–40; Acts 10:16; Luke 9:36
  9. 9 Matthew 17:9–13; Mark 5:43; Matthew 12:40; Matthew 27:63; Luke 24:46
  10. 10 Acts 17:18; John 2:19–22; John 16:17–19; Luke 18:33–34; Luke 24:7–8
  11. 11 Malachi 4:5; Malachi 3:1; Matthew 11:14; Mark 9:4; Matthew 17:10–11
  12. 12 Isaiah 53:1–12; Isaiah 50:6; Isaiah 52:14; Luke 1:16–17; Isaiah 40:3–5
  13. 14 Luke 9:37–42; Matthew 17:14–20; Luke 11:53–54; Mark 2:6; Mark 12:14
  14. 15 Mark 9:2–3; Exodus 34:30
  15. 16 Luke 5:30–32; Mark 8:11
  16. 17 Mark 9:25; Luke 11:14; Luke 9:38; Mark 10:13; Mark 5:23
  17. 18 Mark 11:23; Mark 9:28–29; Luke 9:39–40; Matthew 17:19–20; Mark 9:20
  18. 19 Numbers 14:11; Luke 9:41; Psalm 106:21–25; Numbers 14:27; Matthew 17:17
  19. 20 Mark 1:26; Luke 4:35; 1 Peter 5:8; Luke 9:42; Mark 9:26
  20. 21 John 9:20–21; Acts 9:33; John 5:5–6; Mark 5:25; Luke 8:43
  21. 22 Mark 1:40–42; Matthew 15:22–28; Mark 5:19; Matthew 14:31; Matthew 8:2
  22. 23 John 11:40; Hebrews 11:6; Matthew 17:20; Mark 11:23; Matthew 21:21–22
  23. 24 Luke 17:5; Hebrews 12:2; Ephesians 2:8; 2 Thessalonians 1:11; 2 Thessalonians 1:3
  24. 25 Acts 16:18; Isaiah 35:5–6; Matthew 17:18; Mark 9:15; Luke 9:42
  25. 26 Mark 9:20; Mark 1:26; Exodus 5:23; Revelation 12:12; Mark 9:18
  26. 27 Mark 1:31; Acts 3:7; Mark 1:41; Mark 8:23; Mark 5:41
  27. 28 Matthew 17:19–20; Mark 7:17; Matthew 13:36; Matthew 13:10; Matthew 15:15
  28. 29 James 5:15; Daniel 9:3; Matthew 17:20; Ephesians 6:18; 2 Corinthians 12:8
  29. 30 Luke 9:43–45; Mark 6:31–32; Matthew 17:22–23; Matthew 27:22–23
  30. 31 Matthew 16:21; Mark 9:12; Mark 8:31; Luke 24:44–46; Matthew 20:18–19
  31. 32 Luke 18:34; John 16:19; Luke 9:45; Luke 2:50; John 12:16
  32. 33 Matthew 18:1–5; Hebrews 4:13; Luke 9:46–48; John 2:25; John 21:17
  33. 34 Mark 9:50; 1 Peter 5:3; Luke 22:24–30; Philippians 2:3–7; Luke 9:46–48
  34. 35 Matthew 20:25–28; Luke 22:26; Mark 10:42–45; Matthew 23:11; Luke 14:10–11
  35. 36 Mark 10:16; Matthew 18:2; Matthew 19:14–15
  36. 37 Matthew 18:3–5; Luke 10:16; Matthew 10:40–42; John 12:44–45; John 14:21–23
  37. 38 Luke 9:49–50; Numbers 11:26–29; Luke 11:19
  38. 39 1 Corinthians 12:3; 1 Corinthians 13:1–2; Philippians 1:18; Matthew 13:28–29; Matthew 7:22–23
  39. 40 Matthew 12:30; Luke 11:23
  40. 41 Matthew 10:42; Matthew 25:40
  41. 42 Matthew 18:6; Luke 17:1–2; Matthew 18:10; Matthew 25:45–46; Acts 26:11–14
  42. 43 Matthew 5:29–30; Matthew 18:8–9; Matthew 25:41; Hebrews 12:1; Matthew 5:22
  43. 45 Matthew 18:8; Matthew 5:22; Mark 9:43
  44. 47 Matthew 18:9; Matthew 5:28–29; Matthew 5:22; Mark 9:43; Psalm 119:37
  45. 48 Isaiah 66:24; Matthew 25:41; Mark 9:43–45
  46. 49 Leviticus 2:13; Ezekiel 43:24
  47. 50 Colossians 4:6; Romans 12:18; Matthew 5:13; 2 Corinthians 13:11; Hebrews 12:14

Cross references: OpenBible.info (CC BY), drawn mainly from the public-domain Treasury of Scripture Knowledge. · Sources & licences

What the Fathers said

Passages from the Church Fathers that expound or quote this chapter, verbatim from the public-domain Schaff edition (19th-century English translations).

How these were chosen

“Commentary” is the opening of a homily or exposition on this chapter (John Chrysostom’s homilies, Augustine’s tractates, sermons and expositions of the Psalms). “Quotes” are sentences where the edition’s own footnotes identify a quotation of a verse here, kept only when the wording matches the verse. Only works whose authorship is not in doubt are used. Psalms follow the Hebrew/English numbering (Augustine numbers them as the Septuagint does: his Psalm 50 is Psalm 51 here).

  1. Quotes verse 9:44 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book II, Chapters XXXI–XXXII)

    … "The righteous shall shine forth as the sun in the kingdom of their Father;" but He shall send the unrighteous, and those who do not the works of righteousness, "into everlasting fire, where their worm shall not die, and the fire shall not be quenched."

    Read in context · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  2. Quotes verse 9:43–48 Augustine of Hippo, The City of God (Book XXI, Chapters 9–10)

    … fire is not quenched." So, too, of the eye: "It is better for thee to enter into the kingdom of God with one eye, than having two eyes to be cast into hell fire: where their worm dieth not, and the fire is not quenched." He did not shrink from using the same words three times over in one passage.

    Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 2 (1887)

  3. Quotes verse 9:38 John Chrysostom, Homilies on the Gospel of Matthew (Homily XLI)

    For here He signified one actually against them, but there He points to one who in part is on their side: "For they cast out devils," it is said "in Thy name." But to me He seems here to be hinting also at the Jews, setting them on the devil's side.

    Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)

  4. Quotes verse 9:24 Cyril of Jerusalem, Catechetical Lectures (Lecture V)

    Nay, even if thou be faithless, or of little faith, the Lord is loving unto man; He condescends to thee on thy repentance: only on thy part say with honest mind, Lord, I believe, help thou mine unbelief.

    Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 2, vol. 7 (1894)

  5. Quotes verse 9:25 Basil of Caesarea, On the Holy Spirit (Chapters VII–VIII)

    … note how, whenever He instructs us about His Father, He is in the habit of using terms of personal authority, saying, "I will; be thou clean;" and "Peace, be still;" and "But I say unto you;" and "Thou dumb and deaf spirit, I charge thee;" and all other expressions of the same kind, in order that by these we may …

    Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 2, vol. 8 (1895)