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Isaías · Versión Biblia Libre

Isaías 51 Versión Biblia Libre

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Sobre VBL
  • Traductor individual
  • AT: Texto masorético (hebreo) (no verificado)
  • NT: Texto crítico
  • Protestante (66 libros)
  • Dinámica (idea por idea)
  • 2020
  • CC BY-SA 4.0
VBL Versión Biblia Libre
RV1909 Reina-Valera 1909
1 Escúchenme, los que siguen la justicia y adoran al Señor. Piensen en la roca de la que fueron cortados, y en la cantera de la que fueron cincelados.
1 OIDME, los que seguís justicia, los que buscáis á Jehová: mirad á la piedra de donde fuisteis cortados, y á la caverna de la fosa de donde fuisteis arrancados.
2 Miren a Abraham, su padre, y a Sara, que los dio a luz. Cuando lo llamé, era un solo hombre, pero luego lo bendije y tuvo muchos descendientes.
2 Mirad á Abraham vuestro padre, y á Sara que os parió; porque solo lo llamé, y bendíjelo, y multipliquélo.
3 El Señor cuidará de Sión y se compadecerá de todos sus lugares arruinados. Hará que su desierto sea como el Edén, y sus zonas desérticas como el jardín del Señor. La gente allí tendrá alegría y felicidad, dando gracias y cantando dulces canciones.
3 Ciertamente consolará Jehová á Sión: consolará todas sus soledades, y tornará su desierto como paraíso, y su soledad como huerto de Jehová: hallarse ha en ella alegría y gozo, alabanza y voz de cantar.
4 Presta atención a mí, pueblo mío; escúchame, nación mía: Enviaré mi ley, y mi justicia será una luz para las naciones.
4 Estad atentos á mí, pueblo mío, y oidme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi juicio descubriré para luz de pueblos.
5 Pronto llegará mi gobierno de justicia. Viene mi salvación. Mi poder traerá el juicio a las naciones. Las tierras lejanas me esperan a mí y a mi poder.
5 Cercana está mi justicia, salido ha mi salud, y mis brazos juzgarán á los pueblos: á mí esperarán las islas, y en mi brazo pondrán su esperanza.
6 Mira a los cielos y mira a la tierra de abajo. Los cielos desaparecerán como el humo, la tierra se desgastará como la ropa vieja. Los pueblos que la habitan morirán como moscas, pero mi salvación durará para siempre, y mi camino de bondad y de derecho nunca será destruido.
6 Alzad á los cielos vuestros ojos, y mirad abajo á la tierra: porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores: mas mi salud será para siempre, mi justicia no perecerá.
7 Escúchame, tú que sabes lo que es correcto y que realmente has aceptado mis enseñanzas. No tengan miedo de los insultos de la gente -sólo son humanos- ni se asusten por su lenguaje abusivo.
7 Oidme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis afrenta de hombre, ni desmayéis por sus denuestos.
8 Las polillas se los comerán como si fueran ropa; los insectos los masticarán como si fueran lana. Pero mi bondad durará para siempre, mi salvación perdurará por todas las generaciones.
8 Porque como á vestidura los comerá polilla, como á lana los comerá gusano; mas mi justicia permanecerá perpetuamente, y mi salud por siglos de siglos.
9 ¡Por favor, despierta, despierta! ¡Usa tu fuerza, poderoso Señor! Actúa como en los viejos tiempos, en las generaciones anteriores. ¿No fuiste tú quien cortó a Rahab en pedazos, ¿quién mató a ese monstruo marino?
9 Despiértate, despiértate, vístete de fortaleza, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó á Rahab, [y] el que hirió al dragón?
10 ¿No fuiste tú quien secó el mar, abriendo un camino a través de las aguas profundas para que los redimidos pudieran cruzar?
10 ¿No eres tú el que secó la mar, las aguas del grande abismo; el que al profundo de la mar tornó en camino, para que pasasen los redimidos?
11 Los que el Señor ha liberado volverán cantando al entrar en Jerusalén, llevando coronas de alegría eterna. Les invade el agradecimiento y la alegría; la pena y la tristeza simplemente desaparecen.
11 Cierto, tornarán los redimidos de Jehová, volverán á Sión cantando, y gozo perpetuo será sobre sus cabezas: poseerán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán.
12 Soy yo, sí, el que te consuela. ¿Por qué has de temer a los mortales que mueren como la hierba?
12 Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, del hijo del hombre, que por heno será contado?
13 ¡Te has olvidado del Señor, tu Hacedor, que extendió los cielos y que puso los cimientos de la tierra! Por eso tiemblas de miedo todo el día, porque te amenaza la ira de los que te oprimen, queriendo destruirte. Pero, ¿dónde están ahora tus opresores y su ira?
13 Y haste ya olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir: mas ¿en dónde está el furor del que aflige?
14 Los prisioneros que están postrados pronto serán liberados. No van a morir; no seguirán pasando hambre.
14 El preso se da prisa para ser suelto, por no morir en la mazmorra, ni que le falte su pan.
15 Porque yo soy el Señor, tu Dios, que agita el mar para que rujan sus olas. El Señor Todopoderoso es su nombre.
15 Empero yo Jehová, que parto la mar, y suenan sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.
16 Yo te he dicho lo que tienes que decir, y te he protegido con mi mano. Yo creé los cielos y fundé la tierra, y le dije a Sión: Tú eres mi pueblo.
16 Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubrí, para que plantase los cielos y fundase la tierra, y que dijese á Sión: Pueblo mío eres tú.
17 ¡Despierta, despierta! ¡Levántate, Jerusalén! Has bebido de la copa de la ira del Señor que te entregó. La has apurado hasta el fondo de la copa, la bebida que hace tambalear a la gente.
17 Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalem, que bebiste de la mano de Jehová el cáliz de su furor; las heces del cáliz de aturdimiento bebiste, y chupaste.
18 De todos tus hijos que tuviste, no queda ninguno que te guíe. De todos los hijos que criaste, no hay ninguno que te lleve de la mano.
18 De todos los hijos que parió, no hay quien la gobierne; ni quien la tome por su mano de todos los hijos que crió.
19 Dos tragedias te han golpeado: la devastación causada por el hambre y la destrucción causada por la guerra. ¿Quién va a simpatizar contigo? ¿Quién te va a consolar?
19 Estas dos cosas te han acaecido; ¿quién se dolerá de ti? asolamiento y quebrantamiento, hambre y espada. ¿Quién te consolará?
20 Tus hijos se han derrumbado, tirados en todas las calles como antílopes atrapados en una trampa. Han experimentado toda la ira del Señor, la condena de vuestro Dios.
20 Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en las encrucijadas de todos los caminos, como buey montaraz en la red, llenos del furor de Jehová, de la ira del Dios tuyo.
21 Así que escuchen esto, pobres, sentados allí en estado de embriaguez, pero no por haber bebido vino.
21 Oye pues ahora esto, miserable, ebria, y no de vino:
22 Esto es lo que dice tu Señor, tu Dios, que defiende la causa de su pueblo: Mira, te he quitado la copa que te hacía tambalear. Nunca más tendrás que beber de esa copa, la copa de mi ira.
22 Así dijo tu Señor Jehová, y tu Dios, el cual pleitea por su pueblo: He aquí he quitado de tu mano el cáliz de aturdimiento, la hez del cáliz de mi furor; nunca más lo beberás:
23 En cambio, daré esa copa a quienes los atormentaban, a los que les decían: Túmbense boca abajo para que podamos pasarles por encima. Tuvieron que poner sus espaldas como el suelo, como una calle por la cual transitar.
23 Y ponerlo he en mano de tus angustiadores, que dijeron á tu alma: Encórvate, y pasaremos. Y tú pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino, á los que pasan.
Referencias cruzadas (23)

Pasajes relacionados con cada versículo, del Treasury of Scripture Knowledge, tal como los reúnen y ordenan los lectores de OpenBible.info.

  1. 1 Isaías 51:7; Salmo 94:15; Salmo 105:3–4; Hebreos 12:14; Romanos 9:30–32
  2. 2 Ezequiel 33:24; Romanos 4:1–5; Gálatas 3:9–14; Hebreos 11:8–12; Génesis 24:1
  3. 3 Isaías 49:13; Isaías 52:9; Joel 2:3; Génesis 13:10; Jeremías 31:25
  4. 4 1 Pedro 2:9; 1 Corintios 9:21; Isaías 2:3; Isaías 49:6; Isaías 42:6
  5. 5 Romanos 10:17–18; Isaías 46:13; Isaías 60:9; Isaías 42:4; Romanos 10:6–10
  6. 6 Mateo 24:35; Salmo 102:25–26; Hebreos 1:10–12; Isaías 34:4; Apocalipsis 6:12–14
  7. 7 Mateo 5:11; Ezequiel 2:6; Salmo 37:31; 1 Pedro 4:14; Hechos 5:41
  8. 8 Isaías 51:6; Isaías 50:9; Isaías 66:24; Oseas 5:12; Lucas 1:50
  9. 9 Salmo 74:13–14; Isaías 52:1; Salmo 89:10; Isaías 27:1; Isaías 30:7
  10. 10 Isaías 43:16; Isaías 63:11–12; Isaías 50:2; Éxodo 15:13; Éxodo 14:21–22
  11. 11 Isaías 25:8; Apocalipsis 21:4; Apocalipsis 7:17; Isaías 35:10; 2 Tesalonicenses 2:16
  12. 12 Salmo 118:6; Isaías 2:22; 1 Pedro 1:24; Juan 14:26–27; Juan 14:18
  13. 13 Isaías 40:22; Isaías 45:12; Isaías 17:10; Salmo 104:2; Daniel 3:19
  14. 14 Isaías 48:20; Zacarías 9:11; Isaías 52:2; Hechos 12:7–8; Isaías 49:10
  15. 15 Jeremías 31:35; Isaías 54:5; Amós 9:5–6; Salmo 74:13; Isaías 47:4
  16. 16 Isaías 59:21; Isaías 49:2; Juan 17:8; Deuteronomio 18:18; Jeremías 31:33
  17. 17 Isaías 52:1; Apocalipsis 14:10; 1 Corintios 15:34; Isaías 51:9; Salmo 60:3
  18. 18 Isaías 49:21; Salmo 88:18; Isaías 45:1; Salmo 142:4; Mateo 15:14
  19. 19 Isaías 47:9; Amós 7:2; Isaías 22:4; Lamentaciones 1:9; Job 2:11
  20. 20 Apocalipsis 16:9–11; Lamentaciones 2:11–12; Lamentaciones 1:15; Isaías 51:17; Lamentaciones 5:13
  21. 21 Isaías 51:17; Isaías 29:9; Isaías 54:11
  22. 22 Proverbios 22:23; Isaías 62:8; Isaías 51:17; Jeremías 50:34; Isaías 49:25
  23. 23 Josué 10:24; Zacarías 12:2; Apocalipsis 17:18; Apocalipsis 13:16–17; Proverbios 21:18

Referencias cruzadas: OpenBible.info (CC BY), tomadas sobre todo del Treasury of Scripture Knowledge (dominio público). · Fuentes y licencias

Lo que dijeron los Padres

Pasajes de los Padres de la Iglesia que comentan o citan este capítulo, tal como aparecen en la edición de Schaff (traducciones inglesas del siglo XIX, de dominio público). Los textos están en inglés.

Cómo se eligieron

«Comentario» es el comienzo de una homilía o exposición sobre este capítulo (homilías de san Juan Crisóstomo; tratados, sermones y comentarios a los Salmos de san Agustín). «Cita» es una frase en la que las notas de la propia edición identifican la cita de un versículo de este capítulo; solo se conserva si el texto coincide con el versículo. Solo se usan obras de autoría segura. Los Salmos siguen la numeración hebrea (Agustín usa la de los Setenta: su Salmo 50 es aquí el 51).

  1. Cita 51:6 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book IV, Preface)

    But my salvation shall be for ever, and my righteousness shall not pass away." Chapter IV.--Answer to another objection, showing that the destruction of Jerusalem, which was the city of the great King, diminished nothing from the supreme majesty and power of God, for that this destruction was put in execution by the most wise counsel of the same God.

    Leer en contexto · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  2. Cita 51:8 Augustine of Hippo, The City of God (Book XXI, Chapters 9–10)

    For it is written they say, "As the moth consumes the garment, and the worm the wood, so does grief consume the heart of a man." But they who make no doubt that in that future punishment both body and soul shall suffer, affirm that the body shall be burned with fire, while the soul shall be, as it were, …

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 2 (1887)

  3. Cita 51:1 John Chrysostom, Homilies on the Gospel of Matthew (Homily XI)

    This accordingly the prophet also was intimating, when he said, "Look unto the hard rock, whence ye are hewn, and to the hole of the pit, whence ye are digged: look unto Abraham your father, and unto Sarah that bare you." Now of this prophecy, you see, he reminds them, showing that if at the beginning he made him a …

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)

  4. Cita 51:1 Cyril of Jerusalem, Catechetical Lectures (Lecture XIII)

    And they say, Look into the solid rock which ye have hewn.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 2, vol. 7 (1894)

  5. Cita 51:1 Cyril of Jerusalem, Catechetical Lectures (Lecture XIV)

    Moreover we took note of the spot, when we quoted the words, Look unto the rock, which ye have hewn.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 2, vol. 7 (1894)