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Lucas · Palabra de Dios para ti (Biblia Latinoamericana Textual)

Lucas 9 Palabra de Dios para ti (Biblia Latinoamericana Textual)

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Sobre PDT
  • Protestante
  • AT: Texto masorético (hebreo)
  • NT: Texto crítico
  • Protestante (66 libros)
  • Formal (palabra por palabra)
  • 2020
  • CC BY-SA 4.0

Audio: Reina-Valera Antigua (RVA), leído por Joyfull · Sobre las grabaciones

PDT Palabra de Dios para ti (Biblia Latinoamericana Textual)
RV1909 Reina-Valera 1909
1 Convocó a los 12, y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar.
1 Y JUNTANDO á sus doce discípulos, les dió virtud y potestad sobre todos los demonios, y que sanasen enfermedades.
2 Los envió a proclamar el reino de Dios y a sanar.
2 Y los envió á que predicasen el reino de Dios, y que sanasen á los enfermos.
3 También les dijo: Nada tomen para el camino: ni bordón, ni mochila, ni pan, ni plata, ni usen doble ropa.
3 Y les dice: No toméis nada para el camino, ni báculo, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni tengáis dos vestidos cada uno.
4 A la casa donde lleguen, posen allí hasta que salgan de la ciudad.
4 Y en cualquiera casa en que entrareis, quedad allí, y de allí salid.
5 Donde no los reciban, al salir de allí sacudan el polvo de sus pies, como testimonio contra ellos.
5 Y todos los que no os recibieren, saliéndoos de aquella ciudad, aun el polvo sacudid de vuestros pies en testimonio contra ellos.
6 Cuando salieron, recorrían una por una las aldeas, anunciaban las Buenas Noticias y sanaban por todas partes.
6 Y saliendo, rodeaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio, y sanando por todas partes.
7 Herodes el tetrarca supo todas las cosas que pasaban y estaba muy perplejo porque algunos decían: Juan resucitó.
7 Y oyó Herodes el tetrarca todas las cosas que hacía; y estaba en duda, porque decían algunos: Juan ha resucitado de los muertos;
8 Otros [afirmaban]: ¡Elías apareció! Y otros: ¡Resucitó uno de los antiguos profetas!
8 Y otros: Elías ha aparecido; y otros: Algún profeta de los antiguos ha resucitado.
9 Pero Herodes decía: Yo decapité a Juan. ¿Quién es Éste de quien oigo estas cosas? Y procuraba verlo.
9 Y dijo Herodes: A Juan yo degollé: ¿quién pues será éste, de quien yo oigo tales cosas? Y procuraba verle.
10 Al regresar los apóstoles le relataron todo lo que hicieron. Y [Jesús] los tomó consigo y salió en privado a una ciudad llamada Betsaida.
10 Y vueltos los apóstoles, le contaron todas las cosas que habían hecho. Y tomándolos, se retiró aparte á un lugar desierto de la ciudad que se llama Bethsaida.
11 Cuando la multitud se enteró, lo siguieron. Él los recibió, les hablaba del reino de Dios y sanaba a los enfermos.
11 Y como lo entendieron las gentes, le siguieron; y él las recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba á los que tenían necesidad de cura.
12 El día comenzó a declinar. Los 12 [se] acercaron y le dijeron: Despide a la multitud para que vayan a las aldeas y granjas de alrededor y busquen alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar despoblado.
12 Y el día había comenzado á declinar; y llegándose los doce, le dijeron: Despide á las gentes, para que yendo á las aldeas y heredades de alrededor, procedan á alojarse y hallen viandas; porque aquí estamos en lugar desierto.
13 Pero les dijo: Denles ustedes de comer. Ellos respondieron: No tenemos sino cinco panes y dos peces, a menos que nosotros vayamos y compremos comida para todo este pueblo.
13 Y les dice: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos más que cinco panes y dos pescados, si no vamos nosotros á comprar viandas para toda esta compañía.
14 Porque eran como 5.000 hombres. Entonces mandó a sus discípulos: Que se reclinen en grupos de 50.
14 Y eran como cinco mil hombres. Entonces dijo á sus discípulos: Hacedlos sentar en ranchos, de cincuenta en cincuenta.
15 Así [lo] hicieron y reclinaron a todos.
15 Y así lo hicieron, haciéndolos sentar á todos.
16 [Él] tomó los cinco panes y los dos peces, miró al cielo y los bendijo. Partió en pedazos y daba a los discípulos para que los sirvieran a la multitud.
16 Y tomando los cinco panes y los dos pescados, mirando al cielo los bendijo, y partió, y dió á sus discípulos para que pusiesen delante de las gentes.
17 Todos comieron y se saciaron. Recogieron lo que les sobró: 12 cestos de pedazos.
17 Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que les sobró, doce cestos de pedazos.
18 Un día, después que [Jesús] hablaba a solas con Dios, los discípulos estaban con Él y les preguntó: Según la gente, ¿Quién soy Yo?
18 Y aconteció que estando él solo orando, estaban con él los discípulos; y les preguntó diciendo: ¿Quién dicen las gentes que soy?
19 Ellos respondieron: [Unos], Juan el Bautista. Otros, Elías. Otros, un profeta antiguo que resucitó.
19 Y ellos respondieron, y dijeron: Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado.
20 Les preguntó: ¿Y ustedes, quién dicen que soy? Y respondió Pedro: El Cristo de Dios.
20 Y les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? Entonces respondiendo Simón Pedro, dijo: El Cristo de Dios.
21 Entonces Él les ordenó rigurosamente que a nadie hablaran de esto.
21 Mas él, conminándolos, mandó que á nadie dijesen esto;
22 El Hijo del Hombre tiene que padecer muchas cosas. Será rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas. Será ejecutado y será resucitado al tercer día.
22 Diciendo: Es necesario que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y sea desechado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día.
23 Y decía a todos: Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, levante su cruz cada día y sígame.
23 Y decía á todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame.
24 El que quiera salvar su vida, la perderá, y cualquiera que pierda su vida por causa de Mí, la salvará.
24 Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá; y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, éste la salvará.
25 ¿Qué beneficio obtiene el hombre si gana el mundo entero y se destruye o se pierde?
25 Porque ¿qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y se pierda él á sí mismo, ó corra peligro de sí?
26 Porque el que se avergüence de Mí y de mis Palabras, el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga en su gloria, [la] del Padre y de los santos ángeles.
26 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de este tal el Hijo del hombre se avergonzará cuando viniere en su gloria, y del Padre, y de los santos ángeles.
27 En verdad les digo que algunos de los que están aquí, que de ningún modo sufran muerte hasta que vean el reino de Dios.
27 Y os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que vean el reino de Dios.
28 Unos ocho días después de estas palabras, [Jesús ]tomó a Pedro, Juan y Jacobo y subió a la montaña a hablar con Dios.
28 Y aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó á Pedro y á Juan y á Jacobo, y subió al monte á orar.
29 Mientras Él hablaba con Dios, su rostro cambió y su ropa se volvió blanca y resplandeciente.
29 Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.
30 Súbitamente aparecieron Moisés y Elías, dos varones quienes le hablaban.
30 Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías;
31 Aparecieron en esplendor y hablaban de la partida de Él que iba a cumplir en Jerusalén.
31 Que aparecieron en majestad, y hablaban de su salida, la cual había de cumplir en Jerusalem.
32 Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero al permanecer despiertos, vieron su gloria y a los dos varones que estaban con Él.
32 Y Pedro y los que estaban con él, estaban cargados de sueño: y como despertaron, vieron su majestad, y á aquellos dos varones que estaban con él.
33 Cuando ellos se iban, Pedro, sin saber lo que expresaba, dijo a Jesús: Maestro, bueno es que nos quedemos aquí, y [que] hagamos tres enramadas: una para Ti, una para Moisés y una para Elías.
33 Y aconteció, que apartándose ellos de él, Pedro dice á Jesús: Maestro, bien es que nos quedemos aquí: y hagamos tres pabellones, uno para ti, y uno para Moisés, y uno para Elías; no sabiendo lo que se decía.
34 Mientras él hablaba, apareció una nube que los cubría. Al entrar ellos en la nube, se atemorizaron.
34 Y estando él hablando esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor, entrando ellos en la nube.
35 De la nube salió una voz que decía: ¡Este es mi Hijo escogido! ¡Escúchenlo a Él!
35 Y vino una voz de la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; á él oid.
36 Al cesar la voz, Jesús estaba solo. Los discípulos callaron y en aquellos días a nadie dijeron lo que vieron.
36 Y pasada aquella voz, Jesús fué hallado solo: y ellos callaron; y por aquellos días no dijeron nada á nadie de lo que habían visto.
37 Al día siguiente cuando bajó de la montaña, una gran multitud le salió al encuentro,
37 Y aconteció al día siguiente, que apartándose ellos del monte, gran compañía les salió al encuentro.
38 y un hombre clamó: Maestro, te suplico que veas a mi hijo unigénito.
38 Y he aquí, un hombre de la compañía clamó, diciendo: Maestro, ruégote que veas á mi hijo; que es el único que tengo:
39 Porque un espíritu lo toma, de repente da alaridos, lo convulsiona, le hace daño y no se aparta de él.
39 Y he aquí un espíritu le toma, y de repente da voces; y le despedaza y hace echar espuma, y apenas se aparta de él quebrantándole.
40 Rogué a tus discípulos que lo echaran fuera, pero no pudieron.
40 Y rogué á tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.
41 Jesús respondió: ¡Oh generación incrédula y depravada! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Trae acá a tu hijo.
41 Y respondiendo Jesús, dice: ¡Oh generación infiel y perversa! ¿hasta cuándo tengo de estar con vosotros, y os sufriré? Trae tu hijo acá.
42 Cuando él llegaba, el demonio lo tiró al suelo y lo convulsionó. Pero Jesús reprendió al espíritu impuro, sanó al muchacho y lo devolvió a su padre.
42 Y como aun se acercaba, el demonio le derribó y despedazó: mas Jesús increpó al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo volvió á su padre.
43 Todos estaban asombrados de la grandeza de Dios. Mientras admiraban las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos:
43 Y todos estaban atónitos de la grandeza de Dios. Y maravillándose todos de todas las cosas que hacía, dijo á sus discípulos:
44 Penetren estas Palabras en sus oídos. Porque el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de hombres.
44 Poned vosotros en vuestros oídos estas palabras; porque ha de acontecer que el Hijo del hombre será entregado en manos de hombres.
45 Pero ellos no entendían esta palabra pues les estaba encubierta para que no la entendieran, y temían preguntarle acerca de esto.
45 Mas ellos no entendían esta palabra, y les era encubierta para que no la entendiesen; y temían preguntarle de esta palabra.
46 Entonces discutieron quién de ellos sería el más grande.
46 Entonces entraron en disputa, cuál de ellos sería el mayor.
47 Pero Jesús entendió lo que pensaban. Tomó un niño, lo puso a su lado
47 Mas Jesús, viendo los pensamientos del corazón de ellos, tomó un niño, y púsole junto á sí,
48 y les dijo: Cualquiera que recibe a este niño en mi Nombre, me recibe. Cualquiera que me recibe, recibe al que me envió. Porque el menor entre ustedes es el mayor.
48 Y les dice: Cualquiera que recibiere este niño en mi nombre, á mí recibe; y cualquiera que me recibiere á mí, recibe al que me envió; porque el que fuere el menor entre todos vosotros, éste será el grande.
49 Juan dijo: Maestro, vimos a uno que echaba fuera demonios en tu Nombre. Le prohibimos, porque no sigue con nosotros.
49 Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto á uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros.
50 Jesús le respondió: No [le] prohíban, porque el que no está contra ustedes, está a favor de ustedes.
50 Jesús le dijo: No se lo prohibáis; porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.
51 Al cumplirse los días de su ascensión, Él afirmó su rostro para ir a Jerusalén.
51 Y aconteció que, como se cumplió el tiempo en que había de ser recibido arriba, él afirmó su rostro para ir á Jerusalem.
52 Envió mensajeros delante de Él quienes fueron a una aldea de samaritanos a preparar [hospedaje] para Él.
52 Y envió mensajeros delante de sí, los cuales fueron y entraron en una ciudad de los Samaritanos, para prevenirle.
53 Pero no lo recibieron, porque entendieron que iba a Jerusalén.
53 Mas no le recibieron, porque era su traza de ir á Jerusalem.
54 Cuando los discípulos vieron [esto,] Jacobo y Juan preguntaron: Señor, ¿quieres que ordenemos que descienda fuego del cielo que los consuma?
54 Y viendo [esto] sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, y los consuma, como hizo Elías?
55 Entonces [Él] dio la vuelta y los reprendió.
55 Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois;
56 Y fueron a otra aldea.
56 Porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron á otra aldea.
57 Cuando iban por el camino, uno le dijo: Te seguiré adondequiera que vayas.
57 Y aconteció que yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré donde quiera que fueres.
58 Jesús le respondió: Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.
58 Y le dijo Jesús: Las zorras tienen cuevas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recline la cabeza.
59 Y dijo a otro: ¡Sígueme! Pero él respondió: Permíteme primero que vaya [a] enterrar a mi padre.
59 Y dijo á otro: Sígueme. Y él dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre á mi padre.
60 Le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú, ¡vé, proclama el reino de Dios!
60 Y Jesús le dijo: Deja los muertos que entierren á sus muertos; y tú, ve, y anuncia el reino de Dios.
61 Otro le dijo: Te seguiré, Señor, pero primero permíteme despedirme de los que están en mi casa.
61 Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; mas déjame que me despida primero de los que están en mi casa.
62 Jesús contestó: Ninguno que pone la mano en un arado y mira atrás, es apto para el reino de Dios.
62 Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.

Personas y lugares de este capítulo

Del árbol genealógico y los mapas bíblicos de este sitio (en inglés), solo donde esas guías citan este capítulo.

Lugares

  • Bethsaida

    Hoy: Northern Israel (north of the Sea of Galilee)

    Bethsaida lay near the Jordan's inflow to the Sea of Galilee. Its precise site is debated (et-Tell and el-Araj are candidates; approximate location). Jesus rebuked it for unbelief.

    Citado en la guía: Mark 8:22; John 1:44; Luke 9:10

Referencias cruzadas (61)

Pasajes relacionados con cada versículo, del Treasury of Scripture Knowledge, tal como los reúnen y ordenan los lectores de OpenBible.info.

  1. 1 Juan 14:12; Lucas 10:19; Mateo 16:19; Hechos 4:30; Marcos 16:17–18
  2. 2 Mateo 10:7–8; Lucas 10:9; Mateo 3:2; Lucas 9:11; Mateo 13:19
  3. 3 Lucas 22:35; Salmo 37:3; Lucas 10:4–12; Mateo 10:9–14; Marcos 6:8–11
  4. 4 Mateo 10:11; Marcos 6:10; Lucas 10:5–8; Hechos 16:15
  5. 5 Hechos 18:6; Mateo 10:14–15; Hechos 13:51; Marcos 6:11; Lucas 10:16
  6. 6 Marcos 6:12–13; Marcos 16:20; Hechos 4:30; Hechos 5:15; Lucas 9:1–2
  7. 7 Marcos 6:14–28; Mateo 14:1–12; Lucas 9:19; Job 18:11–12; Salmo 73:19
  8. 8 Juan 1:21; Lucas 9:19; Mateo 17:10; Marcos 8:28; Marcos 6:15
  9. 9 Lucas 23:8; Lucas 13:31–32
  10. 10 Mateo 11:21; Hebreos 13:17; Mateo 14:13–21; Marcos 2:7; Juan 1:44
  11. 11 Lucas 5:31; Mateo 21:43; Marcos 6:33–34; Isaías 61:1; Lucas 8:1
  12. 12 Marcos 6:35–44; Juan 6:5–15; Mateo 15:23; Oseas 13:5; Juan 6:1
  13. 13 Proverbios 11:24–25; 2 Reyes 4:42–43; Juan 6:5–9; Marcos 6:37–38; Mateo 14:16–17
  14. 14 1 Corintios 14:40; Marcos 8:6; Marcos 6:39–40
  15. 16 Mateo 14:19; Lucas 24:30; Mateo 15:36; 1 Timoteo 4:4–5; Salmo 121:1–2
  16. 17 2 Reyes 4:44; Mateo 16:9–10; Filipenses 4:18–19; Mateo 14:20–21; Marcos 8:19–20
  17. 18 Mateo 16:13–16; Marcos 8:27–30; Lucas 11:1; Mateo 26:36; Lucas 22:39–41
  18. 19 Juan 1:21; Malaquías 4:5; Mateo 14:2; Lucas 9:7–8; Marcos 6:15
  19. 20 Mateo 16:15–17; Juan 6:68–69; Juan 7:41; Juan 4:42; Juan 20:31
  20. 21 Mateo 16:20; Mateo 17:9; Marcos 8:30–31
  21. 22 Isaías 53:1–12; Lucas 24:7; Lucas 18:31–34; Lucas 9:44; 1 Pedro 1:11
  22. 23 Mateo 10:38–39; Lucas 14:26–27; Romanos 8:13; Juan 12:25–26; Marcos 8:34–38
  23. 24 Lucas 17:33; Juan 12:25; Hechos 20:23–24; Apocalipsis 2:10; Apocalipsis 12:11
  24. 25 Mateo 16:26; Marcos 8:36; Salmo 49:6–8; Lucas 12:19–21; Lucas 4:5–7
  25. 26 Mateo 10:32–33; 2 Timoteo 2:12; Lucas 12:8–9; Romanos 1:16; Marcos 8:38
  26. 27 Mateo 16:28; Marcos 9:1; Juan 21:22–23; Lucas 2:26; Marcos 14:25
  27. 28 Mateo 26:37–39; Mateo 17:1–13; Lucas 6:12; Salmo 109:4; Marcos 14:33–36
  28. 29 Marcos 9:2–3; Mateo 17:2; Éxodo 34:29–35; 2 Pedro 1:16–18; Isaías 33:17
  29. 30 Hebreos 3:3–6; Juan 1:17; 2 Corintios 3:7–11; Lucas 1:17; Mateo 17:3–4
  30. 31 Filipenses 3:21; 2 Pedro 1:15; 1 Pedro 5:10; 1 Pedro 1:11–12; Juan 1:29
  31. 32 Juan 1:14; Daniel 8:18; Mateo 26:40–43; Daniel 10:9; Juan 17:24
  32. 33 Marcos 9:5–6; Marcos 10:38; Salmo 4:6–7; Juan 14:8; Salmo 73:28
  33. 34 Mateo 17:5–7; Éxodo 40:34–38; Jueces 13:22; Marcos 9:7–8; Salmo 18:9–11
  34. 35 Lucas 3:22; Mateo 3:17; Hechos 3:22–23; Deuteronomio 18:18–19; Hebreos 5:9
  35. 36 Mateo 17:9; Marcos 9:9–10; Eclesiastés 3:7; Marcos 9:6
  36. 37 Mateo 17:14–20; Marcos 9:14–29
  37. 38 Zacarías 12:10; Juan 4:47; Mateo 15:22; Lucas 7:12; Lucas 8:41–42
  38. 39 Marcos 9:20; Marcos 9:26; Lucas 4:35; Lucas 8:29; Marcos 5:4–5
  39. 40 Lucas 9:1; Hechos 19:13–16; 2 Reyes 4:31; Lucas 10:17–19; Mateo 17:20
  40. 41 Deuteronomio 32:5; Juan 20:27; Juan 14:9; Marcos 9:19; Mateo 17:17
  41. 42 Marcos 9:26–27; Marcos 9:20; 2 Reyes 4:36; Lucas 7:15; Apocalipsis 12:12
  42. 43 Lucas 9:43–45; Lucas 5:26; Lucas 8:25; Hechos 3:10–13; Mateo 17:22
  43. 44 Lucas 9:22; Hechos 2:23; Lucas 2:19; Hebreos 2:1; Marcos 9:31
  44. 45 Lucas 18:34; Lucas 2:50; Marcos 9:32; Juan 12:16; Juan 16:17–18
  45. 46 Mateo 18:1–5; Mateo 20:20–22; Marcos 9:33–37; 3 Juan 9; Filipenses 2:3
  46. 47 Lucas 5:22; Juan 16:30; Salmo 139:23; 1 Corintios 14:20; Salmo 139:2
  47. 48 1 Pedro 5:6; Lucas 14:11; Marcos 9:37; Juan 13:20; Lucas 22:26
  48. 49 Marcos 9:38–40; Números 11:27–29; Marcos 10:13–14
  49. 50 Lucas 11:23; Mateo 12:30; Filipenses 1:15–18; 1 Corintios 12:3; Lucas 16:13
  50. 51 Lucas 18:31; Lucas 13:22; Isaías 50:5–9; Marcos 16:19; Hechos 1:9
  51. 52 Mateo 10:5; Lucas 10:1; 2 Reyes 17:24–33; Lucas 17:16; Lucas 10:33
  52. 53 Juan 4:9; Juan 4:40–42; Lucas 9:48
  53. 54 2 Reyes 1:10–14; Santiago 1:19–20; Santiago 3:14–18; Hechos 4:29–30
  54. 55 1 Pedro 3:9; Job 2:10; Apocalipsis 3:19; Job 26:4; Mateo 16:23
  55. 56 Mateo 20:28; Romanos 12:21; Juan 3:17; Lucas 19:10; Juan 10:10
  56. 57 Mateo 8:19–22; Juan 13:37; Lucas 9:57–60; Éxodo 19:8; Lucas 9:51
  57. 58 Mateo 8:20; Lucas 14:26–33; 2 Corintios 8:9; Lucas 18:22–23; Salmo 84:3
  58. 59 Mateo 16:24; 1 Reyes 19:20; Mateo 8:21–22; Mateo 6:33; Hageo 1:2
  59. 60 2 Timoteo 2:3–4; 1 Timoteo 5:6; Juan 21:15–17; Lucas 15:32; Apocalipsis 3:1
  60. 61 Lucas 14:26; 1 Reyes 19:20; Lucas 14:18–20; Mateo 10:37–38; Deuteronomio 33:9
  61. 62 Filipenses 3:13; Hebreos 10:38; 2 Pedro 2:20–22; Lucas 17:31–32; Santiago 1:6–8

Referencias cruzadas: OpenBible.info (CC BY), tomadas sobre todo del Treasury of Scripture Knowledge (dominio público). · Fuentes y licencias

Lo que dijeron los Padres

Pasajes de los Padres de la Iglesia que comentan o citan este capítulo, tal como aparecen en la edición de Schaff (traducciones inglesas del siglo XIX, de dominio público). Los textos están en inglés.

Cómo se eligieron

«Comentario» es el comienzo de una homilía o exposición sobre este capítulo (homilías de san Juan Crisóstomo; tratados, sermones y comentarios a los Salmos de san Agustín). «Cita» es una frase en la que las notas de la propia edición identifican la cita de un versículo de este capítulo; solo se conserva si el texto coincide con el versículo. Solo se usan obras de autoría segura. Los Salmos siguen la numeración hebrea (Agustín usa la de los Setenta: su Salmo 50 es aquí el 51).

  1. Comentario 9:57 Augustine of Hippo, Sermons on Selected Lessons of the New Testament (Sermon L)

    Give ye ear to that which the Lord hath given me to speak on the lesson of the Gospel. For we have read, that the Lord Jesus acted differently, when one man offered himself to follow Him, and was disallowed; another did not dare this, and was aroused; a third put off, and was blamed.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 6 (1888)

  2. Cita 9:61 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book I, Chapter VIII)

    … head;"-- the animal, when He said to him that declared, "I will follow Thee, but suffer me first to bid them farewell that are in my house," "No man, putting his hand to the plough, and looking back, is fit for the kingdom of heaven" (for this man they declare to be of the intermediate class, even as they do …

    Leer en contexto · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  3. Cita 9:26 Augustine of Hippo, Confessions (Book VIII)

    But after that, from reading and inquiry, he had derived strength, and feared lest he should be denied by Christ before the holy angels if he now was afraid to confess Him before men, and appeared to himself guilty of a great fault in being ashamed of the sacraments of the humility of Thy word, and not being ashamed of …

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 1 (1886)

  4. Cita 9:9 John Chrysostom, Homilies on the Gospel of Matthew (Homily XXIV)

    For that even after his death he had the terror of him in full strength, hear what He saith, "This is John, whom I slew." Now the expression, "I slew," is that of one not exulting, but soothing his own terror, and persuading his troubled soul to call to mind, that he himself slew him.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)

  5. Cita 9:30 Cyril of Jerusalem, Catechetical Lectures (Lecture XII)

    … on Mount Sinai: Moses was in a clift of the rock, and Elias was once in a clift of the rock: they being present with Him at His Transfiguration on Mount Tabor, spoke to the Disciples of His decease which fire should accomplish at Jerusalem.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 2, vol. 7 (1894)