1 Reyes · Biblica® Open Nueva Biblia Viva 2008
1 Reyes 20 Biblica® Open Nueva Biblia Viva 2008
1 Ben Adad, de Siria, movilizó su ejército para ir a sitiar a Samaria, la capital de Israel. Para esto contó con el apoyo de treinta y dos reyes amigos, con sus carros de combate y sus caballos.
1 ENTONCES Ben-adad rey de Siria juntó á todo su ejército, y con él treinta y dos reyes, con caballos y carros: y subió, y puso cerco á Samaria, y combatióla.
2 Envió este mensaje a Acab, rey de Israel: «Tu plata y tu oro son míos, y mías son las mujeres y tus hermosos hijos».
2 Y envió mensajeros á la ciudad á Achâb rey de Israel, diciendo:
3 No está en esta traducción
3 Así ha dicho Ben-adad: Tu plata y tu oro es mío, y tus mujeres y tus hijos hermosos son míos.
4 Por su parte, Acab le envió esta respuesta: «Bien, señor mío, tal como tú lo dices, yo soy tuyo, y todo lo que tengo es tuyo».
4 Y el rey de Israel respondió, y dijo: Como tú dices, rey señor mío, yo soy tuyo, y todo lo que tengo.
5 Después volvieron los mensajeros de Ben Adad y le trajeron otro mensaje: «No solamente debes darme el oro, la plata, las mujeres y los niños, sino que mañana a esta hora enviaré a mis hombres para que busquen en tu casa y en las casas de tu pueblo, y saquen cuanto a ellos les guste».
5 Y volviendo los mensajeros otra vez, dijeron: Así dijo Ben-adad: Yo te envié á decir: Tu plata y tu oro, y tus mujeres y tus hijos me darás.
6 No está en esta traducción
6 Además mañana á estas horas enviaré yo á ti mis siervos, los cuales escudriñarán tu casa, y las casas de tus siervos; y tomarán con sus manos, y llevarán todo lo precioso que tuvieres.
7 Entonces Acab convocó a sus consejeros: ―Miren lo que este hombre está haciendo —se quejó—. Sigue buscando problemas, a pesar de que le dije que podía llevarse las mujeres, los niños, el oro y la plata, tal como lo había pedido.
7 Entonces el rey de Israel llamó á todos los ancianos de la tierra, y díjoles: Entended, y ved ahora cómo éste no busca sino mal: pues que ha enviado á mí por mis mujeres y mis hijos, y por mi plata y por mi oro; y yo no se lo he negado.
8 ―No le entregues nada más —le aconsejaron los ancianos.
8 Y todos los ancianos y todo el pueblo le respondieron: No le obedezcas, ni hagas lo que te pide.
9 Entonces él les dijo a los mensajeros de Ben Adad: ―Díganle a mi señor, el rey: “Yo te daré todo lo que pediste la primera vez, pero lo otro no”. Entonces los mensajeros regresaron para darle el mensaje a Ben Adad.
9 Entonces él respondió á los embajadores de Ben-adad: Decid al rey mi señor: Haré todo lo que mandaste á tu siervo al principio; mas esto no lo puedo hacer. Y los embajadores fueron, y diéronle la respuesta.
10 El rey de los sirios envió este otro mensaje a Acab: «¡Que los dioses me hagan más de lo que te puedo hacer a ti, si dejo que en Samaria quede el polvo suficiente para que cada uno de los que me siguen se lleve un puñado!».
10 Y Ben-adad tornó á enviarle á decir: Así me hagan los dioses, y así me añadan, que el polvo de Samaria no bastará á los puños de todo el pueblo que me sigue.
11 El rey Acab le respondió: «¡No te jactes de la victoria sin siquiera haber peleado todavía!».
11 Y el rey de Israel respondió, y dijo: Decidle, que no se alabe el que se ciñe, como el que ya se desciñe.
12 La respuesta de Acab la recibieron Ben Adad y los otros reyes mientras estaban bebiendo en su campamento. Inmediatamente Ben Adad ordenó a su tropa: «¡Prepárense para el ataque!». De modo que se prepararon para ir a atacar la ciudad.
12 Y como él oyó esta palabra, estando bebiendo con los reyes en las tiendas, dijo á sus siervos: Poned. Y ellos pusieron contra la ciudad.
13 Entonces vino un profeta a ver al rey Acab, y le dio este mensaje de parte del Señor: ―¿Ves a todos estos enemigos? Hoy los entregaré en tus manos, así no te quedará ninguna duda de que yo soy el Señor.
13 Y he aquí un profeta se llegó á Achâb rey de Israel, y le dijo: Así ha dicho Jehová: ¿Has visto esta grande multitud? he aquí yo te la entregaré hoy en tu mano, para que conozcas que yo soy Jehová.
14 Acab respondió: ―Y, ¿cómo lo hará? Y el profeta respondió: ―El Señor dice que lo hará por medio de los siervos de los príncipes de las provincias. ―¿Atacaremos nosotros primero? —preguntó Acab. ―Sí —respondió el profeta.
14 Y respondió Achâb: ¿Por [mano de] quién? Y él dijo: Así ha dicho Jehová: Por [mano de] los criados de los príncipes de las provincias. Y dijo Achâb: ¿Quién comenzará la batalla? Y él respondió: Tú.
15 Entonces Acab pasó revista a los siervos de los príncipes de las provincias, que eran doscientos treinta y dos. Luego pasó revista a todo el pueblo, el cual estaba integrado por siete mil hombres.
15 Entonces él reconoció los criados de los príncipes de las provincias, los cuales fueron doscientos treinta y dos. Luego reconoció todo el pueblo, todos los hijos de Israel, que [fueron] siete mil.
16 Hacia el mediodía, cuando Ben Adad y los treinta y dos reyes aliados estaban bebiendo y se habían embriagado, salieron los primeros hombres de Acab de la ciudad.
16 Y salieron á medio día. Y estaba Ben-adad bebiendo, borracho en las tiendas, él y los reyes, los treinta y dos reyes que habían venido en su ayuda.
17 Cuando se acercaban, los vigías de Ben Adad le informaron: ―Vienen algunos hombres.
17 Y los criados de los príncipes de las provincias salieron los primeros. Y había Ben-adad enviado quien le dió aviso, diciendo: Han salido hombres de Samaria.
18 ―Tómenlos vivos —ordenó Ben Adad—, ya sea que vengan en son de paz o de guerra.
18 El entonces dijo: Si han salido por paz, tomadlos vivos; y si han salido para pelear, tomadlos vivos.
19 Entonces todo el pueblo que seguía a Acab se unió al ataque.
19 Salieron pues de la ciudad los criados de los príncipes de las provincias, y en pos de ellos el ejército.
20 Cada uno mató a un soldado sirio, y repentinamente, todos los sirios huyeron presas del pánico. Los israelitas los persiguieron, pero el rey Ben Adad y unos pocos jinetes escaparon.
20 E hirió cada uno al que venía contra sí: y huyeron los Siros, siguiéndolos los de Israel. Y el rey de Siria, Ben-adad, se escapó en un caballo con alguna gente de caballería.
21 Sin embargo, el grueso de los caballos y carros fueron capturados, y la mayor parte de los sirios murió en aquella batalla.
21 Y salió el rey de Israel, é hirió la gente de á caballo, y los carros; y deshizo los Siros con grande estrago.
22 Entonces el profeta se acercó al rey Acab y le dijo: «Prepárate para otro ataque, pues el rey de Siria volverá a atacar el próximo año».
22 Llegándose luego el profeta al rey de Israel, le dijo: Ve, fortalécete, y considera y mira lo que has de hacer; porque pasado el año, el rey de Siria ha de venir contra ti.
23 Después de su derrota, los siervos del rey Ben Adad le dijeron: «El Dios de Israel es Dios de las colinas, por eso es que los israelitas ganaron. Pero podemos derrotarlos fácilmente en las llanuras.
23 Y los siervos del rey de Siria le dijeron: Sus dioses son dioses de los montes, por eso nos han vencido; mas si peleáremos con ellos en la llanura, [se verá] si no los vencemos.
24 Sólo que esta vez hay que poner gobernadores en vez de reyes.
24 Haz pues así: Saca á los reyes cada uno de su puesto, y pon capitanes en lugar de ellos.
25 Alista otro ejército similar al que perdiste; danos la misma cantidad de caballos, carros y hombres, y pelearemos contra ellos en las llanuras; no hay sombra de duda de que los derrotaremos». El rey Ben Adad hizo lo que ellos sugerían.
25 Y tú, fórmate otro ejército como el ejército que perdiste, caballos por caballos, y carros por carros; luego pelearemos con ellos en campo raso, y [veremos] si no los vencemos. Y él les dió oído, é hízolo así.
26 Al año siguiente alistó a los sirios y salió nuevamente contra Israel, esta vez en Afec.
26 Pasado el año, Ben-adad reconoció los Siros, y vino á Aphec á pelear contra Israel.
27 El rey Acab, por su parte, conformó su ejército, estableció la línea de aprovisionamiento, y salió a ofrecer batalla; pero los israelitas parecían un par de rebaños de cabritos, en comparación con las fuerzas sirias que llenaban todo el campo.
27 Y los hijos de Israel fueron también inspeccionados, y tomando provisiones fuéronles al encuentro; y asentaron campo lo hijos de Israel delante de ellos, como dos rebañuelos de cabras; y los Siros henchían la tierra.
28 Entonces un profeta se presentó ante el rey de Israel con este mensaje de parte del Señor: «Por cuanto los sirios han dicho: “El Señor es un Dios de las montañas y no de las llanuras”, yo te entregaré a todo este pueblo, y ustedes sabrán, sin duda alguna, de que yo soy el Señor».
28 Llegándose entonces el varón de Dios al rey de Israel, hablóle diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto los Siros han dicho, Jehová es Dios de los montes, no Dios de los valles, yo entregaré toda esta grande multitud en tu mano, para que conozcáis que yo soy Jehová.
29 Acamparon uno frente al otro durante siete días, y en el séptimo día se inició la batalla. Los israelitas dieron muerte, en aquel día, a cien mil soldados de infantería siria.
29 Siete días tuvieron asentado campo los unos delante de los otros, y al séptimo día se dió la batalla: y mataron los hijos de Israel de los Siros en un día cien mil hombres de á pie.
30 El resto huyó a refugiarse tras las murallas de Afec; pero las murallas cayeron sobre ellos y mataron a otros veintisiete mil hombres. Ben Adad huyó a la ciudad, y se escondió en una pieza interior de una de las casas.
30 Los demás huyeron á Aphec, á la ciudad: y el muro cayó sobre veinte y siete mil hombres que habían quedado. También Ben-adad vino huyendo á la ciudad, y [escondíase] de cámara en cámara.
31 Entonces sus siervos le dijeron: «Señor, hemos oído decir que los reyes de Israel son muy misericordiosos. Vistámonos con ropas ásperas, pongámonos cuerdas en el cuello y salgamos para ver si el rey Acab nos deja con vida».
31 Entonces sus siervos le dijeron: He aquí, hemos oído de los reyes de la casa de Israel que son reyes clementes: pongamos pues ahora sacos en nuestros lomos, y sogas en nuestras cabezas, y salgamos al rey de Israel: por ventura te salvará la vida.
32 Entonces fueron ante el rey de Israel y le suplicaron: ―Tu siervo Ben Adad te manda a decir que por favor le perdones la vida. ―¿Está vivo aún? —preguntó el rey de Israel—. ¡Él es mi hermano!
32 Ciñeron pues sus lomos de sacos, y sogas á sus cabezas, y vinieron al rey de Israel, y dijéronle: Tu siervo Ben-adad dice: Ruégote que viva mi alma. Y él respondió: Si él vive aún, mi hermano es.
33 Los hombres inmediatamente se aferraron a este rayo de esperanza, y se apresuraron a responder: ―¡Sí, Ben Adad es tu hermano! ―Vayan y tráiganlo —les dijo el rey de Israel. Y cuando Ben Adad llegó, Acab lo invitó a subir a uno de sus carros.
33 Esto tomaron aquellos hombres por buen agüero, y presto tomaron esta palabra de su boca, y dijeron: ¡Tu hermano Ben-adad! Y él dijo: Id, y traedle. Ben-adad entonces se presentó á Achâb, y él le hizo subir en un carro.
34 Ben Adad le dijo: ―Te devolveré las ciudades que mi padre le quitó al tuyo, para que puedas establecer puestos de comercio en Damasco, como mi padre hizo en Samaria. Acab le contestó: ―Siendo así, te dejaré en libertad. De este modo Acab hizo un pacto con Ben Adad, y lo dejó ir.
34 Y díjole [Ben-adad]: Las ciudades que mi padre tomó al tuyo, yo las restituiré; y haz plazas en Damasco para ti, como mi padre las hizo en Samaria. Y yo, [dijo Achâb], te dejaré partir con esta alianza. Hizo pues con él alianza, y dejóle ir.
35 Mientras tanto, el Señor habló a uno de los profetas para que le dijera a otro hombre: ―¡Golpéame! Pero el hombre se negó a hacerlo.
35 Entonces un varón de los hijos de los profetas dijo á su compañero por palabra de Dios: Hiéreme ahora. Mas el [otro] varón no quiso herirle.
36 Entonces el profeta dijo: ―Por cuanto no obedeciste la voz del Señor, saldrá un león y te matará en cuanto yo me haya ido. Y, efectivamente, tan pronto el profeta se fue, un león atacó al hombre y lo mató.
36 Y él le dijo: Por cuanto no has obedecido á la palabra de Jehová, he aquí en apartándote de mí, te herirá un león. Y como se apartó de él, topóle un león, é hirióle.
37 Entonces el profeta fue y le dijo a otro hombre: «¡Golpéame!». Y él lo hizo, y lo dejó herido.
37 Encontróse luego con otro hombre, y díjole: Hiéreme ahora. Y el hombre le dió un golpe, é hízole una herida.
38 El profeta esperó al rey a una orilla del camino, habiéndose vendado los ojos para disfrazarse.
38 Y el profeta se fué, y púsose delante del rey en el camino, y disfrazóse con un velo sobre los ojos.
39 Cuando el rey pasó, el profeta lo llamó y le dijo: ―Señor, yo estaba en la batalla, y un hombre me entregó un prisionero y dijo: “Cuida a este hombre; si él se va, morirás, o me tendrás que dar treinta mil monedas de plata”.
39 Y como el rey pasaba, él dió voces al rey, y dijo: Tu siervo salió entre la tropa: y he aquí apartándose uno, trájome un hombre, diciendo: Guarda á este hombre, y si llegare á faltar, tu vida será por la suya, ó pagarás un talento de plata.
40 Pero mientras yo estaba ocupado en otra cosa, el prisionero desapareció. ―Bueno, es culpa tuya —respondió el rey—. Tendrás que pagar.
40 Y como tu siervo estaba ocupado á una parte y á otra, él desapareció. Entonces el rey de Israel le dijo: Esa será tu sentencia: tú la has pronunciado.
41 Entonces el profeta se arrancó el vendaje de los ojos, y el rey lo reconoció como uno de los profetas.
41 Pero él se quitó de presto el velo de sobre sus ojos, y el rey de Israel conoció que era de los profetas.
42 El profeta le dijo: ―El Señor ha dicho: “Por cuanto tú has salvado la vida del hombre que yo dije que debería morir, tú morirás en su lugar, y tu pueblo morirá en lugar del suyo”.
42 Y él le dijo: Así ha dicho Jehová: Por cuanto soltaste de la mano el hombre de mi anatema, tu vida será por la suya, y tu pueblo por el suyo.
43 Entonces el rey de Israel regresó a Samaria enojado y deprimido.
43 Y el rey de Israel se fué á su casa triste y enojado, y llegó á Samaria.
Personas y lugares de este capítulo
Del árbol genealógico y los mapas bíblicos de este sitio (en inglés), solo donde esas guías citan este capítulo.
Personas
Ben-hadad
King of Aram who besieged Samaria with thirty-two kings, was spared and made a treaty by Ahab, later besieged Samaria again, and was smothered by Hazael while sick.
Citado en la guía: 1 Kings 20:1; 1 Kings 20:34; 2 Kings 6:24
Referencias cruzadas (37)
Pasajes relacionados con cada versículo, del Treasury of Scripture Knowledge, tal como los reúnen y ordenan los lectores de OpenBible.info.
- 1 1 Reyes 15:18; 1 Reyes 22:31; 1 Reyes 15:20; Amós 1:4; Isaías 37:24
- 2 2 Reyes 19:9; Isaías 36:2–22; Isaías 37:9–10
- 4 1 Samuel 13:6–7; Deuteronomio 28:48; Levítico 26:36; 2 Reyes 18:14–16; Jueces 15:11–13
- 7 2 Reyes 5:7; Daniel 11:27; Proverbios 11:27; 1 Crónicas 28:1; Proverbios 11:14
- 10 1 Reyes 19:2; Éxodo 11:8; Hechos 23:12; Jueces 4:10; Isaías 10:13–14
- 11 Proverbios 27:1; Eclesiastés 9:11; Isaías 10:15–16; 1 Samuel 17:44–47; Mateo 26:75
- 12 1 Reyes 16:9; 1 Reyes 20:16; Proverbios 31:4–5; Efesios 5:18; Lucas 21:34
- 13 1 Reyes 20:28; Ezequiel 20:22; Isaías 37:20; Isaías 7:1–9; 2 Reyes 7:1
- 14 Génesis 14:14–16; Jueces 7:16–20; 1 Samuel 17:50; 1 Corintios 1:27–29; 1 Reyes 18:44
- 15 Salmo 106:40–43; 1 Samuel 14:2; 1 Reyes 19:18; Jueces 7:16; 1 Samuel 14:6
- 16 Proverbios 23:29–32; 1 Reyes 16:7; Oseas 4:11; 1 Reyes 16:9; Eclesiastés 10:16–17
- 17 1 Reyes 20:14–15; 1 Reyes 20:19
- 18 2 Reyes 14:8–12; Proverbios 18:12; 1 Samuel 17:44; 1 Samuel 2:3–4; 1 Samuel 14:11–12
- 20 Jueces 7:20–22; 2 Reyes 7:6–7; 1 Samuel 14:13–15; Eclesiastés 9:11; 2 Reyes 19:36
- 21 2 Reyes 3:18; 2 Reyes 3:24; 1 Samuel 17:52; 1 Samuel 14:20–22; Jueces 3:28
- 22 2 Samuel 11:1; 1 Reyes 20:13; 1 Reyes 20:26; 1 Crónicas 20:1; 2 Crónicas 25:8
- 23 1 Reyes 14:23; 1 Samuel 4:8; 2 Reyes 19:12; Isaías 42:8; Salmo 50:21–22
- 24 Proverbios 21:30; 1 Reyes 22:31; 1 Reyes 20:16; 1 Reyes 20:1
- 25 Salmo 10:3
- 26 2 Reyes 13:17; 1 Reyes 20:22; 1 Reyes 20:30; Josué 13:4; Jueces 1:31
- 27 1 Samuel 13:5–8; Jueces 6:5; Jueces 7:8; Josué 1:11; Deuteronomio 32:30
- 28 1 Reyes 20:13; 1 Reyes 17:18; Ezequiel 36:21–23; Ezequiel 12:16; Salmo 79:10
- 29 2 Crónicas 13:17; Salmo 10:16; Isaías 37:36; 2 Samuel 10:18; 2 Crónicas 20:23–25
- 30 2 Crónicas 18:24; 1 Reyes 22:25; 1 Reyes 20:26; Lucas 13:4; Amós 9:3
- 31 Génesis 37:34; 2 Samuel 3:31; 1 Reyes 20:23; 2 Samuel 14:2; 2 Reyes 19:1–2
- 32 1 Reyes 20:3–6; Job 40:11–12; 1 Reyes 20:31; Isaías 10:12; 1 Reyes 20:42
- 33 2 Reyes 10:15; Hechos 8:31; Lucas 16:8; Proverbios 25:13
- 34 1 Reyes 15:20; Isaías 26:10; 1 Reyes 20:42; Isaías 8:12; 2 Crónicas 16:4
- 35 2 Reyes 2:15; 1 Reyes 13:17–18; 2 Reyes 4:1; Mateo 16:24; 2 Reyes 4:38
- 36 1 Reyes 13:26; 1 Samuel 15:22–23; 1 Reyes 13:21–24
- 37 Éxodo 21:12; 1 Reyes 20:35
- 38 1 Reyes 14:2; 2 Samuel 14:2; 1 Reyes 22:30; Mateo 6:16
- 39 2 Reyes 10:24; Proverbios 13:8; 1 Pedro 1:18–19; Job 36:18; Proverbios 6:35
- 40 Job 15:6; Lucas 19:22; Mateo 25:24–27; 2 Samuel 12:5–7; Mateo 21:41–43
- 41 1 Reyes 20:38; Job 2:8; 2 Samuel 13:19; Jeremías 6:26
- 42 1 Reyes 22:31–37; 2 Crónicas 18:33–34; 1 Reyes 20:39; 1 Samuel 15:9–11; 2 Reyes 8:12
- 43 1 Reyes 21:4; 1 Reyes 22:8; Ester 5:13; Proverbios 19:3; Job 5:2
Referencias cruzadas: OpenBible.info (CC BY), tomadas sobre todo del Treasury of Scripture Knowledge (dominio público). · Fuentes y licencias