Skip to the text

Matthew · Biblica Open New Living Bible (Nueva Biblia Viva 2008)

Matthew 13 Biblica Open New Living Bible (Nueva Biblia Viva 2008)

Leer en español
About ONBV
  • Protestant
  • OT: Masoretic Hebrew (not verified)
  • NT: Critical text (not verified)
  • Protestant (66 books)
  • Dynamic (thought for thought)
  • 2008
  • CC BY-SA 4.0

Audio: Reina-Valera Antigua (RVA), read by Joyfull · About the recordings

ONBV Biblica Open New Living Bible (Nueva Biblia Viva 2008)
RV1909 Reina-Valera 1909
1 Mas tarde, aquel mismo día, Jesús salió de la casa y se dirigió a la orilla del lago.
1 Y AQUEL día, saliendo Jesús de casa, se sentó junto á la mar.
2 Pronto se congregó una multitud tan inmensa que se vio obligado a subir a una barca y enseñar desde allí a la gente que lo escuchaba con atención en la orilla.
2 Y se allegaron á él muchas gentes; y entrándose él en el barco, se sentó, y toda la gente estaba á la ribera.
3 En su sermón, empleó muchos simbolismos que ilustraban sus puntos de vista. Por ejemplo, usó el siguiente: «Un agricultor salió a sembrar sus semillas en el campo. Mientras lo hacía, algunas semillas cayeron en el camino, y las aves vinieron y se las comieron.
3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí el que sembraba salió á sembrar.
4 Not in this translation
4 Y sembrando, parte [de la simiente] cayó junto al camino; y vinieron las aves, y la comieron.
5 Otras cayeron sobre terreno pedregoso, donde la tierra no era muy profunda. Las plantas nacieron pronto, pero a flor de tierra,
5 Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y nació luego, porque no tenía profundidad de tierra:
6 y el sol ardiente las abrasó y se secaron, porque casi no tenían raíz.
6 Mas en saliendo el sol, se quemó; y secóse, porque no tenía raíz.
7 Otras semillas cayeron entre espinos, y los espinos las ahogaron.
7 Y parte cayó en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron.
8 Pero algunas cayeron en buena tierra y produjeron una cosecha de treinta, sesenta y hasta cien granos por semilla plantada.
8 Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto, cuál á ciento, cuál á sesenta, y cuál á treinta.
9 ¡El que tenga oídos, oiga!».
9 Quien tiene oídos para oir, oiga.
10 Sus discípulos se le acercaron y le dijeron: ―¿Por qué usas esos simbolismos tan difíciles de entender?
10 Entonces, llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?
11 Él les explicó que ellos, los discípulos, era a los únicos a los que se les permitía entender las cosas del reino de los cielos, pero no a los demás. Y añadió:
11 Y él respondiendo, les dijo: Por que á vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos; mas á ellos no es concedido.
12 ―Al que tiene se le dará más, pero al que no tiene nada, aun lo poco que tiene le será quitado.
12 Porque á cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
13 Usé estos simbolismos porque esta gente oye y ve, pero no entiende.
13 Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.
14 Así se cumple la profecía de Isaías: »“Oirán, pero no entenderán; verán, pero no percibirán,
14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no miraréis.
15 porque tienen el corazón endurecido, no oyen bien y tienen los ojos cerrados. Por lo tanto, no verán ni oirán ni entenderán ni se convertirán ni dejarán que yo los sane”.
15 Porque el corazón de este pueblo está engrosado, y de los oídos oyen pesadamente, y de sus ojos guiñan: para que no vean de los ojos, y oigan de los oídos, y del corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.
16 »¡Dichosos los ojos de ustedes, porque ven! ¡Dichosos los oídos de ustedes, porque oyen!
16 Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.
17 Muchos profetas y muchos hombres justos anhelaron ver lo que ustedes están viendo y oír lo que están oyendo; pero no lo lograron.
17 Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron: y oir lo que oís, y no lo oyeron.
18 Y ahora les voy a explicar el simbolismo del sembrador.
18 Oid, pues, vosotros la parábola del que siembra:
19 »El camino duro en que algunas de las semillas cayeron representa el corazón de las personas que escuchan las buenas nuevas del reino y no las entienden. Por eso, cuando Satanás llega, les quita lo que se les sembró.
19 Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazón: éste es el que fué sembrado junto al camino.
20 El terreno pedregoso y poco profundo simboliza el corazón del hombre que escucha el mensaje y lo recibe con gozo,
20 Y el que fué sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo.
21 pero no hay profundidad en su experiencia, y las semillas no echan raíces profundas; luego, cuando aparecen los problemas o las persecuciones por causa de sus creencias, el entusiasmo se le desvanece y se aparta de Dios.
21 Mas no tiene raíz en sí, antes es temporal: que venida la aflicción ó la persecución por la palabra, luego se ofende.
22 El terreno lleno de espinos es el corazón del que escucha el mensaje, pero se afana tanto en esta vida que el amor al dinero ahoga en él la Palabra de Dios, y cada vez trabaja menos para el Señor.
22 Y el que fué sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la palabra, y hácese infructuosa.
23 La buena tierra representa el corazón del hombre que escucha el mensaje, lo entiende y sale a ganar treinta, sesenta y hasta cien almas para el reino de Dios».
23 Mas el que fué sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva fruto: y lleva uno á ciento, y otro á sesenta, y otro á treinta.
24 Otra de las parábolas o simbolismos que usó Jesús fue la siguiente: «El reino de los cielos es como el labrador que planta la buena semilla en el campo;
24 Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo:
25 pero por la noche, mientras la gente duerme, su enemigo va y siembra malas hierbas entre el trigo.
25 Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fué.
26 Cuando las plantas empiezan a crecer, la mala hierba crece también.
26 Y como la hierba salió é hizo fruto, entonces apareció también la cizaña.
27 Al verlas, los trabajadores del labrador corren a donde está este y le dicen: “Señor, el terreno en que sembraste aquellos granos de buena calidad está lleno de hierbas malas”.
27 Y llegándose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña?
28 “Seguro que alguno de mis enemigos las sembró”, explicó el labrador. “¿Quieres que arranquemos la mala hierba?”, preguntaron los trabajadores.
28 Y él les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la cojamos?
29 “No”, respondió el labrador, “porque pueden dañar el trigo.
29 Y él dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo.
30 Dejen que crezcan juntos, y cuando llegue el tiempo de la cosecha daremos instrucciones a los segadores para que arranquen primero la cizaña y la quemen; y después, que pongan el trigo en el granero”».
30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré á los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí.
31 Jesús también refirió esta otra parábola: «El reino de los cielos es como una pequeña semilla de mostaza plantada en un campo.
31 Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo:
32 La semilla de mostaza es la más pequeña de todas las semillas, pero se convierte en un árbol enorme en cuyas ramas los pájaros hacen sus nidos».
32 El cual á la verdad es la más pequeña de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.
33 Y les dijo también: «El reino de los cielos es como la levadura que una mujer toma para hacer pan. Luego la mezcla con tres medidas de harina, y leuda toda la masa».
33 Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante á la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudo.
34 Jesús siempre usaba estas ilustraciones cuando hablaba con la multitud. Sin parábolas no les hablaba.
34 Todo esto habló Jesús por parábolas á las gentes, y sin parábolas no les hablaba:
35 Así se cumplió lo que el profeta había dicho: «Hablaré en parábolas y explicaré las cosas que han estado escondidas desde la fundación del mundo».
35 Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo: Abriré en parábolas mi boca; rebosaré cosas escondidas desde la fundación del mundo.
36 Cuando despidieron a la multitud y regresaron a la casa, sus discípulos le pidieron que les explicara el simbolismo de la mala hierba y el trigo.
36 Entonces, despedidas las gentes, Jesús se vino á casa; y llegándose á él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la cizaña del campo.
37 ―Muy bien —comenzó—: Yo soy el labrador que siembra el grano selecto.
37 Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre;
38 El terreno en que se sembró es el mundo y las buenas semillas son los súbditos del reino; las malas hierbas son los súbditos de Satanás.
38 Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo;
39 El enemigo que sembró la mala hierba entre el trigo es el diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
39 Y el enemigo que la sembró, es el diablo; y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
40 De la misma manera que los segadores separan el trigo de la mala hierba y queman esta, en el fin del mundo
40 De manera que como es cogida la cizaña, y quemada al fuego, así será en el fin de este siglo.
41 enviaré a mis ángeles a arrancar del reino a los que tientan a los demás y a los que hacen el mal.
41 Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los escándalos, y los que hacen iniquidad,
42 Y una vez arrancados, ¡irán a parar al fuego! Allí será el llorar y el crujir de dientes.
42 Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.
43 Entonces los justos brillarán como el sol en el reino del Padre. ¡El que tenga oídos, oiga!
43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre: el que tiene oídos para oir, oiga.
44 »El reino de los cielos es también como un tesoro escondido en un terreno. Un hombre viene y lo encuentra. Emocionado y lleno de ilusiones, vende todo lo que tiene y compra el terreno, con lo cual está adquiriendo también el tesoro.
44 Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre [lo] encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.
45 »El reino de los cielos es como un mercader de perlas que anda en busca de perlas finas.
45 También el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que busca buenas perlas;
46 Por fin descubre una verdadera oportunidad cuando le ofrecen a buen precio una perla de gran valor. Entonces corre, vende todo lo que tiene y la compra.
46 Que hallando una preciosa perla, fué y vendió todo lo que tenía, y la compró.
47 »El reino de los cielos es como el pescador que tira la red al agua y recoge peces de todo tipo, buenos y malos.
47 Asimismo el reino de los cielos es semejante á la red, que echada en la mar, coge de todas suertes [de peces]:
48 Cuando se llena la red, la lleva a la orilla y se sienta a escoger los pescados. Los buenos los echa en una canasta y los malos los desecha.
48 La cual estando llena, la sacaron á la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.
49 Así sucederá cuando llegue el fin del mundo. Los ángeles vendrán y separarán a los malos de los justos
49 Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los malos de entre los justos,
50 y arrojarán aquéllos al fuego. Allí será el llorar y el crujir de dientes.
50 Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.
51 ¿Entienden ahora?». ―Sí —contestaron—. Gracias.
51 Díceles Jesús: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Sí, Señor.
52 Entonces Jesús añadió: ―Los maestros de la ley que se han convertido en mis discípulos tienen a su alcance un tesoro doble: las antiguas verdades de las Escrituras y las verdades nuevas que mis enseñanzas revelan.
52 Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos, es semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.
53 Al terminar de exponer estos simbolismos, Jesús fue
53 Y aconteció que acabando Jesús estas parábolas, pasó de allí.
54 a Nazaret de Galilea, el pueblo de su niñez, y allí enseñaba en la sinagoga. La gente estaba maravillada con su sabiduría y por sus milagros.
54 Y venido á su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban atónitos, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría, y estas maravillas?
55 ―¿Será posible? —comentaban—. Este es hijo de María y del carpintero, y hermano de Jacobo, José, Simón y Judas.
55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José, y Simón, y Judas?
56 Sus hermanas viven aquí mismo. ¿De dónde habrá sacado tanta sabiduría?
56 ¿Y no están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?
57 Y terminaron enojándose con él. Entonces Jesús les dijo. ―Al profeta nunca lo aceptan en su propia tierra ni entre su propia gente.
57 Y se escandalizaban en él. Mas Jesús les dijo: No hay profeta sin honra sino en su tierra y en su casa.
58 Por causa de la incredulidad de la gente no hizo allí muchos milagros.
58 Y no hizo allí muchas maravillas, á causa de la incredulidad de ellos.

People & places in this chapter

From this site's family tree and Bible maps, only where those guides cite this chapter.

People

  • James

    Jerusalem church leader

    The Gospels name him first among Jesus' brothers (Matthew 13:55; Mark 6:3), and Paul calls him 'James, the Lord's brother' (Galatians 1:19); he led the church in Jerusalem and is…

    Cited in the guide: Matthew 13:55; Acts 15; James 1:1

  • Joses

    Brother of Jesus

    Named in the Gospels among Jesus' brothers: Joses in Mark 6:3, Joseph in Matthew 13:55. The Orthodox Church, following the early Church, understands the Lord's brothers as sons of…

    Cited in the guide: Matthew 13:55; Mark 6:3

  • Jude

    Brother of Jesus; letter-writer

    Named in the Gospels among Jesus' brothers as Judas (Matthew 13:55; Mark 6:3), and honored as the author of the epistle of Jude, who calls himself 'a brother of James' (Jude 1).…

    Cited in the guide: Matthew 13:55; Jude 1:1

  • Simon

    Brother of Jesus

    Named in the Gospels among Jesus' brothers (Matthew 13:55; Mark 6:3). The Orthodox Church, following the early Church, understands the Lord's brothers as sons of Joseph from an…

    Cited in the guide: Matthew 13:55; Mark 6:3

Cross references (55)

Related passages for each verse, from the Treasury of Scripture Knowledge as collected and ranked by readers at OpenBible.info.

  1. 1 Luke 8:4–10; Matthew 13:1–15; Mark 4:1–12; Matthew 13:36
  2. 2 Luke 5:3; Matthew 15:30; Luke 8:4–8; Genesis 49:10; Matthew 4:25
  3. 3 Mark 4:2–9; Mark 4:13; Psalm 78:2; Mark 4:33; Matthew 13:34–35
  4. 5 Ezekiel 36:26; Ezekiel 11:19; Zechariah 7:12; Amos 6:12; Matthew 13:20
  5. 6 James 1:11–12; Matthew 13:21; Luke 8:13; Isaiah 49:10; Colossians 1:23
  6. 7 Mark 4:18–19; Jeremiah 4:3–4; Genesis 3:18; Matthew 13:22
  7. 8 John 15:8; Luke 8:15; Matthew 13:23; Genesis 26:12; Galatians 5:22–23
  8. 9 Revelation 2:7; Revelation 2:11; Matthew 11:15; Revelation 2:17; Revelation 3:13
  9. 10 Mark 4:33–34; Mark 4:10
  10. 11 1 Corinthians 2:9–10; 1 Corinthians 2:14; Matthew 19:11; James 1:5; 1 John 2:27
  11. 12 Matthew 25:29; Mark 4:24–25; Luke 8:18; Luke 19:24–26; John 15:2–5
  12. 13 Ezekiel 12:2; Jeremiah 5:21; Isaiah 42:18–20; 2 Corinthians 4:3–4; Deuteronomy 29:3–4
  13. 14 Isaiah 6:9–10; Ezekiel 12:2; 2 Corinthians 3:14; Luke 8:10; Acts 28:25–27
  14. 15 Isaiah 6:10; Zechariah 7:11; Mark 4:12; John 8:43–44; 2 Timothy 2:25–26
  15. 16 Luke 10:23–24; Ephesians 1:17–18; Matthew 16:17; John 20:29; Acts 26:18
  16. 17 John 8:56; Hebrews 11:13; 1 Peter 1:10–12; Luke 10:24; Hebrews 11:39–40
  17. 18 Matthew 13:11–12; Luke 8:11–15; Mark 4:13–20
  18. 19 Luke 8:11–15; Hebrews 2:1; Matthew 13:38; 1 John 5:18; Matthew 4:23
  19. 20 Ezekiel 33:31–32; Psalm 106:12–13; John 5:35; 2 Chronicles 24:2; Psalm 78:34–37
  20. 21 Matthew 11:6; 2 Peter 1:8–9; Ephesians 3:17; Hosea 6:4; Job 19:28
  21. 22 1 Timothy 6:17; Luke 8:14; 1 Timothy 6:9–10; Mark 4:18–19; Luke 12:15
  22. 23 Philippians 1:11; Matthew 12:33; John 15:16; Galatians 5:22–23; Psalm 92:13–15
  23. 24 Matthew 25:1; Matthew 13:47; Matthew 20:1; Matthew 22:2; Matthew 13:37
  24. 25 1 Peter 5:8; Acts 20:30–31; 2 Peter 2:1; Matthew 13:39; Hebrews 12:15
  25. 26 Mark 4:26–29
  26. 27 Romans 16:17; 2 Corinthians 6:1; 2 Corinthians 5:18–20; 1 Corinthians 12:28–29; 2 Corinthians 6:4
  27. 28 1 Corinthians 5:3–7; 1 Thessalonians 5:14; Luke 9:49–54; Jude 22–23; 2 Corinthians 2:6–11
  28. 30 Matthew 3:12; 1 Timothy 5:24; 1 Corinthians 4:5; John 15:6; Malachi 3:18–4:1
  29. 31 Luke 13:18–19; Matthew 17:20; Mark 4:30–32; Luke 17:6; Matthew 13:24
  30. 32 Ezekiel 31:6; Daniel 4:12; Ezekiel 17:23–24; Acts 21:20; Zechariah 8:20–23
  31. 33 Galatians 5:9; 1 Corinthians 5:6–7; Luke 13:21; Philippians 2:13–15; Genesis 18:6
  32. 34 Mark 4:33–34; John 16:25; Matthew 13:13
  33. 35 Psalm 78:2; Ephesians 3:9; 1 Peter 1:20–21; Romans 16:25–26; 1 Corinthians 2:7
  34. 36 Matthew 13:11; John 16:17–20; Matthew 13:1; Mark 8:9; Mark 6:45
  35. 37 1 Corinthians 3:5–7; Acts 1:8; Matthew 13:27; Matthew 13:24; Luke 10:16
  36. 38 John 8:44; Acts 13:10; Philippians 3:18–19; 1 John 3:8–10; 1 Peter 1:23
  37. 39 Matthew 13:49; Revelation 14:15–19; Matthew 25:31; Joel 3:13; Revelation 19:20
  38. 40 Matthew 13:39
  39. 41 Matthew 24:31; Revelation 21:27; Matthew 18:7; 2 Peter 2:1–2; Matthew 13:49
  40. 42 Matthew 13:50; Revelation 20:10; Revelation 20:14–15; Matthew 8:12; Luke 16:23–24
  41. 43 Daniel 12:3; Luke 12:32; Matthew 25:34; 1 Corinthians 15:41–54; Matthew 11:15
  42. 44 Proverbs 2:2–5; Colossians 2:3; Philippians 3:7–9; Matthew 6:21; Luke 14:33
  43. 45 Proverbs 8:10–11; Matthew 16:26; Proverbs 3:13–18; Job 28:18; Matthew 13:24
  44. 46 Luke 18:28–30; Ephesians 3:8; Proverbs 2:4; Acts 20:24; Colossians 2:3
  45. 47 John 15:6; 2 Timothy 3:2–5; Matthew 22:9–10; 2 Timothy 4:3–4; 1 John 4:1–6
  46. 48 Matthew 13:30; Matthew 3:12; Matthew 13:40–43
  47. 49 Revelation 20:12–15; Matthew 13:39; Matthew 24:31; 2 Thessalonians 1:7–10; Matthew 22:12–14
  48. 50 Revelation 14:10–11; Luke 13:27–28; Matthew 13:42; Matthew 8:12; Revelation 16:10–11
  49. 51 Mark 4:34; Matthew 13:19; Matthew 13:11; Matthew 15:17; Matthew 24:15
  50. 52 1 John 2:7–8; Titus 1:9; 2 Timothy 3:16–17; 2 Corinthians 3:4–6; Titus 2:6–7
  51. 53 Matthew 7:28; Mark 4:33–35
  52. 54 John 7:15–16; Matthew 7:28; Mark 6:1–6; Matthew 2:23; Luke 4:16–30
  53. 55 Mark 6:3; John 6:42; Luke 3:23; Mark 15:47–16:1; Luke 4:22
  54. 57 John 4:44; Luke 4:24; Matthew 11:6; Isaiah 53:3; John 6:61
  55. 58 Mark 6:5–6; Romans 11:20; Hebrews 3:12–19; Luke 4:25–29

Cross references: OpenBible.info (CC BY), drawn mainly from the public-domain Treasury of Scripture Knowledge. · Sources & licences

What the Fathers said

Passages from the Church Fathers that expound or quote this chapter, verbatim from the public-domain Schaff edition (19th-century English translations).

How these were chosen

“Commentary” is the opening of a homily or exposition on this chapter (John Chrysostom’s homilies, Augustine’s tractates, sermons and expositions of the Psalms). “Quotes” are sentences where the edition’s own footnotes identify a quotation of a verse here, kept only when the wording matches the verse. Only works whose authorship is not in doubt are used. Psalms follow the Hebrew/English numbering (Augustine numbers them as the Septuagint does: his Psalm 50 is Psalm 51 here).

  1. Commentary 13:19 Augustine of Hippo, Sermons on Selected Lessons of the New Testament (Sermon XXIII)

    Both yesterday and to-day ye have heard the parables of the sower, in the words of our Lord Jesus Christ. Do ye who were present yesterday, recollect to-day.

    Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 6 (1888)

  2. Commentary 13:10 John Chrysostom, Homilies on the Gospel of Matthew (Homily XLV)

    We have good cause to admire the disciples, how, longing as they do to learn, they know when they ought to ask. For they do it not before all: and this Matthew shows by saying, "And they came." And, as to this assertion not being conjecture, Mark hath expressed it more distinctly, by saying, that "they came to Him privately." …

    Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)

  3. Quotes verse 13:42 Justin Martyr, First Apology (Chapters XIII–XVI)

    And every tree that bringeth not forth good fruit, is hewn down and cast into the fire." And as to those who are not living pursuant to these His teachings, and are Christians only in name, we demand that all such be punished by you.

    Read in context · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  4. Quotes verse 13:43 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book II, Chapters XXXI–XXXII)

    … no such thing as good and evil, but certain things were deemed righteous, and certain others unrighteous, in human opinion only, He never would have expressed Himself thus in His teaching: "The righteous shall shine forth as the sun in the kingdom of their Father;" but He shall send the unrighteous, and those who do not the works of righteousness, …

    Read in context · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  5. Quotes verse 13:46 Augustine of Hippo, Confessions (Book VIII)

    For Thou hast said unto man, "Behold, the fear of the Lord, that is wisdom;" and desire not to seem wise, because, "Professing themselves to be wise, they became fools." But I had now found the goodly pearl, which, selling all that I had, I ought to have bought; and I hesitated.

    Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 1 (1886)