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Jeremías · Versión Biblia Libre

Jeremías 2 Versión Biblia Libre

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Sobre VBL
  • Traductor individual
  • AT: Texto masorético (hebreo) (no verificado)
  • NT: Texto crítico
  • Protestante (66 libros)
  • Dinámica (idea por idea)
  • 2020
  • CC BY-SA 4.0

Audio: Reina-Valera Antigua (RVA), leído por Joyfull · Sobre las grabaciones

VBL Versión Biblia Libre
RV1909 Reina-Valera 1909
1 Me llegó el mensaje del Señor, diciendo:
1 Y FUÉ á mí palabra de Jehová, diciendo:
2 Ve y anuncia al pueblo de Jerusalén que esto es lo que dice el Señor: Recuerdo cuán devoto a mi eras cuando eras joven. Recuerdo cómo me amabas cuando eras mi novia. Recuerdo cómo me seguiste en el desierto, en una tierra donde no se cultiva nada.
2 Anda, y clama á los oídos de Jerusalem, diciendo: Así dice Jehová: Heme acordado de ti, de la misericordia de tu mocedad, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada.
3 Israel era sagrado para el Señor, las primicias de su cosecha. Cualquiera que comiera esta cosecha era culpable de pecado, y experimentaba los resultados desastrosos, declara el Señor.
3 Santidad [era] Israel á Jehová, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoran pecarán; mal vendrá sobre ellos, dice Jehová.
4 Escuchen el mensaje del Señor, descendientes de Jacob, todos ustedes israelitas.
4 Oid la palabra de Jehová, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel.
5 Esto es lo que dice el Señor: ¿Qué les pareció a sus antepasados que se alejaron tanto de mí? Se alejaron para adorar ídolos inútiles, y como resultado se volvieron inútiles ellos mismos.
5 Así dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad, y tornáronse vanos?
6 No se preguntaron: “¿Dónde está el Señor que nos sacó de Egipto, que nos condujo a través del desierto, a través de una tierra de desiertos y barrancos, una tierra de sequía y oscuridad, una tierra que nadie recorre y donde nadie vive?”
6 Y no dijeron: ¿Dónde está Jehová, que nos hizo subir de tierra de Egipto, que nos hizo andar por el desierto, por una tierra desierta y despoblada, por tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pasó varón, ni allí habitó hombre?
7 Los llevé a una tierra productiva para que comieran todo lo bueno que allí crece. Pero ustedes vinieron y ensuciaron mi tierra, haciéndola ofensiva para mí.
7 Y os metí en tierra de Carmelo, para que comieseis su fruto y su bien: mas entrasteis, y contaminasteis mi tierra, é hicisteis mi heredad abominable.
8 Sus sacerdotes no preguntaron: “¿Dónde está el Señor?” Sus maestros de la ley ya no creyeron en mí, y sus dirigentes se rebelaron contra mí. Sus profetas profetizaron invocando a Baal y siguieron a ídolos inútiles.
8 Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha.
9 Así que voy a confrontarte de nuevo, declara el Señor, y presentaré cargos contra los hijos de tus hijos.
9 Por tanto entraré aún en juicio con vosotros, dijo Jehová, y con los hijos de vuestros hijos pleitearé.
10 Viajen a las islas de Chipre y echen un vistazo; vayan a la tierra de Cedar y examinen cuidadosamente para ver si algo así ha sucedido antes.
10 Porque pasad á las islas de Chîttim y mirad; y enviad á Cedar, y considerad cuidadosamente, y ved si se ha hecho cosa semejante á ésta:
11 ¿Ha cambiado alguna vez una nación sus dioses? ¡Aunque no sean ni siquiera dioses en absoluto! Sin embargo, mi pueblo ha cambiado a su glorioso Dios por ídolos inútiles.
11 Si [alguna] gente ha mudado [sus] dioses, bien que ellos no son dioses. Pero mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha.
12 ¡Los cielos deberían estar espantados, escandalizados y horrorizados! declara el Señor.
12 Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehová.
13 Porque mi pueblo ha hecho dos cosas malas. Me han abandonado a mí, la fuente de agua viva, y han cavado sus propias cisternas: cisternas rotas que no pueden retener el agua.
13 Porque dos males ha hecho mi pueblo: dejáronme á mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas, cisternas rotas que no detienen aguas.
14 ¿Son los israelitas esclavos? ¿Han nacido en la esclavitud? ¿Por qué se han convertido en víctimas?
14 ¿Es Israel siervo? ¿es esclavo? ¿por qué ha sido [dado] en presa?
15 Los leones jóvenes han rugido contra ustedes; han gruñido con fuerza. Han devastado tu país; tus ciudades yacen en ruinas. Nadie vive allí.
15 Los cachorros de los leones bramaron sobre él, dieron su voz; y pusieron su tierra en soledad; quemadas están sus ciudades, sin morador.
16 Los hombres de Menfis y Tafnes les han afeitado la cabeza.
16 Aun los hijos de Noph y de Taphnes te quebrantaron la mollera.
17 ¿No te lo has buscado tú mismo al abandonar al Señor, tu Dios, cuando te guiaba por el camino correcto?
17 ¿No te acarreó esto tu dejar á Jehová tu Dios, cuando te hacía andar por camino?
18 Ahora bien, ¿en qué te beneficiarás cuando vuelvas a Egipto a beber las aguas del río Sihor? ¿Qué ganarás en tu camino a Asiria para beber las aguas del río Éufrates?
18 Ahora pues, ¿qué tienes tú en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo? ¿y qué tienes tú en el camino de Asiria, para que bebas agua del río?
19 Tu propia maldad te disciplinará; tu propia desobediencia te dará una lección. Piénsalo y reconocerás qué amargo mal es para ti abandonar al Señor tu Dios y no respetarme, declara el Señor Dios Todopoderoso.
19 Tu maldad te castigará, y tu apartamiento te condenará: sabe pues y ve cuán malo y amargo es tu dejar á Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor Jehová de los ejércitos.
20 Hace tiempo que rompiste tu yugo y te arrancaste las cadenas. “¡No te adoraré!”, declaraste. Por el contrario, te acostaste como una prostituta en toda colina alta y bajo todo árbol verde.
20 Porque desde muy atrás he quebrado tu yugo, y roto tus ataduras; y dijiste: No serviré. Con todo eso, sobre todo collado alto y debajo de todo árbol umbroso, corrías tú, oh ramera.
21 Yo fui quien te plantó como la mejor cepa, cultivada a partir de la mejor semilla. ¿Cómo pudiste degenerar en una inútil vid silvestre?
21 Y yo te planté de buen vidueño, simiente verdadera toda ella: ¿cómo pues te me has tornado sarmientos de vid extraña?
22 Ni siquiera la lejía y el jabón en abundancia pueden eliminar tus manchas de culpa. Todavía las veo, declara el Señor Dios.
22 Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, tu pecado está sellado delante de mí, dijo el Señor Jehová.
23 ¿Cómo te atreves a decir: “¡No estoy impuro! No he ido a adorar a los baales”. Mira lo que has hecho en el valle. ¡Admite lo que has hecho! Eres un camello hembra joven, que corre por todas partes.
23 ¿Cómo dices: No soy inmunda, nunca anduve tras los Baales? Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que frecuentas sus carreras;
24 Eres una burra que vive en el desierto, olfateando el viento en busca de pareja porque está en celo. Nadie puede controlarla en la época de celo. Todos los que la buscan no tendrán problemas para encontrarla cuando esté en celo.
24 Asna montés acostumbrada al desierto, que respira como quiere; ¿de su ocasión quién la detendrá? Todos los que la buscaren no se cansarán; hallaránla en su mes.
25 No hace falta que corra descalza ni que se le seque la garganta. Pero tú respondes: “¡No, es imposible! Estoy enamorado de los dioses extranjeros, debo ir a ellos”.
25 Defiende tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed. Mas dijiste: Hase perdido la esperanza; en ninguna manera: porque extraños he amado, y tras ellos tengo de ir.
26 De la misma manera que un ladrón se siente culpable cuando es atrapado, así el pueblo de Israel ha sido avergonzado. Todos ellos: sus reyes, sus funcionarios, sus sacerdotes y sus profetas.
26 Como se avergüenza el ladrón cuando es tomado, así se avergonzarán la casa de Israel, ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes, y sus profetas;
27 Le dicen a un ídolo de madera: “Tú eres mi padre”, y a uno de piedra: “Tú me diste a luz”. Me dan la espalda y me ocultan el rostro. Pero cuando están en apuros vienen a suplicarme, diciendo: “¡Por favor, ven a salvarnos!”.
27 Que dicen al leño: Mi padre eres tú; y á la piedra: Tú me has engendrado: pues me volvieron la cerviz, y no el rostro; y en el tiempo de su trabajo dicen: Levántate, y líbranos.
28 Entonces, ¿dónde están esos “dioses” suyos que se han fabricado? ¡Que vengan a ayudarlos cuando estén en apuros! Que los salven si pueden, porque ustedes, israelitas, tienen tantos dioses como pueblos.
28 ¿Y dónde están tus dioses que hiciste para ti? Levántense, á ver si te podrán librar en el tiempo de tu aflicción: porque según el número de tus ciudades, oh Judá, fueron tus dioses.
29 ¿Por qué se quejan ante mí? Son todos ustedes los que se han rebelado contra mí! declara el Señor.
29 ¿Por qué porfías conmigo? Todos vosotros prevaricasteis contra mí, dice Jehová.
30 Fue inútil que castigara a tus hijos porque se negaron a aceptar cualquier disciplina. Usaste tus propias espadas para matar a tus profetas, destruyéndolos como un león feroz.
30 Por demás he azotado vuestros hijos; no han recibido corrección. Cuchillo devoró vuestros profetas como león destrozador.
31 Pueblo de hoy, piensa en lo que dice el Señor: Israel, ¿te he tratado como un desierto vacío, o como una tierra de densas tinieblas? ¿Por qué dice mi pueblo: “¡Podemos ir donde queramos! Ya no tenemos que venir a adorarte”?
31 ¡Oh generación! ved vosotros la palabra de Jehová. ¿He sido yo á Israel soledad, ó tierra de tinieblas? ¿Por qué ha dicho mi pueblo: Señores somos; nunca más vendremos á ti?
32 ¿Acaso una joven olvida sus joyas o una novia su vestido de novia? Sin embargo, mi pueblo me ha olvidado durante demasiados años para contarlos.
32 ¿Olvídase la virgen de su atavío, ó la desposada de sus sartales? mas mi pueblo se ha olvidado de mí por días que no tienen número.
33 ¡Cuán astutamente buscas a tus amantes! ¡Hasta las prostitutas podrían aprender algo de ti!
33 ¿Por qué abonas tu camino para hallar amor, pues aun á las malvadas enseñaste tus caminos?
34 Además, tus ropas están manchadas con la sangre de los pobres y de los inocentes. No es que los hayas matado entrando en tus casas. A pesar de todo esto,
34 Aun en tus faldas se halló la sangre de las almas de los pobres, de los inocentes: no la hallé en excavación, sino en todas estas cosas.
35 sigues diciendo: “¡Soy inocente! Ciertamente no puedes seguir enfadado conmigo”. ¡Escucha con atención! Te voy a castigar porque sigues diciendo: “Yo no he pecado”.
35 Y dices: Porque soy inocente, de cierto su ira se apartó de mí. He aquí yo entraré en juicio contigo, porque dijiste: No he pecado.
36 ¡Eres tan inconstante que sigues cambiando de opinión! Terminarás tan decepcionado por tu alianza con Egipto como lo estuviste con Asiria.
36 ¿Para qué discurres tanto, mudando tus caminos? También serás avergonzada de Egipto, como fuiste avergonzada de Asiria.
37 De hecho, irás al exilio con las manos en la cabeza como los prisioneros, porque el Señor no tendrá nada que ver con aquellos en los que ustedes confían; y ellos no les servirán de ayuda.
37 También saldrás de él con tus manos sobre tu cabeza: porque Jehová deshechó tus confianzas, y en ellas no tendrás buen suceso.
Referencias cruzadas (37)

Pasajes relacionados con cada versículo, del Treasury of Scripture Knowledge, tal como los reúnen y ordenan los lectores de OpenBible.info.

  1. 1 Jeremías 23:28; Hebreos 1:1; Jeremías 7:1; Jeremías 1:11; Ezequiel 7:1
  2. 2 Ezequiel 16:60; Ezequiel 16:8; Jeremías 11:6; Deuteronomio 2:7; Isaías 63:7–14
  3. 3 Apocalipsis 14:4; Santiago 1:18; Isaías 41:11; Deuteronomio 7:6; Romanos 11:16
  4. 4 Jeremías 31:1; Miqueas 6:1; Jeremías 44:24–26; Isaías 51:1–4; Jeremías 34:4
  5. 5 2 Reyes 17:15; Romanos 1:21; Jonás 2:8; Jeremías 10:14–15; Salmo 115:8
  6. 6 Deuteronomio 32:10; Deuteronomio 8:14–16; Oseas 13:4; Isaías 63:11–13; Jeremías 2:8
  7. 7 Deuteronomio 8:7–9; Jeremías 16:18; Números 13:27; Ezequiel 36:17; Jeremías 3:9
  8. 8 Habacuc 2:18; Jeremías 10:21; Jeremías 5:31; 2 Corintios 4:2; Romanos 2:17–24
  9. 9 Ezequiel 20:35–36; Éxodo 20:5; Jeremías 2:35; Miqueas 6:2; Levítico 20:5
  10. 10 Salmo 120:5; Números 24:24; Génesis 10:4–5; 1 Corintios 5:1; 1 Crónicas 23:1
  11. 11 Romanos 1:23; Isaías 37:19; Salmo 106:20; Jeremías 16:20; Miqueas 4:5
  12. 12 Isaías 1:2; Deuteronomio 32:1; Miqueas 6:2; Jeremías 6:19; Jeremías 22:29
  13. 13 Juan 4:14; Juan 7:37; Apocalipsis 21:6; Jeremías 17:13; Salmo 36:9
  14. 14 Éxodo 4:22; Génesis 15:3; Isaías 50:1; Eclesiastés 2:7
  15. 15 Jeremías 4:7; Jeremías 50:17; Jeremías 9:11; Isaías 5:29; Isaías 1:7
  16. 16 Jeremías 46:14; Jeremías 43:7–9; Isaías 19:13; Jeremías 44:1; Deuteronomio 33:20
  17. 17 Jeremías 4:18; Jeremías 2:19; Jeremías 2:13; Deuteronomio 28:15–68; Levítico 26:15–46
  18. 18 Josué 13:3; Jeremías 2:36; Isaías 31:1; Oseas 7:11; 2 Crónicas 28:20–21
  19. 19 Isaías 3:9; Jeremías 4:18; Jeremías 2:17; Salmo 36:1; Oseas 5:5
  20. 20 Deuteronomio 12:2; Levítico 26:13; Jeremías 17:2; Oseas 3:3; Jeremías 30:8
  21. 21 Isaías 5:4; Éxodo 15:17; Juan 15:1; Salmo 80:8; Salmo 44:2
  22. 22 Jeremías 17:1; Job 14:17; Oseas 13:12; Salmo 130:3; Job 9:30–31
  23. 23 Jeremías 7:31; Proverbios 30:12; Jeremías 3:2; Proverbios 30:20; Romanos 3:19
  24. 24 Jeremías 14:6; Oseas 5:15; Job 39:5–8; Jeremías 2:27; Job 11:12
  25. 25 Deuteronomio 32:16; Jeremías 18:12; Jeremías 3:13; Romanos 8:24; Lamentaciones 4:4
  26. 26 Esdras 9:7; Nehemías 9:32–34; Jeremías 32:32; Proverbios 6:30–31; Daniel 9:6–8
  27. 27 Isaías 26:16; Oseas 7:14; Isaías 46:6–8; Habacuc 2:18–19; Ezequiel 8:16
  28. 28 Deuteronomio 32:37; Jeremías 11:13; Isaías 45:20; Jueces 10:14; 2 Reyes 17:30–31
  29. 29 Daniel 9:11; Jeremías 6:13; Jeremías 5:1; Jeremías 2:35; Jeremías 3:2
  30. 30 Nehemías 9:26; 1 Tesalonicenses 2:15; Hechos 7:52; Jeremías 5:3; Jeremías 26:20–24
  31. 31 2 Samuel 12:7–9; Deuteronomio 32:15; Isaías 45:19; Miqueas 6:9; Oseas 13:6
  32. 32 Salmo 106:21; Jeremías 13:25; Jeremías 2:11; Jeremías 3:21; Isaías 17:10
  33. 33 Isaías 57:7–10; Ezequiel 16:47; Oseas 2:5–7; Jeremías 2:23; Jeremías 3:1–2
  34. 34 2 Reyes 21:16; 2 Reyes 24:4; Jeremías 19:4; Éxodo 22:2; Isaías 57:5
  35. 35 Proverbios 28:13; 1 Juan 1:8–10; Romanos 7:9; Isaías 58:3; Jeremías 2:9
  36. 36 Jeremías 31:22; Oseas 5:13; 2 Crónicas 28:16; Oseas 12:1; 2 Crónicas 28:20–21
  37. 37 2 Samuel 13:19; Jeremías 37:7–10; Ezequiel 17:15–20; Jeremías 17:5; Jeremías 2:36

Referencias cruzadas: OpenBible.info (CC BY), tomadas sobre todo del Treasury of Scripture Knowledge (dominio público). · Fuentes y licencias

Lo que dijeron los Padres

Pasajes de los Padres de la Iglesia que comentan o citan este capítulo, tal como aparecen en la edición de Schaff (traducciones inglesas del siglo XIX, de dominio público). Los textos están en inglés.

Cómo se eligieron

«Comentario» es el comienzo de una homilía o exposición sobre este capítulo (homilías de san Juan Crisóstomo; tratados, sermones y comentarios a los Salmos de san Agustín). «Cita» es una frase en la que las notas de la propia edición identifican la cita de un versículo de este capítulo; solo se conserva si el texto coincide con el versículo. Solo se usan obras de autoría segura. Los Salmos siguen la numeración hebrea (Agustín usa la de los Setenta: su Salmo 50 es aquí el 51).

  1. Cita 2:13 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book III, Chapter XXII)

    Those, therefore, who do not partake of Him, are neither nourished into life from the mother's breasts, nor do they enjoy that most limpid fountain which issues from the body of Christ; but they dig for themselves broken cisterns out of earthly trenches, and drink putrid water out of the mire, fleeing from the faith of the Church lest they …

    Leer en contexto · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  2. Cita 2:27 Augustine of Hippo, Confessions (Book II)

    She then started up with a pious fear and trembling; and, although I had not yet been baptized, she feared those crooked ways in which they walk who turn their back to Thee, and not their face.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 1 (1886)

  3. Cita 2:10 John Chrysostom, Homilies on the Gospel of Matthew (Homily XVII)

    This God also did unto the Jews, when He said, "Go ye forth unto the Isles of Chittim, and send unto Kedar, and know if nations will change their gods; which yet are no gods." And to the brutes likewise He sends us oftentimes, saying on this wise, "Go to the ant, thou sluggard, and emulate her ways:" and "go …

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)

  4. Cita 2:21 Cyril of Jerusalem, Catechetical Lectures (Lecture II)

    For that we sin of our own free will the Prophet says plainly in a certain place: Yet I planted thee a fruitful vine, wholly true: how art thou turned to bitterness, (and become) the strange vine?

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 2, vol. 7 (1894)

  5. Cita 2:12 Basil of Caesarea, On the Holy Spirit (Chapters XI–XIII)

    … of my mouth;" and Isaiah, "Hear, O heavens, and give ear, O earth;" and Jeremiah describes astonishment in heaven at the tidings of the unholy deeds of the people: "The heaven was astonished at this, and was horribly afraid, because my people committed two evils." And so the apostle, knowing the angels to be set over men as tutors and …

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 2, vol. 8 (1895)