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Mateo · Biblica® Open Nueva Biblia Viva 2008

Mateo 8 Biblica® Open Nueva Biblia Viva 2008

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Sobre ONBV
  • Protestante
  • AT: Texto masorético (hebreo) (no verificado)
  • NT: Texto crítico (no verificado)
  • Protestante (66 libros)
  • Dinámica (idea por idea)
  • 2008
  • CC BY-SA 4.0

Audio: Reina-Valera Antigua (RVA), leído por Joyfull · Sobre las grabaciones

ONBV Biblica® Open Nueva Biblia Viva 2008
RV1909 Reina-Valera 1909
1 Jesús descendía de la colina seguido de una multitud inmensa
1 Y COMO descendió del monte, le seguían muchas gentes.
2 cuando, de pronto, un leproso se le acercó y se puso de rodillas ante él. ―Señor —suplicó el leproso—, si quieres, puedes curarme.
2 Y he aquí un leproso vino, y le adoraba, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme.
3 Jesús, extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: ―Quiero. ¡Ya estás curado! E instantáneamente la lepra desapareció.
3 Y extendiendo Jesús su mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y luego su lepra fué limpiada.
4 ―No te detengas a conversar con nadie —le ordenó entonces Jesús—. Ve en seguida a que el sacerdote te examine y presenta la ofrenda que requiere la ley de Moisés, para que les conste que ya estás bien.
4 Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas á nadie; mas ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moisés, para testimonio á ellos.
5 Cuando Jesús llegó a Capernaúm, un capitán del ejército romano se le acercó y le rogó
5 Y entrando Jesús en Capernaum, vino á él un centurión, rogándole,
6 que sanara a un sirviente que estaba en cama paralítico y que sufría mucho.
6 Y diciendo: Señor, mi mozo yace en casa paralítico, gravemente atormentado.
7 Le respondió Jesús: ―Iré a sanarlo.
7 Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.
8 ―Señor —le dijo entonces el capitán—, no soy digno de que vayas a mi casa. Desde aquí mismo puedes ordenar que se sane mi criado y se sanará.
8 Y respondió el centurión, y dijo: Señor, no soy digno de que entres debajo de mi techado; mas solamente di la palabra, y mi mozo sanará.
9 Lo sé, porque estoy acostumbrado a obedecer las órdenes de mis superiores; además, si yo le digo a alguno de mis soldados que vaya a algún lugar, va; y si le digo que venga, viene; y si le digo a mi esclavo que haga esto o aquello, lo hace.
9 Porque también yo soy hombre bajo de potestad, y tengo bajo de mí soldados: y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.
10 Al oír esto, Jesús se maravilló y les dijo a quienes lo seguían: ―¡En todo Israel no he hallado una fe tan grande como la de este hombre!
10 Y oyendo Jesús, se maravilló, y dijo á los que [le] seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado fe tanta.
11 Óiganme lo que les digo: Muchos gentiles, al igual que este soldado romano, irán de todas partes del mundo a sentarse en el reino de los cielos con Abraham, Isaac y Jacob.
11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham, é Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos:
12 En cambio, muchos israelitas que deberían estar en el reino, serán arrojados a las tinieblas de afuera donde todo es llorar y crujir los dientes.
12 Mas los hijos del reino serán echados á las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.
13 Entonces Jesús le dijo al soldado: ―Vete; lo que creíste ya se ha cumplido. Y el criado se sanó en aquella misma hora.
13 Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creiste te sea hecho. Y su mozo fué sano en el mismo momento.
14 Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, la suegra de este estaba en cama con una fiebre muy alta.
14 Y vino Jesús á casa de Pedro, y vió á su suegra echada en cama, y con fiebre.
15 Jesús fue y la tocó, y la fiebre la dejó; y ella se levantó a servirlos.
15 Y tocó su mano, y la fiebre la dejó: y ella se levantó, y les servía.
16 Por la noche llevaron varios endemoniados a Jesús. Bastaba una sola palabra para que los demonios huyeran y los enfermos sanaran.
16 Y como fué ya tarde, trajeron á él muchos endemoniados; y echó los demonios con la palabra, y sanó á todos los enfermos;
17 Así se cumplió la profecía de Isaías: «Él mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias».
17 Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.
18 Al ver Jesús que la multitud crecía, pidió a sus discípulos que se prepararan para pasar al otro lado del lago.
18 Y viendo Jesús muchas gentes alrededor de sí, mandó pasar á la otra parte [del lago].
19 En eso, un maestro de la ley de Dios le dijo: ―Maestro, te seguiré vayas adonde vayas.
19 Y llegándose un escriba, le dijo: Maestro, te seguiré á donde quiera que fueres.
20 ―Las zorras tienen guaridas y las aves nidos —le respondió Jesús—; pero yo, el Hijo del hombre, no tengo ni dónde recostar la cabeza.
20 Y Jesús le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza.
21 Otro de sus seguidores le dijo: ―Señor, te seguiré pero déjame que vaya antes a enterrar a mi padre.
21 Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, dame licencia para que vaya primero, y entierre á mi padre.
22 Pero Jesús le contestó: ―No, sígueme ahora. Deja que los que están muertos se ocupen de sus muertos.
22 Y Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren á sus muertos.
23 Entonces subió a una barca con sus discípulos y zarparon de allí.
23 Y entrando él en el barco, sus discípulos le siguieron.
24 Durante la travesía se quedó dormido. Poco después se levantó una tormenta tan violenta que las olas inundaban la barca.
24 Y he aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, que el barco se cubría de las ondas; mas él dormía.
25 Los discípulos corrieron a despertar a Jesús: ―¡Señor, sálvanos! ¡Nos estamos hundiendo!
25 Y llegándose sus discípulos, le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, [que] perecemos.
26 ―Hombres de poca fe, ¿a qué viene tanto miedo? —les respondió. Entonces, se puso de pie, reprendió al viento y a las olas, y la tormenta cesó y todo quedó en calma.
26 Y él les dice: ¿Por qué teméis, [hombres] de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza.
27 Pasmados, los discípulos se decían: «¿Quién es este, que aun los vientos y la mar lo obedecen?».
27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y la mar le obedecen?
28 Ya al otro lado del lago, en tierra de los gadarenos, dos endemoniados le salieron al encuentro. Vivían en el cementerio, y eran tan peligrosos que nadie se atrevía a andar por aquella zona.
28 Y como él hubo llegado en la otra ribera al país de los Gergesenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, fieros en gran manera, que nadie podía pasar por aquel camino.
29 Al ver a Jesús, le gritaron: ―¡Déjanos tranquilos, Hijo de Dios! ¡Todavía no es hora de que nos atormentes!
29 Y he aquí clamaron, diciendo: ¿Qué tenemos contigo, Jesús, Hijo de Dios? ¿has venido acá á molestarnos antes de tiempo?
30 Por aquellos alrededores andaba un hato de cerdos,
30 Y estaba lejos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.
31 y los demonios le suplicaron a Jesús: ―Si nos vas a echar fuera, déjanos entrar en aquel hato de cerdos.
31 Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos ir á aquel hato de puercos.
32 ―Está bien —les respondió Jesús—. Vayan. Y los demonios salieron de los hombres y entraron en aquellos cerdos. Estos se despeñaron desde un acantilado y se ahogaron en el lago.
32 Y les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron á aquel hato de puercos: y he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la mar, y murieron en las aguas.
33 Los que cuidaban los cerdos salieron corriendo y se fueron a la ciudad a contar lo sucedido,
33 Y los porqueros huyeron, y viniendo á la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados.
34 y la ciudad entera vino al encuentro de Jesús y le suplicaron que se fuera de aquellos lugares.
34 Y he aquí, toda la ciudad salió á encontrar á Jesús: y cuando le vieron, le rogaban que saliese de sus términos.
Referencias cruzadas (34)

Pasajes relacionados con cada versículo, del Treasury of Scripture Knowledge, tal como los reúnen y ordenan los lectores de OpenBible.info.

  1. 1 Mateo 8:18; Mateo 4:25–5:1; Marcos 3:7; Mateo 20:29; Lucas 5:15
  2. 2 Marcos 1:40–45; Mateo 15:25; Lucas 17:12–19; Mateo 18:26; Hechos 10:25
  3. 3 Salmo 33:9; Lucas 5:13; Mateo 11:4–5; 2 Reyes 5:14; Marcos 1:41
  4. 4 Levítico 14:2–32; Lucas 5:14; Lucas 17:14; Marcos 7:36; Levítico 13:2–46
  5. 5 Lucas 7:1–10; Hechos 27:43; Mateo 27:54; Hechos 27:31; Hechos 10:1–33
  6. 6 Mateo 4:24; Colosenses 4:1; Hechos 9:33; Colosenses 3:11; Marcos 2:3–12
  7. 7 Lucas 7:6; Marcos 5:23–24; Mateo 9:18–19
  8. 8 Salmo 107:20; Lucas 7:6–7; Salmo 33:9; Marcos 1:25–27; Mateo 8:3
  9. 9 Tito 2:9; Salmo 107:25–29; Salmo 119:91; Salmo 148:8; Lucas 4:39
  10. 10 Lucas 7:9; Mateo 15:28; Marcos 6:6; Lucas 7:50; Lucas 5:20
  11. 11 Lucas 13:28–29; Efesios 3:6; Malaquías 1:11; Gálatas 3:28–29; Efesios 2:11–14
  12. 12 Mateo 25:30; Lucas 13:28; Mateo 21:43; Mateo 24:51; Mateo 13:42
  13. 13 Mateo 9:29–30; Juan 4:50; Marcos 9:23; Mateo 15:28; Mateo 9:22
  14. 14 Lucas 4:38–41; Marcos 1:29–34; 1 Corintios 9:5; Mateo 17:25; Hebreos 13:4
  15. 15 2 Reyes 13:21; Marcos 1:41; Lucas 8:54; Lucas 4:38–39; Juan 12:1–3
  16. 16 Éxodo 15:26; Mateo 14:14; Marcos 1:32–34; Hechos 5:15; Mateo 12:22
  17. 17 Isaías 53:4; 1 Pedro 2:24; Mateo 1:22
  18. 18 Lucas 8:22; Lucas 4:42–43; Marcos 4:35; Juan 6:15; Mateo 14:22
  19. 19 Lucas 22:33–34; Lucas 14:33; Juan 13:36–38; Lucas 14:25–27; Marcos 12:32–34
  20. 20 Salmo 84:3; Lucas 2:7; Isaías 53:2–3; Lucas 2:16; Salmo 104:17
  21. 21 Lucas 9:59–62; Mateo 19:29; Levítico 21:11–12; Números 6:6–7; 1 Reyes 19:20–21
  22. 22 Lucas 15:32; Colosenses 2:13; Efesios 5:14; Efesios 2:5; Efesios 2:1
  23. 23 Lucas 8:22–25; Marcos 4:36–41; Lucas 7:22; Mateo 9:1
  24. 24 Lucas 8:23; Marcos 4:37–38; Salmo 107:23–27; Jonás 1:4–5; Hechos 27:14–38
  25. 25 Jonás 1:6; Marcos 4:38–39; Salmo 44:22–23; 2 Crónicas 14:11; Isaías 51:9–10
  26. 26 Isaías 41:10–14; Salmo 65:7; Salmo 107:28–30; Salmo 89:9; Lucas 8:24–25
  27. 27 Marcos 7:37; Mateo 14:33; Marcos 6:51; Marcos 1:27; Mateo 15:31
  28. 28 Lucas 8:26–39; Marcos 5:1–20; Hechos 10:38; Mateo 4:24; Génesis 15:21
  29. 29 Marcos 1:24; Lucas 4:34; Santiago 2:19; Marcos 5:7; Lucas 8:28
  30. 30 Levítico 11:7; Deuteronomio 14:8; Isaías 65:3–4; Marcos 5:11; Isaías 66:3
  31. 31 Apocalipsis 20:1–2; Marcos 5:12; Apocalipsis 12:12; Lucas 8:30–33; Marcos 5:7
  32. 32 Marcos 5:13; Apocalipsis 20:7; Hechos 2:23; Lucas 8:33; Hechos 4:28
  33. 33 Lucas 8:34–36; Marcos 5:14–16; Hechos 19:15–17
  34. 34 Hechos 16:39; Lucas 8:37–39; Lucas 5:8; Marcos 5:17–18; Job 21:14

Referencias cruzadas: OpenBible.info (CC BY), tomadas sobre todo del Treasury of Scripture Knowledge (dominio público). · Fuentes y licencias

Lo que dijeron los Padres

Pasajes de los Padres de la Iglesia que comentan o citan este capítulo, tal como aparecen en la edición de Schaff (traducciones inglesas del siglo XIX, de dominio público). Los textos están en inglés.

Cómo se eligieron

«Comentario» es el comienzo de una homilía o exposición sobre este capítulo (homilías de san Juan Crisóstomo; tratados, sermones y comentarios a los Salmos de san Agustín). «Cita» es una frase en la que las notas de la propia edición identifican la cita de un versículo de este capítulo; solo se conserva si el texto coincide con el versículo. Solo se usan obras de autoría segura. Los Salmos siguen la numeración hebrea (Agustín usa la de los Setenta: su Salmo 50 es aquí el 51).

  1. Comentario 8:8 Augustine of Hippo, Sermons on Selected Lessons of the New Testament (Sermon XII)

    We have heard, as the Gospel was being read, the praise of our faith as manifested in humility. For when the Lord Jesus promised that He would go to the Centurion's house to heal His servant, He answered, "I am not worthy that Thou shouldest come under my roof: but speak the word only, and he shall be healed." By …

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 6 (1888)

  2. Comentario 8:5 John Chrysostom, Homilies on the Gospel of Matthew (Homily XXVI)

    The leper came unto Him "when He was come down from the mountain," but this centurion, "when He was entered into Capernaum." Wherefore then did neither the one nor the other go up into the mountain? Not out of remissness, for indeed the faith of them both was fervent, but in order not to interrupt His teaching.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)

  3. Cita 8:9 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book I, Chapter VI)

    They maintain that he is the centurion mentioned in the Gospel, who addressed the Saviour in these words: "For I also am one having soldiers and servants under my authority; and whatsoever I command they do." They further hold that he will continue administering the affairs of the world as long as that is fitting and needful, and specially that …

    Leer en contexto · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  4. Cita 8:22 Augustine of Hippo, The City of God (Book V, Chapters 16–17)

    … of the gospel, by which the citizens of the heavenly city are delivered from divers errors and gathered together from divers wanderings, to whom his Lord has said, when anxious about the burial of his father, "Follow me, and let the dead bury their dead?" Regulus, in order not to break his oath, even with his most cruel enemies, returned …

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 2 (1887)

  5. Cita 8:8 John Chrysostom, Homilies on the Gospel of Matthew (Homily III)

    It was in this way that the centurion also said, "I am not fit that thou shouldest enter under my roof;" because of this, he became worthy, and was "marvelled at" above all Jews.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)