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Lucas · Nuevo Testamento de Felipe Scío de San Miguel (1797)

Lucas 9 Nuevo Testamento de Felipe Scío de San Miguel (1797)

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Sobre Scío
  • Católica
  • NT: Vulgata latina
  • Solo Nuevo Testamento
  • Formal (palabra por palabra)
  • 1797
  • Dominio público

Audio: Reina-Valera Antigua (RVA), leído por Joyfull · Sobre las grabaciones

Notas sobre este texto (3)
Scío Nuevo Testamento de Felipe Scío de San Miguel (1797)
RV1909 Reina-Valera 1909
1 Y llamando á los doce Apóstoles, les dió virtud y potestad sobre todos los demonios, y que sanasen enfermedades.
1 Y JUNTANDO á sus doce discípulos, les dió virtud y potestad sobre todos los demonios, y que sanasen enfermedades.
2 Y los envió á predicar el reyno de Dios, y á sanar los enfermos,
2 Y los envió á que predicasen el reino de Dios, y que sanasen á los enfermos.
3 Y les dixo: No lleveis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tengáis dos túnicas.
3 Y les dice: No toméis nada para el camino, ni báculo, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni tengáis dos vestidos cada uno.
4 Y en qualquiera casa en que entrareis, allí permaneced, y no salgáis de allí.
4 Y en cualquiera casa en que entrareis, quedad allí, y de allí salid.
5 Y todos los que no os recibieren: al salir de aquella ciudad, sacudid aún el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.
5 Y todos los que no os recibieren, saliéndoos de aquella ciudad, aun el polvo sacudid de vuestros pies en testimonio contra ellos.
6 Y habiendo salido, iban de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio, y sanando por todas partes.
6 Y saliendo, rodeaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio, y sanando por todas partes.
7 Y llegó á noticia de Herodes el Tetrarcha todo lo que hacía Jesús, y quedó como suspenso, porque decían
7 Y oyó Herodes el tetrarca todas las cosas que hacía; y estaba en duda, porque decían algunos: Juan ha resucitado de los muertos;
8 Algunos: Que Juan ha resucitado de entre los muertos: y otros. Que Elías había aparecido: y otros: Que un Propheta de los antiguos había resucitado.
8 Y otros: Elías ha aparecido; y otros: Algún profeta de los antiguos ha resucitado.
9 Y dixo Herodes: Yo degollé á Juan: ¿Quien pues es éste, de quien oygo tales cosas? y procuraba verlo.
9 Y dijo Herodes: A Juan yo degollé: ¿quién pues será éste, de quien yo oigo tales cosas? Y procuraba verle.
10 Y vueltos los Apóstoles, le contáron quanto habían hecho: y tomándolos consigo aparte, se fué á un lugar desierto, que es del territorio de Bethsaida.
10 Y vueltos los apóstoles, le contaron todas las cosas que habían hecho. Y tomándolos, se retiró aparte á un lugar desierto de la ciudad que se llama Bethsaida.
11 Y quando las gentes lo supiéron, le siguieron: y Jesús los recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba á los que lo habían menester.
11 Y como lo entendieron las gentes, le siguieron; y él las recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba á los que tenían necesidad de cura.
12 Y el día había comenzado ya á declinar: Quando llegándose a él los doce, le dixéron: Despide á éstas gentes, para que vayan a las aldeas, y granjas de la comarca, se alverguen, y hallen que comer: porque aquí estamos en un lugar desierto.
12 Y el día había comenzado á declinar; y llegándose los doce, le dijeron: Despide á las gentes, para que yendo á las aldeas y heredades de alrededor, procedan á alojarse y hallen viandas; porque aquí estamos en lugar desierto.
13 Y les dixo: Dadles vosotros de comer. Y dixéron ellos: No tenemos mas de cinco panes y dos peces: á no ser que vamos nosotros á comprar viandas para toda esta gente.
13 Y les dice: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos más que cinco panes y dos pescados, si no vamos nosotros á comprar viandas para toda esta compañía.
14 Porque eran como unos cinco mil hombres. Y él dixo á sus discípulos: Hacedlos sentar en ranchos de cincuenta en cincuenta.
14 Y eran como cinco mil hombres. Entonces dijo á sus discípulos: Hacedlos sentar en ranchos, de cincuenta en cincuenta.
15 Y así lo executáron. Y los hicieron sentar á todos.
15 Y así lo hicieron, haciéndolos sentar á todos.
16 Y tomando los cinco panes, y los dos peces, alzó los ojos al Cielo, los bendixo, y partió: y dió á sus discípulos, para que los pusiesen delante de las gentes.
16 Y tomando los cinco panes y los dos pescados, mirando al cielo los bendijo, y partió, y dió á sus discípulos para que pusiesen delante de las gentes.
17 Y comieron todos y se saciáron. Y alzáron lo que les sobró, doce cestos de pedazos.
17 Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que les sobró, doce cestos de pedazos.
18 Y aconteció, que estando solo orando, se hallaban con él sus discípulos y les preguntó, y dixo: ¿Quien dicen las gentes, que soy yo?
18 Y aconteció que estando él solo orando, estaban con él los discípulos; y les preguntó diciendo: ¿Quién dicen las gentes que soy?
19 Y ellos respondieron, y dixéron: Juan el Bautista, y otros Elías, y otros, que resucitó alguno de los antiguos Prophetas.
19 Y ellos respondieron, y dijeron: Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado.
20 Y les dixo: ¿Y vosotros quién decis, que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dixo: El Christo de Dios.
20 Y les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? Entonces respondiendo Simón Pedro, dijo: El Cristo de Dios.
21 El entónces les amenazó, y mandó, que no lo dixesen á nadie,
21 Mas él, conminándolos, mandó que á nadie dijesen esto;
22 Diciéndoles: Es necesario, que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y que sea desechado de los Ancianos, y de los Príncipes de los sacerdotes, y de los Escribas: y que sea entregado á la muerte, y que resucite al tercero día.
22 Diciendo: Es necesario que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y sea desechado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día.
23 Y decía á todos: Quien en pos de mi quiere venir, niéguese á sí mismo, y tome su cruz cada día y sígame.
23 Y decía á todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame.
24 Porque el que quisiere salvar su alma, la perderá: y quien perdiere su alma por amor de mí, la salvará.
24 Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá; y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, éste la salvará.
25 ¿Porque qué aprovecha á un hombre, si grangeáre todo el mundo, y se pierde él á sí mismo, y se daña á sí mismo?
25 Porque ¿qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y se pierda él á sí mismo, ó corra peligro de sí?
26 Porque el que se afrentáre de mí, y de mis palabras, se afrentará de él el Hijo del hombre, quando viniere con su magestad, y con la del Padre, y de los santos Angeles.
26 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de este tal el Hijo del hombre se avergonzará cuando viniere en su gloria, y del Padre, y de los santos ángeles.
27 Mas dígoos en verdad: Que algunos hay aquí, que no gustarán la muerte, hasta que vean el reyno de Dios.
27 Y os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que vean el reino de Dios.
28 Y aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó consigo á Pedro, y á Santiago, y á Juan, y subió á un monte á orar.
28 Y aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó á Pedro y á Juan y á Jacobo, y subió al monte á orar.
29 Y entretanto que hacia oración, la figura de su rostro se hizo otra: y sus vestidos se tornáron blancos, y resplandecientes.
29 Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.
30 Y he aquí que hablaban con él dos varones. Y estos eran Moysés, y Elías,
30 Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías;
31 Que apareciéron en magestad: y hablaban de su salida, que había de cumplir en Jerusalém.
31 Que aparecieron en majestad, y hablaban de su salida, la cual había de cumplir en Jerusalem.
32 Mas Pedro, y los que con él estaban, se hallaban cargados de sueño: y dispertando viéron la gloria de Jesús, y á los dos varones, que con él estaban.
32 Y Pedro y los que estaban con él, estaban cargados de sueño: y como despertaron, vieron su majestad, y á aquellos dos varones que estaban con él.
33 Y quando se apartáron de él, dixo Pedro á Jesús: Maestro, bueno es que nos estemos aquí: y hagamos tres tiendas, una para tí, y otra para Moysés, y otra para Elías: no sabiendo, lo que se decia.
33 Y aconteció, que apartándose ellos de él, Pedro dice á Jesús: Maestro, bien es que nos quedemos aquí: y hagamos tres pabellones, uno para ti, y uno para Moisés, y uno para Elías; no sabiendo lo que se decía.
34 Y quando él estaba diciendo esto, vino una nube, y los cubrió y tuviéron miedo, entrando ellos en la nube.
34 Y estando él hablando esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor, entrando ellos en la nube.
35 Y vino una voz de la nube, diciendo: Este es mi Hijo el amado, á él oid.
35 Y vino una voz de la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; á él oid.
36 Y al salir esta voz, halláron solo á Jesús, y ellos callaron, y á nadie dixéron en aquellos días cosa alguna, de las que habían visto.
36 Y pasada aquella voz, Jesús fué hallado solo: y ellos callaron; y por aquellos días no dijeron nada á nadie de lo que habían visto.
37 Y otro día baxando ellos del monte, les vino al encuentro una grande tropa de gente.
37 Y aconteció al día siguiente, que apartándose ellos del monte, gran compañía les salió al encuentro.
38 Y he aquí un hombre de la turba clamó, diciendo: Maestro, te ruego, que atiendas á mi hijo, porque yo no tengo otro:
38 Y he aquí, un hombre de la compañía clamó, diciendo: Maestro, ruégote que veas á mi hijo; que es el único que tengo:
39 Y he aquí que un espíritu le toma, y súbitamente da voces: y le tira por tierra, y le quebranta haciéndole echar espuma, y apénas se aparta de él, despedazándole:
39 Y he aquí un espíritu le toma, y de repente da voces; y le despedaza y hace echar espuma, y apenas se aparta de él quebrantándole.
40 Y rogué á tus discípulos, que le echasen fuera, y no pudieron.
40 Y rogué á tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.
41 Y respondiendo Jesús, dixo: ¡O generación infiel y perversa! ¿hasta quándo estaré con vosotros, y os sufriré? Trahe acá tu hijo.
41 Y respondiendo Jesús, dice: ¡Oh generación infiel y perversa! ¿hasta cuándo tengo de estar con vosotros, y os sufriré? Trae tu hijo acá.
42 Y quando se acercaba, le tiró el demonio en tierra, y le maltrató.
42 Y como aun se acercaba, el demonio le derribó y despedazó: mas Jesús increpó al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo volvió á su padre.
43 Mas Jesús increpó al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se le volvió á su padre.
43 Y todos estaban atónitos de la grandeza de Dios. Y maravillándose todos de todas las cosas que hacía, dijo á sus discípulos:
44 Y se pasmaban todos del gran poder de Dios y maravillándose todos de todas las cosas que hacia, dixo á sus discípulos: Poned en vuestros corazones estas palabras: El Hijo del hombre ha de ser entregado en manos de hombres.
44 Poned vosotros en vuestros oídos estas palabras; porque ha de acontecer que el Hijo del hombre será entregado en manos de hombres.
45 Mas ellos no entendían esta palabra, y les era tan obscura, que no la comprehendian: y temían de preguntarle acerca de ella.
45 Mas ellos no entendían esta palabra, y les era encubierta para que no la entendiesen; y temían preguntarle de esta palabra.
46 Y les vino también el pensamiento, quién de ellos seria el mayor.
46 Entonces entraron en disputa, cuál de ellos sería el mayor.
47 Mas Jesús, viendo lo que pensaban en su corazón, tomó un niño, y lo puso junto á sí,
47 Mas Jesús, viendo los pensamientos del corazón de ellos, tomó un niño, y púsole junto á sí,
48 Y les dixo: El que recibiere á este niño en mi nombre, á mí recibe: y qualquiera que á mí recibiere, recibe á aquel, que me envió: Porque el que es menor entre todos vosotros, este es el mayor.
48 Y les dice: Cualquiera que recibiere este niño en mi nombre, á mí recibe; y cualquiera que me recibiere á mí, recibe al que me envió; porque el que fuere el menor entre todos vosotros, éste será el grande.
49 Entonces Juan, tomando la palabra, dixo: Maestro, hemos visto á uno, que lanzaba los demonios en tu nombre, y se lo vedamos porque no te sigue con nosotros.
49 Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto á uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros.
50 Y Jesús le dixo: No se lo vedeis porque el que no es contra vosotros, por vosotros es.
50 Jesús le dijo: No se lo prohibáis; porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.
51 Y como se acercase el tiempo de su Asunción, hizo firme semblante de ir á Jerusalém.
51 Y aconteció que, como se cumplió el tiempo en que había de ser recibido arriba, él afirmó su rostro para ir á Jerusalem.
52 Y envió delante de sí mensageros: ellos fuéron, y entráron en una ciudad de los Samaritanos, para prevenirle posada.
52 Y envió mensajeros delante de sí, los cuales fueron y entraron en una ciudad de los Samaritanos, para prevenirle.
53 Y no le recibiéron, por quanto hacía semblante de ír á Jeṛusalém.
53 Mas no le recibieron, porque era su traza de ir á Jerusalem.
54 Y quando lo viéron Santiago, y Juan sus discípulos, dixéron: Señor: ¿quieres que digamos, que descienda fuego del Cielo, y los acabe?
54 Y viendo [esto] sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, y los consuma, como hizo Elías?
55 Mas él, volviéndose hácia ellos, los riñó, diciendo: No sabéis, de qué espíritu sois.
55 Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois;
56 El Hijo del hombre no ha venido á perder las almas, sino á salvarlas. Y se fuéron á otra aldea.
56 Porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron á otra aldea.
57 Y aconteció, que yendo ellos por el camino, dixo uno á Jesús: Yo te seguiré á donde quiera que fueres.
57 Y aconteció que yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré donde quiera que fueres.
58 Jesús le dixo: Las raposas tienen cuevas, y las aves del Cielo nidos: mas el Hijo del hombre no tiene donde recline la cabeza.
58 Y le dijo Jesús: Las zorras tienen cuevas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recline la cabeza.
59 Y á otro dixo: Sígueme. Y él respondió: Señor, déxame ir antes á enterrar á mi padre.
59 Y dijo á otro: Sígueme. Y él dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre á mi padre.
60 Y Jesús le dixo: Dexa que los muertos entierren á sus muertos: mas tú vé, y anuncia el reyno de Dios.
60 Y Jesús le dijo: Deja los muertos que entierren á sus muertos; y tú, ve, y anuncia el reino de Dios.
61 Y otro le dixo: Te seguiré, Señor; mas primeramente déxame ir á dar disposición de lo que tengo en mi casa.
61 Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; mas déjame que me despida primero de los que están en mi casa.
62 Jesús le dixo: Ninguno, que pone su mano en el arado, y mira atrás, es apto para el reyno de Dios.
62 Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.

Personas y lugares de este capítulo

Del árbol genealógico y los mapas bíblicos de este sitio (en inglés), solo donde esas guías citan este capítulo.

Lugares

  • Bethsaida

    Hoy: Northern Israel (north of the Sea of Galilee)

    Bethsaida lay near the Jordan's inflow to the Sea of Galilee. Its precise site is debated (et-Tell and el-Araj are candidates; approximate location). Jesus rebuked it for unbelief.

    Citado en la guía: Mark 8:22; John 1:44; Luke 9:10

Referencias cruzadas (61)

Pasajes relacionados con cada versículo, del Treasury of Scripture Knowledge, tal como los reúnen y ordenan los lectores de OpenBible.info.

  1. 1 Juan 14:12; Lucas 10:19; Mateo 16:19; Hechos 4:30; Marcos 16:17–18
  2. 2 Mateo 10:7–8; Lucas 10:9; Mateo 3:2; Lucas 9:11; Mateo 13:19
  3. 3 Lucas 22:35; Salmo 37:3; Lucas 10:4–12; Mateo 10:9–14; Marcos 6:8–11
  4. 4 Mateo 10:11; Marcos 6:10; Lucas 10:5–8; Hechos 16:15
  5. 5 Hechos 18:6; Mateo 10:14–15; Hechos 13:51; Marcos 6:11; Lucas 10:16
  6. 6 Marcos 6:12–13; Marcos 16:20; Hechos 4:30; Hechos 5:15; Lucas 9:1–2
  7. 7 Marcos 6:14–28; Mateo 14:1–12; Lucas 9:19; Job 18:11–12; Salmo 73:19
  8. 8 Juan 1:21; Lucas 9:19; Mateo 17:10; Marcos 8:28; Marcos 6:15
  9. 9 Lucas 23:8; Lucas 13:31–32
  10. 10 Mateo 11:21; Hebreos 13:17; Mateo 14:13–21; Marcos 2:7; Juan 1:44
  11. 11 Lucas 5:31; Mateo 21:43; Marcos 6:33–34; Isaías 61:1; Lucas 8:1
  12. 12 Marcos 6:35–44; Juan 6:5–15; Mateo 15:23; Oseas 13:5; Juan 6:1
  13. 13 Proverbios 11:24–25; 2 Reyes 4:42–43; Juan 6:5–9; Marcos 6:37–38; Mateo 14:16–17
  14. 14 1 Corintios 14:40; Marcos 8:6; Marcos 6:39–40
  15. 16 Mateo 14:19; Lucas 24:30; Mateo 15:36; 1 Timoteo 4:4–5; Salmo 121:1–2
  16. 17 2 Reyes 4:44; Mateo 16:9–10; Filipenses 4:18–19; Mateo 14:20–21; Marcos 8:19–20
  17. 18 Mateo 16:13–16; Marcos 8:27–30; Lucas 11:1; Mateo 26:36; Lucas 22:39–41
  18. 19 Juan 1:21; Malaquías 4:5; Mateo 14:2; Lucas 9:7–8; Marcos 6:15
  19. 20 Mateo 16:15–17; Juan 6:68–69; Juan 7:41; Juan 4:42; Juan 20:31
  20. 21 Mateo 16:20; Mateo 17:9; Marcos 8:30–31
  21. 22 Isaías 53:1–12; Lucas 24:7; Lucas 18:31–34; Lucas 9:44; 1 Pedro 1:11
  22. 23 Mateo 10:38–39; Lucas 14:26–27; Romanos 8:13; Juan 12:25–26; Marcos 8:34–38
  23. 24 Lucas 17:33; Juan 12:25; Hechos 20:23–24; Apocalipsis 2:10; Apocalipsis 12:11
  24. 25 Mateo 16:26; Marcos 8:36; Salmo 49:6–8; Lucas 12:19–21; Lucas 4:5–7
  25. 26 Mateo 10:32–33; 2 Timoteo 2:12; Lucas 12:8–9; Romanos 1:16; Marcos 8:38
  26. 27 Mateo 16:28; Marcos 9:1; Juan 21:22–23; Lucas 2:26; Marcos 14:25
  27. 28 Mateo 26:37–39; Mateo 17:1–13; Lucas 6:12; Salmo 109:4; Marcos 14:33–36
  28. 29 Marcos 9:2–3; Mateo 17:2; Éxodo 34:29–35; 2 Pedro 1:16–18; Isaías 33:17
  29. 30 Hebreos 3:3–6; Juan 1:17; 2 Corintios 3:7–11; Lucas 1:17; Mateo 17:3–4
  30. 31 Filipenses 3:21; 2 Pedro 1:15; 1 Pedro 5:10; 1 Pedro 1:11–12; Juan 1:29
  31. 32 Juan 1:14; Daniel 8:18; Mateo 26:40–43; Daniel 10:9; Juan 17:24
  32. 33 Marcos 9:5–6; Marcos 10:38; Salmo 4:6–7; Juan 14:8; Salmo 73:28
  33. 34 Mateo 17:5–7; Éxodo 40:34–38; Jueces 13:22; Marcos 9:7–8; Salmo 18:9–11
  34. 35 Lucas 3:22; Mateo 3:17; Hechos 3:22–23; Deuteronomio 18:18–19; Hebreos 5:9
  35. 36 Mateo 17:9; Marcos 9:9–10; Eclesiastés 3:7; Marcos 9:6
  36. 37 Mateo 17:14–20; Marcos 9:14–29
  37. 38 Zacarías 12:10; Juan 4:47; Mateo 15:22; Lucas 7:12; Lucas 8:41–42
  38. 39 Marcos 9:20; Marcos 9:26; Lucas 4:35; Lucas 8:29; Marcos 5:4–5
  39. 40 Lucas 9:1; Hechos 19:13–16; 2 Reyes 4:31; Lucas 10:17–19; Mateo 17:20
  40. 41 Deuteronomio 32:5; Juan 20:27; Juan 14:9; Marcos 9:19; Mateo 17:17
  41. 42 Marcos 9:26–27; Marcos 9:20; 2 Reyes 4:36; Lucas 7:15; Apocalipsis 12:12
  42. 43 Lucas 9:43–45; Lucas 5:26; Lucas 8:25; Hechos 3:10–13; Mateo 17:22
  43. 44 Lucas 9:22; Hechos 2:23; Lucas 2:19; Hebreos 2:1; Marcos 9:31
  44. 45 Lucas 18:34; Lucas 2:50; Marcos 9:32; Juan 12:16; Juan 16:17–18
  45. 46 Mateo 18:1–5; Mateo 20:20–22; Marcos 9:33–37; 3 Juan 9; Filipenses 2:3
  46. 47 Lucas 5:22; Juan 16:30; Salmo 139:23; 1 Corintios 14:20; Salmo 139:2
  47. 48 1 Pedro 5:6; Lucas 14:11; Marcos 9:37; Juan 13:20; Lucas 22:26
  48. 49 Marcos 9:38–40; Números 11:27–29; Marcos 10:13–14
  49. 50 Lucas 11:23; Mateo 12:30; Filipenses 1:15–18; 1 Corintios 12:3; Lucas 16:13
  50. 51 Lucas 18:31; Lucas 13:22; Isaías 50:5–9; Marcos 16:19; Hechos 1:9
  51. 52 Mateo 10:5; Lucas 10:1; 2 Reyes 17:24–33; Lucas 17:16; Lucas 10:33
  52. 53 Juan 4:9; Juan 4:40–42; Lucas 9:48
  53. 54 2 Reyes 1:10–14; Santiago 1:19–20; Santiago 3:14–18; Hechos 4:29–30
  54. 55 1 Pedro 3:9; Job 2:10; Apocalipsis 3:19; Job 26:4; Mateo 16:23
  55. 56 Mateo 20:28; Romanos 12:21; Juan 3:17; Lucas 19:10; Juan 10:10
  56. 57 Mateo 8:19–22; Juan 13:37; Lucas 9:57–60; Éxodo 19:8; Lucas 9:51
  57. 58 Mateo 8:20; Lucas 14:26–33; 2 Corintios 8:9; Lucas 18:22–23; Salmo 84:3
  58. 59 Mateo 16:24; 1 Reyes 19:20; Mateo 8:21–22; Mateo 6:33; Hageo 1:2
  59. 60 2 Timoteo 2:3–4; 1 Timoteo 5:6; Juan 21:15–17; Lucas 15:32; Apocalipsis 3:1
  60. 61 Lucas 14:26; 1 Reyes 19:20; Lucas 14:18–20; Mateo 10:37–38; Deuteronomio 33:9
  61. 62 Filipenses 3:13; Hebreos 10:38; 2 Pedro 2:20–22; Lucas 17:31–32; Santiago 1:6–8

Referencias cruzadas: OpenBible.info (CC BY), tomadas sobre todo del Treasury of Scripture Knowledge (dominio público). · Fuentes y licencias

Lo que dijeron los Padres

Pasajes de los Padres de la Iglesia que comentan o citan este capítulo, tal como aparecen en la edición de Schaff (traducciones inglesas del siglo XIX, de dominio público). Los textos están en inglés.

Cómo se eligieron

«Comentario» es el comienzo de una homilía o exposición sobre este capítulo (homilías de san Juan Crisóstomo; tratados, sermones y comentarios a los Salmos de san Agustín). «Cita» es una frase en la que las notas de la propia edición identifican la cita de un versículo de este capítulo; solo se conserva si el texto coincide con el versículo. Solo se usan obras de autoría segura. Los Salmos siguen la numeración hebrea (Agustín usa la de los Setenta: su Salmo 50 es aquí el 51).

  1. Comentario 9:57 Augustine of Hippo, Sermons on Selected Lessons of the New Testament (Sermon L)

    Give ye ear to that which the Lord hath given me to speak on the lesson of the Gospel. For we have read, that the Lord Jesus acted differently, when one man offered himself to follow Him, and was disallowed; another did not dare this, and was aroused; a third put off, and was blamed.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 6 (1888)

  2. Cita 9:61 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book I, Chapter VIII)

    … head;"-- the animal, when He said to him that declared, "I will follow Thee, but suffer me first to bid them farewell that are in my house," "No man, putting his hand to the plough, and looking back, is fit for the kingdom of heaven" (for this man they declare to be of the intermediate class, even as they do …

    Leer en contexto · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  3. Cita 9:26 Augustine of Hippo, Confessions (Book VIII)

    But after that, from reading and inquiry, he had derived strength, and feared lest he should be denied by Christ before the holy angels if he now was afraid to confess Him before men, and appeared to himself guilty of a great fault in being ashamed of the sacraments of the humility of Thy word, and not being ashamed of …

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 1 (1886)

  4. Cita 9:9 John Chrysostom, Homilies on the Gospel of Matthew (Homily XXIV)

    For that even after his death he had the terror of him in full strength, hear what He saith, "This is John, whom I slew." Now the expression, "I slew," is that of one not exulting, but soothing his own terror, and persuading his troubled soul to call to mind, that he himself slew him.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)

  5. Cita 9:30 Cyril of Jerusalem, Catechetical Lectures (Lecture XII)

    … on Mount Sinai: Moses was in a clift of the rock, and Elias was once in a clift of the rock: they being present with Him at His Transfiguration on Mount Tabor, spoke to the Disciples of His decease which fire should accomplish at Jerusalem.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 2, vol. 7 (1894)