BES La Biblia en Español Sencillo 2026 1 Josafat tenía muchas riquezas y honor. Su hijo se había casado con una hija de Acab. 1 TENÍA pues Josaphat riquezas y gloria en abundancia, y trabó parentesco con Achâb.
2 Después de algunos años, Josafat fue a Samaria para visitar a Acab. Acab sacrificó muchas ovejas y bueyes para él y sus acompañantes, y lo convenció de ir con él a Ramot de Galaad. 2 Y después de algunos años descendió á Achâb á Samaria; por lo que mató Achâb muchas ovejas y bueyes para él, y para la gente que con él [venía]: y persuadióle que fuese [con él] á Ramoth de Galaad.
3 Acab, rey de Israel, le preguntó a Josafat, rey de Judá: «¿Irás conmigo a Ramot de Galaad?». Josafat respondió: «Cuenta conmigo y con mi pueblo como contigo mismo y con tu pueblo. Estaremos contigo en la guerra». 3 Y dijo Achâb rey de Israel á Josaphat rey de Judá: ¿Quieres venir conmigo á Ramoth de Galaad? Y él respondió: Como yo, así también tú; y como tu pueblo, así también mi pueblo: [iremos] contigo á la guerra.
4 Josafat le dijo al rey de Israel: «Primero consultemos al Señor». 4 Además dijo Josaphat al rey de Israel: Ruégote que consultes hoy la palabra de Jehová.
5 El rey de Israel reunió a cuatrocientos profetas y les preguntó: «¿Debo ir a luchar contra Ramot de Galaad o no?». Ellos respondieron: «Ve, porque Dios la entregará en manos del rey». 5 Entonces el rey de Israel juntó cuatrocientos profetas, y díjoles: ¿Iremos á la guerra contra Ramoth de Galaad, ó estaréme yo quieto? Y ellos dijeron: Sube, que Dios los entregará en mano del rey.
6 Pero Josafat preguntó: «¿No hay aquí otro profeta del Señor a quien podamos consultar?». 6 Mas Josaphat dijo: ¿Hay aún aquí algún profeta de Jehová, para que por él preguntemos?
7 El rey de Israel le respondió: «Hay otro hombre por medio del cual podemos consultar al Señor, pero lo odio, porque nunca me anuncia nada bueno, sino solo desgracias. Es Micaías, hijo de Imla». Josafat respondió: «El rey no debería hablar así». 7 Y el rey de Israel respondió á Josaphat: Aun hay aquí un hombre por el cual podemos preguntar á Jehová: mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza cosa buena, sino siempre mal. Este es Michêas, hijo de Imla. Y respondió Josaphat: No hable así el rey.
8 El rey de Israel llamó a uno de sus eunucos y le ordenó: «Trae enseguida a Micaías, hijo de Imla». 8 Entonces el rey de Israel llamó un eunuco, y díjole: Haz venir luego á Michêas hijo de Imla.
9 El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, estaban sentados en sus tronos, vestidos con sus ropas reales, junto a la entrada de Samaria. Todos los profetas profetizaban delante de ellos. 9 Y el rey de Israel y Josaphat rey de Judá, estaban sentados cada uno en su trono, vestidos de sus ropas; y estaban sentados en la era á la entrada de la puerta de Samaria, y todos los profetas profetizaban delante de ellos.
10 Sedequías, hijo de Quenaana, había hecho unos cuernos de hierro y decía: «Así dice el Señor: Con estos empujarás a los arameos hasta destruirlos». 10 Y Sedechîas hijo de Chênaana se había hecho cuernos de hierro, y decía: Así ha dicho Jehová: Con estos acornearás á los Siros hasta destruirlos del todo.
11 Todos los profetas anunciaban lo mismo: «Ve a Ramot de Galaad y tendrás éxito. El Señor la entregará en manos del rey». 11 De esta manera profetizaban también todos los profetas, diciendo: Sube á Ramoth de Galaad, y sé prosperado; porque Jehová la entregará en mano del rey.
12 El mensajero que había ido a buscar a Micaías le dijo: «Todos los profetas anuncian cosas buenas al rey. Habla como ellos y anuncia cosas buenas». 12 Y el mensajero que había ido á llamar á Michêas, le habló, diciendo: He aquí las palabras de los profetas á una boca [anuncian] al rey bienes; yo pues te ruego que tu palabra sea como la de uno de ellos, que hables bien.
13 Micaías respondió: «Tan cierto como que vive el Señor, diré lo que él me diga». 13 Y dijo Michêas: Vive Jehová, que lo que mi Dios me dijere, eso hablaré. Y vino al rey.
14 Cuando Micaías llegó, el rey le preguntó: «Micaías, ¿debemos ir a luchar contra Ramot de Galaad o no?». Él respondió: «Ve y tendrás éxito. Los entregarán en tus manos». 14 Y el rey le dijo: Michêas, ¿iremos á pelear contra Ramoth de Galaad, ó estaréme yo quieto? Y él respondió: Subid, que seréis prosperados, que serán entregados en vuestras manos.
15 El rey le dijo: «¿Cuántas veces tengo que hacerte jurar que solo me dirás la verdad en el nombre del Señor?». 15 Y el rey le dijo: ¿Hasta cuántas veces te conjuraré por el nombre de Jehová que no me hables sino la verdad?
16 Micaías respondió: «Vi a todo Israel disperso por las montañas, como ovejas sin pastor. El Señor dijo: “No tienen señor. Que cada uno vuelva en paz a su casa”». 16 Entonces él dijo: He visto á todo Israel derramado por los montes como ovejas sin pastor: y dijo Jehová: Estos no tienen señor; vuélvase cada uno en paz á su casa.
17 El rey de Israel le dijo a Josafat: «¿No te dije que nunca me anuncia nada bueno, sino desgracias?». 17 Y el rey de Israel dijo á Josaphat: ¿No te había yo dicho que no me profetizaría bien, sino mal?
18 Micaías continuó: «Escucha la palabra del Señor. Vi al Señor sentado en su trono, y a todo el ejército del cielo de pie a su derecha y a su izquierda. 18 Entonces él dijo: Oid pues palabra de Jehová: Yo he visto á Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba á su mano derecha y á su izquierda.
19 El Señor preguntó: “¿Cómo se puede engañar a Acab, rey de Israel, para que vaya a Ramot de Galaad y muera allí?”. Uno propuso una cosa y otro, otra. 19 Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá á Achâb rey de Israel, para que suba y caiga en Ramoth de Galaad? Y uno decía así, y otro decía de otra manera.
20 Un espíritu se adelantó y se presentó ante el Señor. Dijo: “Yo lo engañaré”. El Señor le preguntó: “¿Cómo?”. 20 Mas salió un espíritu, que se puso delante de Jehová, y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué modo?
21 El espíritu respondió: “Iré y seré un espíritu de engaño en la boca de todos sus profetas”. El Señor le dijo: “Lograrás engañarlo. Ve y hazlo”. 21 Y él dijo: Saldré y seré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Y [Jehová] dijo: Incita, y también prevalece: sal, y hazlo así.
22 El Señor ha puesto un espíritu de engaño en la boca de estos profetas tuyos y ha anunciado desgracias contra ti». 22 Y he aquí ahora ha puesto Jehová espíritu de mentira en la boca de estos tus profetas; mas Jehová ha decretado el mal acerca de ti.
23 Sedequías, hijo de Quenaana, se acercó y abofeteó a Micaías. Le dijo: «¿Dónde está el Espíritu del Señor que habla por medio de ti?». 23 Entonces Sedechîas hijo de Chênaana se llegó á él, é hirió á Michêas en la mejilla, y dijo: ¿Por qué camino se apartó de mí el espíritu de Jehová para hablarte á ti?
24 Micaías respondió: «Lo verás el día que entres en una habitación interior para esconderte». 24 Y Michêas respondió: He aquí tú lo verás aquel día, cuando te entrarás de cámara en cámara para esconderte.
25 El rey de Israel ordenó: «Lleven a Micaías de vuelta a Amón, gobernador de la ciudad, y a Joás, hijo del rey. 25 Entonces el rey de Israel dijo: Tomad á Michêas, y volvedlo á Amón gobernador de la ciudad, y á Joas hijo del rey.
26 Díganles: “El rey ordena que metan a este hombre en la cárcel y le den comida de prisionero hasta que yo vuelva en paz”». 26 Y diréis: El rey ha dicho así: Poned á éste en la cárcel, y sustentadle con pan de aflicción y agua de angustia, hasta que yo vuelva en paz.
27 Micaías dijo: «Si vuelves en paz, el Señor no ha hablado por medio de mí». 27 Y Michêas dijo: Si tú volvieres en paz, Jehová no ha hablado por mí. Dijo además: Oid[lo], pueblos todos.
28 El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, fueron a Ramot de Galaad. 28 Subió pues el rey de Israel, y Josaphat rey de Judá, á Ramoth de Galaad.
29 El rey de Israel le dijo a Josafat: «Yo entraré en la batalla disfrazado, pero tú lleva tus ropas reales». El rey de Israel se disfrazó y entraron en la batalla. 29 Y dijo el rey de Israel á Josaphat: Yo me disfrazaré para entrar en la batalla: mas tú vístete tus vestidos. Y disfrazóse el rey de Israel, y entró en la batalla.
30 El rey de Aram había ordenado a los comandantes de sus carros de guerra: «No ataquen a nadie, sea pequeño o grande, sino solo al rey de Israel». 30 Había el rey de Siria mandado á los capitanes de los carros que tenía consigo, diciendo: No peleéis con chico ni con grande, sino sólo con el rey de Israel.
31 Cuando los comandantes de los carros vieron a Josafat, pensaron: «Es el rey de Israel», y lo rodearon. Josafat gritó, y el Señor lo ayudó. Dios los apartó de él. 31 Y como los capitanes de los carros vieron á Josaphat, dijeron: Este es el rey de Israel. Y cercáronlo para pelear; mas Josaphat clamó, y ayudólo Jehová, y apartólos Dios de él:
32 Al darse cuenta de que no era el rey de Israel, dejaron de perseguirlo. 32 Pues viendo los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, desistieron de acosarle.
33 Un hombre disparó una flecha al azar e hirió al rey de Israel donde la coraza se unía a su ropa. El rey le dijo al conductor de su carro: «Da la vuelta y sácame de la batalla, porque estoy gravemente herido». 33 Mas disparando uno el arco á la ventura, hirió al rey de Israel entre las junturas y el coselete. El entonces dijo al carretero: Vuelve tu mano, y sácame del campo, porque estoy mal herido.
34 La batalla se hizo más intensa durante el día. El rey de Israel permaneció sostenido en su carro, frente a los arameos, hasta la tarde. Al ponerse el sol, murió. 34 Y arreció la batalla aquel día, por lo que estuvo el rey de Israel en pie en el carro enfrente de los Siros hasta la tarde; mas murió á puestas del sol.