BES La Biblia en Español Sencillo 2026 1 Joram hijo de Acab comenzó a reinar sobre Israel en Samaria en el año dieciocho de Josafat, rey de Judá. Reinó doce años. 1 Y JORAM hijo de Achâb comenzó á reinar en Samaria sobre Israel el año dieciocho de Josaphat rey de Judá; y reinó doce años.
2 Hizo lo malo ante los ojos del Señor, aunque no tanto como su padre y su madre, pues quitó la columna de Baal que su padre había levantado. 2 E hizo lo malo en ojos de Jehová, aunque no como su padre y su madre; porque quitó las estatuas de Baal que su padre había hecho.
3 Sin embargo, siguió cometiendo los pecados con los que Jeroboam hijo de Nabat había hecho pecar a Israel. No se apartó de ellos. 3 Mas allegóse á los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, que hizo pecar á Israel; y no se apartó de ellos.
4 Mesa, rey de Moab, criaba ovejas y entregaba al rey de Israel como tributo cien mil corderos y la lana de cien mil carneros. 4 Entonces Mesa rey de Moab era propietario de ganados, y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con sus vellones.
5 Pero después de la muerte de Acab, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel. 5 Mas muerto Achâb, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel.
6 Entonces el rey Joram salió de Samaria y reunió a todo Israel para la guerra. 6 Y salió entonces de Samaria el rey Joram, é inspeccionó á todo Israel.
7 Envió este mensaje a Josafat, rey de Judá: «El rey de Moab se ha rebelado contra mí. ¿Vendrás conmigo a combatirlo?». Josafat respondió: «Iré contigo. Puedes contar conmigo, con mi pueblo y con mis caballos como si fueran tuyos». 7 Y fué y envió á decir á Josaphat rey de Judá: El rey de Moab se ha rebelado contra mí: ¿irás tú conmigo á la guerra contra Moab? Y él respondió: Iré, [porque] como yo, así tú; como mi pueblo, así tu pueblo; como mis caballos, así también tus caballos.
8 Josafat preguntó: «¿Qué camino tomaremos?». Joram respondió: «El camino que pasa por el desierto de Edom». 8 Y dijo: ¿Por qué camino iremos? Y él respondió: Por el camino del desierto de Idumea.
9 El rey de Israel partió con el rey de Judá y el rey de Edom. Después de dar un rodeo de siete días, se quedaron sin agua para el ejército y los animales que llevaban. 9 Partieron pues el rey de Israel, y el rey de Judá, y el rey de Idumea; y como anduvieron rodeando por el desierto siete días de camino, faltóles el agua para el ejército, y para las bestias que los seguían.
10 El rey de Israel exclamó: «¡Estamos perdidos! El Señor reunió a estos tres reyes para entregarlos en manos de Moab». 10 Entonces el rey de Israel dijo: ¡Ah! que ha llamado Jehová estos tres reyes para entregarlos en manos de los Moabitas.
11 Pero Josafat preguntó: «¿No hay aquí algún profeta del Señor por medio de quien podamos consultarlo?». Uno de los oficiales del rey de Israel respondió: «Está aquí Eliseo hijo de Safat, que servía a Elías». 11 Mas Josaphat dijo: ¿No hay aquí profeta de Jehová, para que consultemos á Jehová por él? Y uno de los siervos del rey de Israel respondió y dijo: Aquí está Eliseo hijo de Saphat, que daba agua á manos á Elías.
12 Josafat dijo: «El Señor habla por medio de él». Así que los tres reyes, el de Israel, Josafat y el de Edom, fueron a verlo. 12 Y Josaphat dijo: Este tendrá palabra de Jehová. Y descendieron á él el rey de Israel, y Josaphat, y el rey de Idumea.
13 Eliseo le dijo al rey de Israel: «¿Qué tengo yo que ver contigo? Ve a consultar a los profetas de tu padre y de tu madre». El rey respondió: «No. El Señor reunió a estos tres reyes para entregarlos en manos de Moab». 13 Entonces Eliseo dijo al rey de Israel: ¿Qué tengo yo contigo? Ve á los profetas de tu padre, y á los profetas de tu madre. Y el rey de Israel le respondió: No: porque ha juntado Jehová estos tres reyes para entregarlos en manos de los Moabitas.
14 Eliseo dijo: «Tan cierto como que vive el Señor de los ejércitos, a quien sirvo, si no fuera por el respeto que le tengo a Josafat, rey de Judá, ni siquiera te miraría. 14 Y Eliseo dijo: Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy, que si no tuviese respeto al rostro de Josaphat rey de Judá, no mirara á ti, ni te viera.
15 Ahora tráiganme un músico». Mientras el músico tocaba, el poder del Señor vino sobre Eliseo, 15 Mas ahora traedme un tañedor. Y mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová fué sobre Eliseo.
16 y él dijo: «El Señor dice: “Abran zanjas por todo este valle. 16 Y dijo: Así ha dicho Jehová: Haced en este valle muchas acequias.
17 No verán viento ni lluvia, pero el valle se llenará de agua. Tendrán suficiente para beber ustedes, sus soldados y sus animales”. 17 Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia, y este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias, y vuestros ganados.
18 Esto es poca cosa para el Señor. También entregará a Moab en sus manos. 18 Y esto es cosa ligera en los ojos de Jehová; dará también á los Moabitas en vuestras manos.
19 Destruirán todas sus ciudades fortificadas y sus mejores ciudades; cortarán todos los árboles buenos, taparán todos los manantiales y cubrirán con piedras todos los campos buenos». 19 Y vosotros heriréis á toda ciudad fortalecida y á toda villa hermosa, y talaréis todo buen árbol, y cegaréis todas las fuentes de aguas, y destruiréis con piedras toda tierra fértil.
20 A la mañana siguiente, a la hora de presentar la ofrenda, llegó agua desde la dirección de Edom y llenó aquella región. 20 Y aconteció que por la mañana, cuando se ofrece el sacrificio, he aquí vinieron aguas por el camino de Idumea, y la tierra fué llena de aguas.
21 Los moabitas habían oído que los reyes venían a combatirlos. Reunieron a todos los hombres capaces de llevar armas y se apostaron en la frontera. 21 Y todos los de Moab, como oyeron que los reyes subían á pelear contra ellos, juntáronse desde todos los que ceñían talabarte arriba, y pusiéronse en la frontera.
22 Al levantarse temprano, vieron que el sol daba sobre el agua frente a ellos y que esta parecía roja como la sangre. 22 Y como se levantaron por la mañana, y lució el sol sobre las aguas, vieron los de Moab desde lejos las aguas rojas como sangre;
23 Dijeron: «¡Es sangre! Seguro que los reyes se atacaron y se mataron unos a otros. ¡Vamos, moabitas, a recoger sus bienes!». 23 Y dijeron: ¡Sangre es esta de espada! Los reyes se han revuelto, y cada uno ha muerto á su compañero. Ahora pues, ¡Moab, á la presa!
24 Pero cuando llegaron al campamento de Israel, los israelitas salieron a atacarlos. Los moabitas huyeron, y los israelitas entraron en su territorio y siguieron atacándolos. 24 Mas cuando llegaron al campo de Israel, levantáronse los Israelitas é hirieron á los de Moab, los cuales huyeron delante de ellos: siguieron empero hiriendo todavía á los de Moab.
25 Destruyeron sus ciudades. Cada hombre arrojó piedras sobre los campos buenos hasta cubrirlos. Taparon todos los manantiales y cortaron los árboles buenos. Solo quedó Kir-hareset; los honderos la rodearon y la atacaron. 25 Y asolaron las ciudades, y en todas las heredades fértiles echó cada uno su piedra, y las llenaron; cegaron también todas las fuentes de las aguas, y derribaron todos los buenos árboles; hasta que en Kir-hareseth solamente dejaron sus piedras; porque los honderos la cercaron, y la hirieron.
26 Cuando el rey de Moab vio que estaba perdiendo la batalla, reunió a setecientos hombres armados con espadas e intentó abrirse paso hasta el rey de Edom, pero no pudo. 26 Y cuando el rey de Moab vió que la batalla lo vencía, tomó consigo setecientos hombres que sacaban espada, para romper contra el rey de Idumea: mas no pudieron.
27 Entonces tomó a su hijo mayor, el heredero del trono, y lo ofreció como holocausto sobre la muralla. Hubo gran indignación contra Israel, y los israelitas se retiraron y volvieron a su país. 27 Entonces arrebató á su primogénito que había de reinar en su lugar, y sacrificóle en holocausto sobre el muro. Y hubo grande enojo en Israel; y retiráronse de él, y volviéronse á su tierra.