BES Bible in Simple Spanish (2026) 1 Salomón convocó en Jerusalén a los ancianos de Israel, a los jefes de las tribus y a los principales de las familias israelitas, para traer el arca del pacto del Señor desde la Ciudad de David, es decir, Sión. 1 ENTONCES juntó Salomón los ancianos de Israel, y á todas las cabezas de las tribus, y á los príncipes de las familias de los hijos de Israel, al rey Salomón en Jerusalem para traer el arca del pacto de Jehová de la ciudad de David, que es Sión.
2 Todos los hombres de Israel se reunieron ante el rey Salomón durante la fiesta del mes de Etanim, el séptimo mes. 2 Y se juntaron al rey Salomón todos los varones de Israel en el mes de Ethanim, que es el mes séptimo, en el día solemne.
3 Cuando llegaron los ancianos de Israel, los sacerdotes levantaron el arca. 3 Y vinieron todos los ancianos de Israel, y los sacerdotes tomaron el arca.
4 Los sacerdotes y los levitas llevaron el arca del Señor, la Tienda de reunión y todos los objetos sagrados que había en ella. 4 Y llevaron el arca de Jehová, y el tabernáculo del testimonio, y todos los vasos sagrados que estaban en el tabernáculo; los cuales llevaban los sacerdotes y Levitas.
5 El rey Salomón y toda la comunidad reunida ante el arca sacrificaron tantas ovejas y bueyes que no se podían contar. 5 Y el rey Salomón, y toda la congregación de Israel que á él se había juntado, estaban con él delante del arca, sacrificando ovejas y bueyes, que por la multitud no se podían contar ni numerar.
6 Los sacerdotes llevaron el arca del pacto del Señor al Lugar Santísimo, en la sala interior del templo, y la pusieron bajo las alas de los querubines. 6 Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el oráculo de la casa, en el lugar santísimo, debajo de las alas de los querubines.
7 Los querubines extendían sus alas sobre el arca y cubrían el arca y sus varas. 7 Porque los querubines tenían extendidas las alas sobre el lugar del arca, y así cubrían los querubines el arca y sus varas por encima.
8 Las varas eran tan largas que sus puntas se veían desde el Lugar Santo, delante de la sala interior, pero no desde fuera del templo. Allí siguen hasta el día de hoy. 8 E hicieron salir las varas; que las cabezas de las varas se dejaban ver desde el santuario delante del oráculo, mas no se veían desde afuera: y así se quedaron hasta hoy.
9 Dentro del arca solo estaban las dos tablas de piedra que Moisés había puesto allí en Horeb, cuando el Señor hizo un pacto con los israelitas después de que salieron de Egipto. 9 En el arca ninguna cosa había más de las dos tablas de piedra que había allí puesto Moisés en Horeb, donde Jehová hizo la alianza con los hijos de Israel, cuando salieron de la tierra de Egipto.
10 Cuando los sacerdotes salieron del Lugar Santo, una nube llenó el templo del Señor. 10 Y como los sacerdotes salieron del santuario, la nube hinchió la casa de Jehová.
11 Por causa de la nube no pudieron quedarse para cumplir su servicio: la gloria del Señor llenaba el templo. 11 Y los sacerdotes no pudieron estar para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había henchido la casa de Jehová.
12 Entonces Salomón dijo: «Señor, al sol le diste el cielo por morada, pero tu propia morada permanece oculta a los seres humanos. 12 Entonces dijo Salomón: Jehová ha dicho que él habitaría en la oscuridad.
13 Yo he construido para ti este templo, un lugar donde estés presente para siempre». 13 Yo he edificado casa por morada para ti, asiento en que tú habites para siempre.
14 El rey se volvió hacia toda la comunidad de Israel, que estaba de pie, y la bendijo. 14 Y volviendo el rey su rostro, bendijo á toda la congregación de Israel; y toda la congregación de Israel estaba en pie.
15 Dijo: «Bendito sea el Señor, Dios de Israel. Él le hizo una promesa a mi padre David y hoy la ha cumplido con su poder. 15 Y dijo: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que habló de su boca á David mi padre, y con su mano lo ha cumplido, diciendo:
16 Le dijo: “Desde que saqué de Egipto a mi pueblo Israel, no había elegido ninguna ciudad de las tribus de Israel para edificar un templo dedicado a mi nombre. Pero elegí a David para que reinara sobre mi pueblo Israel”. 16 Desde el día que saqué mi pueblo Israel de Egipto, no he escogido ciudad de todas las tribus de Israel para edificar casa en la cual estuviese mi nombre, aunque escogí á David para que presidiese en mi pueblo Israel.
17 Mi padre David deseaba construir un templo dedicado al Señor, Dios de Israel. 17 Y David mi padre tuvo en el corazón edificar casa al nombre de Jehová Dios de Israel.
18 El Señor le dijo: “Has hecho bien en desear construir un templo dedicado a mi nombre. 18 Mas Jehová dijo á David mi padre: Cuanto á haber tú tenido en el corazón edificar casa á mi nombre, bien has hecho en tener tal voluntad;
19 Pero no serás tú quien lo construya. Tu hijo, que nacerá de ti, edificará el templo dedicado a mi nombre”. 19 Empero tú no edificarás la casa, sino tu hijo que saldrá de tus lomos, él edificará casa á mi nombre.
20 El Señor cumplió su palabra. He sucedido a mi padre David en el trono de Israel, como él prometió, y he construido el templo dedicado al Señor, Dios de Israel. 20 Y Jehová ha verificado su palabra que había dicho; que me he levantado yo en lugar de David mi padre, y heme sentado en el trono de Israel, como Jehová había dicho, y he edificado la casa al nombre de Jehová Dios de Israel.
21 Allí preparé un lugar para el arca que guarda el pacto que el Señor hizo con nuestros antepasados cuando los sacó de Egipto». 21 Y he puesto en ella lugar para el arca, en la cual está el pacto de Jehová, que él hizo con nuestros padres cuando los sacó de la tierra de Egipto.
22 Luego Salomón se puso ante el altar del Señor, frente a toda la comunidad de Israel. Extendió las manos hacia el cielo 22 Púsose luego Salomón delante del altar de Jehová, en presencia de toda la congregación de Israel, y extendiendo sus manos al cielo,
23 y dijo: «Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú ni en el cielo ni en la tierra. Cumples tu pacto y muestras amor fiel a los que te sirven y caminan ante ti de todo corazón. 23 Dijo: Jehová Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia á tus siervos, los que andan delante de ti de todo su corazón;
24 Cumpliste lo que prometiste a tu servidor David, mi padre. Lo dijiste con tu boca y hoy lo has hecho realidad con tu mano. 24 Que has guardado á tu siervo David mi padre lo que le dijiste: dijístelo con tu boca, y con tu mano lo has cumplido, como [aparece] este día.
25 Ahora, Señor, Dios de Israel, cumple también la promesa que hiciste a mi padre David: “Siempre tendrás un descendiente en el trono de Israel ante mí, con tal de que tus hijos cuiden su conducta y caminen ante mí como tú lo has hecho”. 25 Ahora pues, Jehová Dios de Israel, cumple á tu siervo David mi padre lo que le prometiste, diciendo: No faltará varón de ti delante de mí, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino, que anden delante de mí como tú has delante de mí andado.
26 Dios de Israel, te pido que se cumpla esa palabra que diste a tu servidor David, mi padre. 26 Ahora pues, oh Dios de Israel, verifíquese tu palabra que dijiste á tu siervo David mi padre.
27 Pero ¿de verdad puede Dios habitar en la tierra? Ni siquiera el cielo más alto puede contenerte. ¡Mucho menos este templo que he construido! 27 Empero ¿es verdad que Dios haya de morar sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener: ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?
28 Aun así, Señor mi Dios, atiende la oración y la súplica de tu servidor. Escucha el clamor que hoy elevo ante ti. 28 Con todo, tú atenderás á la oración de tu siervo, y á su plegaria, oh Jehová Dios mío, oyendo [propicio] el clamor y oración que tu siervo hace hoy delante de ti:
29 Mantén tus ojos abiertos día y noche sobre este templo, el lugar del que dijiste: “Allí estará mi nombre”. Escucha la oración que tu servidor haga mirando hacia este lugar. 29 Que estén tus ojos abiertos de noche y de día sobre esta casa, sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estará allí; y que oigas la oración que tu siervo hará en este lugar.
30 Escucha las súplicas que tu servidor y tu pueblo Israel hagan mirando hacia aquí. Escucha desde el cielo, donde habitas, y perdona. 30 Oye pues la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oraren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu habitación, desde los cielos: que oigas y perdones.
31 Si alguien hace daño a otra persona y lo obligan a jurar su inocencia ante tu altar en este templo, 31 Cuando alguno hubiere pecado contra su prójimo, y le tomaren juramento haciéndole jurar, y viniere el juramento delante de tu altar en esta casa;
32 escucha desde el cielo y juzga entre tus servidores. Declara culpable al que hizo el mal y haz que reciba lo que merece; declara inocente al que no hizo nada malo. 32 Tú oirás desde el cielo, y obrarás, y juzgarás á tus siervos, condenando al impío, tornando su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo para darle conforme á su justicia.
33 Cuando tu pueblo Israel sea derrotado por sus enemigos por haber pecado contra ti, si vuelve a ti, reconoce tu nombre y te ruega en este templo, 33 Cuando tu pueblo Israel hubiere caído delante de sus enemigos, por haber pecado contra ti, y á ti se volvieren, y confesaren tu nombre, y oraren, y te rogaren y suplicaren en esta casa;
34 escúchalo desde el cielo, perdona su pecado y llévalo de nuevo a la tierra que diste a sus antepasados. 34 Oyelos tú en los cielos, y perdona el pecado de tu pueblo Israel, y vuélvelos á la tierra que diste á sus padres.
35 Cuando cierres el cielo y no llueva porque tu pueblo pecó contra ti, si ellos oran mirando hacia este lugar, reconocen tu nombre y abandonan su pecado al verse afligidos por ti, 35 Cuando el cielo se cerrare, y no lloviere, por haber ellos pecado contra ti, y te rogaren en este lugar, y confesaren tu nombre, y se volvieren del pecado, cuando los hubieres afligido;
36 escúchalos desde el cielo y perdona a tus servidores, tu pueblo Israel. Enséñales el buen camino que deben seguir y envía lluvia sobre la tierra que les diste en herencia. 36 Tú oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, enseñándoles el buen camino en que anden; y darás lluvias sobre tu tierra, la cual diste á tu pueblo por heredad.
37 Si hay hambre o enfermedad en el país, si las cosechas se pierden por sequía, inundación, langostas o gusanos, si los enemigos sitian alguna ciudad, o si ocurre cualquier otra desgracia o enfermedad, 37 Cuando en la tierra hubiere hambre, ó pestilencia, ó tizoncillo, ó niebla, ó langosta, ó pulgón: si sus enemigos los tuvieren cercados en la tierra de su domicilio; cualquiera plaga ó enfermedad que sea;
38 escucha toda oración y súplica que haga cualquier persona de tu pueblo Israel. Cuando alguien reconozca su propia aflicción y extienda las manos hacia este templo, 38 Toda oración y toda súplica que hiciere cualquier hombre, ó todo tu pueblo Israel, cuando cualquiera sintiere la plaga de su corazón, y extendiere sus manos á esta casa;
39 escucha desde el cielo, tu morada, y actúa con misericordia. Da a cada uno según su conducta, porque solo tú conoces el corazón de todos los seres humanos. 39 Tú oirás en los cielos, en la habitación de tu morada, y perdonarás, y obrarás, y darás á cada uno conforme á sus caminos, cuyo corazón tú conoces; (porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres;)
40 Así aprenderán a honrarte durante toda su vida en la tierra que diste a nuestros antepasados. 40 Para que te teman todos los días que vivieren sobre la haz de la tierra que tú diste á nuestros padres.
41 Escucha también al extranjero que no pertenece a tu pueblo Israel y viene de un país lejano atraído por tu nombre. 41 Asimismo el extranjero, que no es de tu pueblo Israel, que hubiere venido de lejanas tierras á causa de tu nombre,
42 Cuando oiga hablar de tu gran nombre, de tu mano poderosa y de tu brazo extendido, y venga a orar mirando hacia este templo, 42 (Porque oirán de tu grande nombre, y de tu mano fuerte, y de tu brazo extendido;) y viniere á orar á esta casa;
43 escúchalo desde el cielo, tu morada, y haz lo que te pida. Así todos los pueblos de la tierra conocerán tu nombre y te honrarán como lo hace Israel. Sabrán que este templo que construí lleva tu nombre. 43 Tú oirás en los cielos, en la habitación de tu morada, y harás conforme á todo aquello por lo cual el extranjero hubiere á ti clamado: para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué.
44 Si tu pueblo sale a combatir a sus enemigos por el camino que tú le señales y ora al Señor mirando hacia la ciudad que elegiste y hacia el templo que construí en tu honor, 44 Si tu pueblo saliere en batalla contra sus enemigos por el camino que tú los enviares, y oraren á Jehová hacia la ciudad que tú elegiste, y hacia la casa que yo edifiqué á tu nombre,
45 escucha desde el cielo su oración y su súplica, y hazle justicia. 45 Tú oirás en los cielos su oración y su súplica, y les harás derecho.
46 Si pecan contra ti, pues no hay nadie que no peque, y te enojas con ellos y los entregas a sus enemigos, que se los llevan cautivos a un país cercano o lejano, 46 Si hubieren pecado contra ti, (porque no hay hombre que no peque) y tú estuvieres airado contra ellos, y los entregares delante del enemigo, para que los cautiven y lleven á tierra enemiga, sea lejos ó cerca,
47 y allí, en la tierra de su cautiverio, recapacitan, vuelven a ti y te suplican: “Hemos pecado; hemos actuado mal”, 47 Y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren cautivos; si se convirtieren, y oraren á ti en la tierra de los que los cautivaron, y dijeren: Pecamos, hemos hecho lo malo, hemos cometido impiedad;
48 si vuelven a ti de todo corazón y con toda el alma en la tierra de quienes los llevaron cautivos, y oran mirando hacia la tierra que diste a sus antepasados, hacia la ciudad que elegiste y hacia el templo que construí en tu honor, 48 Y si se convirtieren á ti de todo su corazón y de toda su alma, en la tierra de sus enemigos que los hubieren llevado cautivos, y oraren á ti hacia su tierra, que tú diste á sus padres, [hacia] la ciudad que tú elegiste y la casa que yo he edificado á tu nombre;
49 escucha desde el cielo, tu morada, su oración y su súplica, y hazles justicia. 49 Tú oirás en los cielos, en la habitación de tu morada, su oración y su súplica, y les harás derecho;
50 Perdona a tu pueblo los pecados y las faltas que cometió contra ti. Haz que quienes lo llevaron cautivo tengan compasión de él, 50 Y perdonarás á tu pueblo que había pecado contra ti, y todas sus infracciones con que se habrán contra ti rebelado; y harás que hayan de ellos misericordia los que los hubieren llevado cautivos:
51 porque es tu pueblo y tu herencia. Tú lo sacaste de Egipto, de un horno de hierro. 51 Porque ellos son tu pueblo y tu heredad, que tú sacaste de Egipto, de en medio del horno de hierro.
52 Mantén tus ojos abiertos y atiende las súplicas de tu servidor y de tu pueblo Israel cada vez que te llamen. 52 Que tus ojos estén abiertos á la oración de tu siervo, y á la plegaria de tu pueblo Israel, para oirlos en todo aquello por lo que te invocaren:
53 Tú los separaste de todos los pueblos de la tierra para que fueran tu herencia, tal como dijiste por medio de tu servidor Moisés cuando sacaste de Egipto a nuestros antepasados, Señor Dios». 53 Pues que tú los apartaste para ti por tu heredad de todos los pueblos de la tierra, como lo dijiste por mano de Moisés tu siervo, cuando sacaste á nuestros padres de Egipto, oh Señor Jehová.
54 Cuando Salomón terminó de dirigir al Señor todas estas oraciones y súplicas, se levantó de donde estaba arrodillado ante el altar, con las manos extendidas hacia el cielo. 54 Y fué, que como acabó Salomón de hacer á Jehová toda esta oración y súplica, levantóse de estar de rodillas delante del altar de Jehová con sus manos extendidas al cielo;
55 Se puso de pie y bendijo a toda la comunidad de Israel en voz alta: 55 Y puesto en pie, bendijo á toda la congregación de Israel, diciendo en voz alta:
56 «Bendito sea el Señor, que ha dado descanso a su pueblo Israel tal como prometió. No ha fallado ni una sola palabra de todas las promesas que hizo por medio de su servidor Moisés. 56 Bendito sea Jehová, que ha dado reposo á su pueblo Israel, conforme á todo lo que él había dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por Moisés su siervo, ha faltado.
57 Que el Señor nuestro Dios esté con nosotros como estuvo con nuestros antepasados. Que nunca nos abandone. 57 Sea con nosotros Jehová nuestro Dios, como fué con nuestros padres; y no nos desampare, ni nos deje;
58 Que incline nuestro corazón hacia él para que sigamos todos sus caminos y obedezcamos los mandatos, leyes y normas que dio a nuestros antepasados. 58 Incline nuestro corazón hacia sí, para que andemos en todos sus caminos, y guardemos sus mandamientos y sus estatutos y sus derechos, los cuales mandó á nuestros padres.
59 Que estas palabras con las que he suplicado al Señor estén presentes ante nuestro Dios de día y de noche, para que haga justicia a su servidor y a su pueblo Israel según lo que necesitemos cada día. 59 Y que estas mis palabras con que he orado delante de Jehová, estén cerca de Jehová nuestro Dios de día y de noche, para que él proteja la causa de su siervo, y de su pueblo Israel, cada cosa en su tiempo;
60 Así todos los pueblos de la tierra sabrán que el Señor es Dios y no hay otro. 60 A fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová es Dios, y que no hay otro.
61 Entréguense por completo al Señor nuestro Dios. Cumplan sus leyes y obedezcan sus mandatos, como lo hacen hoy». 61 Sea pues perfecto vuestro corazón para con Jehová nuestro Dios, andando en sus estatutos, y guardando sus mandamientos, como el día de hoy.
62 Entonces el rey y todo Israel ofrecieron sacrificios ante el Señor. 62 Entonces el rey, y todo Israel con él, sacrificaron víctimas delante de Jehová.
63 Salomón presentó como ofrendas de paz veintidós mil bueyes y ciento veinte mil ovejas. Así el rey y todos los israelitas dedicaron el templo del Señor. 63 Y sacrificó Salomón por sacrificios pacíficos, los cuales ofreció á Jehová, veinte y dos mil bueyes, y ciento veinte mil ovejas. Así dedicaron el rey y todos los hijos de Israel la casa de Jehová.
64 Ese mismo día el rey consagró la parte central del patio delante del templo del Señor. Allí ofreció los holocaustos, las ofrendas de harina y la grasa de las ofrendas de paz, porque el altar de bronce era demasiado pequeño para recibirlas todas. 64 Aquel mismo día santificó el rey el medio del atrio que estaba delante de la casa de Jehová: porque ofreció allí los holocaustos, y los presentes, y los sebos de los pacíficos; por cuanto el altar de bronce que estaba delante de Jehová era pequeño, y no cupieran en él los holocaustos, y los presentes, y los sebos de los pacíficos.
65 Salomón y toda la gran comunidad de Israel, reunida desde la entrada de Hamat hasta el río de Egipto, celebraron entonces la fiesta ante el Señor nuestro Dios durante catorce días, dos semanas enteras. 65 En aquel tiempo Salomón hizo fiesta, y con él todo Israel, una grande congregación, desde como entran en Hamath hasta el río de Egipto, delante de Jehová nuestro Dios, por siete días y otros siete días, esto es, por catorce días.
66 Al octavo día, Salomón despidió al pueblo. Ellos bendijeron al rey y volvieron a sus casas llenos de alegría por todo el bien que el Señor había hecho a su servidor David y a su pueblo Israel. 66 Y el octavo día despidió al pueblo: y ellos bendiciendo al rey, se fueron á sus estancias alegres y gozosos de corazón por todos los beneficios que Jehová había hecho á David su siervo, y á su pueblo Israel.