BES Bible in Simple Spanish (2026) 1 Al comienzo del reinado de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra del Señor: 1 EN el principio del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, fué esta palabra de Jehová, diciendo:
2 Esto ha dicho el Señor: Ponte en el patio del templo del Señor y di a todos los pueblos de Judá que vienen al templo del Señor para adorar todo lo que te ordeno decirles. No omitas ni una palabra. 2 Así ha dicho Jehová: Ponte en el atrio de la casa de Jehová, y habla á todas las ciudades de Judá, que vienen para adorar en la casa de Jehová, todas las palabras que yo te mandé les hablases; no retengas palabra.
3 Tal vez escuchen y cada uno abandone su mal camino. Entonces podré cambiar mi decisión de enviarles desgracias por la maldad de sus acciones. 3 Quizá oirán, y se tornarán cada uno de su mal camino; y arrepentiréme yo del mal que pienso hacerles por la maldad de sus obras.
4 Diles: Esto ha dicho el Señor: Si no me escuchan ni siguen mi ley, que he puesto ante ustedes, 4 Les dirás pues: Así ha dicho Jehová: Si no me oyereis para andar en mi ley, la cual dí delante de vosotros,
5 ni escuchan las palabras de mis siervos los profetas, a quienes les envío una y otra vez, aunque ustedes no les prestan atención, 5 Para atender á las palabras de mis siervos los profetas que yo os envío, madrugando en enviarlos, á los cuales no habéis oído;
6 haré que este templo sea como Silo y que esta ciudad sea una maldición para todas las naciones de la tierra. 6 Yo pondré esta casa como Silo, y daré esta ciudad en maldición á todas las gentes de la tierra.
7 Jeremías dijo estas palabras en el templo del Señor, y los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo las oyeron. 7 Y los sacerdotes, los profetas, y todo el pueblo, oyeron á Jeremías hablar estas palabras en la casa de Jehová.
8 Cuando Jeremías terminó de decir todo lo que el Señor le había ordenado decir al pueblo, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo lo agarraron y dijeron: «Sin duda morirás. 8 Y fué que, acabando de hablar Jeremías todo lo que Jehová le había mandado que hablase á todo el pueblo, los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo le echaron mano, diciendo: De cierto morirás.
9 ¿Por qué has dicho en el nombre del Señor: “Este templo será como Silo y esta tierra quedará desolada, sin habitantes”?» Todo el pueblo se reunió alrededor de Jeremías en el templo del Señor. 9 ¿Por qué has profetizado en nombre de Jehová, diciendo: Esta casa será como Silo, y esta ciudad será asolada hasta no [quedar] morador? Y juntóse todo el pueblo contra Jeremías en la casa de Jehová.
10 Al oír lo sucedido, los gobernantes de Judá subieron del palacio del rey al templo del Señor y se sentaron junto a la puerta nueva del templo del Señor. 10 Y los príncipes de Judá oyeron estas cosas, y subieron de casa del rey á la casa de Jehová; y sentáronse en la entrada de la puerta nueva de Jehová.
11 Entonces los sacerdotes y los profetas dijeron a los gobernantes y a todo el pueblo: «Este hombre merece morir, pues ustedes mismos lo oyeron hablar contra esta ciudad». 11 Entonces hablaron los sacerdotes y los profetas á los príncipes y á todo el pueblo, diciendo: En pena de muerte ha incurrido este hombre; porque profetizó contra esta ciudad, como vosotros habéis oído con vuestros oídos.
12 Jeremías dijo a todos los gobernantes y a todo el pueblo: «El Señor me envió como su profeta para decir contra este templo y esta ciudad todas las palabras que ustedes han oído. 12 Y habló Jeremías á todos los príncipes y á todo el pueblo, diciendo: Jehová me envió á que profetizase contra esta casa y contra esta ciudad, todas las palabras que habéis oído.
13 Ahora mejoren su conducta y sus acciones, y escuchen la voz del Señor su Dios. Entonces el Señor cambiará su decisión de enviarles desgracias. 13 Y ahora, mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y oid la voz de Jehová vuestro Dios, y arrepentiráse Jehová del mal que ha hablado contra vosotros.
14 En cuanto a mí, aquí estoy, en sus manos. Hagan conmigo lo que les parezca bueno y justo. 14 En lo que á mí toca, he aquí estoy en vuestras manos: haced de mí como mejor y más recto os pareciere.
15 Pero sepan bien que, si me matan, ustedes, su ciudad y sus habitantes serán responsables de derramar sangre inocente. En verdad, el Señor me envió a ustedes para que oyeran todas estas palabras». 15 Mas sabed de cierto que, si me matareis, sangre inocente echaréis sobre vosotros, y sobre esta ciudad, y sobre sus moradores: porque en verdad Jehová me envió á vosotros para que dijese todas estas palabras en vuestros oídos.
16 Entonces los gobernantes y todo el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: «Este hombre no merece morir, porque nos ha hablado en el nombre del Señor nuestro Dios». 16 Y dijeron los príncipes y todo el pueblo á los sacerdotes y profetas. No ha incurrido este hombre en pena de muerte, porque en nombre de Jehová nuestro Dios nos ha hablado.
17 Algunos de los hombres responsables del país se levantaron y dijeron a todo el pueblo reunido: 17 Entonces se levantaron ciertos de los ancianos de la tierra, y hablaron á toda la junta del pueblo, diciendo:
18 «Miqueas de Moreset fue profeta en los días de Ezequías, rey de Judá. Dijo a todo el pueblo de Judá: “Esto ha dicho el Señor de los ejércitos: Sión será como un campo arado; Jerusalén será un montón de muros derribados, y el monte del templo será como los lugares altos del bosque”. 18 Miqueas de Morasti profetizó en tiempo de Ezechîas rey de Judá, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Sión será arada como campo, y Jerusalem vendrá á ser montones, y el monte del templo en cumbres de bosque.
19 ¿Lo mataron Ezequías y todo Judá? ¿No temió Ezequías al Señor y oró para pedir su favor? Entonces el Señor cambió su decisión de enviarles desgracias. Con este acto podríamos causarnos un gran mal». 19 ¿Matáronlo luego Ezechîas rey de Judá y todo Judá? ¿no temió á Jehová, y oró en presencia de Jehová, y Jehová se arrepintió del mal que había hablado contra ellos? ¿Haremos pues nosotros tan grande mal contra nuestras almas?
20 Hubo otro profeta del Señor: Urías, hijo de Semaías, de Quiriat-jearim. Él dijo contra esta ciudad y esta tierra las mismas palabras que Jeremías. 20 Hubo también un hombre que profetizaba en nombre de Jehová, Urías, hijo de Semaías de Chîriath-jearim, el cual profetizó contra esta ciudad y contra esta tierra, conforme á todas las palabras de Jeremías:
21 Cuando el rey Joacim, todos sus guerreros y sus capitanes oyeron sus palabras, el rey quiso matarlo. Pero Urías se enteró, tuvo miedo y huyó a Egipto. 21 Y oyó sus palabras el rey Joacim, y todos sus grandes, y todos sus príncipes, y el rey procuró de matarle; lo cual entendiendo Urías, tuvo temor, y huyó, y metióse en Egipto:
22 El rey Joacim envió a Egipto a Elnatán, hijo de Acbor, y a algunos hombres con él. 22 Y el rey Joacim envió hombres á Egipto, á Elnathán hijo de Acbor, y otros hombres con él, á Egipto;
23 Sacaron a Urías de Egipto y lo llevaron ante el rey Joacim, quien lo mató a espada y mandó echar su cadáver en el lugar de entierro de la gente común. 23 Los cuales sacaron á Urías de Egipto, y lo trajeron al rey Joacim, é hiriólo á cuchillo, y echó su cuerpo en los sepulcros del vulgo.
24 Pero Ahicam, hijo de Safán, ayudó a Jeremías, y así no lo entregaron al pueblo para que lo matara. 24 La mano empero de Ahicam hijo de Saphán era con Jeremías, porque no lo entregasen en las manos del pueblo para matarlo.