¿Ocurrió el Diluvio de Noé? Génesis, Gilgamesh y cómo lo leyeron los Padres

Cristo, los apóstoles y los Padres hablan del Diluvio de Noé como historia y como tipo del bautismo. Leemos Génesis 6-9 junto a los relatos mesopotámicos del diluvio (el Génesis de Eridu, Atrahasis, Gilgamesh XI), exponemos en qué coinciden y en qué difieren, presentamos las opiniones cristianas sobre la extensión del Diluvio (universal, regional, del mar Negro) y decimos qué sostiene con firmeza…

Tres preguntas suelen llegar juntas. ¿Ocurrió realmente el Diluvio de Noé? ¿No es la historia una copia de la epopeya babilónica de Gilgamesh? ¿Y tiene un cristiano que creer que el agua cubrió todo el planeta? Son preguntas distintas, y la Iglesia las responde de manera distinta. A la primera responde con un sí firme. La segunda tiene detrás evidencia real y documentada, que exponemos más abajo. En la tercera, la Iglesia nunca ha emitido un dictamen, y cristianos honestos han sostenido más de una opinión.

Este artículo lee Génesis 6-9 como lo leyeron Cristo, los apóstoles y los Padres, pone junto a él los relatos mesopotámicos del diluvio y dice con claridad lo que la evidencia muestra y lo que no. Una respuesta más breve en este sitio, Génesis y la edad de la Tierra, trata de los días de la creación; este trata del Diluvio.

En breve

Génesis cuenta un juicio por agua en los días de un hombre justo, Noé, que construyó un arca por mandato de Dios y salvó a su familia y a los animales. Nuestro Señor habla de «los días de Noé» como historia (Mateo 24:37-39), y también lo hacen San Pedro y la Epístola a los Hebreos. Los mesopotámicos contaron también relatos del diluvio, tres de los cuales se parecen tanto a Génesis que muchos eruditos dicen que Génesis los tomó. Se alejan también mucho en lo que dicen sobre Dios, el pecado y el hombre. Los Padres que escriben sobre el tema toman el Diluvio como un acontecimiento real, ven en el arca a la Iglesia y en el Diluvio un tipo del bautismo, y el único Padre que hemos encontrado que trata la extensión del agua la toma por universal. La Iglesia no ha definido hasta dónde llegó el agua.

Tesis: el Diluvio ocurrió, como dicen la Escritura, Cristo y los Padres; los relatos babilónicos se leen mejor como recuerdos deformados de él que como su fuente; y la geografía del Diluvio es una cuestión abierta, mientras que la verdad del relato no lo es.

Lo que dice Génesis

La causa es moral. «Y corrompióse la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia» (Génesis 6:11). Noé, en cambio, era «varón justo, perfecto fué en sus generaciones; con Dios caminó Noé» (Génesis 6:9).1 Dios manda un arca «de trescientos codos la longitud», «de cincuenta codos su anchura» y «de treinta codos su altura» (Génesis 6:15). El agua sube: «aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas» (Génesis 7:11). Las aguas «prevalecieron mucho en extremo sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos» (Génesis 7:19). El arca reposa «sobre los montes de Ararat» (traducción nuestra; la Reina-Valera 1909 dice aquí «montes de Armenia») (Génesis 8:4). Noé envía un cuervo y luego una paloma, que vuelve con «una hoja de oliva» (Génesis 8:11). Edifica un altar, y el Señor percibe «olor de suavidad» (Génesis 8:20-21). El relato termina con un pacto: «ni habrá más diluvio para destruir la tierra» (Génesis 9:11), sellado con el arco en la nube.

El lenguaje de la extensión es fuerte: murió «todo hombre» (7:21), «quedó solamente Noé» (7:23), y el pacto habla de «toda carne». Sin embargo, la Escritura usa también «todo» y «toda» de lo que el mundo del escritor podía ver. Así dice Génesis 41:57: «toda la tierra venía á Egipto para comprar de José, porque por toda la tierra había crecido el hambre». A Moisés se le dice que Dios pondrá el miedo de Israel «sobre los pueblos debajo de todo el cielo» (Deuteronomio 2:25), y «Toda la tierra procuraba [ver] la cara de Salomón» (1 Reyes 10:24). La frase que Génesis 7:19 usa de los montes, debajo de todos los cielos, tiene su paralelo en Deuteronomio 2:25, donde «debajo de todo el cielo» se dice de pueblos que el escritor podía nombrar. Por eso algunos cristianos leen el Diluvio como inmenso pero regional. Otros responden que Génesis 7 añade detalles, como que murió todo lo «que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices» en la tierra seca (7:22), que el modismo de Génesis 41 no exige. Exponemos ambas posiciones más abajo.

Lo que dicen Cristo y los apóstoles

Nuestro Señor nombra a Noé como una figura de la historia: «Mas como los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca, Y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó á todos» (Mateo 24:37-39). Lucas registra las mismas palabras (17:26-27). El sentido de la comparación depende de que el Diluvio haya ocurrido: la gente vivía como de costumbre hasta el día en que vino.

Los apóstoles dicen lo mismo. «Por la fe Noé, habiendo recibido respuesta de cosas que aun no se veían, con temor aparejó el arca en que su casa se salvase» (Hebreos 11:7). San Pedro habla de los días de Noé, «cuando se aparejaba el arca; en la cual pocas, es á saber, ocho personas fueron salvas por agua» (1 Pedro 3:20), y añade: «A la figura de la cual el bautismo que ahora corresponde nos salva» (1 Pedro 3:21). En su segunda carta Dios «no perdonó al mundo viejo, mas guardó á Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de malvados» (2 Pedro 2:5), y «el mundo de entonces pereció anegado en agua» (2 Pedro 3:6).1 Un cristiano que llame mito al Diluvio tiene que decir que el Señor y sus apóstoles hablaron de un mito como de un hecho y sacaron de él una advertencia para el Último Día. Esa no es una posición ortodoxa.

Los relatos mesopotámicos del diluvio

Tres textos mesopotámicos antiguos cuentan un gran diluvio. Los leemos en traducciones publicadas.

  • El Génesis de Eridu es un texto sumerio en una tablilla dañada de Nippur, fechada hacia 1600 a. C.2 El dios Enki advierte a Ziusudra: «un diluvio barrerá las ciudades», que viene «durante siete días y siete noches» (traducción nuestra).3
  • Atrahasis es una epopeya acadia cuya copia fechada más antigua pertenece al reinado de Ammi-saduqa (hacia 1646-1626 a. C.).2 Los dioses se inquietan por el ruido de los humanos que hicieron, y Enlil envía el Diluvio. Enki habla a Atrahasis a través de la pared de una casa de cañas: «¡Pared, escúchame! ¡Pared de cañas, presta atención a todas mis palabras!»4
  • Gilgamesh, Tablilla XI pertenece a la versión babilónica estándar de la epopeya, que los eruditos sitúan entre los siglos XIII y X a. C., con las mejores copias de la biblioteca de Asurbanipal, en el siglo VII.5 Utnapishtim cuenta a Gilgamesh que Ea lo advirtió del mismo modo, y se le dice: «¡Derriba la casa y construye un bote!»6

Un sacerdote babilonio posterior, Beroso, escribió hacia 278 a. C. una historia en la que Xisutro sobrevive a un diluvio y la nave se posa en Armenia. Su libro se ha perdido, y lo conocemos por citas de Josefo y de Jorge Sincelo.7

En qué coinciden

Los parecidos son reales. Una decisión divina de destruir a la humanidad; una advertencia a un solo hombre; una nave construida según un plano, sellada con brea; la familia y los animales subidos a bordo; un diluvio de días; un aterrizaje en una montaña; aves enviadas (una paloma, una golondrina y un cuervo en Gilgamesh; un cuervo y una paloma en Génesis); un sacrificio después. Génesis dice «percibió Jehová olor de suavidad»; Gilgamesh dice: «los dioses olieron el aroma, los dioses olieron el dulce aroma, y se juntaron como moscas sobre un sacrificio». La nave se detiene en el monte Nimuš en Gilgamesh y en «los montes de Ararat» (traducción nuestra) en Génesis (el nombre es el babilonio Urartu, las tierras altas de Armenia), y Beroso también la hace posarse en Armenia. Muchos eruditos concluyen que Génesis tomó estos relatos más antiguos y los reelaboró.8

En qué difieren

Las diferencias son tan grandes como los parecidos.

  • El motivo. En Atrahasis los dioses actúan porque los humanos hacen demasiado ruido. En Gilgamesh, Enlil actúa, como le dice Ea, «sin reflexión», y más tarde se enfurece porque «¡Ningún hombre debía sobrevivir a la aniquilación!» En Génesis la causa es la «violencia» y la corrupción (6:11-12), y un hombre se salva porque es justo.
  • Los dioses. En los relatos babilónicos los dioses riñen, tienen miedo del diluvio que enviaron, «encogidos como perros», y después tienen hambre porque no queda nadie que los alimente. En Génesis un solo Señor habla, actúa y cumple sus promesas.
  • La nave. Gilgamesh da un cubo cuyos lados miden 120 codos cada uno; Génesis da una caja larga, de 300 por 50 por 30.
  • El final. Utnapishtim y su esposa son hechos «como nosotros, los dioses». Noé recibe una bendición, un mandato de «Fructificad, y multiplicad», y un pacto con todo ser viviente (9:1, 9-17).

Qué significan los parecidos

Hay tres maneras de leer los hechos.

  1. Génesis tomó prestado. Muchos eruditos críticos sostienen esto. No toca por sí mismo la verdad de la Escritura, ya que un escritor inspirado puede usar un relato conocido, corregirlo y enseñar con él. Pero la teología de Génesis es tan distinta de Atrahasis y Gilgamesh que «tomado prestado» no puede ser todo el relato: lo que Génesis conserva es el marco, y todo lo que importa está cambiado.
  2. Todos recuerdan un solo acontecimiento. Después del Diluvio, los hijos de Noé poblaron la tierra: «de ellos fué llena toda la tierra» (Génesis 9:19), y el comienzo del reino de Nimrod, «Babel, y Erech», está «en la tierra de Shinar» (Génesis 10:10; 11:2), el país de los diluvios mesopotámicos. Los pueblos descendientes de los supervivientes conservarían el recuerdo, y las naciones politeístas lo contarían a su manera. Los primeros escritores adoptaron esta opinión. Teófilo, obispo de Antioquía a fines del siglo II, dice que los griegos cuentan de Deucalión y Pirra, y que Moisés, en cambio, relata «de qué manera vino el diluvio sobre la tierra» sin fábula (traducción nuestra).9 Josefo observa que «todos los escritores de historias bárbaras mencionan este diluvio y esta arca», y cita a Beroso.10
  3. El Diluvio es un mito en todas partes. Esto choca con Mateo 24 y 2 Pedro 3, como vimos.

Sostenemos la segunda lectura, y puede incluir parte de la primera. Moisés, o la tradición que recibió, no necesitaba aprender el Diluvio de Babilonia; Dios le enseña lo que una tablilla babilónica deforma. La fecha más antigua de las tablillas no resuelve esto, ya que la forma escrita de Génesis es en sí misma discutida (véase ¿Quién escribió el Pentateuco? (en inglés)), y una copia más antigua de un relato solo muestra que el relato se contaba, no que fuera verdadero.

Según Livius, el héroe de los tres relatos mesopotámicos es un rey de Shuruppak, una ciudad del sur de Irak. Las excavaciones de los años veinte y treinta encontraron capas de arcilla de río en Ur, Kish, Shuruppak y Uruk, de fechas distintas, desde fines del cuarto milenio hasta mediados del tercer milenio a. C. Leonard Woolley anunció en 1929 que la arcilla de Ur la había depositado el Diluvio, pero no se encontró un depósito similar en Eridu, y las capas de los otros yacimientos difieren en fecha. Sí muestran que devastadoras inundaciones de los ríos golpearon el sur de Irak.11 Eso encaja con un Diluvio en la región, aunque no lo prueba.

¿Hasta dónde llegó el agua?

Los cristianos han sostenido varias posiciones, y exponemos cada una con equidad.

  • Un diluvio universal. Es la opinión tradicional y la que encaja con más naturalidad con las palabras «todos los montes altos que había debajo de todos los cielos» y con «el mundo de entonces» de San Pedro (2 Pedro 3:6). John Whitcomb y Henry Morris, en The Genesis Flood (1961), sostuvieron que el registro de las rocas es evidencia de él. Los geólogos de la corriente principal no aceptan su lectura de las rocas; los geólogos «diluvialistas» de principios del siglo XIX que buscaban un diluvio mundial concluyeron hacia 1830 que la evidencia apuntaba a inundaciones locales.12 No pretendemos resolver una disputa científica en un artículo sobre la fe. Decimos que la Escritura no necesita a Whitcomb y Morris, y que un creyente que sopesa las rocas como lo hacen los geólogos no por eso niega el Diluvio.
  • Un diluvio regional. El geólogo escocés Charles Lyell, en sus Principles of Geology (1830-1833), argumentó contra un diluvio mundial y admitió solo uno regional, y muchos cristianos desde entonces han estado de acuerdo.12 El escritor partidario de una tierra antigua Hugh Ross sostiene que «todo» y «toda» en la Escritura suelen estar limitados, y defiende un diluvio local. John Walton y Tremper Longman, en The Lost World of the Flood (2018), sostienen que se describe una catástrofe local en el lenguaje de una mundial, al modo de los escritores antiguos.12 Conocemos a estos autores por reseñas y resúmenes, no por sus libros.
  • Una inundación del mar Negro. En 1997 William Ryan, Walter Pitman y sus colegas propusieron que el Mediterráneo irrumpió en un mar Negro de agua dulce hace unos 7600 años. Ryan y Pitman lo vincularon con Noé en su libro Noah's Flood (1998). La hipótesis es discutida, y los científicos que estudian el mar Negro discrepan sobre si la inundación fue repentina o gradual.13 Es una posibilidad, no un resultado.

Los Padres no se plantean nuestra pregunta moderna en nuestros términos. Lo que encontramos es esto. Teófilo de Antioquía dice que Platón «dijo que se extendió no sobre toda la tierra, sino solo sobre las llanuras», y luego que Moisés no cuenta «ninguna fábula de Pirra ni de Deucalión o Climeno; ni, en verdad, que solo las llanuras fueron sumergidas»; el agua, dice, «sobrepasó todo monte alto 15 codos» (traducción nuestra).9 Es una afirmación clara de que el Diluvio fue universal. San Agustín, escribiendo en Occidente más de dos siglos después, da por sentado que el agua se alzó por encima de los montes más altos y defiende extensamente el tamaño del arca.14 No encontramos ningún Padre que propusiera un diluvio local, aunque no hemos buscado en todos. Lo que los Padres comparten, piensen lo que piensen sobre la extensión, es que el Diluvio ocurrió, que Noé fue un hombre real y que el acontecimiento enseña a Cristo.

El arca y la pila bautismal

La palabra «figura» de San Pedro (1 Pedro 3:21) abrió el camino a una lectura que recorre toda la Iglesia. San Clemente de Roma, que escribía hacia el 96 d. C., dice que «Noé, hallado fiel, predicó la regeneración al mundo por medio de su ministerio; y el Señor salvó por él a los animales que, con un mismo acuerdo, entraron en el arca» (traducción nuestra).15 Tertuliano ve en la paloma de Génesis 8 el tipo del Espíritu Santo en la pila bautismal, «trayéndonos la paz de Dios».16 San Agustín dice que el arca es «una figura de la ciudad de Dios que peregrina en este mundo; es decir, de la Iglesia, que es rescatada por el madero en que colgó el Mediador». Pero advierte contra leer el arca solo como alegoría: «nadie debe suponer... que no hubo tales hechos en absoluto».14 Ese es el método ortodoxo en una frase: la historia se mantiene, y está llena de Cristo.

San Juan Damasceno, en el resumen ortodoxo estándar de la fe, enumera los bautismos anteriores a Cristo: «El primer bautismo fue el del diluvio para la erradicación del pecado». Y del aceite que se usa en el bautismo escribe: «era el fruto del olivo que la paloma trajo a los que se salvaron del diluvio».17 En el oficio del bautismo el sacerdote dice sobre el aceite: «Oh Señor y Maestro, Dios de nuestros padres, que enviaste a los que estaban en el arca de Noé tu paloma, llevando en el pico una ramita de olivo, señal de reconciliación y de salvación del diluvio, prefiguración del misterio de la gracia».18 Para un tratamiento más largo del bautismo véanse El bautismo: más que un símbolo (en inglés) y ¿Salva el bautismo? (en inglés).

Lo que un cristiano ortodoxo debe sostener, y lo que está abierto

Sostenido por la fe. Que Noé fue un hombre real; que Dios juzgó con agua a un mundo corrupto y salvó a ocho personas en un arca; que hizo un pacto de no volver a destruir la tierra con un diluvio; que Cristo habló con verdad de Noé; que el Diluvio es una figura del bautismo y el arca de la Iglesia.

Abierto. Hasta dónde llegó el agua; la fecha; cómo se reunió y se mantuvo a los animales (el propio Agustín ofrece varias sugerencias sobre estas cuestiones, y dice que reunir a los animales «no fue cuidado de Noé ni de sus hijos, sino de Dios»); si el centro de la catástrofe fue el mar Negro o Mesopotamia. Que sepamos, ninguno de los siete Concilios Ecuménicos trata el asunto. Véase ¿Pueden discrepar los Padres de la Iglesia? sobre cómo distingue la Iglesia la doctrina de la opinión, y ¿Cómo deben leer los cristianos el Antiguo Testamento? sobre la tipología y la historia juntas.

Lo que podemos decir con confianza

  • Cristo y los apóstoles hablan de Noé y del Diluvio como historia (Mateo 24:37-39; 1 Pedro 3:20; 2 Pedro 2:5; 3:6). Muy sólido.
  • Mesopotamia tiene relatos del diluvio más antiguos (el Génesis de Eridu, Atrahasis, Gilgamesh XI) que se parecen mucho a Génesis en la trama y difieren mucho en la teología. Muy sólido.
  • Los Padres que escriben sobre él toman el Diluvio como historia real y como tipo del bautismo, y el arca como tipo de la Iglesia. Sólido, ya que leímos una selección de ellos y no a todos los Padres.
  • La única declaración explícita de los Padres sobre la extensión que hemos encontrado (Teófilo) es universal. Moderado, porque no repasamos a todos los Padres.
  • El sur de Irak tuvo devastadoras inundaciones de los ríos en el tercer milenio a. C., pero ninguna excavación prueba el Diluvio. Sólido.

Lo que sigue en disputa

  • La extensión geográfica del Diluvio, entre cristianos que aceptan todos su verdad.
  • Cómo se relacionan los relatos mesopotámico y bíblico: préstamo, recuerdo compartido o ambas cosas. La fecha en que Génesis adquirió su forma actual se discute (véase el artículo sobre el Pentateuco).
  • Si detrás del recuerdo está la inundación del mar Negro de hacia 5600 a. C. o una inundación de río mesopotámica. Ninguna está establecida.
  • Los restos del arca. Josefo dice que sus restos se mostraban en Armenia, y Teófilo que se podían ver «en los montes de Arabia»; los dos lugares difieren y ninguno de los dos informes puede comprobarse ahora.

Conclusión

El Diluvio no es un cuento de hadas que la Iglesia tolere, y no es una hipótesis científica que deba defender a toda costa. Es un acontecimiento que el Señor nombró, que los apóstoles predicaron y del que los Padres hicieron oración, y la Iglesia guarda su sentido en la pila donde bautiza. Las tablillas de Babilonia muestran que la humanidad recordó una gran agua y la contó mal. La Escritura la cuenta con verdad. «A la figura de la cual el bautismo que ahora corresponde nos salva».

Notas

  1. En el original inglés la Escritura se cita de la versión King James, tal como la sirve la API bíblica de este sitio (https://honestapologist.com/api/bible/connections/texts?v=kjv), comprobada el 6 de noviembre de 2026. Las palabras en cursiva se imprimen sin corchetes. En esta versión española se cita la Reina-Valera 1909, salvo donde se indica.
  2. Wikipedia, «Eridu Genesis» (la tablilla de Nippur, hacia 1600 a. C.), https://en.wikipedia.org/wiki/Eridu_Genesis; «Atra-Hasis» (colofón de Ammi-saduqa, 1646-1626 a. C.), https://en.wikipedia.org/wiki/Atra-Hasis. Resúmenes secundarios.
  3. El Génesis de Eridu, trad. adaptada de Thorkild Jacobsen, en Livius.org, https://www.livius.org/articles/misc/great-flood/flood2-t/. No pudimos abrir el Electronic Text Corpus of Sumerian Literature, que no estaba accesible.
  4. La epopeya de Atrahasis, adaptada de la traducción de B. R. Foster, en Livius.org, https://www.livius.org/articles/misc/great-flood/flood3_t-arahasis/ y https://www.livius.org/sources/content/anet/104-106-the-epic-of-atrahasis/. No hemos visto la edición de Lambert y Millard (Oxford, 1969).
  5. Wikipedia, «Epic of Gilgamesh» (la versión babilónica estándar de Sîn-lēqi-unninni, entre los siglos XIII y X a. C.; copias de la biblioteca de Asurbanipal), https://en.wikipedia.org/wiki/Epic_of_Gilgamesh.
  6. La epopeya de Gilgamesh, Tablilla XI, trad. Maureen Gallery Kovacs (tal como se adapta en Livius.org), https://www.livius.org/articles/misc/great-flood/flood3_t-gilgamesh/. Referencias de líneas en el texto de Livius: 11.19-25, 11.93-135, 11.141-160, 11.171-176, 11.180-185, 11.202-203. No vimos la traducción de Andrew George (Penguin, 2003).
  7. Beroso, Babyloniaca, fragmento 4 (citado por Jorge Sincelo), trad. Verbrugghe y Wickersham, en Livius.org, https://www.livius.org/articles/misc/great-flood/flood3_t-berossus/.
  8. Wikipedia, «Genesis flood narrative», https://en.wikipedia.org/wiki/Genesis_flood_narrative, que resume que los eruditos piensan en general que Génesis se adaptó de tradiciones mesopotámicas más antiguas, en especial de la epopeya de Gilgamesh. Un resumen secundario; no abrimos la bibliografía especializada.
  9. Teófilo de Antioquía, A Autólico 3.18-19, trad. Marcus Dods, ANF vol. 2, https://www.newadvent.org/fathers/02043.htm.
  10. Flavio Josefo, Antigüedades judías 1.3.5-6, trad. William Whiston, Project Gutenberg, https://www.gutenberg.org/cache/epub/2848/pg2848.txt.
  11. Livius.org, «The Great Flood: Archaeology?», por Jona Lendering, https://www.livius.org/articles/misc/great-flood/flood5/.
  12. Wikipedia, «Flood geology», https://en.wikipedia.org/wiki/Flood_geology (el libro de 1961 de Whitcomb y Morris; los diluvialistas de principios del siglo XIX), y «Local flood theory», https://en.wikipedia.org/wiki/Local_flood_theory (Lyell, Principles of Geology, 1833; Hugh Ross, Navigating Genesis). Secundario. John H. Walton y Tremper Longman III, The Lost World of the Flood (InterVarsity, 2018), se describe como lo describen los reseñadores. No abrimos ninguno de estos libros.
  13. Wikipedia, «Black Sea deluge hypothesis», https://en.wikipedia.org/wiki/Black_Sea_deluge_hypothesis. El libro de Ryan y Pitman es Noah's Flood (1998), no abierto.
  14. San Agustín, La ciudad de Dios 15.26-27, trad. Marcus Dods, NPNF1 vol. 2, https://www.newadvent.org/fathers/120115.htm.
  15. San Clemente de Roma, Primera Carta a los Corintios 7 y 9, trad. John Keith, ANF vol. 9, https://www.newadvent.org/fathers/1010.htm.
  16. Tertuliano, Sobre el bautismo 8, trad. S. Thelwall, ANF vol. 3, https://www.newadvent.org/fathers/0321.htm.
  17. San Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa 4.9, trad. S. D. F. Salmond, NPNF2 vol. 9, https://www.newadvent.org/fathers/33044.htm.
  18. La oración sobre el aceite en el Oficio del Santo Bautismo, en Isabel F. Hapgood, Service Book of the Holy Orthodox-Catholic Apostolic (Greco-Russian) Church (Boston, 1906), p. 280, https://archive.org/details/cu31924029363128.

Bibliografía

Escritura y escritos cristianos antiguos

  • The Holy Bible, King James Version, citada en el original inglés.
  • Clemente de Roma. Primera Carta a los Corintios. ANF vol. 9.
  • Teófilo de Antioquía. A Autólico. ANF vol. 2.
  • Tertuliano. Sobre el bautismo. ANF vol. 3.
  • Agustín de Hipona. La ciudad de Dios. NPNF1 vol. 2.
  • Juan Damasceno. Exposición exacta de la fe ortodoxa. NPNF2 vol. 9.
  • Josefo. Antigüedades judías. Trad. W. Whiston.
  • Hapgood, Isabel F., trad. Service Book of the Holy Orthodox-Catholic Apostolic (Greco-Russian) Church. Boston, 1906.

Textos mesopotámicos

  • El Génesis de Eridu; Atrahasis; La epopeya de Gilgamesh, Tablilla XI; Beroso, fragmento 4. Traducciones tal como se dan en Livius.org.

Obras modernas

  • Whitcomb, John C., y Henry M. Morris. The Genesis Flood. 1961.
  • Walton, John H., y Tremper Longman III. The Lost World of the Flood. InterVarsity, 2018.
  • Ryan, William, y Walter Pitman. Noah's Flood. 1998.

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