BES La Biblia en Español Sencillo 2026 1 Los miembros del grupo de profetas le dijeron a Eliseo: «El lugar donde vivimos contigo nos queda pequeño. 1 LOS hijos de los profetas dijeron á Eliseo: He aquí, el lugar en que moramos contigo nos es estrecho.
2 Déjanos ir al Jordán. Allí cada uno cortará un tronco y construiremos un lugar para vivir». Eliseo respondió: «Vayan». 2 Vamos ahora al Jordán, y tomemos de allí cada uno una viga, y hagámonos allí lugar en que habitemos. Y él dijo: Andad.
3 Uno de ellos le pidió: «Por favor, ven con nosotros». Eliseo respondió: «Iré». 3 Y dijo uno: Rogámoste que quieras venir con tus siervos. Y él respondió: Yo iré.
4 Fue con ellos, y al llegar al Jordán comenzaron a cortar árboles. 4 Fuése pues con ellos; y como llegaron al Jordán, cortaron la madera.
5 Mientras uno cortaba un tronco, la cabeza de su hacha cayó al agua. Él gritó: «¡Ay, señor mío! ¡El hacha era prestada!». 5 Y aconteció que derribando uno un árbol, cayósele el hacha en el agua; y dió voces, diciendo: ¡Ah, señor mío, que era emprestada!
6 El hombre de Dios le preguntó: «¿Dónde cayó?». Cuando el hombre le mostró el lugar, Eliseo cortó un palo y lo arrojó allí. El hierro subió a la superficie. 6 Y el varón de Dios dijo: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar. Entonces cortó él un palo, y echólo allí; é hizo nadar el hierro.
7 Eliseo dijo: «Recógelo». El hombre extendió la mano y lo tomó. 7 Y dijo: Tómalo. Y él tendió la mano, y tomólo.
8 El rey de Siria estaba en guerra con Israel. Al reunirse con sus oficiales, les indicó el lugar donde pensaba instalar una emboscada. 8 Tenía el rey de Siria guerra contra Israel, y consultando con sus siervos, dijo: En tal y tal lugar estará mi campamento.
9 Pero el hombre de Dios mandó a decirle al rey de Israel: «No pases por ese lugar, porque allí se han ocultado los sirios». 9 Y el varón de Dios envió á decir al rey de Israel: Mira que no pases por tal lugar, porque los Siros van allí.
10 El rey de Israel mandó a vigilar el lugar que el hombre de Dios le había señalado y evitó el peligro. Esto sucedió varias veces. 10 Entonces el rey de Israel envió á aquel lugar que el varón de Dios había dicho y amonestádole; y guardóse de allí, no una vez ni dos.
11 El rey de Siria se inquietó mucho por ello. Reunió a sus oficiales y les preguntó: «¿Quién de ustedes informa al rey de Israel?». 11 Y el corazón del rey de Siria fué turbado de esto; y llamando á sus siervos, díjoles: ¿No me declararéis vosotros quién de los nuestros es del rey de Israel?
12 Uno respondió: «Ninguno de nosotros, mi señor rey. Eliseo, el profeta de Israel, le cuenta al rey de Israel hasta lo que dices en tu habitación». 12 Entonces uno de los siervos dijo: No, rey señor mío; sino que el profeta Eliseo está en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu más secreta cámara.
13 El rey ordenó: «Averigüen dónde está para que mande a capturarlo». Le informaron que estaba en Dotán. 13 Y él dijo: Id, y mirad dónde está, para que yo envíe á tomarlo. Y fuéle dicho: He aquí él está en Dothán.
14 Entonces envió allí un gran ejército con caballos y carros. Llegaron de noche y rodearon la ciudad. 14 Entonces envió el rey allá gente de á caballo, y carros, y un grande ejército, los cuales vinieron de noche, y cercaron la ciudad.
15 A la mañana siguiente, el servidor del hombre de Dios salió y vio el ejército con sus caballos y carros rodeando la ciudad. Le preguntó a Eliseo: «¡Ay, señor mío! ¿Qué vamos a hacer?». 15 Y levantándose de mañana el que servía al varón de Dios, para salir, he aquí el ejército que tenía cercada la ciudad, con gente de á caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos?
16 Eliseo respondió: «No tengas miedo. Los que están con nosotros son más que los que están con ellos». 16 Y él le dijo: No hayas miedo: porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos.
17 Luego oró: «Señor, abre los ojos de este joven para que vea». El Señor abrió los ojos del servidor, y este vio que la montaña estaba llena de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo. 17 Y oró Eliseo, y dijo: Ruégote, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del mozo, y miró: y he aquí que el monte estaba lleno de gente de á caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.
18 Cuando los sirios bajaron hacia él, Eliseo oró al Señor: «Haz que estos hombres no puedan ver». El Señor los dejó sin vista, conforme a la petición de Eliseo. 18 Y luego que los [Siros] descendieron á él, oró Eliseo á Jehová, y dijo: Ruégote que hieras á esta gente con ceguedad. E hiriólos con ceguedad, conforme al dicho de Eliseo.
19 Eliseo les dijo: «Este no es el camino ni esta es la ciudad. Síganme y los llevaré al hombre que buscan». Entonces los condujo a Samaria. 19 Después les dijo Eliseo: No es este el camino, ni es esta la ciudad; seguidme, que yo os guiaré al hombre que buscáis. Y guiólos á Samaria.
20 Al entrar en Samaria, Eliseo oró: «Señor, abre los ojos de estos hombres para que vean». El Señor se los abrió, y ellos descubrieron que estaban en medio de Samaria. 20 Y así que llegaron á Samaria, dijo Eliseo: Jehová, abre los ojos de éstos, para que vean. Y Jehová abrió sus ojos, y miraron, y halláronse en medio de Samaria.
21 Al verlos, el rey de Israel le preguntó a Eliseo: «Padre mío, ¿los mato?». 21 Y cuando el rey de Israel los hubo visto, dijo á Eliseo: ¿Herirélos, padre mío?
22 Eliseo respondió: «No los mates. Ni siquiera matarías a los prisioneros capturados con tu espada y tu arco. Dales pan y agua para que coman y beban, y déjalos volver a su señor». 22 Y él le respondió: No los hieras; ¿herirías tú á los que tomaste cautivos con tu espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua, para que coman y beban, y se vuelvan á sus señores.
23 El rey les preparó un gran banquete. Después de comer y beber, los dejó partir y volvieron a su señor. Las bandas sirias dejaron de invadir el territorio de Israel. 23 Entonces les fué aparejada grande comida: y como hubieron comido y bebido, enviólos, y ellos se volvieron á su señor. Y nunca más vinieron cuadrillas de Siria á la tierra de Israel.
24 Tiempo después, Ben-adad, rey de Siria, reunió a todo su ejército, subió contra Samaria y la sitió. 24 Después de esto aconteció, que Ben-adad rey de Siria juntó todo su ejército, y subió, y puso cerco á Samaria.
25 El hambre llegó a ser tan grave durante el sitio que una cabeza de burro costaba ochenta siclos de plata, y una pequeña medida de excremento de paloma, cinco siclos. 25 Y hubo grande hambre en Samaria, teniendo ellos cerco sobre ella; tanto, que la cabeza de un asno era vendida por ochenta [piezas] de plata, y la cuarta de un cabo de estiércol de palomas por cinco [piezas] de plata.
26 Un día, mientras el rey de Israel caminaba sobre la muralla, una mujer le gritó: «¡Ayúdame, mi señor rey!». 26 Y pasando el rey de Israel por el muro, una mujer le dió voces, y dijo: Salva, rey señor mío.
27 Él respondió: «Si el Señor no te ayuda, ¿de dónde sacaré yo ayuda para ti? ¿Del lugar donde se trilla el grano o del lugar donde se hace el vino?». 27 Y él dijo: Si no te salva Jehová, ¿de dónde te tengo de salvar yo? ¿del alfolí, ó del lagar?
28 Después le preguntó: «¿Qué te pasa?». Ella respondió: «Esta mujer me dijo: “Dame a tu hijo para que lo comamos hoy, y mañana comeremos al mío”. 28 Y díjole el rey: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Esta mujer me dijo: Da acá tu hijo, y comámoslo hoy, y mañana comeremos el mío.
29 Cocimos a mi hijo y nos lo comimos. Al día siguiente le pedí que nos diera a su hijo para comerlo, pero ella lo escondió». 29 Cocimos pues mi hijo, y le comimos. El día siguiente yo le dije: Da acá tu hijo, y comámoslo. Mas ella ha escondido su hijo.
30 Al oírla, el rey rasgó su ropa. Mientras caminaba sobre la muralla, la gente vio que llevaba tela áspera sobre el cuerpo, debajo de su ropa. 30 Y como el rey oyó las palabras de aquella mujer, rasgó sus vestidos, y pasó [así] por el muro: y llegó á ver el pueblo el saco que traía interiormente sobre su carne.
31 El rey dijo: «¡Que Dios me castigue con severidad si hoy no le cortan la cabeza a Eliseo hijo de Safat!». 31 Y él dijo: Así me haga Dios, y así me añada, si la cabeza de Eliseo hijo de Saphat quedare sobre él hoy.
32 Eliseo estaba en su casa, sentado con los ancianos. Antes de que llegara el mensajero del rey, les dijo: «Ese hombre violento ha enviado a alguien para cortarme la cabeza. Cuando llegue el mensajero, cierren la puerta y no lo dejen entrar. Su señor viene detrás de él». 32 Estaba á la sazón Eliseo sentado en su casa, y con él estaban sentados los ancianos: y el rey envió á él un hombre. Mas antes que el mensajero viniese á él, dijo él á los ancianos: ¿No habéis visto cómo este hijo del homicida me envía á quitar la cabeza? Mirad pues, y cuando viniere el mensajero, cerrad la puerta, é impedidle la entrada: ¿no viene tras él el ruido de los pies de su amo?
33 Mientras Eliseo aún hablaba con ellos, llegó el mensajero y dijo: «Esta desgracia viene del Señor. ¿Por qué he de seguir esperando su ayuda?». 33 Aun estaba él hablando con ellos, y he aquí el mensajero que descendía á él; y dijo: Ciertamente este mal de Jehová viene. ¿Para qué tengo de esperar más á Jehová?