BES Bible in Simple Spanish (2026) 1 Faltaban dos días para la Pascua y la fiesta de los panes sin levadura. Los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo arrestar a Jesús con engaño y matarlo. 1 Y DOS días después era la Pascua y [los días] de los panes sin levadura: y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas cómo le prenderían por engaño, y le matarían.
2 Pero decían: No durante la fiesta, para que no haya alboroto entre el pueblo. 2 Y decían: No en el día de la fiesta, porque no se haga alboroto del pueblo.
3 Jesús estaba en Betania, en casa de Simón el leproso, sentado a la mesa. Entonces vino una mujer con un frasco de alabastro lleno de perfume de nardo puro, muy costoso. Quebró el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús. 3 Y estando él en Bethania en casa de Simón el leproso, y sentado á la mesa, vino una mujer teniendo un alabastro de ungüento de nardo espique de mucho precio; y quebrando el alabastro, derramóselo sobre su cabeza.
4 Algunos se enojaron entre sí y decían: ¿Para qué se desperdició este perfume? 4 Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de ungüento?
5 Podía haberse vendido por más de trescientos denarios y el dinero dado a los pobres. Y la criticaban con dureza. 5 Porque podía esto ser vendido por más de trescientos denarios, y darse á los pobres. Y murmuraban contra ella.
6 Pero Jesús dijo: Déjenla. ¿Por qué la molestan? Ella ha hecho una buena obra conmigo. 6 Mas Jesús dijo: Dejadla; ¿por qué la fatigáis? buena obra me ha hecho;
7 Porque a los pobres siempre los tienen con ustedes, y cuando quieran pueden hacerles bien; pero a mí no siempre me tendrán. 7 Que siempre tendréis los pobres con vosotros, y cuando quisiereis les podréis hacer bien; mas á mí no siempre me tendréis.
8 Ella hizo lo que pudo. Se adelantó a ungir mi cuerpo para la sepultura. 8 Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado á ungir mi cuerpo para la sepultura.
9 De cierto les digo que, dondequiera que se predique estas buenas noticias en todo el mundo, también se contará lo que ella hizo, en memoria de ella. 9 De cierto os digo que donde quiera que fuere predicado este evangelio en todo el mundo, también esto que ha hecho ésta, será dicho para memoria de ella.
10 Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para entregarles a Jesús. 10 Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, vino á los príncipes de los sacerdotes, para entregársele.
11 Al oírlo, ellos se alegraron y prometieron darle dinero. Entonces Judas buscaba una oportunidad para entregarlo. 11 Y ellos oyéndolo se holgaron, y prometieron que le darían dineros. Y buscaba oportunidad cómo le entregaría.
12 El primer día de los panes sin levadura, cuando se sacrificaba el cordero de la Pascua, sus discípulos le preguntaron: ¿Dónde quieres que vayamos a preparar para que comas la Pascua? 12 Y el primer día de los panes sin levadura, cuando sacrificaban la pascua, sus discípulos le dicen: ¿Dónde quieres que vayamos á disponer para que comas la pascua?
13 Jesús envió a dos de sus discípulos y les dijo: Vayan a la ciudad. Allí les saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo. 13 Y envía dos de sus discípulos, y les dice: Id á la ciudad, y os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle;
14 Donde él entre, digan al dueño de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está la sala donde voy a comer la Pascua con mis discípulos? 14 Y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?
15 Él les mostrará un gran aposento alto, ya preparado y arreglado. Preparen allí para nosotros. 15 Y él os mostrará un gran cenáculo ya preparado: aderezad para nosotros allí.
16 Los discípulos salieron, llegaron a la ciudad y encontraron todo como Jesús les había dicho. Y prepararon la Pascua. 16 Y fueron sus discípulos, y vinieron á la ciudad, y hallaron como les había dicho; y aderezaron la pascua.
17 Al anochecer, Jesús vino con los doce. 17 Y llegada la tarde, fué con los doce.
18 Mientras estaban sentados a la mesa y comían, Jesús dijo: De cierto les digo que uno de ustedes, que come conmigo, me va a traicionar. 18 Y como se sentaron á la mesa y comiesen, dice Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar.
19 Ellos comenzaron a entristecerse y a decirle uno por uno: ¿Seré yo? 19 Entonces ellos comenzaron á entristecerse, y á decirle cada uno por sí: ¿[Seré] yo? Y el otro: ¿[Seré] yo?
20 Él les respondió: Es uno de los doce, el que mete el pan conmigo en el plato. 20 Y él respondiendo les dijo: [Es] uno de los doce que moja conmigo en el plato.
21 El Hijo del Hombre va, tal como está escrito de él; pero ¡ay de aquel hombre por medio de quien el Hijo del Hombre es traicionado! Mejor le habría sido a ese hombre no haber nacido. 21 A la verdad el Hijo del hombre va, como está de él escrito; mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera á aquel hombre si nunca hubiera nacido.
22 Mientras comían, Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio, diciendo: Tomen; esto es mi cuerpo. 22 Y estando ellos comiendo, tomó Jesús pan, y bendiciendo, partió y les dió, y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo.
23 Luego tomó una copa, dio gracias y se la dio; y todos bebieron de ella. 23 Y tomando el vaso, habiendo hecho gracias, les dió: y bebieron de él todos.
24 Él les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos. 24 Y les dice: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada.
25 De cierto les digo que no beberé más del fruto de la vid hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios. 25 De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beberé nuevo en el reino de Dios.
26 Después de cantar un himno, salieron al monte de los Olivos. 26 Y como hubieron cantado el himno, se salieron al monte de las Olivas.
27 Jesús les dijo: Todos ustedes tropezarán por causa de mí esta noche, porque está escrito: Heriré al pastor, y las ovejas serán dispersadas. 27 Jesús entonces les dice: Todos seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y serán derramadas las ovejas.
28 Pero después de resucitar, iré delante de ustedes a Galilea. 28 Mas después que haya resucitado, iré delante de vosotros á Galilea.
29 Pedro le dijo: Aunque todos tropiecen, yo no. 29 Entonces Pedro le dijo: Aunque todos sean escandalizados, mas no yo.
30 Jesús le respondió: De cierto te digo que tú, hoy, esta misma noche, antes de que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. 30 Y le dice Jesús: De cierto te digo que tú, hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces.
31 Pero Pedro decía con más fuerza: Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. Y todos decían lo mismo. 31 Mas él con mayor porfía decía: Si me fuere menester morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo.
32 Llegaron a un lugar llamado Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos: Siéntense aquí mientras yo oro. 32 Y vienen al lugar que se llama Gethsemaní, y dice á sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que yo oro.
33 Tomó consigo a Pedro, Jacobo y Juan, y comenzó a entristecerse y angustiarse mucho. 33 Y toma consigo á Pedro y á Jacobo y á Juan, y comenzó á atemorizarse, y á angustiarse.
34 Les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte. Quédense aquí y velen. 34 Y les dice: Está muy triste mi alma, hasta la muerte: esperad aquí y velad.
35 Se adelantó un poco, cayó en tierra y oraba que, si fuera posible, pasara de él aquella hora. 35 Y yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora.
36 Decía: Abba, Padre, todo es posible para ti. Aparta de mí esta copa; pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres. 36 Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son á ti posibles; traspasa de mí este vaso; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.
37 Volvió y los encontró durmiendo. Entonces dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No pudiste velar una hora? 37 Y vino y los halló durmiendo; y dice á Pedro: ¿Simón, duermes? ¿No has podido velar una hora?
38 Velen y oren, para que no entren en tentación. El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil. 38 Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad es presto, mas la carne enferma.
39 Otra vez se fue y oró, diciendo las mismas palabras. 39 Y volviéndose á ir, oró, y dijo las mismas palabras.
40 Volvió de nuevo y los encontró durmiendo, porque sus ojos estaban cargados de sueño; y no sabían qué responderle. 40 Y vuelto, los halló otra vez durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados; y no sabían qué responderle.
41 Volvió por tercera vez y les dijo: ¿Todavía duermen y descansan? Basta. La hora ha llegado. Miren, el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. 41 Y vino la tercera vez, y les dice: Dormid ya y descansad: basta, la hora es venida; he aquí, el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores.
42 Levántense, vamos. Miren, se acerca el que me traiciona. 42 Levantaos, vamos: he aquí, el que me entrega está cerca.
43 Enseguida, mientras Jesús todavía hablaba, llegó Judas, uno de los doce. Con él venía mucha gente con espadas y palos, enviada por los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos. 43 Y luego, aun hablando él, vino Judas, que era uno de los doce, y con él una compañía con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas y de los ancianos.
44 El que lo traicionaba les había dado una señal, diciendo: Al que yo bese, ese es. Arréstenlo y llévenlo bien asegurado. 44 Y el que le entregaba les había dado señal común, diciendo: Al que yo besare, aquél es: prendedle, y llevadle con seguridad.
45 Cuando llegó, se acercó enseguida a Jesús y le dijo: Maestro, Maestro. Y lo besó. 45 Y como vino, se acercó luego á él, y le dice: Maestro, Maestro. Y le besó.
46 Entonces ellos echaron mano a Jesús y lo arrestaron. 46 Entonces ellos echaron en él sus manos, y le prendieron.
47 Pero uno de los que estaban cerca sacó su espada, hirió al siervo del sumo sacerdote y le cortó una oreja. 47 Y uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja.
48 Jesús les dijo: ¿Han salido con espadas y palos para arrestarme como si yo fuera un ladrón? 48 Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Como á ladrón habéis salido con espadas y con palos á tomarme?
49 Cada día estaba con ustedes enseñando en el templo, y no me arrestaron. Pero esto sucede para que se cumplan las Escrituras. 49 Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me tomasteis; pero [es así], para que se cumplan las Escrituras.
50 Entonces todos lo dejaron y huyeron. 50 Entonces dejándole todos [sus discípulos], huyeron.
51 Un joven lo seguía, cubierto solo con una sábana sobre el cuerpo. Lo agarraron, 51 Empero un mancebillo le seguía cubierto de una sábana sobre [el cuerpo] desnudo; y los mancebos le prendieron:
52 pero él dejó la sábana y huyó desnudo. 52 Mas él, dejando la sábana, se huyó de ellos desnudo.
53 Llevaron a Jesús ante el sumo sacerdote. Allí se reunieron todos los principales sacerdotes, los ancianos y los escribas. 53 Y trajeron á Jesús al sumo sacerdote; y se juntaron á él todos los príncipes de los sacerdotes y los ancianos y los escribas.
54 Pedro lo siguió de lejos hasta el patio del sumo sacerdote. Se sentó con los guardias y se calentaba junto al fuego. 54 Empero Pedro le siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote; y estaba sentado con los servidores, y calentándose al fuego.
55 Los principales sacerdotes y todo el concilio buscaban testimonio contra Jesús para darle muerte, pero no lo encontraban. 55 Y los príncipes de los sacerdotes y todo el concilio buscaban testimonio contra Jesús, para entregarle á la muerte; mas no lo hallaban.
56 Muchos daban falso testimonio contra él, pero sus testimonios no concordaban. 56 Porque muchos decían falso testimonio contra él; mas sus testimonios no concertaban.
57 Entonces algunos se levantaron y dieron falso testimonio contra él, diciendo: 57 Entonces levantándose unos, dieron falso testimonio contra él, diciendo:
58 Nosotros le oímos decir: Yo destruiré este templo hecho por manos, y en tres días construiré otro no hecho por manos. 58 Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este templo que es hecho de mano, y en tres días edificaré otro echo sin mano.
59 Pero ni aun así concordaba su testimonio. 59 Mas ni aun así se concertaba el testimonio de ellos.
60 Entonces el sumo sacerdote se levantó en medio y preguntó a Jesús: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican estos contra ti? 60 Entonces el sumo sacerdote, levantándose en medio, preguntó á Jesús, diciendo: ¿No respondes algo? ¿Qué atestiguan éstos contra ti?
61 Pero él guardó silencio y no respondió nada. El sumo sacerdote volvió a preguntarle: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? 61 Mas él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió á preguntar, y le dice: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?
62 Jesús respondió: Yo soy. Y verán al Hijo del Hombre sentado a la derecha del Poder, y viniendo con las nubes del cielo. 62 Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del hombre sentado á la diestra de la potencia [de Dios], y viniendo en las nubes del cielo.
63 Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras y dijo: ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? 63 Entonces el sumo sacerdote, rasgando sus vestidos, dijo: ¿Qué más tenemos necesidad de testigos?
64 Ustedes han oído la blasfemia. ¿Qué les parece? Y todos lo condenaron como digno de muerte. 64 Oído habéis la blasfemia: ¿qué os parece? Y ellos todos le condenaron ser culpado de muerte.
65 Algunos comenzaron a escupirle, a cubrirle el rostro, a darle puñetazos y a decirle: Profetiza. También los guardias lo recibieron con golpes. 65 Y algunos comenzaron á escupir en él, y cubrir su rostro, y á darle bofetadas, y decirle: Profetiza. Y los servidores le herían de bofetadas.
66 Mientras Pedro estaba abajo, en el patio, llegó una de las criadas del sumo sacerdote. 66 Y estando Pedro abajo en el atrio, vino una de las criadas del sumo sacerdote;
67 Al ver a Pedro calentándose, lo miró y le dijo: Tú también estabas con Jesús el nazareno. 67 Y como vió á Pedro que se calentaba, mirándole, dice: Y tú con Jesús el Nazareno estabas.
68 Pero él lo negó, diciendo: No lo conozco, ni entiendo lo que dices. Y salió al portal; entonces cantó el gallo. 68 Mas él negó, diciendo: No conozco, ni sé lo que dices. Y se salió fuera á la entrada; y cantó el gallo.
69 La criada lo vio otra vez y comenzó a decir a los que estaban allí: Este es uno de ellos. 69 Y la criada viéndole otra vez, comenzó á decir á los que estaban allí: Este es de ellos.
70 Pero él lo negó otra vez. Poco después, los que estaban allí dijeron otra vez a Pedro: De verdad eres uno de ellos, porque eres galileo, y tu manera de hablar se parece. 70 Mas él negó otra vez. Y poco después, los que estaban allí dijeron otra vez á Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres Galileo, y tu habla es semejante.
71 Entonces él comenzó a maldecir y a jurar: No conozco a ese hombre de quien hablan. 71 Y él comenzó á maldecir y á jurar: No conozco á este hombre de quien habláis.
72 Enseguida el gallo cantó por segunda vez. Entonces Pedro recordó las palabras que Jesús le había dicho: Antes de que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Y al pensarlo, se echó a llorar. 72 Y el gallo cantó la segunda vez: y Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Y pensando en esto, lloraba.