La Iglesia ortodoxa da el título de «el Teólogo» a muy pocos santos. El primero es el apóstol San Juan. Otro es San Gregorio Nacianceno, que lo ganó como predicador. Entre los años 379 y 381, en una pequeña capilla de Constantinopla donde se reunían los pocos cristianos fieles al Credo de Nicea, pronunció cinco sermones sobre la Santísima Trinidad que la Iglesia ha leído desde entonces. Cuando los cristianos ortodoxos confiesan al Espíritu Santo como Dios, usan palabras que San Gregorio defendió cuando buena parte de la capital no estaba de acuerdo.
Fue un héroe improbable que quería quietud y oración y a quien seguían empujando hacia cargos. Fue ordenado presbítero contra su voluntad, consagrado obispo de una aldea que nunca gobernó, entronizado en la capital por el propio emperador y, por último, renunció durante el concilio que hoy se cuenta como el Segundo Concilio Ecuménico. Este artículo cuenta su vida como la recuerda la Iglesia y luego pregunta qué permiten verificar las fuentes.
En breve
San Gregorio nació en Capadocia (en la actual Turquía) hacia el 329 o 330 y murió hacia el 390; las fuentes discrepan en unos pocos años en cada extremo. Estudió en Atenas con San Basilio de Cesarea, fue ordenado presbítero por su padre contra su voluntad y fue hecho obispo de Sasima por San Basilio, una sede que nunca gobernó. En 379 fue a Constantinopla a dirigir una pequeña congregación nicena en una casa-capilla que llamó la Anastasia («Resurrección»), y allí predicó los Cinco Discursos Teológicos. Teodosio lo entronizó en la iglesia principal de la ciudad a finales de 380; en 381 presidió brevemente el concilio recibido después como ecuménico y luego renunció. Casi todo lo que sabemos procede de sus propios discursos, cartas y poemas, de modo que el registro es rico pero está contado en buena parte desde su lado. La Iglesia ortodoxa celebra su fiesta el 25 de enero y, con San Basilio y San Juan Crisóstomo, el 30 de enero.
Tesis: La vida de San Gregorio está mejor documentada que la de casi cualquier santo de su siglo, en gran parte por su propia pluma, y su enseñanza sobre la plena divinidad del Espíritu Santo y la monarquía del Padre sigue siendo una de las exposiciones tempranas más claras de la fe que los cristianos ortodoxos confiesan hoy.
La vida como la recuerda la Iglesia
Nacianzo y Atenas
El padre de San Gregorio, también llamado Gregorio, era obispo de Nacianzo, y su madre, Santa Nona, es recordada por haber orado por un hijo y habérselo prometido a Dios.1 Estudió en Cesarea, Alejandría y después durante muchos años en Atenas, donde llegó a conocer a San Basilio «más perfectamente». Al recordar aquellos años en su oración fúnebre por San Basilio, San Gregorio dijo: «Parecíamos tener una sola alma que habitaba dos cuerpos» (traducción nuestra).2 Entre sus compañeros de estudios estaba el futuro emperador Juliano, llamado después el Apóstata.3 No fue bautizado de niño, y no se sabe con certeza cuándo lo fue: durante una tempestad en el mar, como pensaron algunos biógrafos, o después de volver a casa.4
Un presbítero contra su voluntad
San Gregorio quería la vida ascética que había probado con San Basilio en el Ponto, pero su anciano padre, con la ruidosa aprobación de la congregación, lo ordenó presbítero, probablemente en Navidad del año 361. San Gregorio huyó de vuelta al Ponto, regresó para la Pascua y se explicó en su segundo discurso, una larga reflexión sobre el sacerdocio. Guiar las almas humanas, escribió, «me parece en verdad el arte de las artes y la ciencia de las ciencias».5
Sasima y una amistad herida
Hacia el 370 San Basilio llegó a ser metropolitano de Cesarea. Cuando el emperador Valente dividió Capadocia en dos provincias, San Basilio y Antimo de Tiana disputaron por la jurisdicción. San Basilio reforzó su posición creando nuevos obispados y consagró a San Gregorio, muy en contra de su voluntad, para uno de ellos, Sasima.6 Sus cartas son amargas: «¿Por qué habría de luchar por lechones y aves, y ni siquiera míos, como si fuera por almas y cánones?»7 Antimo ocupó la población con tropas, y San Gregorio probablemente nunca administró la sede. Se quedó en Nacianzo para ayudar a su padre, que murió en 374.8
No ocultó la herida ni siquiera en su oración fúnebre por San Basilio. Admiraba toda la «conducta» de San Basilio, dijo, pero no podía aprobar «el cambio y la falta de fidelidad en su trato hacia mí, causa de un dolor que ni el tiempo ha borrado».9
Constantinopla y la Anastasia
Tras la muerte de su padre, San Gregorio se retiró al santuario de Santa Tecla en Seleucia de Isauria. En 379 los cristianos nicenos de Constantinopla, que no tenían iglesia propia después de unos cuarenta años bajo obispos no nicenos, le pidieron que fuera.10 San Gregorio comenzó a predicar en una casa particular a la que llamó la Anastasia. En su sermón de despedida se dirigió a ella: «Adiós, mi Anastasia, cuyo nombre exhala piedad, pues tú has levantado para nosotros la doctrina que estaba en desprecio».11
Según la Iglesia Ortodoxa en América, en la noche de Pascua de 379 una turba irrumpió en la capilla mientras él bautizaba, y fue herido.12 San Jerónimo, que estudió con él en esos años, lo llamó más tarde «mi maestro en las Escrituras».13 También trabó amistad con un filósofo cínico de Alejandría llamado Máximo y predicó en su elogio; Máximo hizo luego que obispos egipcios lo consagraran en secreto obispo de la ciudad mientras San Gregorio estaba enfermo.14 El concilio de 381 declaró después «que Máximo nunca fue ni es ahora obispo».15
A finales de noviembre de 380 el nuevo emperador Teodosio entró en Constantinopla, ordenó al obispo no niceno Demófilo aceptar el Credo niceno o abandonar las iglesias y, cuando este se negó, se las dio al partido niceno. El propio emperador acompañó a San Gregorio a la gran iglesia de la ciudad, donde fue entronizado.16
El concilio de 381 y su renuncia
En mayo de 381 Teodosio reunió en Constantinopla a unos 150 obispos. San Melecio de Antioquía presidió al principio y, según Teodoreto, confirmó a San Gregorio como obispo de la capital.17 San Melecio murió entonces, y San Gregorio ocupó la presidencia. Instó a los obispos a poner fin al cisma de Antioquía dejando que el anciano Paulino conservara esa sede de por vida. Se negaron. Los obispos egipcios y macedonios que llegaron tarde objetaron además que su traslado desde otra sede violaba los cánones contra el traslado de obispos. San Gregorio comparó después el griterío de los obispos con graznidos de grajillas, y a los miembros más jóvenes con un enjambre de avispas.18
Renunció. Su discurso de despedida es franco sobre la ciudad: «no buscan sacerdotes, sino oradores, no administradores de almas, sino tesoreros de dinero».19 Termina con una letanía de despedidas, a su iglesia, a su pueblo, a los emperadores y a los ángeles, y a la propia Trinidad: «Adiós, oh Trinidad, mi meditación y mi gloria».20 Fue elegido para sucederlo San Nectario, un funcionario de familia senatorial que todavía era catecúmeno.
Últimos años y poemas
San Gregorio cuidó de la iglesia de Nacianzo hasta que pudo nombrarse un obispo, Eulalio, y luego se retiró a la finca familiar de Arianzo, donde escribió contra los seguidores de Apolinar y compuso mucha poesía.21 Invitado a otro sínodo en Constantinopla en 382, lo rechazó; sus editores ingleses resumen su razón como un disgusto por los sínodos episcopales, de los que nunca había visto salir nada bueno.22 Su largo poema Sobre su propia vida es la principal fuente de sus años en la capital.23 San Jerónimo informa de que sus obras llegaban a treinta mil versos.24
Los Cinco Discursos Teológicos
Los cinco sermones numerados hoy como Discursos 27 a 31 se predicaron en la Anastasia contra los seguidores de Eunomio, que afirmaban que la esencia de Dios podía captarse mediante el razonamiento lógico. El primero fija las condiciones para hablar de Dios: «No a todos, amigos míos, corresponde filosofar sobre Dios; no a todos; el tema no es tan barato ni tan bajo».25 El segundo insiste en que Dios está más allá de la comprensión: «es imposible expresarlo, y aún más imposible concebirlo».26
El tercero y el cuarto se vuelven al Hijo, partiendo del Padre. Los cristianos honran una «Monarquía», dice, pero no una «limitada a una sola Persona»; el Padre es «el Engendrador y el Emisor», el Hijo es engendrado y el Espíritu procede, «sin referencia al tiempo».27 Esta es la monarquía del Padre: el Padre es la única fuente del Hijo y del Espíritu, que comparten su única naturaleza divina.
El quinto discurso, sobre el Espíritu Santo, es el más audaz. San Gregorio toma la palabra «procede» de «el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre» (Juan 15:26) y sostiene que el Espíritu, «en cuanto procede de esa Fuente, no es criatura; y en cuanto no es engendrado, no es Hijo».28 Luego lo dice sin rodeos: «¿Es Dios el Espíritu? Ciertamente. Pues bien, ¿es consubstancial? Sí, si es Dios».29
Sus adversarios lo acusaron de ir más allá de la Escritura. Su respuesta: «El Antiguo Testamento proclamó al Padre abiertamente, y al Hijo de modo más oscuro. El Nuevo manifestó al Hijo, y sugirió la Deidad del Espíritu. Ahora el Espíritu mismo mora entre nosotros, y nos proporciona una demostración más clara de sí mismo».30 Dios reveló la Trinidad gradualmente, sostiene, para no abrumar a las personas.
En un sermón sobre el bautismo (a comienzos de enero de 381, según sus editores ingleses) puso toda la fe en dos frases: «Apenas concibo al Uno, me ilumina el Esplendor de los Tres; apenas los distingo, me veo llevado de vuelta al Uno».31 Y al escribir al presbítero Cledonio contra Apolinar, que negaba que Cristo tuviera una mente humana, dio a la Iglesia una regla para pensar sobre la Encarnación: «Porque lo que no ha asumido no lo ha sanado».32 Cristo tomó toda la naturaleza humana para que toda ella pudiera ser sanada y unida a Dios: salvación como sanación y theosis, en una sola línea.
Véanse también nuestros artículos sobre los Padres capadocios y el perfil de San Basilio el Grande (en inglés).
¿Por qué «el Teólogo»?
Sus editores ingleses del siglo XIX señalan que comparte el título «con San Juan Evangelista solamente entre los Padres de la Iglesia».33 Muchos libros dicen que el Concilio de Calcedonia se lo confirió en 451. Un estudio de 2019 de Oliver Langworthy sostiene que esto es excesivo. El título aparece en el Discurso a Marciano añadido a las actas de Calcedonia, probablemente escrito por Teodoreto de Ciro, pero San Gregorio «no es mencionado así en las actas del propio Concilio», y Langworthy no halló evidencia de que el título se concediera, en lugar de simplemente usarse.34 A mediados del siglo V el título ya estaba simplemente en uso.
¿Qué podemos verificar realmente?
(a) Evidencia contemporánea y cercana a su tiempo
Para un santo del siglo IV la evidencia es poco común por su riqueza. {{very-strong: Los discursos, cartas y poemas autobiográficos de San Gregorio se conservan y dan un relato de primera mano de su ordenación, Sasima, su labor en Constantinopla y su renuncia.}} San Jerónimo, su discípulo, que escribía hacia el 392 o 393 (su catálogo llega hasta «el año catorce» de Teodosio), enumera sus obras y dice que San Gregorio se retiró al campo y «murió hace tres años o más».35 Los historiadores del siglo V Sócrates y Teodoreto describen los años 380 y 381, y los cánones del concilio se conservan.
Estas fuentes no siempre coinciden. Sócrates sitúa la renuncia de San Gregorio poco después de la llegada del emperador, porque algunos murmuraban que era un extranjero, y, al describir el concilio, dice que San Gregorio «había renunciado a esa sede». También dice que los emperadores construyeron después una gran iglesia junto al oratorio de San Gregorio y la llamaron Anastasia.36 Teodoreto sitúa la consagración de Máximo después de la muerte de San Melecio, durante el concilio, mientras que la Catholic Encyclopedia la sitúa antes de que Teodosio llegara a la ciudad. Casi todo el detalle depende del propio San Gregorio, y Sobre su propia vida es claramente una defensa de su propia conducta.
Las fechas también son inciertas. La Iglesia Ortodoxa en América da 329 para su nacimiento y el 25 de enero de 389 para su muerte; la Catholic Encyclopedia (1910) da de 325 a 389 aproximadamente; la página del calendario romano de CatholicCulture.org da de 330 a 390; y sus editores ingleses del siglo XIX, que sostuvieron que no nació antes de 325 y probablemente no antes de 330, sitúan su muerte en 391.37 {{strong: Nació hacia el 329 o 330 y murió hacia el 390.}}
(b) Tradición hagiográfica posterior
Las vidas posteriores reordenan sobre todo detalles de los propios escritos de San Gregorio, como el voto de Nona y la tempestad en el mar. La fiesta conjunta de los Tres Jerarcas se apoya en una tradición posterior: según la Iglesia Ortodoxa en América, los tres santos se aparecieron en 1084 a San Juan, obispo de Euchaita, para poner fin a las disputas entre sus admiradores, y él fijó la fiesta conjunta el 30 de enero.38 Es una tradición piadosa de siete siglos después de San Gregorio.
(c) Milagros referidos
San Gregorio no es recordado principalmente como taumaturgo. La vida de la Iglesia Ortodoxa en América incluye algunos episodios providenciales, como su rescate de la tempestad tras un voto y un aspirante a asesino que acudió a él con lágrimas de arrepentimiento. No pueden comprobarse de forma independiente; su santidad se ha situado siempre en su enseñanza y en su disposición a renunciar al poder por la paz. Parte de sus reliquias, conservadas en Roma durante siglos, fue devuelta al Patriarca Ecuménico Bartolomé por el Papa Juan Pablo II en San Pedro el 27 de noviembre de 2004, un gesto que el Papa esperaba que ayudara «a purificar nuestras memorias heridas».39
La postura ortodoxa
Dogma. La enseñanza trinitaria de San Gregorio no es una opinión privada suya. El credo recibido del concilio de 381 confiesa al Espíritu Santo como «Señor, Dador de Vida, que del Padre procede, que con el Padre y el Hijo es juntamente adorado y glorificado» (texto del Credo según la Diócesis de México de la Iglesia Ortodoxa en América).40 San Gregorio mismo dijo más. Escribió que se atenía a la fe de Nicea, «completando en detalle lo que ellos dijeron de modo incompleto sobre el Espíritu Santo», es decir, «confesando que el Espíritu también es Dios».41 La Iglesia ha recibido su lenguaje más pleno como la lectura correcta del credo. Sobre lo que decidieron los concilios, véase Los siete Concilios Ecuménicos: lo que realmente decidieron; sobre cómo un concilio oriental de 381 llegó a contarse como ecuménico, véase ¿Cómo sabe la Iglesia ortodoxa qué concilios son ecuménicos?.
Tradición común. La Iglesia celebra la fiesta de San Gregorio el 25 de enero y la fiesta de los Tres Jerarcas el 30 de enero.42 La Iglesia católica romana lo honra con San Basilio el 2 de enero como obispo y Doctor de la Iglesia.43
Opinión teológica. Algunas de sus ideas, como su explicación de por qué la revelación llegó gradualmente, son razonamiento y no dogma. Llamarlo «el Teólogo» no hace vinculante cada frase que escribió.
Las objeciones más fuertes
«San Gregorio admite que la deidad del Espíritu no está claramente en la Escritura»
Los unitarios y algunos escépticos sostienen que San Gregorio se delata: si el Nuevo Testamento solo «sugirió» la deidad del Espíritu, la doctrina es un desarrollo posterior. La objeción es justa hasta cierto punto, pues San Gregorio concede que «la Escritura no lo llama Dios con palabras expresas muy claramente ni muy a menudo». Su respuesta es que sus adversarios también se apoyan en palabras que no están en la Escritura, como «Ingénito» e «Inoriginado», porque creen que el significado está allí aunque la palabra no lo esté.44 La cuestión es si las Escrituras, leídas como un todo en el culto de la Iglesia, exigen la conclusión. Nuestro artículo ¿Es bíblica la Trinidad, o fue inventada después? expone esa evidencia. De hecho, muchos protestantes han acogido a San Gregorio: Juan Calvino escribió que «nada puede ser más admirable que las palabras de Gregorio Nacianceno», citando el pasaje sobre el Uno y los Tres.45
«La ortodoxia nicena triunfó por la fuerza imperial»
Este es un punto histórico serio. En 380 Teodosio decretó que sus súbditos creyeran «en la única deidad del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, en igual majestad y en una santa Trinidad», llamó a los disidentes «locos insensatos» y los amenazó con castigos.46 San Gregorio debió su entronización al emperador. Pero los Cinco Discursos Teológicos se predicaron en la Anastasia, muy probablemente antes de que Teodosio llegara a la capital, a una pequeña congregación sin apoyo imperial, y persuadieron con argumentos. Después renunció a la sede en lugar de pelear por ella. {{moderate: Su trayectoria sugiere que la fe nicena fue sostenida y defendida por sus propios méritos antes de contar con el poder imperial a su espalda.}} Los cristianos de hoy son libres de juzgar con severidad las leyes de Teodosio.
«La teología de Gregorio encaja con el Filioque» (una lectura católica)
Los teólogos católicos recurren a San Gregorio para mostrar que Oriente y Occidente comparten una misma fe sobre el Espíritu. La aclaración del Vaticano de 1995 lo llama «un gran testigo de nuestras dos tradiciones», conviene en que «la “monarquía del Padre” implica que el Padre es la única Causa trinitaria» y sostiene que el Filioque, bien entendido, no contradice esto.47 Los lectores ortodoxos pueden acoger ese acuerdo real. La respuesta ortodoxa es que la fórmula del propio San Gregorio es que el Espíritu «procede del Padre», como dice el credo sin alterar, y que añadir «y del Hijo» al credo sin un concilio de toda la Iglesia sigue siendo el problema. Nuestro artículo sobre el Filioque trata el debate.
«¿Un santo que se quejaba tanto?»
A veces los lectores encuentran a San Gregorio vanidoso y susceptible. Pero la santidad nunca ha significado una personalidad sin defectos. Sus quejas conviven con sacrificios reales: dio su herencia a los pobres,48 aceptó cargas que no quería y renunció a la sede de la capital por amor a la paz. Que dejara un registro honesto de su propia fragilidad es parte de la razón por la que se confía en él.
Lo que podemos decir con confianza
- San Gregorio fue un obispo capadocio de finales del siglo IV, amigo cercano de San Basilio de Cesarea y autor de muchos discursos, cartas y poemas que se conservan.
- Dirigió la congregación nicena de Constantinopla desde 379, predicó allí los Cinco Discursos Teológicos y fue entronizado como obispo de la ciudad a finales de 380.
- Presidió una parte del concilio de 381 y renunció durante este.
- Enseñó con claridad que el Espíritu Santo es Dios, consubstancial con el Padre y el Hijo, y que el Padre es la única fuente del Hijo y del Espíritu.
Lo que sigue en disputa
- Sus años exactos de nacimiento (de 325 a 330 aproximadamente) y muerte (de 389 a 391), y cuándo fue bautizado.
- La secuencia de los hechos de 380 y 381, en la que San Gregorio, Sócrates y Teodoreto discrepan.
- Cómo y cuándo se le atribuyó por primera vez el título «el Teólogo».
- Con cuánta justicia sus poemas de autodefensa retratan a San Basilio, a Máximo y a los obispos de 381.
- Si su enseñanza puede conciliarse con el Filioque occidental, como sostienen los teólogos católicos y como por lo general ponen en duda los teólogos ortodoxos.
Conclusión
San Gregorio nunca quiso ser un hombre público. Sin embargo, en unos dos años en Constantinopla, predicando en una casa prestada, dio a la Iglesia palabras para la fe que siempre había adorado: un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, el Espíritu plenamente Dios, el Padre la única fuente.
La Iglesia lo llama el Teólogo porque su teología es oración. Terminó su despedida de Constantinopla no con una defensa de sí mismo, sino con un adiós a la Trinidad, «mi meditación y mi gloria». Pueden explorarse más Padres que dieron forma a esa fe en el Explorador de los Padres de la Iglesia (en inglés) y en las Vidas de los santos (en inglés).
Notas
- Orthodox Church in America (OCA), «Saint Gregory the Theologian, Archbishop of Constantinople» (25 de enero), Lives of the Saints, oca.org. ↩
- Gregorio Nacianceno, Discurso 43 (Oración fúnebre por Basilio), 14 y 20, trad. Charles Gordon Browne y James Edward Swallow, NPNF2 vol. 7 (1894), revisada en newadvent.org. ↩
- O. Hunter-Blair, «St. Gregory of Nazianzus», Catholic Encyclopedia, vol. 7 (1910). ↩
- Hunter-Blair, «St. Gregory of Nazianzus» (algunos biógrafos infieren el bautismo durante la tempestad, «though the fact is not certain»; hay «some authority» para un bautismo posterior en casa); Browne y Swallow, Prolegomena, «The Life» (un bautismo posterior «most probable»); OCA, «Saint Gregory the Theologian» (bautizado por su padre a los treinta y tres años). ↩
- Gregorio, Discurso 2 (En defensa de su huida al Ponto), 16, NPNF2 vol. 7, con la introducción de los editores (ordenación «on Christmas Day A.D. 361»; uso posterior por Crisóstomo y Gregorio Magno). Hunter-Blair da «probably at Christmas, 361». ↩
- Hunter-Blair, «St. Gregory of Nazianzus»; Browne y Swallow, Prolegomena a NPNF2 vol. 7, «The Life». ↩
- Gregorio, Carta 48, a Basilio, NPNF2 vol. 7. ↩
- Browne y Swallow, Prolegomena, «The Life» («it is probable he never actually administered» Sasima). ↩
- Gregorio, Discurso 43.59, NPNF2 vol. 7. ↩
- Browne y Swallow, Prolegomena, «The Life»; Hunter-Blair, «St. Gregory of Nazianzus». ↩
- Gregorio, Discurso 42 (El último adiós), 26, NPNF2 vol. 7. ↩
- OCA, «Saint Gregory the Theologian» (da la fecha como Pascua, 21 de abril de 379); Hunter-Blair también informa del ataque durante los bautismos de Pascua. ↩
- Jerónimo, Sobre los varones ilustres 117, trad. Ernest Cushing Richardson, NPNF2 vol. 3 (1892), revisada en newadvent.org. ↩
- Hunter-Blair, «St. Gregory of Nazianzus». Jerónimo, Sobre los varones ilustres 117, enumera una obra «In praise of Maximus the philosopher» y señala que otra obra de Gregorio reprende al mismo Máximo. ↩
- Primer Concilio de Constantinopla (381), canon 4, trad. Henry Percival, NPNF2 vol. 14 (1900), revisada en newadvent.org. ↩
- Sócrates Escolástico, Historia eclesiástica 5.6-7, trad. A. C. Zenos, NPNF2 vol. 2 (1890), revisada en newadvent.org (llegada el 24 de noviembre, iglesias entregadas el 26 de noviembre); Hunter-Blair, «St. Gregory of Nazianzus» (el emperador acompañó a Gregorio a Santa Sofía). ↩
- Sócrates, Historia eclesiástica 5.8; Teodoreto, Historia eclesiástica 5.8, trad. Blomfield Jackson, NPNF2 vol. 3 (1892), revisada en newadvent.org; Browne y Swallow, Prolegomena, «The Life» (el concilio se reunió «under the presidency of Meletius»). ↩
- Hunter-Blair, «St. Gregory of Nazianzus», que resume el poema de Gregorio Sobre su propia vida. El poema mismo no se abrió para este artículo. ↩
- Gregorio, Discurso 42.24, NPNF2 vol. 7. ↩
- Gregorio, Discurso 42.27, NPNF2 vol. 7. Sobre Nectario: Sócrates, Historia eclesiástica 5.8 (familia senatorial, que ocupaba entonces el cargo de «proctor»); Browne y Swallow, Prolegomena («only a catechumen»). ↩
- Browne y Swallow, Prolegomena, «The Life». ↩
- Introducción de los editores a la Carta 131, NPNF2 vol. 7 (la carta a Procopio en que rechaza el sínodo de 382 se resume allí, no se traduce). ↩
- Carolinne White, ed. y trad., Gregory of Nazianzus: Autobiographical Poems (Cambridge University Press, 1996), índice («Concerning his own life (II 1.11)») y descripción del editor. ↩
- Jerónimo, Sobre los varones ilustres 117. ↩
- Gregorio, Discurso 27 (Primer Discurso Teológico), 3, NPNF2 vol. 7. Sobre los eunomianos, OCA, «Saint Gregory the Theologian». ↩
- Gregorio, Discurso 28 (Segundo Discurso Teológico), 4, NPNF2 vol. 7. ↩
- Gregorio, Discurso 29 (Tercer Discurso Teológico), 2, NPNF2 vol. 7. ↩
- Gregorio, Discurso 31 (Quinto Discurso Teológico), 8, NPNF2 vol. 7; Juan 15:26 (el original inglés cita la NKJV; aquí se cita según la Reina-Valera 1909). ↩
- Gregorio, Discurso 31.10, NPNF2 vol. 7. ↩
- Gregorio, Discurso 31.26, NPNF2 vol. 7. ↩
- Gregorio, Discurso 40 (Sobre el santo bautismo), 41, NPNF2 vol. 7. ↩
- Gregorio, Carta 101 (Primera carta a Cledonio), NPNF2 vol. 7. ↩
- Browne y Swallow, Prolegomena, «The Life». La vida de Gregorio de la OCA señala igualmente que el título se da también al Apóstol Juan. ↩
- Oliver B. Langworthy, «Theodoret's Theologian: Assessing the Origin and Significance of Gregory of Nazianzus' Title», Journal of Ecclesiastical History 70, n.º 3 (2019): 455-71, doi:10.1017/S0022046918001951. ↩
- Jerónimo, Sobre los varones ilustres, prefacio y 117. La conversión del año catorce de Teodosio a 392/393 es nuestra. ↩
- Sócrates, Historia eclesiástica 5.7. ↩
- OCA, «Saint Gregory the Theologian»; Hunter-Blair, «St. Gregory of Nazianzus»; CatholicCulture.org, Liturgical Year, 2 de enero; Browne y Swallow, Prolegomena, «The Life». ↩
- OCA, «Synaxis of the Ecumenical Teachers and Hierarchs: Basil the Great, Gregory the Theologian, and John Chrysostom» (30 de enero), oca.org. ↩
- Juan Pablo II, «Ecumenical Celebration on the Occasion of the Transferral from Rome to Constantinople of the Relics of Sts Gregory of Nazianzen and John Chrysostom: Letter of John Paul II to the Ecumenical Patriarch of Constantinople», 27 de noviembre de 2004, 2, vatican.va. ↩
- Credo del Primer Concilio de Constantinopla (381), trad. Henry Percival, NPNF2 vol. 14. ↩
- Gregorio, Carta 102 (Segunda carta a Cledonio), NPNF2 vol. 7. ↩
- OCA, Lives of the Saints, 25 y 30 de enero. ↩
- CatholicCulture.org, Liturgical Year, 2 de enero, «Memorial of St. Basil the Great and St. Gregory Nazianzen, Bishops and Doctors». ↩
- Gregorio, Discurso 31.21 y 23-24, NPNF2 vol. 7. ↩
- Juan Calvino, Institutes of the Christian Religion 1.13.17, trad. Henry Beveridge (1845), ccel.org. Calvino cita el pasaje como procedente del sermón de Gregorio sobre el santo bautismo (Discurso 40.41). ↩
- Código Teodosiano 16.1.2, en Henry Bettenson, ed., Documents of the Christian Church (Oxford University Press, 1943), 31, tal como se reproduce en el Internet Medieval Sourcebook (Fordham University). Ortografía y mayúsculas corregidas respecto de la transcripción en línea («diety», «father»). ↩
- Pontifical Council for Promoting Christian Unity, «The Greek and Latin Traditions Regarding the Procession of the Holy Spirit» (1995), tal como se reproduce en catholicculture.org. ↩
- Hunter-Blair, «St. Gregory of Nazianzus» (tras la muerte de sus padres «devoted to the poor the large fortune which he had inherited»). ↩
Bibliografía
Fuentes primarias
- Gregorio Nacianceno. Discursos 2, 27-31, 40, 42 y 43. Traducidos por Charles Gordon Browne y James Edward Swallow. Nicene and Post-Nicene Fathers, 2.ª serie, vol. 7. Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1894. Edición revisada en newadvent.org.
- Gregorio Nacianceno. Cartas (Cartas 48, 101, 102 y la introducción de los editores a la 131). Traducidas por Charles Gordon Browne y James Edward Swallow. NPNF2 vol. 7, 1894. Edición revisada en newadvent.org.
- Gregorio Nacianceno. Autobiographical Poems. Edición y traducción de Carolinne White. Cambridge Medieval Classics 6. Cambridge: Cambridge University Press, 1996.
- Jerónimo. Sobre los varones ilustres. Traducido por Ernest Cushing Richardson. NPNF2 vol. 3. Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1892.
- Sócrates Escolástico. Historia eclesiástica, libro 5. Traducido por A. C. Zenos. NPNF2 vol. 2. Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1890.
- Teodoreto de Ciro. Historia eclesiástica, libro 5. Traducido por Blomfield Jackson. NPNF2 vol. 3. Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1892.
- Primer Concilio de Constantinopla (381). Credo y cánones. Traducidos por Henry Percival. NPNF2 vol. 14. Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1900.
- Código Teodosiano 16.1.2. En Documents of the Christian Church, edición de Henry Bettenson. Londres: Oxford University Press, 1943.
- The Holy Bible, New King James Version. Nashville: Thomas Nelson, 1982. El original inglés cita esta versión; aquí los pasajes se citan según la Reina-Valera 1909.
Fuentes ortodoxas y patrísticas
- Orthodox Church in America. «Saint Gregory the Theologian, Archbishop of Constantinople» (25 de enero) y «Synaxis of the Ecumenical Teachers and Hierarchs» (30 de enero). Lives of the Saints, oca.org.
- Browne, Charles Gordon, y James Edward Swallow. Prolegomena, «The Life». NPNF2 vol. 7, 1894. ccel.org.
- Juan Pablo II. «Ecumenical Celebration on the Occasion of the Transferral from Rome to Constantinople of the Relics of Sts Gregory of Nazianzen and John Chrysostom: Letter of John Paul II to the Ecumenical Patriarch of Constantinople His Holiness Bartholomew I». 27 de noviembre de 2004. vatican.va.
Otra bibliografía (incluidos estudiosos que discrepan)
- Langworthy, Oliver B. «Theodoret's Theologian: Assessing the Origin and Significance of Gregory of Nazianzus' Title». Journal of Ecclesiastical History 70, n.º 3 (2019): 455-71.
- Hunter-Blair, O. «St. Gregory of Nazianzus». The Catholic Encyclopedia, vol. 7. Nueva York: Robert Appleton Company, 1910.
Fuentes de las tradiciones tratadas (católica y protestante)
- Pontifical Council for Promoting Christian Unity. «The Greek and Latin Traditions Regarding the Procession of the Holy Spirit». 1995.
- CatholicCulture.org. Liturgical Year, 2 de enero: «Memorial of St. Basil the Great and St. Gregory Nazianzen, Bishops and Doctors».
- Calvino, Juan. Institutes of the Christian Religion. Traducido por Henry Beveridge. Edimburgo: Calvin Translation Society, 1845. Libro 1, capítulo 13.