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Marcos · Versión Biblia Libre

Marcos 5 Versión Biblia Libre

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Sobre VBL
  • Traductor individual
  • AT: Texto masorético (hebreo) (no verificado)
  • NT: Texto crítico
  • Protestante (66 libros)
  • Dinámica (idea por idea)
  • 2020
  • CC BY-SA 4.0

Audio: Reina-Valera Antigua (RVA), leído por Joyfull · Sobre las grabaciones

VBL Versión Biblia Libre
RV1909 Reina-Valera 1909
1 Entonces llegaron al otro lado del lago, a la región de los Gadarenos.
1 Y VINIERON de la otra parte de la mar á la provincia de los Gadarenos.
2 Cuando Jesús bajó de la barca, un hombre con un espíritu maligno salió del cementerio a su encuentro.
2 Y salido él del barco, luego le salió al encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo,
3 Este hombre vivía entre las tumbas, y ya era imposible hacerle más ataduras, incluso con una cadena.
3 Que tenía domicilio en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podía alguien atar;
4 A menudo había sido atado con cadenas y grilletes, pero fácilmente rompía las cadenas y hacía pedazos los grilletes. Nadie tenía la fuerza suficiente para dominarlo.
4 Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podía domar.
5 Siempre estaba gritando, día y noche, entre las tumbas y en las colinas cercanas, cortándose con piedras filosas.
5 Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, é hiriéndose con las piedras.
6 Al ver a Jesús desde la distancia, corrió y se arrodilló frente a él.
6 Y como vió á Jesús de lejos, corrió, y le adoró.
7 Y con voz alta gritó: “¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, hijo del Dios Todopoderoso? ¡Jura por Dios que no me torturarás!”
7 Y clamando á gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.
8 Pues Jesús ya le había dicho al espíritu maligno que saliera del hombre.
8 Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.
9 Entonces Jesús le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?” “Mi nombre es Legión, ¡porque somos muchos!” le respondió.
9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.
10 Además le imploraba a Jesús repetidas veces que no los enviara lejos.
10 Y le rogaba mucho que no le enviase fuera de aquella provincia.
11 Un gran rebaño de cerdos se alimentaba en la ladera que estaba cerca.
11 Y estaba allí cerca del monte una grande manada de puercos paciendo.
12 Entonces los espíritus malignos le imploraron: “Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos”.
12 Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos á los puercos para que entremos en ellos.
13 Y Jesús permitió que lo hicieran. Entonces los espíritus malignos salieron de aquél hombre y se fueron hacia el lugar donde estaban los cerdos. Y todo el rebaño, cerca de dos mil cerdos, salió corriendo cuesta abajo por un precipicio hacia el mar y se ahogaron.
13 Y luego Jesús se lo permitió. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos, y la manada cayó por un despeñadero en la mar; los cuales eran como dos mil; y en la mar se ahogaron.
14 Los hombres que cuidaban el rebaño de cerdos salieron corriendo, y difundieron la noticia por toda la ciudad y en el pueblo. La gente vino a ver lo que había pasado.
14 Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver qué era aquello que había acontecido.
15 Cuando encontraron a Jesús, vieron al hombre endemoniado sentado allí, vestido, y en su sano juicio—y se asustaron.
15 Y vienen á Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado y vestido, y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.
16 Los que habían visto lo que había ocurrido con el hombre poseído por el demonio y con los cerdos lo contaron a los demás.
16 Y les contaron los que lo habían visto, cómo había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos.
17 Comenzaron a suplicarle a Jesús que se fuera de su región.
17 Y comenzaron á rogarle que se fuese de los términos de ellos.
18 Cuando Jesús subió a la barca, el hombre que había estado poseído por el demonio le rogó que lo dejara ir con él.
18 Y entrando él en el barco, le rogaba el que había sido fatigado del demonio, para estar con él.
19 Pero Jesús no aceptó, y le dijo: “Ve a tu casa, a tu propio pueblo, y cuéntales todo lo que el Señor ha hecho por ti y cuán misericordioso ha sido contigo”.
19 Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete á tu casa, á los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y [cómo] ha tenido misericordia de ti.
20 Así que el hombre siguió su propio camino y comenzó a contarle a la gente de las Diez Ciudades todo lo que Jesús había hecho por él, y todos estaban asombrados.
20 Y se fué, y comenzó á publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho con él: y todos se maravillaban.
21 Jesús regresó nuevamente en la barca al otro lado del lago donde había una gran multitud reunida a su alrededor en la orilla.
21 Y pasando otra vez Jesús en un barco á la otra parte, se juntó á él gran compañía; y estaba junto á la mar.
22 Un líder, llamado Jairo, de una de las sinagogas vino donde él estaba. Cuando vio a Jesús, cayó a sus pies
22 Y vino uno de los príncipes de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vió, se postró á sus pies,
23 y le suplicó diciendo: “Mi hijita está a punto de morir. Por favor, ven y coloca tus manos sobre ella para que sea sanada y viva”.
23 Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: ven y pondrás las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.
24 Entonces Jesús fue con él. Todos lo seguían, al tiempo que lo empujaban y se arrimaban sobre él.
24 Y fué con él, y le seguía gran compañía, y le apretaban.
25 Allí había una mujer que había estado enferma por causa de un sangrado durante doce años.
25 Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,
26 Había sufrido mucho bajo el cuidado de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía. Pero nada había sido útil; de hecho, había empeorado.
26 Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,
27 Ella había escuchado sobre Jesús, así que se levantó para ir tras él, en medio de la multitud y tocó su manto.
27 Como oyó [hablar] de Jesús, llegó por detrás entre la compañía, y tocó su vestido.
28 Pues ella pensaba dentro de sí: “Si tan solo logro tocar su manto, seré sanada”.
28 Porque decía: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva.
29 El sangrado se detuvo de inmediato, y ella sintió que su cuerpo quedó sano de su enfermedad.
29 Y luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.
30 Jesús, al percibir que de él había salido poder, se dio la vuelta en medio de la multitud y preguntó, “¿quién tocó mi manto?”
30 Y luego Jesús, conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose á la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?
31 “Mira la multitud que te empuja. ¿Qué quieres decir con eso de ‘quién me tocó?’” respondieron los discípulos.
31 Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?
32 Pero Jesús seguía mirando la multitud a su alrededor para ver quién lo había hecho.
32 Y él miraba alrededor para ver á la que había hecho esto.
33 Entonces la mujer, al comprender lo que le había sucedido, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.
33 Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.
34 “Hija mía, tu fe en mí te ha sanado. Vete en paz. Has sido completamente sanada de tu enfermedad”, le dijo Jesús.
34 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote.
35 Mientras aún hablaba, algunas personas vinieron de la casa del líder de la sinagoga. “Tu hija murió”, le dijeron. “Ya no necesitas molestar más al Maestro”.
35 Hablando aún él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta; ¿para qué fatigas más al Maestro?
36 Pero Jesús no prestó atención a lo que ellos dijeron. Entonces le dijo al líder de la Sinagoga: “No temas, confía en mí”.
36 Mas luego Jesús, oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas, cree solamente.
37 Él no dejó que ninguno fuera con él, excepto Pedro, Santiago, y Juan, que era el hermano de Santiago.
37 Y no permitió que alguno viniese tras él sino Pedro, y Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.
38 Cuando llegaron a la casa del líder de la sinagoga, Jesús vio toda la conmoción de las personas que lloraban y gemían.
38 Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, los que lloraban y gemían mucho.
39 Jesús entró y les preguntó: “¿Por qué están haciendo tanto alboroto con tanto llanto? La niña no está muerta, ella solamente está durmiendo”.
39 Y entrando, les dice: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La muchacha no es muerta, mas duerme.
40 Entonces todos se rieron de él con menosprecio. Jesús mandó a todos salir. Entonces entró a la habitación donde estabala niña, llevando consigo al padre y a la madre de la niña y a tres discípulos.
40 Y hacían burla de él: mas él, echados fuera todos, toma al padre y á la madre de la muchacha, y á los que estaban con él, y entra donde la muchacha estaba.
41 Luego sostuvo la mano de la niña y dijo: “Talitha koum”, que quiere decir: “Pequeña niña, ¡levántate!”
41 Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talitha cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, á ti digo, levántate.
42 La niña, que tenía doce años, se levantó de inmediato y comenzó a caminar. Todos estaban completamente asombrados de lo que había ocurrido.
42 Y luego la muchacha se levantó, y andaba; porque tenía doce años. Y se espantaron de grande espanto.
43 Entonces él les dio orden estricta de no contárselo a nadie, y les dijo que le dieran algo de comer a la niña.
43 Mas [él] les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de comer.

Personas y lugares de este capítulo

Del árbol genealógico y los mapas bíblicos de este sitio (en inglés), solo donde esas guías citan este capítulo.

Personas

  • Jairus

    Synagogue leader

    A synagogue leader who fell at Jesus' feet and begged Him to come heal his daughter, who was raised from death.

    Citado en la guía: Mark 5:22; Luke 8:41

Referencias cruzadas (40)

Pasajes relacionados con cada versículo, del Treasury of Scripture Knowledge, tal como los reúnen y ordenan los lectores de OpenBible.info.

  1. 1 Lucas 8:26–39; Mateo 8:28–34; Marcos 4:35
  2. 2 Marcos 1:23; Isaías 65:4; Marcos 5:8; Lucas 9:42; Marcos 1:26
  3. 3 Isaías 65:4; Lucas 8:29; Daniel 4:32–33; Marcos 9:18–22
  4. 4 Santiago 3:7–8
  5. 5 1 Reyes 18:28; Job 2:7–8; Juan 8:44
  6. 6 Santiago 2:19; Salmo 66:3; Lucas 4:41; Salmo 72:9; Hechos 16:17
  7. 7 Mateo 8:29; Hechos 16:17; Mateo 26:63; Judas 6; Mateo 4:3
  8. 8 Hechos 16:18; Marcos 9:25–26; Marcos 1:25
  9. 9 Lucas 8:30; Marcos 5:15; Mateo 26:53; Lucas 11:21–26; Mateo 12:45
  10. 10 Marcos 3:22; Marcos 5:13
  11. 11 Isaías 66:3; Levítico 11:7–8; Deuteronomio 14:8; Mateo 8:30; Lucas 8:32
  12. 12 1 Pedro 5:8; 2 Corintios 2:11; Lucas 22:31–32; Job 1:10–12; Job 2:5
  13. 13 Job 2:6; 1 Pedro 3:22; 1 Reyes 22:22; Juan 8:44; Mateo 8:32
  14. 14 Lucas 8:34; Mateo 8:33
  15. 15 Colosenses 1:13; 2 Timoteo 1:7; 1 Samuel 6:20–21; Marcos 5:9; Isaías 49:24–25
  16. 17 Mateo 8:34; Marcos 1:24; Lucas 8:37; Génesis 26:16; Marcos 5:7
  17. 18 Lucas 8:38–39; Filipenses 1:23–24; Marcos 5:17; Salmo 116:12; Marcos 5:7
  18. 19 Salmo 66:16; Juan 4:29; Daniel 6:25–27; Daniel 4:1–3; Isaías 38:9–20
  19. 20 Mateo 4:25; Marcos 7:31
  20. 21 Mateo 9:1; Marcos 4:1; Lucas 8:40
  21. 22 Lucas 13:14; Hechos 13:15; Hechos 18:8; Hechos 18:17; Marcos 5:35–36
  22. 23 Lucas 13:13; Marcos 16:18; Lucas 4:40; Hechos 28:8; Marcos 7:32
  23. 24 Marcos 5:31; Marcos 3:9–10; Marcos 3:20; Lucas 7:6; Lucas 8:45
  24. 25 Levítico 15:25–27; Lucas 8:43–44; Mateo 9:20–22; Levítico 15:19–20; Juan 5:5–6
  25. 26 Jeremías 30:12–13; Job 13:4; Salmo 108:12; Jeremías 8:22; Jeremías 51:8
  26. 27 Hechos 19:12; Hechos 5:15; Mateo 14:36; Marcos 6:56; 2 Reyes 13:21
  27. 29 Marcos 5:34; Salmo 103:3; Salmo 30:2; Marcos 3:10; Salmo 147:3
  28. 30 Lucas 6:19; Lucas 8:46; Lucas 5:17; 1 Pedro 2:9
  29. 31 Lucas 8:45; Lucas 9:12
  30. 33 Lucas 8:47; Lucas 1:12; Salmo 116:12–14; Salmo 30:2; Lucas 1:29
  31. 34 Lucas 8:48; Mateo 9:22; Lucas 7:50; Lucas 18:42; Marcos 5:29
  32. 35 Lucas 8:49; Juan 11:39; Marcos 10:17; Lucas 7:6–7; Juan 5:25
  33. 36 Lucas 8:50; Mateo 9:28–29; Juan 11:40; Marcos 9:23; Romanos 4:18–24
  34. 37 Marcos 14:33; Hechos 9:40; 2 Corintios 13:1; Marcos 9:2; Lucas 8:51
  35. 38 Mateo 9:23–24; Lucas 8:52–53; Jeremías 9:17–20; Marcos 5:22; Mateo 11:17
  36. 39 Hechos 20:10; 1 Tesalonicenses 5:10; Daniel 12:2; 1 Corintios 11:30; 1 Tesalonicenses 4:13–14
  37. 40 Nehemías 2:19; Mateo 7:6; Job 12:4; Lucas 16:14; Lucas 8:53–54
  38. 41 Marcos 1:31; Lucas 7:14–15; Juan 5:28–29; Lucas 8:54–55; Juan 11:43–44
  39. 42 Marcos 1:27; Hechos 3:10–13; Marcos 6:51; Marcos 4:41; Marcos 7:37
  40. 43 Mateo 8:4; Marcos 7:36; Marcos 1:43; Mateo 9:30; Lucas 8:56

Referencias cruzadas: OpenBible.info (CC BY), tomadas sobre todo del Treasury of Scripture Knowledge (dominio público). · Fuentes y licencias

Lo que dijeron los Padres

Pasajes de los Padres de la Iglesia que comentan o citan este capítulo, tal como aparecen en la edición de Schaff (traducciones inglesas del siglo XIX, de dominio público). Los textos están en inglés.

Cómo se eligieron

«Comentario» es el comienzo de una homilía o exposición sobre este capítulo (homilías de san Juan Crisóstomo; tratados, sermones y comentarios a los Salmos de san Agustín). «Cita» es una frase en la que las notas de la propia edición identifican la cita de un versículo de este capítulo; solo se conserva si el texto coincide con el versículo. Solo se usan obras de autoría segura. Los Salmos siguen la numeración hebrea (Agustín usa la de los Setenta: su Salmo 50 es aquí el 51).

  1. Cita 5:31 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book I, Chapters III–IV)

    For after she had been thus afflicted during twelve years, she was healed by the advent of the Saviour, when she had touched the border of His garment; and on this account the Saviour said, "Who touched me?" --teaching his disciples the mystery which had occurred among the Æons, and the healing of that Æon who had been involved in …

    Leer en contexto · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  2. Cita 5:35 Augustine of Hippo, Sermons on Selected Lessons of the New Testament (Sermon XLVIII)

    And as He is going, it is announced that she is dead; and as though He would now be only wearying Himself in vain, word was brought to her father, "Thy daughter is dead, why weariest thou the Master any further?" But He went on, and said to the father of the damsel, "Be not afraid, only believe." He comes …

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 6 (1888)

  3. Cita 5:35 John Chrysostom, Homilies on the Gospel of Matthew (Homily XXXI)

    With this view He both walks more leisurely, and discourses more with the woman; that He might give time for the damsel to die, and for those to come, who told of it, and said, "Trouble not the Master." This again surely the evangelist obscurely signifies, when he saith, "While He yet spake, there came from the house certain which …

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)

  4. Cita 5:36 Augustine of Hippo, Sermons on Selected Lessons of the New Testament (Sermon XLVIII)

    … as though He would now be only wearying Himself in vain, word was brought to her father, "Thy daughter is dead, why weariest thou the Master any further?" But He went on, and said to the father of the damsel, "Be not afraid, only believe." He comes to the house, and finds the customary funeral obsequies already prepared, and He …

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 6 (1888)

  5. Cita 5:39 Augustine of Hippo, Sermons on Selected Lessons of the New Testament (Sermon XLVIII)

    … But He went on, and said to the father of the damsel, "Be not afraid, only believe." He comes to the house, and finds the customary funeral obsequies already prepared, and He says to them, "Weep not, for the damsel is not dead, but sleepeth." He spake the truth; she was asleep; asleep, that is, in respect of Him, by …

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 6 (1888)