BES La Biblia en Español Sencillo 2026 1 Al oír esto, Ezequías se quitó la túnica, se puso ropa áspera de duelo y entró en la casa del Señor. 1 ACONTECIÓ pues, que el rey Ezechîas, oído esto, rasgó sus vestidos, y cubierto de saco vino á la casa de Jehová.
2 Envió a Eliaquim, encargado de la casa, a Sebna, el escriba, y a los principales sacerdotes, vestidos con ropa áspera de duelo, al profeta Isaías, hijo de Amoz. 2 Y envió á Eliacim mayordomo, y á Sebna escriba, y á los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de sacos, á Isaías profeta, hijo de Amoz.
3 Le dijeron: Ezequías dice: Hoy es un día de angustia, castigo y vergüenza. Los niños están listos para nacer, pero no hay fuerza para dar a luz. 3 Los cuales le dijeron: Ezechîas dice así: Día de angustia, de reprensión y de blasfemia, es este día: porque los hijos han llegado hasta la rotura, y no hay fuerza en la que pare.
4 Tal vez el Señor tu Dios escuche las palabras del alto oficial, enviado por su señor, el rey de Asiria, para insultar al Dios vivo, y haga que sus palabras queden en nada. Por eso ora por lo que queda del pueblo. 4 Quizá oirá Jehová tu Dios las palabras de Rabsaces, al cual envió el rey de Asiria su señor á blasfemar al Dios vivo, y á reprender con las palabras que oyó Jehová tu Dios: alza pues oración tú por las reliquias que aun han quedado.
5 Así llegaron a Isaías los servidores del rey Ezequías. 5 Vinieron pues los siervos de Ezechîas á Isaías.
6 Isaías les dijo: Digan a su señor: El Señor dice: No te angusties por las palabras que has oído de los servidores del rey de Asiria, que han hablado contra mí. 6 Y díjoles Isaías: Diréis así á vuestro señor: Así dice Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.
7 Mira, pondré un espíritu en él. Oirá malas noticias y volverá a su tierra; allí haré que lo maten. 7 He aquí que yo doy en él un espíritu, y oirá un rumor, y volveráse á su tierra: y yo haré que en su tierra caiga á cuchillo.
8 El alto oficial regresó y encontró al rey de Asiria haciendo la guerra contra Libna, porque había oído que el rey se había marchado de Laquis. 8 Vuelto pues Rabsaces, halló al rey de Asiria que batía á Libna; porque ya había oído que se había apartado de Lachîs.
9 El rey de Asiria recibió la noticia de que Tirhaca, rey de Etiopía, había salido a luchar contra él. Al oírlo, envió representantes a Ezequías, rey de Judá, diciendo: 9 Mas oyendo decir de Tirhakah rey de Etiopía: He aquí que ha salido para hacerte guerra: en oyéndolo, envió mensajeros á Ezechîas, diciendo:
10 Digan a Ezequías, rey de Judá: No dejes que tu Dios, en quien confías, te dé una esperanza falsa, diciendo: «Jerusalén no será entregada al rey de Asiria». 10 Diréis así á Ezechîas rey de Judá: No te engañe tu Dios en quien tú confías, diciendo: Jerusalem no será entregada en mano del rey de Asiria.
11 Sin duda has oído lo que los reyes de Asiria han hecho a todas las tierras, poniéndolas bajo maldición. ¿Y tú te salvarás de ese destino? 11 He aquí que tú oiste lo que hicieron los reyes de Asiria á todas las tierras, que las destruyeron; ¿y escaparás tú?
12 ¿Salvaron los dioses de las naciones a quienes mis antepasados destruyeron: Gozán, Harán, Resef y los hijos de Edén que estaban en Telasar? 12 ¿Libraron los dioses de las gentes á los que destruyeron mis antepasados, á Gozán, y Harán, Rezeph, y á los hijos de Edén que moraban en Thelasar?
13 ¿Dónde están el rey de Hamat, el rey de Arfad y el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva? 13 ¿Dónde está el rey de Amath, y el rey de Arphad, el rey de la ciudad de Sepharvaim, de Henah, y de Hivah?
14 Ezequías recibió la carta de manos de quienes la trajeron y la leyó. Después subió a la casa del Señor y la abrió allí ante el Señor. 14 Y tomó Ezechîas las cartas de mano de los mensajeros, y leyólas; y subió á la casa de Jehová, y las extendió delante de Jehová.
15 Oró al Señor, diciendo: 15 Entonces Ezechîas oró á Jehová, diciendo:
16 Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que estás sentado entre los querubines, solo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra. Tú hiciste el cielo y la tierra. 16 Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios sobre todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra.
17 Escúchanos, Señor; abre los ojos, Señor, y mira. Oye todas las palabras de Senaquerib, que ha enviado hombres para insultar al Dios vivo. 17 Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira: y oye todas las palabras de Sennachêrib, el cual ha enviado á blasfemar al Dios viviente.
18 Es verdad, Señor, que los reyes de Asiria han destruido todas las naciones y sus tierras, 18 Ciertamente, oh Jehová, los reyes de Asiria destruyeron todas las tierras y sus comarcas,
19 y han arrojado sus dioses al fuego. Pero no eran dioses, sino madera y piedra, obra de manos humanas; por eso pudieron destruirlos. 19 Y entregaron los dioses de ellos al fuego: porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, leño y piedra: por eso los deshicieron.
20 Ahora, Señor nuestro Dios, sálvanos de sus manos, para que todos los reinos de la tierra sepan que tú, y solo tú, eres el Señor. 20 Ahora pues, Jehová Dios nuestro, líbranos de su mano, para que todos los reinos de la tierra conozcan que sólo tú eres Jehová.
21 Isaías, hijo de Amoz, envió este mensaje a Ezequías: El Señor, Dios de Israel, dice: He oído la oración que me has dirigido contra Senaquerib, rey de Asiria. 21 Entonces Isaías hijo de Amoz, envió á decir á Ezechîas: Jehová Dios de Israel dice así: Acerca de lo que me rogaste sobre Sennachêrib rey de Asiria,
22 Esta es la palabra que el Señor ha dicho acerca de él: Ante la hija virgen de Sión quedas avergonzado y eres motivo de risa; la hija de Jerusalén se burla de ti. 22 Esto es lo que Jehová habló de él: Hate menospreciado, y ha hecho escarnio de ti la virgen hija de Sión: meneó su cabeza á tus espaldas la hija de Jerusalem.
23 ¿A quién has insultado y contra quién has hablado con amargura? ¿Contra quién has levantado la voz y alzado los ojos? Contra el Santo de Israel. 23 ¿A quién injuriaste y á quién blasfemaste? ¿contra quién has alzado tu voz, y levantado tus ojos en alto? Contra el Santo de Israel.
24 Has enviado a tus servidores a insultar al Señor y has dicho: «Con todos mis carros de guerra he subido a la cima de las montañas, a lo más profundo del Líbano. Sus altos cedros y los mejores árboles de sus bosques serán cortados. Subiré a sus lugares más altos y a sus bosques espesos. 24 Por mano de tus siervos denostaste al Señor, y dijiste: Yo con la multitud de mis carros subiré á las alturas de los montes, á las laderas del Líbano; cortaré sus altos cedros, sus hayas escogidas; vendré después á lo alto de su límite, al monte de su Carmel.
25 He cavado pozos y he bebido sus aguas; con mi pie he secado todos los ríos de Egipto». 25 Yo cavé, y bebí las aguas; y con las pisadas de mis pies secaré todos los ríos de lugares atrincherados.
26 ¿No has oído que lo hice hace mucho y lo planeé en tiempos antiguos? Ahora he llevado a cabo mi plan, para que tú conviertas las ciudades fuertes en montones de muros derribados. 26 ¿No has oído decir que de mucho tiempo ha yo lo hice, que de días antiguos lo he formado? Helo hecho venir ahora, y será para destrucción de ciudades fuertes en montones de ruinas.
27 Por eso sus habitantes no tenían fuerza; quedaron destrozados y avergonzados. Eran como la hierba del campo, como una planta verde, como la hierba de los techos que el viento frío seca. 27 Y sus moradores, cortos de manos, quebrantados y confusos, serán como grama del campo y hortaliza verde, como hierba de los tejados, que antes de sazón se seca.
28 Pero yo sé cuándo te levantas y cuándo descansas, cuándo sales y cuándo entras. 28 Conocido he tu estado, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí.
29 Tu ira contra mí y tu orgullo han llegado a mis oídos. Por eso pondré mi gancho en tu nariz y mi cuerda en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste. 29 Porque contra mí te airaste, y tu estruendo ha subido á mis oídos: pondré pues mi anzuelo en tu nariz, y mi freno en tus labios, y haréte tornar por el camino por donde viniste.
30 Esta será la señal para ti: este año comerás de lo que crece por sí solo y el segundo año de lo que eso produzca. En el tercer año sembrarán, cosecharán el grano, plantarán viñedos y comerán sus frutos. 30 Y esto te será por señal: Comerás este año lo que nace de suyo, y el año segundo lo que nace de suyo: y el año tercero sembraréis y segaréis, y plantaréis viñas, y comeréis su fruto.
31 Los sobrevivientes de Judá volverán a echar raíces en la tierra y darán fruto. 31 Y el residuo de la casa de Judá que hubiere escapado, tornará á echar raíz abajo, y hará fruto arriba.
32 De Jerusalén saldrán los que han sido protegidos, y del monte Sión los que siguen vivos. El firme propósito del Señor de los ejércitos hará esto. 32 Porque de Jerusalem saldrán reliquias, y del monte de Sión salvamento: el celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
33 Por eso el Señor dice acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad ni lanzará una flecha contra ella. No se acercará con armas ni levantará un muro de tierra para atacarla. 33 Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni echará saeta en ella: no vendrá delante de ella escudo, ni será echado contra ella baluarte.
34 Volverá por el camino por donde vino y no entrará en esta ciudad. 34 Por el camino que vino se tornará, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová:
35 Yo protegeré esta ciudad por mi honor y por el honor de mi siervo David. 35 Pues yo ampararé á esta ciudad para salvarla por amor de mí, y por amor de David mi siervo.
36 El ángel del Señor salió y mató a ciento ochenta y cinco mil hombres del ejército asirio. Cuando la gente se levantó temprano por la mañana, solo se veían cadáveres. 36 Y salió el ángel de Jehová, é hirió ciento ochenta y cinco mil en el campo de los Asirios: y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos.
37 Senaquerib, rey de Asiria, regresó a su lugar en Nínive. 37 Entonces Sennachêrib rey de Asiria partiéndose se fué, y volvióse, é hizo su morada en Nínive.
38 Mientras adoraba en la casa de su dios Nisroc, sus hijos Adramelec y Sarezer lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararat. Su hijo Esarhadón reinó en su lugar. 38 Y acaeció, que estando orando en el templo de Nisroch su dios, Adremelech y Sarezer, sus hijos, le hirieron á cuchillo, y huyeron á la tierra de Ararat; y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo.