1 El cielo es mi trono y la tierra es apoyo para mis pies. ¿Qué templo semejante a este pueden construirme ustedes? 2 Mis manos hicieron la tierra y el cielo, los cuales son míos. Pero siento inclinación por el hombre de corazón humilde y contrito, que tiene reverencia ante mi palabra. 3 Pero los que eligen sus propios caminos deleitándose en sus pecados, son malditos. Dios no aceptará sus ofrendas. Cuando se hagan esa clase de sacrificios en el altar de Dios, Dios los rechazará. Si sacrifican un cordero o traen una ofrenda de grano, es tan aborrecible para Dios como poner un perro o sangre de puercos sobre su altar. Cuando le queman incienso, él lo considera como si estuvieran adorando a un ídolo. 4 Yo les enviaré grandes tribulaciones, todo cuanto ellos temían, pues cuando los llamé se negaron a responder, y cuando les hablé no quisieron escuchar. Por el contrario, ante mi propia vista hicieron lo malo, y a sabiendas escogieron lo que yo despreciaba. 5 Escuchen las palabras de Dios, todos los que le temen y tiemblan ante sus palabras: Sus hermanos los odian y los desechan por ser leales a mi nombre. «Den gloria a Dios», dicen burlándose, «gócense en el Señor». Pero ellos serán avergonzados debido a estas burlas. 6 ¿Qué es toda esa conmoción en la ciudad? ¿Qué terrible ruido viene del templo? ¡Es la voz del Señor que se venga de sus enemigos! 7 ¿Quién vio jamás algo tan extraño? Pues en un solo día, súbitamente nacerá una nación, Israel, aun antes que se produzcan los dolores del parto. En un momento, apenas comience la angustia de Israel, nace el niño, comienza la nación. 9 ¿Te llevaré al momento del parto y no darás a luz?, pregunta el Señor tu Dios. ¡No, jamás! 10 ¡Regocíjense con Jerusalén, alégrense con ella todos cuantos la aman, los que por ella han llorado! 11 ¡Deléitense en Jerusalén, beban profundamente de su gloria, tal como la madre alimenta tiernamente a su pequeño! 12 Como río inundará la prosperidad a Jerusalén, dice el Señor, pues yo le enviaré las riquezas de los gentiles. Sus hijos serán amamantados por sus pechos, llevados en sus caderas y mecidos en su regazo. 13 Allí te consolaré como una madre lo hace con su pequeñín. 14 Cuando vean a Jerusalén, su corazón se regocijará; tendrán vigorosa salud. Todo el mundo verá la buena mano de Dios sobre su pueblo y su ira sobre sus enemigos. 15 ¡Pues miren, el Señor vendrá con fuego y con veloces carros de juicio para derramar la furia de su ira y su ardiente reprensión entre llamas de fuego! 16 Porque el Señor castigará al mundo mediante fuego y su espada, y a muchos matará el Señor. 17 Los que adoran ídolos que esconden tras un árbol del jardín, haciéndoles festín con carne de cerdo y de ratón y con toda carne prohibida, tendrán un mal fin, dice el Señor. 18 Yo bien veo lo que hacen, sé lo que piensan, de modo que congregaré a todas las naciones y pueblos contra Jerusalén, en donde contemplarán mi gloria. 19 Realizaré un portentoso milagro contra ellos, y enviaré a los que escapen como misioneros a las naciones: a Tarsis, Put, Lidia (famosa por sus arqueros), Tubal y Grecia, y a las tierras de ultramar que no han oído mi fama ni visto mi gloria. Ahí anunciarán mi gloria a los gentiles. 20 También traerán de regreso a sus hermanos que están entre todas las naciones como obsequio para el Señor, transportándolos suavemente, a caballo y en carrozas, en literas, a lomo de mula y en camellos, a mi santo monte, a Jerusalén, dice el Señor. Será como ofrenda que fluye al templo del Señor en tiempos de cosecha, llevados como si fueran en vasos consagrados al Señor. 21 Y nombraré a algunos de los que regresen como sacerdotes míos y levitas, dice el Señor. 22 Tan ciertamente como mi nuevo cielo y nueva tierra permanecerán, así serán ustedes para siempre pueblo mío, con un nombre que jamás perecerá. 23 Toda la humanidad llegará a adorarme semana a semana y mes a mes. 24 Y saldrán y mirarán los cadáveres de los que se rebelaron contra mí, porque el gusano de ellos no morirá jamás, el fuego de ellos no se apagará, y serán un repulsivo espectáculo para toda la humanidad.
Isaías · Biblica® Open Nueva Biblia Viva 2008
Isaías 66 Biblica® Open Nueva Biblia Viva 2008
Esta traducción no tiene el versículo 8; los siguientes conservan su numeración habitual.
Referencias cruzadas (23)
Pasajes relacionados con cada versículo, del Treasury of Scripture Knowledge, tal como los reúnen y ordenan los lectores de OpenBible.info.
- 1 Hechos 7:48–50; Hechos 17:24; Mateo 5:34–35; 1 Reyes 8:27; Salmo 132:7
- 2 Isaías 57:15; Salmo 34:18; Salmo 51:17; Mateo 5:3–4; 2 Crónicas 34:27–28
- 3 Proverbios 15:8; Isaías 1:11–15; Amós 5:21–22; Isaías 65:12; Isaías 66:17
- 4 Isaías 65:12; Proverbios 10:24; Jeremías 7:13; Proverbios 1:24; 2 Reyes 21:2
- 5 Isaías 66:2; Juan 15:18–20; Mateo 5:10–12; Salmo 38:20; Mateo 10:22
- 6 Joel 3:7–16; Isaías 34:8; Amós 1:2; Isaías 59:18; Isaías 65:5–7
- 7 Apocalipsis 12:1–5; Gálatas 4:26
- 9 Isaías 37:3; Génesis 18:14
- 10 Salmo 26:8; Salmo 137:6; Deuteronomio 32:43; Isaías 65:18; Ezequiel 9:4
- 11 Isaías 60:16; Joel 3:18; Salmo 36:8; Isaías 60:5; 1 Pedro 2:2
- 12 Isaías 60:16; Isaías 48:18; Isaías 45:14; Isaías 66:11; Isaías 49:19–23
- 13 2 Corintios 1:4; Isaías 51:3; Isaías 40:1; 1 Tesalonicenses 2:7; Isaías 66:10
- 14 Zacarías 10:7; Proverbios 3:8; Esdras 8:31; Ezequiel 37:1–14; Esdras 8:22
- 15 Isaías 30:33; 2 Pedro 3:10–12; 2 Tesalonicenses 1:6–9; Mateo 22:7; Salmo 11:6
- 16 Ezequiel 38:21–22; Isaías 30:30; Ezequiel 39:2–10; Isaías 27:1; Apocalipsis 19:11–21
- 17 Isaías 65:3–4; Deuteronomio 14:3–8; Isaías 1:28–29; Levítico 11:2–8
- 18 Salmo 86:9; Apocalipsis 11:15; 2 Corintios 4:4–6; Isaías 2:2; Juan 5:42
- 19 Isaías 52:15; Romanos 15:21; Ezequiel 27:10; Isaías 55:5; Isaías 60:9
- 20 Isaías 60:3–14; Isaías 11:9; Isaías 65:25; Isaías 65:11; Romanos 15:16
- 21 1 Pedro 2:9; Éxodo 19:6; 1 Pedro 2:5; Apocalipsis 1:6; Isaías 61:6
- 22 Isaías 65:17; 2 Pedro 3:13; Apocalipsis 21:1; Juan 10:27–29; 1 Pedro 1:4–5
- 23 Ezequiel 46:1; Salmo 86:9; Ezequiel 46:6; Colosenses 2:16–17; Zacarías 14:16
- 24 Isaías 14:11; Apocalipsis 14:10–11; Daniel 12:2; 1 Tesalonicenses 2:15–16; Apocalipsis 21:8
Referencias cruzadas: OpenBible.info (CC BY), tomadas sobre todo del Treasury of Scripture Knowledge (dominio público). · Fuentes y licencias
Lo que dijeron los Padres
Pasajes de los Padres de la Iglesia que comentan o citan este capítulo, tal como aparecen en la edición de Schaff (traducciones inglesas del siglo XIX, de dominio público). Los textos están en inglés.
Cómo se eligieron
«Comentario» es el comienzo de una homilía o exposición sobre este capítulo (homilías de san Juan Crisóstomo; tratados, sermones y comentarios a los Salmos de san Agustín). «Cita» es una frase en la que las notas de la propia edición identifican la cita de un versículo de este capítulo; solo se conserva si el texto coincide con el versículo. Solo se usan obras de autoría segura. Los Salmos siguen la numeración hebrea (Agustín usa la de los Setenta: su Salmo 50 es aquí el 51).
For the holy word saith, "On whom shall I look, but on him that is meek and peaceable, and that trembleth at My words?"
The heaven is My throne, and the earth is My footstool." And again, in another place, "Your new moons and your sabbaths My soul hateth; and the great day of the fast and of ceasing from labour I cannot away with; nor, if ye come to be seen of Me, will I hear you: your hands are full of blood; …
… nor by the earth, for it is His footstool; neither by Jerusalem, for it is the city of the great King." For these words are evidently spoken with reference to the Creator, as also Esaias says: "Heaven is my throne, the earth is my footstool." And besides this Being there is no other God; otherwise He would not be termed …
For with fire of the Lord shall all the earth be judged, and all flesh with His sword: many shall be wounded by the Lord." In His promise to the good he says that He will flow down as a river of peace, that is to say, in the greatest possible abundance of peace.
Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 2 (1887)
Whom also by His prophet Isaiah God earnestly accepting said, "To whom will I look, but to him who is meek and quiet, and trembleth at My words?" For indeed there are many kinds of humility: one is humble in his own measure, another with all excess of lowliness.
Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)