BES La Biblia en Español Sencillo 2026 1 El Señor le habló a Jeremías y le dijo: 1 PALABRA que fué de Jehová á Jeremías, diciendo:
2 «Ponte a la entrada del templo del Señor y anuncia allí este mensaje: Escuchen la palabra del Señor, todos los de Judá que entran por estas puertas para adorarlo. 2 Ponte á la puerta de la casa de Jehová, y predica allí esta palabra, y di: Oid palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar á Jehová.
3 Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Corrijan su conducta y sus acciones, y los dejaré seguir viviendo en este lugar. 3 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar.
4 No confíen en palabras engañosas que dicen: “¡Este es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor!”. 4 No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es éste.
5 Si de verdad corrigen su conducta y sus acciones, si de verdad hacen justicia entre una persona y su prójimo, 5 Mas si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con exactitud hiciereis derecho entre el hombre y su prójimo,
6 si no oprimen al extranjero, al huérfano ni a la viuda, si no matan aquí a los inocentes ni siguen a otros dioses para su propio daño, 6 Ni oprimiereis al peregrino, al huérfano, y á la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro;
7 entonces los dejaré seguir viviendo en este lugar, en la tierra que di a sus antepasados desde hace tiempo y para siempre. 7 Os haré morar en este lugar, en la tierra que dí á vuestros padres para siempre.
8 Pero ustedes confían en palabras engañosas que no sirven de nada. 8 He aquí vosotros os confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan.
9 ¿Van a robar, matar, ser infieles a sus esposas, jurar en falso, quemar incienso a Baal y seguir a otros dioses que no conocen, 9 ¿Hurtando, matando, y adulterando, y jurando falso, é incensando á Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis,
10 para luego venir ante mí en este templo que lleva mi nombre y decir: “Estamos a salvo”, y así seguir haciendo todas esas cosas repugnantes? 10 Vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos: para hacer todas estas abominaciones?
11 ¿Acaso este templo que lleva mi nombre se ha convertido para ustedes en una cueva de ladrones? Sí, yo mismo lo he visto», dice el Señor. 11 ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa, sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo veo, dice Jehová.
12 «Vayan a mi lugar de Silo, donde al principio hice habitar mi nombre, y vean lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel. 12 Andad empero ahora á mi lugar que fué en Silo, donde hice que morase mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel.
13 Ustedes han hecho todas estas cosas», dice el Señor. «Les hablé una y otra vez, pero no escucharon; los llamé, pero no respondieron. 13 Ahora pues, por cuanto habéis vosotros hecho todas estas obras, dice Jehová, y bien que os hablé, madrugando para hablar, no oísteis, y os llamé, y no respondisteis;
14 Por eso haré con el templo que lleva mi nombre, en el que ustedes confían, y con el lugar que les di a ustedes y a sus antepasados, lo mismo que hice con Silo. 14 Haré también á esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y á este lugar que dí á vosotros y á vuestros padres, como hice á Silo:
15 Los expulsaré de mi presencia, como expulsé a todos sus hermanos, a todos los descendientes de Efraín. 15 Que os echaré de mi presencia como eché á todos vuestros hermanos, á toda la generación de Ephraim.
16 Y tú, Jeremías, no ores por este pueblo; no eleves gritos ni oraciones por ellos, ni me supliques en su favor, porque no escucharé. 16 Tú pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré.
17 ¿No ves lo que hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén? 17 ¿No ves lo que estos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalem?
18 Los niños recogen leña, los padres encienden el fuego y las mujeres amasan para hacer pasteles para la reina del cielo. Derraman ofrendas de vino a otros dioses para provocarme a ira. 18 Los hijos cogen la leña, y los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas á la reina del cielo y para hacer ofrendas á dioses ajenos, por provocarme á ira.
19 ¿Acaso me provocan a mí?», dice el Señor. «¿No se provocan daño a sí mismos, para su propia vergüenza? 19 ¿Provocaránme ellos á ira, dice Jehová, y no más bien [obran] ellos mismos para confusión de sus rostros?
20 Por eso dice el Señor Dios: Mi ira y mi furor se derramarán sobre este lugar, sobre las personas y los animales, sobre los árboles del campo y los frutos de la tierra. Arderán y no se apagarán». 20 Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que mi furor y mi ira se derrama sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales, y sobre los árboles del campo, y sobre los frutos de la tierra; y encenderáse, y no se apagará.
21 Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: «Añadan sus holocaustos a sus sacrificios y cómanse la carne. 21 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed carne.
22 Cuando saqué a sus antepasados de Egipto, no les hablé ni les di órdenes acerca de holocaustos y sacrificios de animales. 22 Porque no hablé yo con vuestros padres, ni les mandé el día que los saqué de la tierra de Egipto, acerca de holocaustos y de víctimas:
23 Esta fue la orden que les di: “Escuchen mi voz; yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo. Sigan todo el camino que les he ordenado, para que les vaya bien”. 23 Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré á vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mandare, para que os vaya bien.
24 Pero no prestaron atención ni escucharon. Siguieron los pensamientos y el orgullo de su corazón malvado; retrocedieron en vez de avanzar. 24 Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en [sus] consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante,
25 Desde que sus antepasados salieron de Egipto hasta hoy, les he enviado a mis siervos los profetas, día tras día y sin cesar. 25 Desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Y os envié á todos los profetas mis siervos, cada día madrugando y enviándolos:
26 Pero no prestaron atención ni quisieron escuchar. Se volvieron tercos e hicieron cosas peores que sus antepasados. 26 Mas no me oyeron ni inclinaron su oído; antes endurecieron su cerviz, é hicieron peor que sus padres.
27 Tú les dirás todas estas palabras, pero no te escucharán; los llamarás, pero no responderán. 27 Tú pues les dirás todas estas palabras, mas no te oirán; aun los llamarás, y no te responderán.
28 Les dirás: “Esta es la nación que no ha escuchado la voz de su Dios ni ha aceptado su enseñanza. La sinceridad ha muerto y ha desaparecido de sus labios”. 28 Les dirás por tanto: Esta es la gente que no escuchó la voz de Jehová su Dios, ni tomó corrección; perdióse la fe, y de la boca de ellos fué cortada.
29 Córtate el cabello y tíralo, Jerusalén. Entona un lamento en las colinas despejadas, porque el Señor ha rechazado y abandonado a la generación que provocó su ira. 29 Trasquila tu cabello, y arrójalo, y levanta llanto sobre las alturas; porque Jehová ha aborrecido y dejado la nación de su ira.
30 El pueblo de Judá ha hecho lo malo ante mis ojos», dice el Señor. «Han puesto sus imágenes repugnantes en el templo que lleva mi nombre y lo han contaminado. 30 Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehová; pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual mi nombre fué invocado, amancillándola.
31 Construyeron el santuario en un lugar alto de Tofet, en el valle del hijo de Hinom, para quemar en el fuego a sus hijos e hijas. Eso nunca lo ordené ni pasó por mi mente. 31 Y han edificado los altos de Topheth, que es en el valle del hijo de Hinnom, para quemar al fuego sus hijos y sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón.
32 Por eso vienen días», dice el Señor, «en que ya no lo llamarán Tofet ni valle del hijo de Hinom, sino valle de la Muerte. Allí enterrarán a los muertos hasta que no quede espacio. 32 Por tanto, he aquí vendrán días, ha dicho Jehová, que no se diga más, Topheth, ni valle del hijo de Hinnom, sino Valle de la Matanza; y serán enterrados en Topheth, por no haber lugar.
33 Los cadáveres de este pueblo serán alimento para las aves del cielo y las fieras de la tierra, y no habrá quien las espante. 33 Y serán los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra; y no habrá quien las espante.
34 En las ciudades de Judá y las calles de Jerusalén pondré fin a las risas, a las voces de alegría y a las voces del novio y de la novia, porque la tierra quedará desolada». 34 Y haré cesar de las ciudades de Judá, y de la calles de Jerusalem, voz de gozo y voz de alegría, voz de esposo y voz de esposa; porque la tierra será en desolación.