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Marcos · Biblica® Open Nueva Biblia Viva 2008

Marcos 4 Biblica® Open Nueva Biblia Viva 2008

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Sobre ONBV
  • Protestante
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Audio: Reina-Valera Antigua (RVA), leído por Joyfull · Sobre las grabaciones

ONBV Biblica® Open Nueva Biblia Viva 2008
RV1909 Reina-Valera 1909
1 Una vez más una inmensa multitud se congregó en la orilla del lago donde Jesús enseñaba. Era tanto el gentío que Jesús tuvo que subirse a una barca y sentarse a hablarles desde allí.
1 Y OTRA vez comenzó á enseñar junto á la mar, y se juntó á él mucha gente; tanto, que entrándose él en un barco, se sentó en la mar: y toda la gente estaba en tierra junto á la mar.
2 Jesús se puso a enseñarles muchas cosas por medio de parábolas. Al narrar una de ellas, decía así:
2 Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina:
3 «Pongan atención. Un sembrador salió a sembrar.
3 Oid: He aquí, el sembrador salió á sembrar.
4 Al esparcir las semillas algunas cayeron junto al camino y las aves llegaron y se las comieron.
4 Y aconteció sembrando, que una parte cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo, y la tragaron.
5 Otras cayeron en un terreno rocoso, sin mucha tierra. Pronto germinaron, porque la tierra no era profunda;
5 Y otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y luego salió, porque no tenía la tierra profunda:
6 pero como no tenían raíces, cuando salió el sol ardiente, las marchitó y murieron.
6 Mas salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenía raíz, se secó.
7 Algunas semillas cayeron entre espinos que, al crecer, ahogaron las plantas y no pudieron dar frutos.
7 Y otra parte cayó en espinas; y subieron las espinas, y la ahogaron, y no dió fruto.
8 Pero algunas de las semillas cayeron en buena tierra y brotaron, crecieron y produjeron treinta, sesenta y hasta cien semillas por cada una sembrada».
8 Y otra parte cayó en buena tierra, y dió fruto, que subió y creció: y llevó uno á treinta, y otro á sesenta, y otro á ciento.
9 Y añadió Jesús: «El que tenga oídos, oiga».
9 Entonces les dijo: El que tiene oídos para oir, oiga.
10 Después, a solas con los doce y los que estaban alrededor de él, le preguntaron qué quiso decir con aquella parábola.
10 Y cuando estuvo solo, le preguntaron los que estaban cerca de él con los doce, sobre la parábola.
11 Él les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer el secreto del reino de Dios; pero a los que están fuera se les dice todo por medio de parábolas,
11 Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas á los que están fuera, por parábolas todas las cosas;
12 para que “aunque vean, no perciban, y aunque oigan, no entiendan; no sea que se vuelvan a Dios y sean perdonados”.
12 Para que viendo, vean y no echen de ver; y oyendo, oigan y no entiendan: porque no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.
13 »Ahora bien, si ustedes mismos no entienden esa parábola, ¿cómo van a entender las demás?
13 Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas?
14 »El sembrador es el que proclama la palabra de Dios.
14 El que siembra [es el que] siembra la palabra.
15 Las que fueron sembradas junto al camino son los que escuchan la palabra de Dios, pero inmediatamente Satanás quita la palabra que fue sembrada en ellos.
15 Y éstos son los de junto al camino: en los que la palabra es sembrada: mas después que la oyeron, luego viene Satanás, y quita la palabra que fué sembrada en sus corazones.
16 Las que cayeron en suelo rocoso representan a los que escuchan el mensaje con alegría,
16 Y asimismo éstos son los que son sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, luego la toman con gozo;
17 pero como sus raíces no tienen profundidad, brotan antes de tiempo y se apartan apenas comienzan las tribulaciones y las persecuciones por causa de la Palabra.
17 Mas no tienen raíz en sí, antes son temporales, que en levantándose la tribulación ó la persecución por causa de la palabra, luego se escandalizan.
18 Las que fueron sembradas entre espinas son los que escuchan la Palabra,
18 Y éstos son los que son sembrados entre espinas: los que oyen la palabra;
19 pero inmediatamente las preocupaciones del mundo, el amor por las riquezas, y los demás placeres ahogan la palabra y no la dejan producir frutos.
19 Mas los cuidados de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias que hay en las otras cosas, entrando, ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
20 Pero las que cayeron en buena tierra son los que escuchan la Palabra, la reciben y producen mucho fruto: treinta, sesenta y hasta cien por cada semilla».
20 Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra, y la reciben, y hacen fruto, uno á treinta, otro á sesenta, y otro á ciento.
21 Y agregó: «¿Es lógico que uno encienda una lámpara y la ponga debajo de una caja o debajo de la cama? Por supuesto que no. Cuando uno enciende una lámpara, la pone en un lugar alto donde alumbre.
21 También les dijo: ¿Tráese la antorcha para ser puesta debajo del almud, ó debajo de la cama? ¿No [es] para ser puesta en el candelero?
22 No hay nada escondido que no se vaya a conocer, ni nada hay oculto que un día no haya de saberse.
22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado, ni secreto que no haya de descubrirse.
23 El que tenga oídos, oiga».
23 Si alguno tiene oídos para oir, oiga.
24 Y les dijo: «Fíjense bien en lo que oyen. Con la misma medida con que ustedes den a otros, se les dará a ustedes, y se les dará mucho más.
24 Les dijo también: Mirad lo que oís: con la medida que medís, os medirán otros, y será añadido á vosotros los que oís.
25 Porque el que tiene recibirá más; y al que no tiene se le quitará aun lo poco que tenga.
25 Porque al que tiene, le será dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
26 »El reino de Dios es como un hombre que siembra un terreno.
26 Decía más: Así es el reino de Dios, como si un hombre echa simiente en la tierra;
27 Y la semilla nace y crece sin que él se dé cuenta, ya sea que él esté dormido o despierto, sea de día o de noche.
27 Y duerme, y se levanta de noche y de día, y la simiente brota y crece como él no sabe.
28 Así, la tierra da fruto por sí misma. Primero brota el tallo, luego se forman las espigas de trigo hasta que por fin estas se llenan de granos.
28 Porque de suyo fructifica la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga;
29 Y cuando el grano está maduro, lo cosechan pues su tiempo ha llegado».
29 Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega es llegada.
30 Un día les dijo: «¿Cómo les describiré el reino de Dios? ¿Con qué podemos compararlo?
30 Y decía: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios? ¿ó con qué parábola le compararemos?
31 Es como un grano de mostaza que se siembra en la tierra. Aunque es la más pequeña de las semillas que hay en el mundo,
31 Es como el grano de mostaza, que, cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las simientes que hay en la tierra;
32 cuando se siembra se convierte en la planta más grande del huerto, y en sus enormes ramas las aves del cielo hacen sus nidos».
32 Mas después de sembrado, sube, y se hace la mayor de todas las legumbres, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan morar bajo su sombra.
33 Jesús usaba parábolas como estas para enseñar a la gente, conforme a lo que podían entender.
33 Y con muchas tales parábolas les hablaba la palabra, conforme á lo que podían oir.
34 Sin parábolas no les hablaba. En cambio, cuando estaba a solas con sus discípulos les explicaba todo.
34 Y sin parábola no les hablaba; mas á sus discípulos en particular declaraba todo.
35 Anochecía y Jesús les dijo a sus discípulos: ―Vámonos al otro lado del lago.
35 Y les dijo aquel día cuando fué tarde: Pasemos de la otra parte.
36 Y, dejando a la multitud, salieron en la barca. Varias barcas los siguieron.
36 Y despachando la multitud, le tomaron como estaba, en el barco; y había también con él otros barquitos.
37 A medio camino se desató una terrible tempestad. El viento azotaba la barca con furia y las olas amenazaban con anegarla completamente.
37 Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las olas en el barco, de tal manera que ya se henchía.
38 Jesús dormía en la popa, con la cabeza en una almohada. Lo despertaron y le dijeron: ―Maestro, ¿no te importa que nos estemos hundiendo?
38 Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos?
39 Jesús se levantó, reprendió a los vientos y dijo a las olas: ―¡Silencio! ¡Cálmense! Los vientos cesaron y todo quedó en calma,
39 Y levantándose, increpó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fué hecha grande bonanza.
40 Y Jesús les dijo: ―¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Acaso no tienen fe?
40 Y á ellos dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?
41 Ellos, asustados, se decían: ―¿Quién será este que aun los vientos y las aguas lo obedecen?
41 Y temieron con gran temor, y decían el uno al otro. ¿Quién es éste, que aun el viento y la mar le obedecen?

Personas y lugares de este capítulo

Del árbol genealógico y los mapas bíblicos de este sitio (en inglés), solo donde esas guías citan este capítulo.

Lugares

  • Sea of Galilee

    Hoy: Northern Israel

    This harp-shaped lake (~13 miles long) lies in the Jordan Rift Valley. Cool air dropping onto the warm water spawns sudden storms — the setting of several Gospel miracles.

    Citado en la guía: Matthew 4:18; Mark 4:39; John 21:1

Referencias cruzadas (41)

Pasajes relacionados con cada versículo, del Treasury of Scripture Knowledge, tal como los reúnen y ordenan los lectores de OpenBible.info.

  1. 1 Marcos 2:13; Lucas 5:1–3; Lucas 8:4–10; Mateo 13:1–15; Marcos 3:7
  2. 2 Mateo 13:34–35; Marcos 3:23; Marcos 4:11; Mateo 13:10; Mateo 13:3
  3. 3 Santiago 2:5; 1 Corintios 3:6–9; Juan 4:35–38; Mateo 13:26; Marcos 4:26–29
  4. 4 Mateo 13:19; Marcos 4:15; Mateo 13:4; Lucas 8:12; Génesis 15:11
  5. 5 Ezequiel 36:26; Lucas 8:6; Lucas 8:13; Oseas 10:12; Mateo 13:5–6
  6. 6 Jeremías 17:5–8; Santiago 1:11; Jonás 4:8; Isaías 25:4; Colosenses 2:7
  7. 7 Jeremías 4:3; 1 Juan 2:15–16; Génesis 3:17–18; Lucas 12:15; Lucas 21:34
  8. 8 Juan 15:5; Colosenses 1:6; Génesis 26:12; Marcos 4:20; Filipenses 1:11
  9. 9 Mateo 11:15; Marcos 4:23–24; Apocalipsis 3:22; Apocalipsis 3:13; Apocalipsis 3:6
  10. 10 Mateo 13:10–17; Lucas 8:9–15; Marcos 7:17; Mateo 13:36; Marcos 4:34
  11. 11 Mateo 11:25; Lucas 8:10; 1 Tesalonicenses 4:12; Santiago 1:16–18; 1 Corintios 5:12–13
  12. 12 Isaías 6:9–10; Isaías 44:18; Mateo 13:14–15; Jeremías 5:21; Deuteronomio 29:4
  13. 13 Apocalipsis 3:19; Lucas 8:11–15; Mateo 13:51–52; 1 Corintios 3:1–2; Hebreos 5:11–14
  14. 14 Hechos 8:4; Mateo 13:19; 1 Pedro 1:23–25; Lucas 8:11; Mateo 13:37
  15. 15 1 Pedro 5:8; Mateo 13:19; 2 Corintios 2:11; Lucas 8:12; 2 Corintios 4:3–4
  16. 16 Lucas 8:13; Mateo 13:20–21; Marcos 6:20; Juan 5:35; Ezequiel 33:31–32
  17. 17 Mateo 11:6; 1 Tesalonicenses 3:3–5; Apocalipsis 2:10; Mateo 12:31; Juan 15:2–7
  18. 18 Lucas 8:14; Jeremías 4:3; Mateo 13:22; Marcos 4:7
  19. 19 1 Juan 2:15–17; 1 Timoteo 6:9–10; 1 Timoteo 6:17; 1 Pedro 4:2–3; Filipenses 4:6
  20. 20 Colosenses 1:10; Lucas 8:15; Juan 15:4–5; Mateo 13:23; Marcos 4:8
  21. 21 Mateo 5:15; Lucas 11:33; Lucas 8:16; Isaías 60:1–3; Efesios 5:3–15
  22. 22 Lucas 8:17; Eclesiastés 12:14; 1 Corintios 4:5; Salmo 78:2–4; Mateo 10:26–27
  23. 23 Mateo 11:15; Marcos 4:9; Apocalipsis 2:29; Apocalipsis 2:7; Apocalipsis 2:17
  24. 24 Hebreos 2:1; Lucas 8:18; Mateo 7:2; 2 Corintios 9:6; Hechos 17:11
  25. 25 Mateo 13:12; Lucas 8:18; Mateo 25:28–29; Juan 15:2; Lucas 16:9–12
  26. 26 Mateo 13:24; 1 Corintios 3:6–9; 1 Pedro 1:23–25; Lucas 8:11; Lucas 8:5
  27. 27 Eclesiastés 11:5; 2 Tesalonicenses 1:3; Eclesiastés 8:17; 1 Corintios 15:37–38; Juan 3:7–8
  28. 28 Filipenses 1:9–11; Oseas 6:3; Marcos 4:31–32; Colosenses 1:10; Mateo 13:26
  29. 29 Joel 3:13; Mateo 13:30; Isaías 57:1–2; Mateo 13:40–43; Job 5:26
  30. 30 Mateo 13:31–32; Lucas 13:18–21; Lamentaciones 2:13; Mateo 13:24; Mateo 11:16
  31. 31 Hechos 19:20; Génesis 22:17–18; Lucas 13:18–19; Daniel 2:44–45; Malaquías 1:11
  32. 32 Daniel 4:20–22; Daniel 4:10–14; Ezequiel 31:3–10; Salmo 80:9–11; Salmo 91:1
  33. 33 Mateo 13:34–35; Juan 16:12; 1 Corintios 3:1–2; Hebreos 5:11–14
  34. 34 Juan 16:25; Lucas 24:27; Marcos 4:10; Mateo 13:36–43; Mateo 15:15–20
  35. 35 Mateo 8:18; Lucas 8:25; Lucas 8:22; Mateo 8:23–27; Mateo 14:22
  36. 36 Marcos 4:1; Marcos 3:9; Marcos 5:2; Marcos 5:21
  37. 37 Mateo 8:23–24; Job 1:19; Lucas 8:22–23; Jonás 1:4; Salmo 107:23–31
  38. 38 1 Pedro 5:7; Hebreos 4:15; Mateo 8:25; Isaías 54:6–8; Lucas 8:24
  39. 39 Salmo 107:29; Salmo 89:9; Salmo 29:10; Salmo 65:7; Jeremías 5:22
  40. 40 Lucas 8:25; Mateo 8:26; Mateo 14:31; Isaías 43:2; Mateo 16:8
  41. 41 Lucas 8:25; Job 38:11; 1 Samuel 12:18–20; Jonás 1:9–10; Jonás 1:15–16

Referencias cruzadas: OpenBible.info (CC BY), tomadas sobre todo del Treasury of Scripture Knowledge (dominio público). · Fuentes y licencias

Lo que dijeron los Padres

Pasajes de los Padres de la Iglesia que comentan o citan este capítulo, tal como aparecen en la edición de Schaff (traducciones inglesas del siglo XIX, de dominio público). Los textos están en inglés.

Cómo se eligieron

«Comentario» es el comienzo de una homilía o exposición sobre este capítulo (homilías de san Juan Crisóstomo; tratados, sermones y comentarios a los Salmos de san Agustín). «Cita» es una frase en la que las notas de la propia edición identifican la cita de un versículo de este capítulo; solo se conserva si el texto coincide con el versículo. Solo se usan obras de autoría segura. Los Salmos siguen la numeración hebrea (Agustín usa la de los Setenta: su Salmo 50 es aquí el 51).

  1. Cita 4:28 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book IV, Chapter XVIII)

    … if they do not call Himself the Son of the Creator of the world, that is, His Word, through whom the wood fructifies, and the fountains gush forth, and the earth gives "first the blade, then the ear, then the full corn in the ear."

    Leer en contexto · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  2. Cita 4:13 John Chrysostom, Homilies on the Gospel of Matthew (Homily XLIV)

    Therefore also another evangelist saith that He reproved them, because they do not understand; saying, "How knew ye not the parable?" But not for this cause only doth He speak in parables, but that He may also make His discourse more vivid, and fix the memory of it in them more perfectly, and bring the things before their sight.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)