BES Bible in Simple Spanish (2026) 1 El rey Nabucodonosor, a todos los pueblos, naciones y gente de toda lengua que viven en toda la tierra: Que tengan abundante paz. 1 NABUCODONOSOR rey, á todos los pueblos, naciones, y lenguas, que moran en toda la tierra: Paz os sea multiplicada:
2 Me ha parecido bien dar a conocer las señales y maravillas que el Dios Altísimo ha hecho conmigo. 2 Las señales y milagros que el alto Dios ha hecho conmigo, conviene que yo las publique.
3 ¡Qué grandes son sus señales! ¡Qué poderosas son sus maravillas! Su reino es eterno y su dominio permanece de generación en generación. 3 ¡Cuán grandes son sus señales, y cuán potentes sus maravillas! Su reino, reino sempiterno, y su señorío hasta generación y generación.
4 Yo, Nabucodonosor, vivía tranquilo en mi casa y todo me iba bien en mi palacio. 4 Yo Nabucodonosor estaba quieto en mi casa, y floreciente en mi palacio.
5 Tuve un sueño que me causó mucho miedo. Mientras estaba acostado, las imágenes y visiones de mi mente me inquietaron. 5 Vi un sueño que me espantó, y las imaginaciones y visiones de mi cabeza me turbaron en mi cama.
6 Ordené que todos los sabios de Babilonia vinieran ante mí para explicarme el significado del sueño. 6 Por lo cual yo puse mandamiento para hacer venir delante de mí todos los sabios de Babilonia, que me mostrasen la declaración del sueño.
7 Vinieron los magos, los que practicaban artes ocultas, los caldeos y los adivinos. Les conté el sueño, pero no pudieron explicarme su significado. 7 Y vinieron magos, astrólogos, Caldeos, y adivinos: y dije el sueño delante de ellos, mas nunca me mostraron su declaración;
8 Por último vino Daniel, llamado Beltsasar por el nombre de mi dios, y en quien está el espíritu de los dioses santos. Le conté el sueño y le dije: 8 Hasta tanto que entró delante de mí Daniel, cuyo nombre es Beltsasar, como el nombre de mi dios, y en el cual hay espíritu de los dioses santos, y dije el sueño delante de él, [diciendo]:
9 Beltsasar, jefe de los magos, sé que el espíritu de los dioses santos está en ti y que ningún secreto te resulta difícil. Este es el sueño que tuve; explícame su significado. 9 Beltsasar, príncipe de los magos, ya que he entendido que hay en ti espíritu de los dioses santos, y que ningún misterio se te esconde, exprésame las visiones de mi sueño que he visto, y su declaración.
10 Mientras estaba acostado, tuve una visión: había un árbol en medio de la tierra, y era muy alto. 10 [Aquestas] las visiones de mi cabeza en mi cama: Parecíame que veía un árbol en medio de la tierra, cuya altura era grande.
11 El árbol creció y se hizo fuerte. Llegaba hasta el cielo y se veía desde los extremos de la tierra. 11 Crecía este árbol, y hacíase fuerte, y su altura llegaba hasta el cielo, y su vista hasta el cabo de toda la tierra.
12 Sus hojas eran hermosas y tenía mucho fruto, suficiente para alimentar a todos. Los animales del campo hallaban sombra debajo de él, y las aves del cielo descansaban en sus ramas. Todos los seres vivos se alimentaban de él. 12 Su copa era hermosa, y su fruto en abundancia, y para todos había en él mantenimiento. Debajo de él se ponían á la sombra las bestias del campo, y en sus ramas hacían morada las aves del cielo, y manteníase de él toda carne.
13 En las visiones que tuve mientras estaba acostado, vi a un vigilante, un ser santo, que descendía del cielo. 13 Veía en las visiones de mi cabeza en mi cama, y he aquí que un vigilante y santo descendía del cielo.
14 Gritaba en voz alta: ¡Corten el árbol y quiebren sus ramas! ¡Arranquen sus hojas y esparzan sus frutos! Que los animales se alejen de su sombra y las aves de sus ramas. 14 Y clamaba fuertemente y decía así: Cortad el árbol, y desmochad sus ramas, derribad su copa, y derramad su fruto: váyanse las bestias que están debajo de él, y las aves de sus ramas.
15 Pero dejen en la tierra el tronco cortado con sus raíces, sujeto con una banda de hierro y bronce. Que él coma la hierba tierna del campo, que lo moje el rocío del cielo y que viva entre los animales. 15 Mas la cepa de sus raíces dejaréis en la tierra, y con atadura de hierro y de metal entre la hierba del campo; y sea mojado con el rocío del cielo, y su parte con las bestias en la hierba de la tierra.
16 Que su corazón deje de ser el de un hombre y se le dé el corazón de un animal. Que pasen sobre él siete tiempos. 16 Su corazón sea mudado de corazón de hombre, y séale dado corazón de bestia, y pasen sobre él siete tiempos.
17 Esta orden ha sido decretada por los vigilantes y esta decisión ha sido anunciada por los seres santos, para que los vivos sepan que el Altísimo gobierna sobre el reino de los seres humanos. Él lo da a quien quiere y pone al frente de él al más humilde de los hombres. 17 La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la demanda: para que conozcan los vivientes que el Altísimo se enseñorea del reino de los hombres, y que á quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres.
18 Yo, el rey Nabucodonosor, tuve este sueño. Tú, Beltsasar, explícame su significado. Ninguno de los sabios de mi reino ha podido explicármelo, pero tú puedes, porque el espíritu de los dioses santos está en ti. 18 Yo el rey Nabucodonosor he visto este sueño. Tú pues, Beltsasar, dirás la declaración de él, porque todos los sabios de mi reino nunca pudieron mostrarme su interpretación: mas tú puedes, porque hay en ti espíritu de los dioses santos.
19 Daniel, llamado Beltsasar, quedó desconcertado por un tiempo, inquieto por sus pensamientos. El rey le dijo: Beltsasar, no dejes que el sueño ni su significado te inquieten. Beltsasar respondió: Mi señor, ¡que el sueño se refiera a los que te odian y su significado a tus enemigos! 19 Entonces Daniel, cuyo nombre era Beltsasar, estuvo callando casi una hora, y sus pensamientos lo espantaban: El rey habló, y dijo: Beltsasar, el sueño ni su declaración no te espante. Respondió Beltsasar, y dijo: Señor mío, el sueño sea para tus enemigos, y su declaración para los que mal te quieren.
20 El árbol que viste, que creció y se hizo fuerte, que llegaba hasta el cielo y se veía desde los extremos de la tierra, 20 El árbol que viste, que crecía y se hacía fuerte, y que su altura llegaba hasta el cielo, y su vista por toda la tierra;
21 que tenía hojas hermosas y mucho fruto, suficiente para alimentar a todos, bajo el cual vivían los animales del campo y en cuyas ramas descansaban las aves del cielo, 21 Y cuya copa era hermosa, y su fruto en abundancia, y que para todos había mantenimiento en él; debajo del cual moraban las bestias del campo, y en sus ramas habitaban las aves del cielo,
22 eres tú, rey. Te has hecho grande y fuerte. Tu poder ha crecido hasta llegar al cielo y tu dominio alcanza los extremos de la tierra. 22 Tú mismo eres, oh rey, que creciste, y te hiciste fuerte, pues creció tu grandeza, y ha llegado hasta el cielo, y tu señorío hasta el cabo de la tierra.
23 El rey vio a un vigilante, un ser santo, que descendía del cielo y decía que el árbol debía ser cortado y destruido. 23 Y cuanto á lo que vió el rey, un vigilante y santo que descendía del cielo, y decía: Cortad el árbol y destruidlo: mas la cepa de sus raíces dejaréis en la tierra, y con atadura de hierro y de metal en la hierba del campo; y sea mojado con el rocío del cielo, y su parte sea con las bestias del campo, hasta que pasen sobre él siete tiempos:
24 Este es su significado, rey: el Altísimo ha tomado esta decisión acerca de mi señor el rey. 24 Esta es la declaración, oh rey, y la sentencia del Altísimo, que ha venido sobre el rey mi señor:
25 Te expulsarán de entre los seres humanos y vivirás con los animales del campo. Te darán hierba para comer, como a los bueyes, y te mojará el rocío del cielo. Pasarán sobre ti siete tiempos, hasta que reconozcas que el Altísimo gobierna sobre el reino de los seres humanos y lo da a quien quiere. 25 Que te echarán de entre los hombres, y con las bestias del campo será tu morada, y con hierba del campo te apacentarán como á los bueyes, y con rocío del cielo serás bañado; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que entiendas que el Altísimo se enseñorea en el reino de los hombres, y que á quien él quisiere lo dará.
26 La orden de dejar el tronco cortado con sus raíces significa que tu reino te será devuelto cuando reconozcas que el cielo gobierna. 26 Y lo que dijeron, que dejasen en la tierra la cepa de las raíces del mismo árbol, [significa que] tu reino se te quedará firme, luego que entiendas que el señorío es en los cielos.
27 Por eso, rey, acepta mi consejo: que tus pecados sean cubiertos por la justicia y tus malas acciones por la misericordia hacia los pobres. Así podrá prolongarse tu prosperidad. 27 Por tanto, oh rey, aprueba mi consejo, y redime tus pecados con justicia, y tus iniquidades con misericordias para con los pobres; que tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad.
28 Todo esto le sucedió al rey Nabucodonosor. 28 Todo aquesto vino sobre el rey Nabucodonosor.
29 Doce meses después, caminaba por la azotea de su palacio en Babilonia. 29 A cabo de doce meses, andándose paseando sobre el palacio del reino de Babilonia,
30 El rey dijo: ¿No es esta la gran Babilonia que he construido como residencia real, con mi gran poder y para gloria de mi majestad? 30 Habló el rey, y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia, que yo edifiqué para casa del reino, con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi grandeza?
31 Aún estaba hablando cuando una voz vino del cielo: Rey Nabucodonosor, este es el anuncio para ti: has perdido el reino. 31 Aun estaba la palabra en la boca del rey, cuando cae una voz del cielo: A ti dicen, rey Nabucodonosor; el reino es traspasado de ti:
32 Te expulsarán de entre los seres humanos y vivirás con los animales del campo. Te darán hierba para comer, como a los bueyes. Pasarán sobre ti siete tiempos, hasta que reconozcas que el Altísimo gobierna sobre el reino de los seres humanos y lo da a quien quiere. 32 Y de entre los hombres te echan, y con las bestias del campo será tu morada, y como á los bueyes te apacentarán: y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que conozcas que el Altísimo se enseñorea en el reino de los hombres, y á quien él quisiere lo da.
33 En ese mismo momento se cumplió lo anunciado acerca de Nabucodonosor. Fue expulsado de entre los seres humanos y comió hierba como los bueyes. El rocío del cielo mojaba su cuerpo, hasta que su cabello creció como las plumas de las águilas y sus uñas como las de las aves. 33 En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fué echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se bañaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como de águila, y sus uñas como de aves.
34 Al terminar ese tiempo, yo, Nabucodonosor, alcé la vista al cielo y recobré la razón. Bendije al Altísimo y alabé y honré al que vive para siempre. Su dominio es eterno y su reino permanece de generación en generación. 34 Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi sentido me fué vuelto; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre; porque su señorío es sempiterno, y su reino por todas las edades.
35 Todos los habitantes de la tierra son como nada. Él hace lo que quiere con el ejército del cielo y con los habitantes de la tierra. Nadie puede detener su mano ni preguntarle: ¿Qué haces? 35 Y todos los moradores de la tierra por nada son contados: y en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, hace según su voluntad: ni hay quien estorbe su mano, y le diga: ¿Qué haces?
36 En ese momento recobré la razón. También recuperé mi honor y mi grandeza, para gloria de mi reino. Mis sabios y mis nobles volvieron a buscarme, fui restituido en mi reino y recibí más poder que antes. 36 En el mismo tiempo mi sentido me fué vuelto, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron á mí, y mis gobernadores y mis grandes me buscaron; y fuí restituído á mi reino, y mayor grandeza me fué añadida.
37 Ahora yo, Nabucodonosor, adoro, alabo y honro al Rey del cielo. Todas sus obras son verdaderas y sus caminos son justos. Él puede humillar a los que viven con orgullo. 37 Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdad, y sus caminos juicio; y humillar puede á los que andan con soberbia.